Barras bravas en Argentina

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Una barra brava, en Argentina, es un grupo de hinchas que alienta a su equipo.

La violencia en el fútbol argentino ha estado presente prácticamente desde sus comienzos,[1] aunque las barras bravas fueron un fenómeno posterior.[2] Desde el primer asesinato registrado, ocurrido en Montevideo, en 1924, luego del último partido del Campeonato Sudamericano entre los locales y la selección argentina. Hasta el año 2010, este fenómeno se ha cobrado una cifra estimativa de por lo menos 249 víctimas fatales y gran cantidad de heridos.[3]

Hasta el año 2000, sólo 16 casos terminaron en condena, involucrando a 33 personas.[4]

Origen y desarrollo[editar]

Se tienen noticias de la violencia en el fútbol argentino desde principios del siglo XX tanto en los partidos del campeonato local como en los partidos entre Argentina y Uruguay, en Buenos Aires y en Montevideo. El primer hecho que trascendió se produjo en el último partido del Campeonato Sudamericano de 1916, que definiría al campeón, disputado el 16 de julio de 1916 en el estadio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.[5] Debido a la sobreventa de entradas 40 mil personas se acercaron a ver el partido en un estadio que sólo podía albergar a la mitad. El encuentro fue suspendido debido a los desmanes producidos en las tribunas, las cuales terminaron incendiadas.[6] También el primer superclásico,[notas 1] disputado en 1913, terminó con un enfrentamiento entre las hinchadas.[7]

El primer asesinato relacionado con el fútbol argentino se produjo en Montevideo, Uruguay, en 1924. El 2 de noviembre, tras disputarse el último partido del Campeonato Sudamericano que coronó a los locales, se produjeron incidentes frente al hotel donde se alojaba el seleccionador argentino, interviniendo en la pelea hinchas uruguayos e hinchas y jugadores argentinos.[8] Durante los incidentes, el argentino José Lázaro Rodríguez disparó contra Pedro Demby, quien fallecería el día después. Rodríguez logró escapar y regresar a la Argentina, gracias a la ayuda de jugadores argentinos,[8] en un buque que partió una hora antes de lo programado y no fue interceptado por la policía.[9] La policía uruguaya logró identificarlo gracias a una fotografía publicada el 4 de noviembre en el diario argentino Crítica, en donde se lo veía cenando con jugadores argentinos.[10] Fue detenido el 24 de ese mes, pero nunca fue deportado.[11]

El 14 de mayo de 1939, en el estadio de Lanús, la violencia se cobró sus primeras víctimas fatales en territorio argentino.[12] En un partido por la cuarta división entre Boca y el local, tras una falta cometida por un jugador de Lanús, los jugadores comenzaron a pelearse. Al ver esto los hinchas de Boca quisieron derrumbar el alambrado e invadir el campo de juego, lo que motivó que la policía realizara disparos para dispersarlos. Pero un policía, llamado Luis Estrella, disparó hacia la tribuna, alcanzando a dos espectadores: Luis López y Oscar Munitoli, un menor de 9 años.[12]

Pero esta violencia no era sólo entre hinchas, sino también contra los árbitros. El 27 de octubre de 1946, durante un partido entre Newell's Old Boys y San Lorenzo en Rosario, intentaron ahorcar al árbitro Osvaldo Cossio. El partido iba igualado en dos goles cuando Cossio anuló un gol de los locales, empeorando la situación cuando en la jugada siguiente San Lorenzo convirtió el tercer gol. Promediando el minuto 89 del partido, varios hinchas ingresaron al campo de juego logrando golpear al árbitro e intentándolo ahorcar con su propio cinturón.[13] [14]

Pero este fenómeno sufrió una importante transformación a finales de la década de 1950. El periodista Amílcar Romero establece el año 1958 como el comienzo de las barras bravas actuales, con el asesinato de Alberto Mario Linker.[2] Debido al asesinato de este hincha de River Plate, en octubre de 1958,[6] la sociedad toma conocimiento de la existencia de grupos organizados al aparecer notas en la prensa que hablan de "barras fuertes".[2] La llamada "industrialización del fútbol" fue el puntapié inicial para esa organización, ya que se necesitaba controlar todos los aspectos que intervenían en el juego.[2] Antes del surgimiento de estos grupos, cuando un equipo jugaba de visitante era presionado por la hinchada rival.[2] Esto motivó la organización de las barras bravas como respuesta a esa presión:

