Batalla de Bagdad (1258)
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La Batalla de Bagdad de 1258 fue una victoria del jefe mongol Hulagu Jan, nieto de Genghis Khan, en la que Bagdad fue tomada, saqueada e incendiada.
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[editar] Antecedentes
Bagdad era la capital de un estado islámico que ocupaba el actual Irak y parte de Iran, en aquella época era gobernada por Al-Musta'sim, califa abbasí.
El califato abbasí existía desde hacía 500 años, desde la ascensión del primer califa de Bagdad, en el 751. Los abbasíes eran la segunda dinastía islámica (la primera fue la de los omeyas, que habían reinado desde la muerte de Alí en el 661).
Antaño poderoso, el califato abbasí había perdido el control sobre muchos territorios del antiguo imperio islámico y era un estado de poca importancia. El califa era un testaferro controlado por mamelucos o reyezuelos turcos. No obstante, el califato aún detentaba un gran valor simbólico, y Bagdad seguía siendo una ciudad rica y cultivada.
[editar] La batalla
El ejército mongol, dirigido por Hulagu (o Hulegu) Khan y su lugarteniente chino Guo Kan, comenzó su marcha sobre Bagdad en noviembre de 1257. Hulagu había reunido el que quizá fuera el ejército más numeroso jamás formado por los mongoles. Por orden de Möngke Jan, uno de cada diez hombres en edad militar de todo el imperio había sido reclutado para el ejército de Hulagu.
Hulagu exigió la rendición, pero el califa se negó y advirtió a los mongoles que provocarían la ira de Alá si le atacaban. Muchos cronistas afirman que el califa no tomó medidas para resistir el asalto, ya que no reunió ejércitos ni reforzó las murallas de Bagdad. David Nicolle afirma que además de no preparar la defensa el califa garantizó la destrucción de la cudad ofendiendo innecesariamente a Hulagu Khan. (Monke Khan había ordenado a su hermano respetar el califato si este se sometía a la autoridad del Imperio Mongol).
Antes de comenzar el asedio de Bagdad, Hulagu derrotó con facilidad a los luros, y su fama intimidó tanto a los Asesinos (también llamados hashshashín) que estos rindieron su inexpugnable fortaleza de Alamut sin combatir en 1256. A continuación, el ejército prosiguió hacia Bagdad.
Una vez en las cercanías de la ciudad, Hulagu dividió a sus fuerzas para atacarla por ambas orillas del Tigris, la occidental y la oriental. El ejército del califa rechazó a algunos de los contingentes que atacaban por el oeste, pero fue derrotado en la siguiente batalla. Los mongoles rompieron varios diques e inundaron el terreno ocupado por el ejército califal, que pereció ahogado o masacrado.
Por orden de Guo Kan, los aliados chinos de los mongoles comenzaron el sitio de la ciudad, construyendo una empalizada y un foso y disponiendo máquinas de sitio y catapultas. El asedio comenzó el 29 de enero. La batalla fue breve para tratarse de un sitio. El 5 de febrero los mongoles controlaban ya parte de la muralla. Entonces Al-Musta'sim intentó negociar, pero ya era tarde.
El 10 de febrero se rendía Bagdad. Los mongoles irrumpieron en ella el 13 de febrero y dio comienzo una semana de matanzas y violaciones.
[editar] Destrucción de Bagdad
La crueldad de los mongoles se refleja en abundantes crónicas de la época.
- La Gran Biblioteca de Bagdad, con incontables documentos históricos y libros de valor incalculable sobre temas que iban de la medicina a la astronomía, fue arrasada. Se cuenta que las aguas del Tigris bajaron negras por la tinta de los innumerables libros arrojados al río.
- Muchos vecinos intentaron huir, pero fueron alcanzados y asesinados a placer por los soldados mongoles. Martin Sicker escribe que debieron morir cerca de 90.000 personas (Sicker 2000, p. 111). Según otros cálculos la cifra fue mucho mayor (Wassaf la sitúa en varios cientos de miles, Ian Frazier del The New Yorker entre los 200.000 y el millón).
- Los mongoles arrasaron y destruyeron mezquitas, palacios, bibliotecas y hospitales de gran antigüedad.
- El califa fue capturado y obligado a ver cómo se asesinaba a sus súbditos y se saqueaba su tesoro. Según la mayoría de las crónicas, murió a los cascos de los caballos de los mongoles, que lo enrollaron en una alfombra y luego marcharon sobre él (creían que ofenderían a la tierra si derramaban sangre real en ella). Sólo sobrevivió uno de sus hijos, que fue enviado a Mongolia.
- Hulagu tuvo que trasladar su campamento debido al hedor a putrefacción procedente de la ciudad en ruinas.
Normalmente los mongoles sólo destruían una ciudad si les ofrecía resistencia. Las ciudades que capitulaban inmediatamente podían esperar clemencia. La destrucción de Bagdad fue hasta cierto punto una estrategia deliberada para intimidar a otras ciudades y reinos; esto funcionó con Damasco, pero no con el Egipto mameluco, que resistió y derrotó a los mongoles en la batalla de Ain Jalut en 1260: la primera derrota no vengada de envergadura del Imperio Mongol.
Bagdad seguiría siendo una ciudad despoblada y en ruinas durante siglos; sólo tras mucho tiempo recuperaría parte de su antiguo esplendor.
[editar] Comentarios sobre la destrucción
[editar] Enlaces externos
- An article describing Hulagu's conquest of Baghdad, written by Ian Frazier, appeared in the April 25, 2005 issue of The New Yorker.
- Steven Dutch article
- Campaña occidental de Hülägü - (1256-1260)

