Batalla de Estero Bellaco

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Batalla de Estero Bellaco
Guerra de la Triple Alianza
Fecha 2 de mayo de 1866
Lugar Estero Bellaco
Resultado victoria aliada
Beligerantes
Bandera de Paraguay. Paraguay Bandera de Argentina. Argentina
Bandera de Brasil. Imperio del Brasil
Bandera de Uruguay. Uruguay
Comandantes
Bandera de Paraguay. José Eduvigis Díaz Bandera de Argentina. Bartolomé Mitre
Bandera de Brasil. Manuel Luís Osório
Bandera de Uruguay. Venancio Flores
Fuerzas en combate
5.000 a 7.000 hombres 5 batallones de infantería
1 batería de artillería
6ª división del ejército aliado
Bajas
2500 a 4000 muertos y heridos 1200 a 2500 muertos y heridos

La Batalla de Estero Bellaco fue uno de los combates más sangrientos de la Guerra de la Triple Alianza.

En esta batalla librada el 2 de mayo de 1866, el ejército paraguayo sufrió 2000 muertos. Asimismo, 300 de sus hombres fueron tomados prisioneros por las tropas integrantes de la Triple Alianza: Argentina, Brasil y Uruguay.

Este estero está situado en el Departamento de Ñeembucú, Paraguay, a orillas del río del mismo nombre. Al sur se encuentra la República Argentina.

Antecedentes [editar]

La Guerra de la Triple Alianza (1865 y 1870) ha sido uno de los más trágicos acontecimientos de América. Llamada en Paraguay como Guerra contra la "Triple Alianza", fue un enfrentamiento bélico donde la República Argentina, el Emperador del Brasil y el Partido Colorado de la República Oriental del Uruguay, se unieron en alianza ofensiva y defensiva en la guerra promovida por el Imperio del Brasil contra los gobiernos paraguayo y uruguayo.

Combate en Estero Bellaco [editar]

El 16 de abril de 1866 pasaron el río tropas brasileñas al mando del mariscal Osorio y se establecieron en el Fuerte de Itapirú. Luego, el mismo día, cruzó el general Flores al frente del primer cuerpo del ejército de Argentina y de una división de infantería uruguaya. Al día siguiente lo hicieron las tropas de Paunero.

El general Flores, posicionado en Estero Bellaco, fue atacado el 2 de mayo por una fuerza paraguaya de 6000 hombres con cuatro piezas de artillería. Los paraguayos prácticamente arrollaron a las tropas argentinas, en completa confusión hasta que estas fueron auxiliadas por doce batallones de reserva.

El 2 de mayo de 1866, el Mariscal López ordenó un reconocimiento ofensivo al sur del Estero Bellaco, para imponerse de la ubicación del oponente.

Las fuerzas aliadas entraron en campo paraguayo. El ejército adversario retrocedía sin hacer resistencia. Todo vaticinaba un éxito próximo y seguro. Siguiendo las huellas de las tropas de López, avanzaron por el camino real de Humaitá, hasta llegar, sin dificultad, al Estero Bellaco del Sur, en cuyas proximidades acampó la vanguardia, compuesta de cuatro batallones uruguayos, cuatro batallones brasileños, cuatro piezas de artillería, algunos regimientos de caballería riograndense y doscientos jinetes de la escolta particular del general Flores. En total, siete mil hombres de las tres armas.

La posición de las fuerzas de Flores era, como sigue, en aquel momento:

Los cuatro batallones brasileños citados estaban acampados detrás de una suave cuchilla. El batallón 7º, que era el más avanzado, protegía las cuatro piezas del regimiento 1º de artillería. A ochocientos metros a retaguardia estaban el 21 y 38 cuerpos de “Voluntarios da Patria”. Los batallones uruguayos Veinticuatro de Abril, Florida, Independencia y Libertad ocupaban la izquierda de las tropas imperiales.

A las doce del día, cuando los aliados se entregaban a devorar el rancho, hicieron irrupción los paraguayos por los tres pasos del Estero, arrollando los puestos avanzados de la vanguardia. El empuje de la caballería paraguaya sembró en un primer momento el desconcierto entre las fuerzas brasileñas y orientales, más, rehechos los batallones y regimientos y recibidos oportunos refuerzos, fue rechazada junto con los cuerpos de infantería comprometidos en la operación.

En efecto, cuando la vanguardia del ejército aliado había sido derrotada, el coronel José Eduvigis Díaz, comandante de las tropas paraguayas, quiso ir más allá todavía. En vez de ordenar en el acto la retirada, toda vez que el objetivo de la operación ya había sido cumplido, se empeñó en una imprudente persecución, para estrellarse contra el grueso del ejército aliado. Y hubo de soportar la presión de todo el poder del oponente en movimiento.

Al otro lado del Estero, Díaz hizo fracasar un movimiento envolvente de las tropas brasileñas, intentado por el Paso Sidra, rechazándolos dos veces a la bayoneta, obligándolos a huir.