En el fútbol argentino ya estaba institucionalizado que si uno jugaba de visitante era inexorablemente apretado. Aunque no se tratara de barras bravas tal como las conocemos hoy. Los locales te apretaban y la policía, si no miraba para otra parte, también te apretaba. Eso hubo que compensarlo con una teoría, que en la década siguiente fue moneda corriente: a todo grupo operativo con una mística y capacidad de producir violencia la única manera de contrarrestarlo es con otro grupo más minoritario, con tanto o más mística para producir violencia.

Amílcar Romero.[2]

De esta forma cada club comenzó a tener su barra brava, las cuales eran financiadas por los dirigentes de la institución.[2] A estos grupos les eran entregadas entradas y se les pagaba los viajes a los estadios, sumándose luego otras formas de financiación. Pero el acceso a estos "beneficios" por parte del barra brava dependía de la jerarquía que tenía dentro de la barra. Para obtener ese prestigio se debía ser violento,[6] por lo que comenzó a aumentar la cantidad de muertos:[6] desde 1924 a 1957 sólo se habían producido 12 muertes relacionadas con el fútbol,[notas 2] de las 237 que se produjeron hasta 2003.[2]

A partir de la muerte de Linker comienza en el fútbol argentino una etapa marcada por el incremento en el número de muertes. De acuerdo con Amílcar Romero, entre 1958 y 1985 se producen en Argentina 103 muertes relacionadas con violencia en el fútbol, es decir, en promedio una cada 3 meses.[15] Sin embargo, aclara también que el origen de estas muertes no siempre es el enfrentamiento en el estadio y van desde el choque premeditado entre barras bravas fuera de las instalaciones deportivas, la represión policial ante desórdenes o falta de seguridad en los estadios.[notas 3] [16]

Una de las características de las barras bravas a partir de esa fecha es la agudización del nivel de violencia. Pero esta violencia no es exclusiva de los clubes con mayor poder económico, sino que es posible encontrarla en equipos de todas las categorías.[17] Teniendo en cuenta el período 1967 - 2008, 144 muertos,[17] las muertes relacionadas con el fútbol se produjeron mayoritariamente en la Primera División, el 56% del total, seguida de la Primera B Nacional con el 14%, los torneos regionales con 8% y la Primera B con 6%.[17] A partir de la década de 1990, la violencia y la cantidad de víctimas creció aceleradamente.[18]

En cuanto a la distribución geográfica, las zonas donde se registraron la mayor cantidad de muertes son los Partidos del Gran Buenos Aires (27%), la ciudad de Buenos Aires (23%) y Rosario (8%).[17] En cuanto a la modalidad, el 39% se produce por arma de fuego, el 13% por arma blanca y otro 13% debido a la represión policial.[17]

En los últimos tiempos los enfrentamientos entre diferentes sectores de las barras bravas han aumentado los niveles de violencia y la cantidad muertos.[19] El 9 de agosto de 2007 fue asesinado Martín Gonzalo Acro, barra brava de River Plate, como parte de un enfrentamiento entre dos sectores de Los Borrachos del Tablón.[20] El mismo fenómeno ha sucedido en otros clubes, por ejemplo en Boca Juniors,[21] Newell's Old Boys,[22] Estudiantes de La Plata[23] Rosario Central,[24] o San Lorenzo.[25] El porcentaje de víctimas en enfrentamientos entre la propia hinchada pasó del 3% en 1989, al 8% en 2001 y el 17% en 2009.[26]

Desde mediados de 1985 han existido propuestas para intentar erradicar la violencia.

