Banco de España

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Banco de España
Escudo de España (mazonado).svg
Banco de España (Madrid) 06.jpg
Sede del Banco de España, en la Calle de Alcalá, 48 de Madrid
Información
Tipo Banco central nacional
Fundación 2 de junio de 1782 como
Banco Nacional de San Carlos

28 de enero de 1856 pasa a llamarse
Banco de España
Jurisdicción Flag of Spain.svg España
Sede C/ Alcalá, 48 - Madrid
Gobernador Luis María Linde de Castro[1]
Subgobernador Fernando Restoy Lozano
Consejeros Ejecutivos
  • Ángel Luis López Roa y Vicente Salas
Composición Véase Composición actual
Sitio web
www.bde.es
Notas
Reservas de oro: 9,1 millones de onza troy (febrero de 2010)

El Banco de España es el organismo del Estado español que actúa de banco central nacional y supervisor del sistema bancario español. Su actividad está regulada por la Ley de Autonomía del Banco de España. El Banco de España es además parte integrante del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y por tanto está sometido a las disposiciones del Tratado de la Comunidad Europea y a los Estatutos del SEBC.

Órganos rectores[editar]

Lerma (Burgos, España). Casa de Ramón Santillán González, primer gobernador del Banco de España.
Edificio de la antigua sucursal del Banco de España en Santander (Cantabria).
Edificio de la antigua sucursal del Banco de España en Salamanca.
Edificio de la antigua sucursal del Banco de España en Vitoria.
Sucursal del Banco de España en Valladolid.

Los órganos rectores del Banco de España son:

El Gobernador[editar]

El Gobernador del Banco de España será nombrado por el Rey a propuesta del Presidente del Gobierno, entre quienes sean españoles y tengan reconocida competencia en asuntos monetarios o bancarios. Con carácter previo al nombramiento del Gobernador, el Ministro de Economía y Competitividad comparecerá en los términos previstos en el Reglamento del Congreso de los Diputados ante la Comisión competente, para informar sobre el candidato propuesto. Corresponde al Gobernador del Banco de España:

  • Dirigir el Banco y presidir el Consejo de Gobierno y la Comisión Ejecutiva.
  • Ostentar la representación legal del Banco a todos los efectos y, en especial, ante los Tribunales de Justicia, así como autorizar los contratos y documentos y realizar las demás actividades que resulten precisas para el desempeño de las funciones encomendadas al Banco de España.
  • Representar al Banco de España en las instituciones y organismos internacionales en los que esté prevista su participación.
  • Ostentar la condición de miembro del Consejo de Gobierno y del Consejo General del Banco Central Europeo.

El Subgobernador[editar]

El Subgobernador será designado por el Gobierno, a propuesta del Gobernador, y deberá reunir sus mismas condiciones. El Subgobernador sustituirá al Gobernador en los casos de vacante, ausencia o enfermedad, en cuanto al ejercicio de sus atribuciones de dirección superior y representación del Banco. Tendrá, además, las atribuciones que se fijen en el Reglamento Interno del Banco de España, así como las que le delegue el Gobernador.

La Comisión Ejecutiva[editar]

La Comisión Ejecutiva estará formada por:

  • El Gobernador, que actuará como Presidente.
  • El Subgobernador.
  • Dos Consejeros.

Asistirán a sus sesiones, con voz y sin voto, los directores generales del Banco de España. Será Secretario, con voz y sin voto, el Secretario General del Banco de España.

El Consejo de Gobierno[editar]

Los seis Consejeros serán designados por el Gobierno, a propuesta del Ministro de Economía y Competitividad, oído el Gobernador del Banco de España. Deberán ser españoles, con reconocida competencia en el campo de la economía o el derecho. Los dos Consejeros miembros de la Comisión Ejecutiva se designarán por el Consejo de Gobierno, a propuesta del Gobernador, de entre sus miembros no natos. El Consejo de Gobierno está formado por:

Asisten al Consejo los directores generales del Banco, con voz y sin voto. También asistirá un representante del personal del Banco, elegido en la forma que establezca el Reglamento interno del Banco, con voz y sin voto.

El Ministro de Economía y Competitividad o el Secretario de Estado de Economía podrán asistir, con voz y sin voto, a las reuniones del Consejo cuando lo juzguen preciso a la vista de la especial trascendencia de las materias que vayan a considerarse. También podrán someter una moción a la deliberación del Consejo de Gobierno.

