Batalla de Ain Yalut

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Batalla de Ain Jalut
Incursiones de los mongoles en Palestina
Fecha 3 de septiembre de 1260
Lugar Valle de Jezreel, Palestina
Coordenadas 32°35′47″N 35°14′30″E / 32.5964, 35.2417Coordenadas: 32°35′47″N 35°14′30″E / 32.5964, 35.2417
Resultado Victoria decisiva de los mamelucos, destrucción del ejército mongol
Beligerantes
Mameluke Flag.svg Mamelucos egipcios Il-Khanate Flag.svg Ilkanato (Imperio mongol)
Flag of Georgia.svg Georgianos
Armoiries Héthoumides.svg Armenios
Comandantes
Qutuz
Baibars
Kitbuqa
Fuerzas en combate
10 000-20 000[1] 10 000[1] -25 000[2]
(probablemente 20 000)[1]
Bajas
Considerables Casi totales

La Batalla de Ain Yalut (en árabe عين جالوت) ocurrió el 3 de septiembre de 1260 y enfrentó a los mamelucos egipcios con los mongoles establecidos en Palestina, en el Valle de Jezreel en Galilea, al norte de la actual Israel.

Esta batalla es considerada un acontecimiento de gran importancia por muchos historiadores, pues fue la primera vez que los mongoles fueron derrotados.[2] Hulagu Jan, gobernante del Iljanato, nunca pudo vengar la derrota sufrida, y en subsiguientes expediciones, solo pudo vencer a los mamelucos en una ocasión. Así se detuvo el avance mongol en Oriente Próximo y se derrumbó el mito de la invencibilidad de los mongoles.[2] [3]

Antecedentes[editar]

Tan pronto como fue elegido jaghan en 1251, Möngke se dispuso a ejecutar el plan de conquista mundial concebido por su abuelo, Gengis Kan. Para la tarea de someter a las naciones del occidente, eligió a su hermano, Hulagu.

Hulagu armó el que quizás es el ejército más numeroso en la historia del Imperio mongol (de más de 120 000 hombres).[4] Esta labor le tomó cinco años, razón por la cual recién en 1256 estuvo listo para iniciar las invasiones. Desde Persia, Möngke le dio instrucciones a su hermano de que se dirigiera al sur y subyugara el Califato Abbasí de Bagdad; de ahí tendría que ir a Palestina, y luego a Egipto, para confrontar al Sultanato Mameluco. Möngke también le ordenó a su hermano que tratara bien a quienes se sometieran sin resistencia, pero que aniquilara a quienes se negaran a hacerlo. Los nizaríes, de Persia, estaban tan intimidados por la reputación de Hulagu que no opusieron resistencia. Sin embargo, el invasor los masacró y continuó su ataque contra lo que quedaba del Califato Abbasí.

Saqueo de Bagdad[editar]

Se dice que al califa abasí Al-Musta'sim se le ofreció la oportunidad de rendirse, pero que decidió desafiar a los mongoles, asegurando que Alá los castigaría si se atrevían a atacarlo. Ni siquiera se molestó en reclutar un ejército de musulmanes leales para defender Bagdad o fortalecer las defensas de la ciudad. Así, dirigidos por Hulagu, los mongoles capturaron y destruyeron Bagdad en 1258, y llevaron a cabo una masacre que diezmó la población.

Conquista de Siria[editar]

A continuación, el ejército de Hulagu partió a la conquista de Siria. Los mongoles estaban aliados con los francos del Principado de Antioquía y el Reino armenio de Cilicia, y conquistaron junto con ellos las ciudades de Alepo y Damasco.[5]

Conflicto entre los mongoles y los mamelucos[editar]

Después de estas victorias, los mongoles se prepararon para conquistar Egipto. Qutuz pensó en rendirse, pero decidió que no le sería posible hacerlo. En 1260, Hulagu envió embajadores al sultán exigiendo su rendición. Qutuz respondió matando a los mensajeros y colgando sus cabezas en la puerta Bab Zuweila de El Cairo. Mientras Qutuz se preparaba para enfrentar la inminente invasión, Hulagu tuvo que regresar a Mongolia para resolver la disputa sucesoria que surgió a raíz de la muerte de su hermano, Möngke. El jefe mongol se llevó consigo a la mayor parte de su ejército y dejó apenas uno o dos tumen (10 000 a 20 000 soldados) bajo el mando de su mejor general, el cristiano nestoriano Kitbuqa Noyan.[6]