En 1985, luego del asesinato de Adrián Scaserra,[notas 4] [27] fue sancionada la Ley 23.184, conocida como la Ley de la Rúa.[28] Esta ley sancionaba penalmente el ingreso con armas a los estadios, el impedir el normal desarrollo del partido, los destrozos de las instalaciones deportivas y al "que determinare, promoviere o facilitare de cualquier modo la formación de grupos destinados a cometer alguno de los delitos previstos".[29] En la Ciudad de Buenos Aires permitía un régimen contravencional que habilitaba la prohibición de concurrencia.[29] En 1993 se sancionó la Ley 24.192 que modificó la ley anterior, cambiando las penas y estableciendo un régimen de responsabilidad civil y la posibilidad de clausurar el estadio.[30] Finalmente, en 2008, se modificó nuevamente la ley permitiendo a los jueces disponer una medida cautelar que le impida al acusado, por alguno de los delitos mencionados, concurrir a menos de quinientos metros del lugar donde se realiza el partido.[31]

En varias ocasiones el Poder Judicial suspendió el desarrollo de los torneos de la AFA. En 1998 el juez Víctor Perrota suspendió los torneos de fútbol profesional al determinar que los clubes no podían garantizar la seguridad ya que no tenían la capacidad de ejercer el derecho de admisión, determinando también que la policía no contaba con personal suficiente.[32] El juez había actuado en base a un recurso de amparo presentado por la Fundación Fair Play que denunciaba la falta de seguridad en los estadios,[32] por lo que solicitó a los dirigentes de los clubes que le suministraran información sobre los barras bravas, pero al no obtener una respuesta favorable decidió la suspensión del torneo.[32] A fines del mismo año suspendió nuevamente los torneos del ascenso, tras incidentes entre Chacarita Juniors y Deportivo Morón.[33] En septiembre de 2003 se volvió a suspender el fútbol cuando el juez Mariano Bergés le ordenó a la Policía Federal Argentina que no brinde seguridad en los estadios durante dos semanas,[34] mientras estaba al frente de la causa judicial iniciada por los incidentes ocurridos en un partido entre Boca y Chacarita.[35]

A mediados de la década de 2000, se comenzó a aplicar en mayor medida el derecho de admisión.[36] En 2009 varios clubes de Buenos Aires y el Ministerio del Interior firmaron un convenio para delegar la aplicación de esta medida al Estado, autorizando a la Subsecretaría de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos a realizarla.[37] Para evitar los enfrentamientos, el 31 de julio de 2007 el Comité Ejecutivo de la AFA determinó, mediante una resolución, que en las categorías del Ascenso no se permitiría el acceso del público visitante a los estadios.[38]

A fines de 2006 se creó la ONG «Salvemos al Fútbol», cuyo primer objetivo fue llevar a la justicia todo hecho de violencia y corrupción en el fútbol. La ONG publica una lista con los nombres de todos los muertos victimas de violencia en el fútbol argentino.[39]

A fines de 2009 se creó la ONG «Hinchadas Unidas Argentinas»', que agrupa a barras bravas de diferentes clubes,a cambio de que no se produzcan hechos de violencia.[40] [41] [42] y por la propia organización.

Mónica Nizzardo, fundadora de «Salvemos al Fútbol» junto el ex juez de instrucción, Mariano Bergés, renuncio a la presidencia de la misma debido a la falta de apoyo recibida para combatir la violencia.[43] [44] [45]

En 2010 se acusó al presidente de la AFA, Julio Grondona de tener vinculación con el viaje de una treintena de integrantes de diferentes hinchadas, alguno de ellos barrabravas.[41] Los barras de HUA lograron viajar al torneo,[46] Durante la copa mundial de fútbol, barabravas del Club Independiente protagonizaron incidentes en Johannesburgo. [47]


