Bastón de mando (prehistoria)

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Baston perforado incompleto con bajo relieve de caballo, de La Madeleine.
Cuatro vistas de otro bastón de La Madeleine, ahora en Toulouse.
Bastón con caballos grabados, de nuevo de la La Madeleine.

Se conoce como bastón de mando a un elemento prehistórico que consiste en un palo o asta perforados. Su nombre le viene dado por los arqueólogos prehistóricos ya que en un principio creyeron que era un símbolo de poder. Desde la segunda mitad del siglo XX existen diversas teorías sobre su uso, una de las de mayor aceptación es que es un tipo de propulsor de lanzas.[1]

El nombre, en francés, de bâton de commandement fue el primer nombre aplicado a la clase de artefactos y que hace a una suposición de la función, el nombre bâton percé, que significa ‘vara atravesada’, o ‘bastón perforado’ (el término usado por el British Museum, entre otros) es un término más reciente y es descriptivo de la forma más que cualquier presunta función.[2]

Descripción y función[editar]

Los bastones perforados están fabricados de un tramo de asta con un agujero redondo hecho en un extremo y con frecuencia tienen diseños abstractos o de animales grabados en ellos (como caballos o ciervos). Han sido encontrados en estratos desde el Auriñaciense hasta el Magdaleniense en yacimientos europeos del Paleolítico superior,[2] con ejemplos que datan de 23 000 a 12 000 años atrás. Tienen una articulación en un extremo, a menudo formando una T o en forma de Y, pero siempre con un nudo de la cornamenta en ese extremo. Hay un agujero circular perforando el asta justo debajo de la hinchazón o el conjunto y, a menudo, un segundo agujero más pequeño cerca del eje. Ejemplos típicos oscilan entre 15 y 20 cm de largo.[3] Un bastón de hueso inusual es el de Le Souci, tiene una fila de ocho agujeros de diferentes tamaños.[4]

El propósito del bastón de mando que se pensó originalmente fue el de un símbolo de poder o estatus, de ahí el nombre inicial dado por Louis Laurent Gabriel de Mortillet. Esta interpretación se piensa ahora poco probable, una arqueóloga francesa escribió despectivamente sobre el nombre evocando la imagen de «un anciano general... dirigiendo... un asalto a un mamut».[5] Otras interpretaciones incluyen:

  • Un enderezador de flechas o lanzas, donde el eje se alineaba al pasar a través del agujero;[3]
  • un propulsor;[3]
  • un símbolo de fertilidad, con el mango largo como símbolo fálico y el agujero como representación de la vagina;[3] [6]
  • algún tipo de sujección para la vestimenta;[6]
  • un calendario utilizado por parteras;[7]
  • una herramienta para alisar y dar forma a las correas de cuero.[8]

La etiqueta del Museo Británico de 2011 para el bastón perforado decía: «Ahora se entiende que [se] usaba en la fabricación y lanzamiento de lanzas».[9]

Centrarse solo en lo para qué los objetos se utilizaron, sin embargo, da cuenta de por qué estaban decorados.

Hipótesis del propulsor[editar]

El uso del bastón perforado como un propulsor, similar a un atlatl, ha sido tema de la arqueología experimental, que ha dado pruebas en apoyo de la hipótesis de que el bastón de mando se utilizó como un lanzador de venablos.[3] [10]

La hipótesis del propulsor de venablos fue presentada por primera vez en un artículo de Leon Underwood en 1965. En este, Underwood, quien había participado anteriormente en arqueología experimental trabajando con artefactos de bronce, rechazó la clasificación del bastón perforado como una «varita mágica» y estableció comparaciones entre ella y lanzadores más actuales de la cultura inuit. La hipótesis de Underwood fue que las muestras existentes estaban en mal estado y pueden haber perdido un gancho, como el que se encuentra en los lanzadores inuit o el atlatl. Underwood construyó dos modelos de madera, sobre la base de diferentes bâton percé de colecciones de museos, pero con la adición de una «boquilla» o gancho para el extremo del eje opuesto al agujero. Estas reproducciones se compararon con diseños inuit y se encontró que ofrecen un rendimiento superior al tirar venablos emplumados. Underwood señaló que los lanzadores de los inuit, construidos con madera a la deriva, fueron necesariamente más débiles y que el diseño refleja los materiales disponibles.[10]