Qutuz se alió con otro jefe mameluco, Baibars, quien, luego de enterarse que los mongoles habían capturado Damasco y gran parte del país de Sham, deseaba defender el Islam. Los mongoles buscaron aliarse con lo que quedaba del Reino de Jerusalén, en ese entonces establecido en Acre, pero el papa Alejandro IV no lo permitió. Los cristianos se mantuvieron neutrales en el conflicto, pero estaban seguros de que sólo era cuestión de tiempo para que los mongoles trataran de someterlos también a ellos, así que autorizaron al ejército mameluco para que recorriera libremente su territorio, pero a la vez informaron sus movimientos a los mongoles.

Convencido de que no podía esperar a que Hulagu regresara al Oriente Medio con todos sus efectivos, Qutuz decidió marchar con sus hombres al norte para enfrentar a Kitbuqa. Confiaba en que si lograba vencer no sólo salvaría los lugares santos del Islam (Jerusalén, La Meca y Medina) sino que también les daría un duro golpe a los mongoles, a quienes se tenía por invencibles. Entonces conseguiría la adhesión de más adeptos a su causa.

Desarrollo de la batalla[editar]

Los ejércitos enemigos acamparon en Palestina en julio de 1260 y se encontraron en Ain Jalut (Pozo de Goliat) el 3 de septiembre, con cerca de 20 000 soldados por bando. Según el Kirakos, historiador armenio del siglo XIII, había muchos armenios y georgianos en las filas de Kitbuqa.[7] Según otro historiador armenio llamado Smpad, cerca de 500 soldados armenios acompañaron a los mongoles.[8]

Los mamelucos atrajeron a la caballería mongola con una falsa retirada y fueron abrumados por el salvaje ataque mongol. Qutuz reanimó a sus tropas y emprendió un exitoso contraataque junto con reservas de caballería que había ocultado en los valles cercanos. El ejército mongol se vio obligados a retirarse, y Kitbuqa fue capturado y ejecutado. Los jinetes mamelucos lograron derrotar a los mongoles en el combate cuerpo a cuerpo, hazaña nunca antes realizada.

Es importante mencionar que el ejército mameluco que peleó en esta batalla fue creado específicamente para enfrentar la invasión mongola. La gran mayoría de los soldados eran indígenas túrquicos o esclavos circasianos que habían sido vendidos en Constantinopla al sultán de Egipto y que habían sido entrenados cerca del río Nilo. No sólo eran grandes jinetes, sino que estaban familiarizados con la forma de guerrear en las estepas y con las tácticas y armas de los mongoles. Luego de un tiempo, Egipto se convirtió en un país cuyo propósito era esencialmente mantener un ejército para defender Tierra Santa.

La batalla de Ain Jalut, junto con las invasiones de los mongoles a Japón, probablemente marcó el inicio de la caída del Imperio mongol. La batalla también es famosa por ser la primera, hasta donde se sabe, en la que se emplearon cañones explosivos (midfa en árabe). Dichos cañones fueron utilizados por los mamelucos para asustar a los caballos mongoles y causar desorden en las filas enemigas. La composición de las pólvoras usadas fueron descritas luego en manuales militares árabes del siglo XIV.[9]

Resultado[editar]

Luego de la victoria, camino de regreso a El Cairo, Baibars mató a Qutuz para vengar el asesinato de su amigo Aktai, y se convirtió en el nuevo sultán. Sus sucesores lograrían mantener sometidos a los Estados Cruzados que restaban en Palestina hasta 1291. Por su parte, los mongoles fueron derrotados de nuevo en la primera batalla de Homs en menos de un año y terminaron siendo expulsados de Siria.