A mediados del año 2012 se puso en circulación el AFA plus, un sistema biométrico de acceso de público a los estadios, co nel objetivo de identificar a violentos para que no puedan ingresas a los estadios. Para asistir a un partido de fútbol de Primera División y del seleccionado argentino, cada aficionado deberá estar inscrito previamente en un Padrón Nacional de Aficionados. El empadronamiento se realizará como un trámite personal en las sedes de los clubes, donde cada persona que desee ir a la cancha deberá registrarse con su nombre, foto, domicilio, número de Documento Nacional de Identidad y sus huellas digitales Hasta el momento, se empadronaron 110.000 personas, trámite que es gratuito hasta el 15 de julio, para después tener un costo de 100 pesos".Ocho los clubes que tienen sus obras avanzadas en el sistema: Lanús, Quilmes, Racing, Atlético Rafaela, Colón, Newell`s, Arsenal y Tigre.[48] [49] Grondona expresó"El AFA Plus está perfectamente dentro de las... en la provincia de Buenos Aires está ejecutado prácticamente en las cinco, seis canchas que están habilitadas. Acá, en Capital Federal, estamos con un problema de planos, con un problema de ponerse de acuerdo si está bien hecha la obra o no. Y estamos en eso, nos está perturbando únicamente en Capital"

Durante 2013 fueron detenidos dos integrantes de la barra brava de Colegiales, vinculados con el intendente de Vicente López, fueron señalados ayer como los responsables del asesinato del líder de la hinchada de ese club de fútbol, Fernando Morales.[50] Según una investigación del portal de noticias Zonanortediario del 18 de abril, un funcionario del PRO local llegó al Concejo Deliberante escoltado, entre otros, por Néstor El Negro Cabrera y Daniel Harry Aranda, por los barrabravas acusados del homicidio.[51]

En diciembre de ese año docentes porteños que reclamaban contra las políticas que afectan sus condiciones laborales fueron golpeado por lo que se denominó una "fuerza de choque" reconocidos como barrabravas de Dock Sud, aparentemente reclutados por Rafael di Zeo ex jefe de la barrabrava de Boca Juniors. Luego, se comprobó gracias a legisladores del FPV, Proyecto Sur y otros partidos que fueron esos barrabravas quienes allanaron el ingreso de diputados del PRO a la Legislatura y estaban vinculados a ese partido político.[52]

En diciembre de 2014 el legislador, tambien del PRO Quattromano, fue denunciado por amenazas de muerte en plena sesión de la Legislatura, el legislador macrista amenazo a su par: "Ya vas a ver cuando vengan los barrabravas te van a arrancar la cabeza" del Frente de Izquierda Marcelo Ramal. Fue luego de que Ramal denunciara que los barrasbravas actúan junto con el PRO.[53] Quattromano es allegado de Cristian Ritondo, presidente del bloque macrista, quien justificó el accionar. Tanto Ritondo como Quattromano están relacionados con la Barra Brava del Club Nueva Chicago (de hecho hace unos años el Gobierno de la Ciudad le había condonado una deuda al club por gestión de Ritondo).[54] [55] [56]

Identificación y aguante[editar]

Diferentes especialistas en el tema,[notas 5] [57] coinciden en que cada hinchada se percibe a sí misma como custodio de la identidad del club. Éste era antiguamente un lugar compartido con los "jugadores símbolo" y los dirigentes comprometidos con la institución.[58] Sin embargo, la rápida venta de jugadores desde los denominados equipos chicos a los denominados grandes o desde cualquier equipo hacia uno extranjero, especialmente europeos, causó que la identificación con algún jugador sea poco probable debido a la poca continuidad que tienen en el club.[58] Pero, a diferencia del resto de los actores, las hinchadas sólo pueden proponer la defensa de los símbolos, los colores y el estadio, en oposición a la hinchada del equipo contrario.

Las hinchadas desarrollan, en consecuencia, una autopercepción desmesurada, que agiganta sus obligaciones militantes: la asistencia al estadio no es únicamente el cumplimiento de un rito semanal, sino un doble juego, pragmático y simbólico. Por un lado, por la persistencia del mandato mítico: la asistencia al estadio implica una participación mágica que incide en el resultado. Por el otro: la continuidad de una identidad depende, exclusivamente, de ese incesante concurrir al templo donde se renueva el contrato simbólico. Como señalamos, esas obligaciones se extienden hacia una práctica real: la defensa del territorio propio frente a la invasión de la hinchada ajena.