En otro experimento, el bastón de mando se utilizó en la otra orientación, de manera que se mantenía el extremo con el agujero hacia el exterior y no se añadió gancho. En esta serie de pruebas, se utilizó un venablo de 1,5 m de largo y 97 g emplumado en el extremo. Para utilizar el bastón de mando como un propulsor, una cuerda se unió a la lanza, cerca de su mitad. El cuero sería adecuado para lanzas ligeras, mientras que el tendón se requeriría para lanzas más pesadas. La adición del cable de la lanza la convierte en algo similar a una gran flecha suiza. La utilización del venablo equipado como una flecha suiza resultó en un aumento del 43% en el alcance, en comparación con la lanza arrojada a mano.[3]

El bâton percé es utilizado pasando la cuerda a través del orificio y colocándola a lo largo de la longitud del eje. El venablo se mantiene en la mano, con el extremo macizo en la mano cerca del dedo meñique y el extremo perforado saliendo por el otro lado del puño. El extremo suelto de la cuerda se sujeta entre el pulgar y el índice y la lanza se coloca a lo largo del bastón perforado. La lanza puede retorcerse hasta una vuelta y media, lo que sirve para estabilizar la lanza durante el vuelo. El bastón se mantiene por encima del hombro y se echa encima de la cabeza. La longitud del lanzador sirve para aumentar el brazo palanca del lanzador, lo que proporciona más velocidad y la cuerda actúa como en una flecha suiza, extiendo el apalancamiento adicionalmente. El uso del bastón de mando de esta manera da como resultado un aumento al 127% en el rango frente a la misma lanza tirada a mano.[3]

Observaciones experimentales[editar]

La mayoría de los ejemplos de bastones de mando están curvados en cierto grado, ya sea a partir de la curva natural de la cornamenta de la que están hechos, o como resultado de una alteración deliberada. Rectos o curvados ambos producen aumentos similares en el alcance, pero los experimentadores descubrieron que los curvados proporcionaban una mejor ergonomía que los de mango recto, con lanzadores zurdos prefiriendo una dirección de la curva y los lanzadores diestros la otra. Los rectos tenían la ventaja de poder ser utilizados por lanzadores diestros y zurdos.[3]

Mientras que la forma en T o Y no se requiere para el uso como propulsor, un ejemplo con una forma en T o Y es menos sensible a la dirección y la cantidad de torsión en la cuerda y, por lo tanto, más fácil de usar. Si se utiliza con cuerda en la forma descrita el lanzador resultante sería mucho más difícil de cargar y usar. En este último caso, incluso se puede prescindir del agujero del bastón.[3]

La cuerda utilizada funciona bien cuando es lo suficientemente larga como para que se extienda desde el agujero del bastón hasta el asidero de la (20 cm). Cables más largos, de hasta 30 cm, pueden proporcionar velocidades mayores. Puntos de fijación espinal puede variar desde el centro geométrico de la lanza hasta el centro de masas, en función de la longitud y una lanza cargada en la punta funciona mejor de manera significativa.[3]

La lanza debe ser lo suficientemente larga como para proyectarse unos 30 centímetros sobre el bastón cuando esté lista para lanzarse. Cuando se utiliza una lanza larga se puede utilizar un bâton percé largo aunque una versión corta funciona igual de bien. El bastón mayor puede proporcionar velocidad adicional sobre la versión más corta.[3]

Hipótesis del enderezador de lanzas[editar]

La hipótesis de que se utilizaron los bastones para ayudar a enderezar lanzas, dardos, venablos y flechas, no necesariamente entra en conflicto con su uso como propulsor.