Los conflictos internos del Imperio mongol impidieron a Hulagu reunir un ejército capaz de derrotar a los mamelucos para vengar la derrota de Ain Jalut. Berke, líder de la Horda Azul de Rusia, se había convertido al Islam y vio con horror como su primo ejecutaba al Califa abassí, que, en su opinión, era cabeza espiritual del Islam. Según el historiador musulmán Rashid al-Din, Berke envió un mensaje a Möngke Jan, reclámandole por el ataque a Bagdad (aunque no sabía que Möngke acababa de fallecer en China). Le dijo: «Ha saqueado todas las ciudades de los musulmanes y ha causado la muerte del califa. Con la ayuda de Alá voy a llamarlo para que responda por tanta sangre inocente».[10] Los mamelucos, que por medio de espías se enteraron de que Berke era converso musulmán y enemigo de su primo, intentaron estrechar sus lazos con él y su reino.

La gran mayoría de los soldados mamelucos eran túrquicos o circasianos y la Horda Azul de Berke estaba conformada casi exclusivamente por soldados túrquicos. Por eso, los soldados de Berke tenían más en común con los mamelucos que con los mongoles chamanistas que seguían a Hulagu. Los mamelucos se beneficiaron enormemente de su alianza con Berke, ya que éste siempre supo proveerles esclavos túrquicos para engrosar sus filas. Además, Berke siempre incursionó dentro del territorio del Iljanato, evitando así que Hulagu reuniera un ejército lo suficientemente poderoso como para derrotar a los mamelucos.

Notas[editar]

  1. a b c Cowley, p. 44, establece que ambos ejércitos tenían unos 20 000 hombres. Cline dice que "en resumen, los [...] ejércitos que iban a encontrarse en 'Ayn Jalut eran, probablemente, del mismo tamaño (tenían entre 10 000 y 20 000 efectivos cada uno) (p. 145). Fage y Oliver, sin embargo, afirman que "las fuerzas mongolas que lucharon en Ayn Jalut no eran más que un destacamento superado ampliamente en número por el ejército mameluco". (p. 43).
  2. a b c En la Línea de Fuego - Genghis Khan. Parte 6
  3. Madden, 2008, pp. 160
  4. Venegoni - Hulagu's Campaign in the West (1256-1260) - Transoxiana Eran ud Aneran
  5. "Histoire des Croisades III", Rene Grousset, p581
  6. "Histoire des Croisades III", Rene Grousset, p593
  7. "Among Ket-Bugha's warriors were many Armenians and Georgians who were killed with him" Kirikos, Chap. 62
  8. "These, however, were not all Mongol horsemen, but included contingents from Georgia and Lesser Armenia; Smpad writes that the latter numbered 500 men." Mongols and Mamluks, pag. 40.
  9. Ahmad Y Hassan, Gunpowder Composition for Rockets and Cannon in Arabic Military Treatises In Thirteenth and Fourteenth Centuries.
  10. The Mongol Warlords quotes Rashid al Din's record of Berke Khan's pronouncement; this quote is also found in The Mamluk-Ilkhanid War.

Referencias[editar]

  • Amitai-Preiss, Reuven. (1998). The Mamluk-Ilkhanid War. Cambridge University Press. ISBN 0-521-52290-0
  • Cowley, Robert; Geoffrey Parker (2001). The Reader's Companion to Military History. Houghton Mifflin. ISBN 978-0618127429.
  • Eric H. Cline (2002). The Battles of Armageddon. University of Michigan Press. ISBN 0472067397.
  • J. D. Fage; Roland Anthony Oliver (1975). The Cambridge History of Africa. Cambridge University Press. ISBN 0521209811.
  • Grousset, René (1991), Histoire des Croisades, III, Editions Perrin, ISBN 2-262-02569-X
  • Madden, Thomas F., Cruzadas, editorial Blume, traducción de Jorge González Battle, 2008. Edición original de Duncan Baird Publishers, Londres, 2004. ISBN: 978-84-8076-788-0.
  • Morgan, David (1990) The Mongols. Oxford: Blackwell. ISBN 0-631-17563-6
  • Nicolle, David, (1998). The Mongol Warlords Brockhampton Press.
  • Reagan, Geoffry, (1992). The Guinness Book of Decisive Battles . Canopy Books, NY.
  • Saunders, J. J. (1971). The History of the Mongol Conquests, Routledge & Kegan Paul Ltd. ISBN 0-8122-1766-7
  • Sicker, Martin (2000). The Islamic World in Ascendancy: From the Arab Conquests to the Siege of Vienna, Praeger Publishers.
  • Soucek, Svatopluk (2000). A History of Inner Asia. Cambridge University Press.