Alabarces (2000), p. 217.

Este proceso crea una profundización en la fragmentación, no sólo en oposición de un "otro" radicalmente negativizado (fragmentación externa), sino también dentro de la misma hinchada (fragmentación interna).[59] La fragmentación externa puede producirse, a diferencia del fenómeno registrado en Europa, de cuatro formas:[60] entre regiones, entre ciudades, entre barrios y entre instituciones del mismo barrio.[61] La fragmentación interna fue un fenómeno novedoso, y se produjo por el surgimiento de agrupaciones con nombres propios dentro de hinchada. Generalmente el "poder", el acceso a los medios de financiación, se encuentra centralizado en un grupo o en la fusión de varios, pero otras veces existen peleas para adquirir todo o parte de ese "poder".[62]

La violencia es vista por algunos autores, como Patrick Mignon,[63] como una forma de visibilidad por parte de los individuos excluidos, siendo esta exclusión no sólo económica.[64] Pero según otra visión,[64] esta forma de visibilidad puede ser un medio, además, para obtener jerarquías en un ranking imaginario: el ranking del aguante.[59] Este ranking del aguante define supuestas jerarquías sobre quien defiende mejor los símbolos de la institución "más allá del dolor y la desilusión, más allá de la victoria o la derrota".[65] El aguante se ha convertido, en este marco, en una categoría ética.[65] En términos prácticos, el aguante se demuestra con la defensa de un espacio, no sólo mediante la pelea cuerpo a cuerpo sino también mediante métodos de intimidación.[66] La señal televisiva TyC Sports transmitía un programa llamado El Aguante, en el cual hinchas de diferentes clubes que concurren a los estadios expresan lo que sienten por su club y por el rival.[67]

Bibliografía[editar]

  • Pablo Alabarces (2000). Peligro de gol. ISBN 950-9231-48-7. 
  • Alejandro Apo, Diego Fucks, Guillermo Salatino, Víctor Hugo Morales y otros (1999). Jugados: crítica a la patria deportiva. ISBN 950-23-0914-6. 
  • Oscar Barnade y Waldemar Iglesias (2006). Mitos y creencias del fútbol argentino. Ediciones Al Arco. ISBN 987-22257-7-X. 
  • Clarín (2000). Especial violencia en el fútbol. 
  • Amílcar Romero (1986). Muerte en la cancha. Editorial Nueva América. 
  • Amílcar Romero (2003). El chico de la sombrilla. I-BUCS. 

Notas[editar]

  1. Partido jugado entre Boca Juniors y River Plate.
  2. Producidas por barras bravas, las fuerzas de seguridad o accidentes.
  3. En 1968 se produjo la tragedia de la Puerta 12, donde murieron 71 personas.
  4. Adrián Scaserra tenía 14 años cuando reció un disparo de un policía durante el enfrentamiento entre barras de Boca e Independiente en Avellaneda.
  5. El trabajo "'Aguante' y represión. Fútbol, violencia y política en la Argentina" incluida en el libro Peligro de gol corresponde a Pablo Alabarces, Ramiro Coelho, José Garriga Zucal, Betina Guindi, Andrea Lobos, María Verónica Moreira, Juan Sanguinetti y Ángel Szrabsteni; en el marco de una investigación financiada por la Universidad de Buenos Aires y el CONICET.

Referencias[editar]