Los alisadores pueden haber operado en dos formas principales. En primer lugar, los agujeros pueden haber sido utilizados como un «gira astiles» para enderezar la madera, tal vez después de calentar el palo. El eje sería notablemente más pequeño que el agujero, y se coloca a través de él. Mediante la aplicación de presión sobre las curvas del palocon el bastón podría ser enderezado. El segundo método consiste en poner el palo a través del orificio y luego girar y girar el bastón, con el interior áspero del agujero se desgasta la madera para conseguir un punto de cuña, o marcado de áreas por donde ser recortado; entonces podría ser endurecida al fuego. El suavizado de correas de cuero efectuado al pasarlo a través del agujero de una manera similar a como con la madera es otro uso posible.[11]

Colecciones[editar]

Hay ejemplos en los museos en muchas partes de Europa, pero no son especialmente buenos los ejemplares de bastones decorados, la mayoría de las excavaciones de sitios del Magdaleniense por Henry Christy y Édouard Lartet, en el Musée d'Archéologie Nationale, British Museum y el Museum de Toulouse. Entre el 7 de febrero y el 26 de mayo de 2013 se exhibieron un conjunto de bastones de mando en una exposición del Museo Británico titulada Ice Age Art: Arrival of the Modern Mind [Arte de la Edad del Hielo: LLegada de la mente moderna].[12]

Ejemplo único en Norteamérica[editar]

El «gira astiles de Murray Springs» parece ser el un único ejemplo de una herramienta similar, de hueso, de América del Norte y proviene de la cultura Clovis. Se remonta a hace unos 9000 años y fue encontrada en Arizona, actualmente se encuentra en el Museo del Estado de Arizona. Es de 259 mm de largo y sin decorar, con un eje simple con un extremo más grande, que tiene un único, más bien ovalado, agujero de 25-30 mm de diámetro. Similares herramientas, pero más pequeñas y muy posteriores, son conocidas en culturas de los pueblos nativos americanos, pero son considerados como alisadores de flechas.[11]

Notas y referencias[editar]

  1. Haynes, 2002, pp. 122-124
  2. a b Robert Jameson, Ian Shaw (1999). A Dictionary of Archaeology (en inglés). Blackwell Publishing. ISBN 0-631-23583-3. 
  3. a b c d e f g h i j k David Wescott, Society of Primitive Technology (1999). Primitive Technology: A Book of Earth Skills (en inglés). Gibbs Smith. ISBN 0-87905-911-7. 
  4. Barbatti, Bruno (2008). Berber carpets of Morocco: The symbols: Origin and meaning (Google Books) (en inglés). ACR Edition. p. 124, figura 15.7. ISBN 978-2-86770-184-9. Consultado el 2 de agosto de 2013.  La versión en línea es una vista parcial del libro.
  5. Leroy-Gourham, citando a Haynes, p. 123
  6. a b Sir Bertram Coghill Alan Windle (1904). Remains of the Prehistoric Age in England (en inglés). Methuen. ISBN 1-112-19492-4. Consultado el 2 de agosto de 2013. 
  7. William Irwin Thompson (1996). The Time Falling Bodies Take To Light: Mythology, Sexuality, and the Origins of Culture (en inglés). Palgrave Macmillan. ISBN 0-312-16062-3. 
  8. Haynes, 2002, pp. 122-123
  9. British Museum, follow "scope note" link near top of page.
  10. a b Leon Underwood (septiembre-octubre, 1965). «Le baton de commandement» (en francés). Man (Royal Anthropological Institute of Great Britain and Ireland) 65:  pp. 140-143. 
  11. a b Haynes, 2002, pp. 122-124
  12. Ice Age Art: Arrival of the Modern Mind

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]