  1. Barnade e Iglesias (2006), p. 13.
  2. a b c d e f g h Página/12 (ed.): «“Las barras aparecen con la industrialización del fútbol”» (13 de julio de 2003). Consultado el 26 de julio de 2010.
  3. Organización Salvemos al Fútbol (ed.): «Lista de víctimas». Consultado el 28 de julio de 2010.
  4. Clarín (ed.): «El fantasma de la impunidad: sólo 33 condenados» (15 de mayo de 2000). Consultado el 26 de julio de 2010.
  5. Clarín (ed.): «Chau tablón» (23 de julio de 2005). Consultado el 27 de julio de 2010.
  6. a b c d Clarín (ed.): «Los orígenes de un mal sin remedio» (15 de mayo de 2000). Consultado el 26 de julio de 2010.
  7. canchallena.com (ed.): «Buceando en el archivo: los superclásicos, en las páginas de LA NACION» (20 de marzo de 2010). Consultado el 26 de julio de 2010.
  8. a b Barnade e Iglesias (2006), p. 16.
  9. Romero, Amílcar (2006). «Montevideo, 1924». Informes del Sur (72). http://m1924.blogspot.com/. 
  10. Barnade e Iglesias (2006), pag. 17.
  11. Barnade e Iglesias (2006), pag. 18.
  12. a b La Nación (ed.): «Una indeseable lista que crece...» (26 de junio de 2007). Consultado el 26 de julio de 2010.
  13. Clarín (ed.): «1946» (15 de mayo de 2000). Consultado el 26 de julio de 2010.
  14. La Capital (ed.): «El partido más corto de la historia» (17 de marzo de 2010). Consultado el 26 de julio de 2010.
  15. Romero, Amilcar (1986), p. 7.
  16. Clarín (ed.): «Puerta 12: Memorias del horror» (27 de junio de 2000). Consultado el 26 de julio de 2010.
  17. a b c d e Organización Salvemos al Fútbol (ed.): «Estadísticas sobre muertes en el fútbol argentino». Consultado el 28 de mayo de 2013.
  18. Organización Salvemos al Fútbol (ed.): «Lista de víctimas». Consultado el 26 de julio de 2010.
  19. Infobae (ed.): «Cada vez son más las muertes por peleas internas de los barras» (19 de marzo de 2010). Consultado el 26 de julio de 2010.
  20. Clarín (ed.): «De chico acomodado a barrabrava fiel» (9 de agosto de 2007). Consultado el 26 de julio de 2010.
  21. Infobae (ed.): «Otra peligrosa interna: pelea en la barra de Boca» (12 de agosto de 2007). Consultado el 27 de julio de 2010.
  22. Télam (ed.): «El barrabrava más poderoso que tuvo Newell’s» (19 de marzo de 2010). Archivado desde el original el 2012-07-03. Consultado el 27 de julio de 2010.
  23. Ámbito Financiero (ed.): «¿Recrudece la interna en la barra de Estudiantes?» (1 de marzo de 2010). Consultado el 27 de julio de 2010.
  24. La Prensa (ed.): «Mataron al hijo de un integrante de la barra de Rosario Central» (12 de marzo de 2010). Consultado el 27 de julio de 2010.
  25. Ámbito Financiero (ed.): «"Barras" de San Lorenzo, a los tiros por "la caja" para ir al Mundial» (7 de mayo de 2010). Consultado el 27 de julio de 2010.
  26. Organización Salvemos al Fútbol (ed.): «Muertes en la propia hinchada. Segunda parte.». Consultado el 26 de julio de 2010.
  27. Clarín (ed.): «Scaserra, 17 años después» (9 de agosto de 2002). Consultado el 28 de julio de 2010.
  28. Clarín (ed.): «La ley que regula la violencia en las canchas» (5 de septiembre de 2005). Consultado el 26 de julio de 2010.
  29. a b «Ley 23.184». Consultado el 26 de julio de 2010.
  30. «Ley 24.192». Consultado el 26 de julio de 2010.
  31. «Ley 26.358». Consultado el 26 de julio de 2010.
  32. a b c Página/12 (ed.): «El juez sacó una tarjeta roja» (14 de mayo de 1998). Consultado el 27 de julio de 2010.
  33. Página/12 (ed.): «Perrotta paró los torneos de ascenso» (10 de diciembre de 1998). Consultado el 27 de julio de 2010.
  34. Página/12 (ed.): «Día por día, el deporte que tuvimos en este 2003» (31 de diciembre de 2003). Consultado el 27 de julio de 2010.
  35. Perfil (ed.): «Mariano Bergés: "Este gobierno tiene mucho que ver"» (16 de mayo de 2008). Consultado el 27 de julio de 2010.
  36. La Gaceta (ed.): «Aplicación del derecho de admisión en el fútbol» (22 de septiembre de 2008). Consultado el 27 de julio de 2010.
  37. Infobae (ed.): «Rige el derecho de admisión en estadios de la Capital Federal» (30 de marzo de 2009). Consultado el 27 de julio de 2010.
  38. Asociación del Fútbol Argentino (ed.): «La Justicia rechazó el amparo de un simpatizante del Ascenso» (14 de enero de 2008). Consultado el 28 de julio de 2010.
  39. «Muertes en la historia por la violencia en el fútbol argentino». Consultado el 15 de marzo de 2013.
  40. canchallena.com (ed.): «Para ir al Mundial, ya se unieron más de cincuenta barras bravas» (27 de noviembre de 2009). Consultado el 27 de julio de 2010.
  41. a b La Nación (ed.): «"Queremos la bandera de Kirchner en el Mundial"» (22 de noviembre de 2009). Consultado el 27 de julio de 2010.
  42. Cadena3 (ed.): «Aníbal Fernández definió a Hinchadas Unidas como una "catástrofe"» (11 de junio de 2010). Consultado el 27 de julio de 2010.
  43. «Renunció la fundadora de Salvemos al fútbol: "¡Me cansé!"». Consultado el 15 de marzo de 2013.
  44. «Renunció la presidenta de Salvemos al Fútbol: “Me harté”». Los Andes. Consultado el 15 de marzo de 2013.
  45. «Dejó una ONG porque "la perversidad del fútbol argentino no tiene solución"». Consultado el 15 de marzo de 2013.
  46. Infobae (ed.): «Los barras argentinos, divididos en Sudáfrica» (1 de junio de 2010). Consultado el 28 de julio de 2010.
  47. canchallena.com (ed.): «Para los barras, la muerte no tiene fronteras» (6 de julio de 2010). Consultado el 28 de julio de 2010.
  48. http://www.telam.com.ar/notas/201307/23713-afa-plus-entrara-en-vigencia-el-16-de-agosto-y-solamente-en-primera.html
  49. http://www.lanacion.com.ar/1598356-julio-grondona-con-el-afa-plus-se-acaban-las-entradas-para-las-barras-bravas
  50. http://tiempo.infonews.com/2013/10/15/argentina-111181-vinculan-a-punteros-del-pro-con-la-muerte-del-barra-de-colegiales.php
  51. http://www.mdzol.com/mobile/mobile/495598/
  52. http://lafabricaportena.com/seguridad/buenos-muchachos-cronica-de-los-vinculos-entre-barrabravas-y-el-pro/#.Uuia6D0trcc
  53. http://www.lanoticia1.com/noticia/legislador-del-pro-amenazo-de-muerte-su-par-del-fit-marcelo-ramal-60538.html
  54. http://www.anred.org/spip.php?article8999
  55. http://tiempo.infonews.com/nota/140183/escandalo-por-la-amenaza-de-un-legislador-del-pro
  56. http://www.telefenoticias.com.ar/es/news/sociedad/20141212/amenaza-legislador-otro/32419.shtml
  57. Alabarces (2000).
  58. a b Alabarces (2000), p. 216.
  59. a b Alabarces (2000), p. 218.
  60. Amílcar Romero (5 de julio de 1997). EFDeportes (ed.): «Apuntes sobre la violencia en el fútbol argentino». Consultado el 27 de julio de 2010.
  61. Este es el ejemplo de Boca Juniors y River Plate, la rivalidad clásica del fútbol argentino, que tienen su origen en el barrio de La Boca
  62. Clarín (ed.): «Buscan parar las guerras internas de las barras» (1 de marzo de 2005). Consultado el 27 de julio de 2010.
  63. Mignon, Patrick (1992). La societe francese e il calcio. 
  64. a b Alabarces (2000), p. 219.
  65. a b Alabarces (2000), p. 224.
  66. Alabarces (2000), p. 214.
  67. TyC Sports (ed.): «El Aguante». Consultado el 26 de julio de 2010.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]