El Consejo de Gobierno tendrá como Secretario, con voz y sin voto, al Secretario General del Banco de España.

Composición actual[editar]

Cargo Nombre
Gobernador Luis María Linde de Castro[1]
Subgobernador Fernando Restoy Lozano
Consejera de Gobierno Carmen Alonso Ledesma
Consejero de Gobierno Guillem López Casasnovas
Consejero de Gobierno Ángel Luis López Roa
Consejero de Gobierno Rafael Castejón
Consejero de Gobierno Vicente Salas
Consejero de Gobierno Maximino Carpio García
Director General de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago Javier Alonso Ruiz Ojeda
Director General del Servicio de Estudios José Luis Malo de Molina
Director General de Supervisión Mariano Herrera
Director General de Regulación y Estabilidad Financiera Julio Durán
Director General de Servicios Manuel Labrado
Secretario General del Tesoro y Política Financiera Íñigo Fernández de Mesa
Vicepresidenta de la CNMV Lourdes Centeno
Representante del Personal Mariano Serrano
Secretario General Francisco Javier Priego

Funciones[editar]

Desde el 1 de enero de 1999, el Banco de España participa en el desarrollo de las siguientes funciones básicas atribuidas al Sistema Europeo de Bancos Centrales:

  • Definir y ejecutar la política monetaria de la zona del euro, con el objeto de mantener la estabilidad de precios en el conjunto de dicha zona.
  • Realizar las operaciones de cambio de divisas que sean coherentes con las disposiciones del artículo 111 del Tratado de la Unión Europea.
  • Poseer y gestionar las reservas oficiales de divisas del Estado.
  • Promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago en la zona del euro.
  • Emitir los billetes de curso legal.
  • Las demás funciones que se deriven de su condición de parte integrante del Sistema Europeo de Bancos Centrales.

El Banco de España ejercerá, además, las siguientes funciones:

  • Poseer y gestionar las reservas de divisas y metales preciosos no transferidas al Banco Central Europeo.
  • Promover el buen funcionamiento y estabilidad del sistema financiero y, sin perjuicio de las funciones del Banco Central Europeo, de los sistemas de pago nacionales.
  • Supervisar la solvencia y el cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito, otras entidades y mercados financieros cuya supervisión le ha sido atribuida.
  • Poner en circulación la moneda metálica y desempeñar, por cuenta del Estado, las demás funciones que se le encomienden respecto a ella.
  • Prestar los servicios de tesorería y agente financiero de la Deuda Pública.
  • Asesorar al Gobierno, así como realizar los informes y estudios que resulten procedentes.
  • Elaborar y publicar indicadores económicos y estadísticas relacionadas con sus funciones y asistir al BCE en la recopilación de la información estadística necesaria para el cumplimiento de las funciones del Sistema Europeo de Bancos Centrales.
  • Ejercer las demás competencias que la legislación le atribuya.

Supervisión de la solvencia de las entidades[editar]

El Banco de España supervisa la solvencia y el cumplimiento de la normativa específica de los bancos, las cajas de ahorros, las cooperativas de crédito, las sucursales de entidades de crédito extranjeras, los establecimientos financieros de crédito, las entidades emisoras de dinero electrónico, las sociedades de garantía recíproca y de reafianzamiento, los establecimientos de cambio de moneda y las sociedades de tasación. En el caso de las sucursales de entidades de países de la Unión Europea (UE), sus facultades se limitan al control de la liquidez de la sucursal y del cumplimiento de las normas de interés general.

El modelo de supervisión que se aplica se compone de cuatro elementos principales:

  • Una regulación efectiva y prudente, que incluye tanto normas de acceso a la actividad como de ejercicio de la actividad.
  • Un sistema de supervisión continuada de las entidades, integrado por la recepción de información periódica, el análisis a distancia y las inspecciones in situ.
  • Un conjunto de medidas de carácter corrector (formulación de requerimientos y recomendaciones, aprobación de los planes de saneamiento, intervención y sustitución de administradores).
  • Un régimen disciplinario y sancionador que puede afectar tanto a las entidades como a sus administradores.

En el desarrollo de su función, el Banco de España colabora estrechamente con las demás autoridades supervisoras nacionales y las autoridades autonómicas con competencias en el área de la supervisión financiera. También mantiene una estrecha colaboración con las autoridades supervisoras extranjeras y participa activamente en todos los foros nacionales e internacionales de supervisión.

Historia[editar]

El Banco de España tiene una larga tradición histórica, que hunde sus raíces en el siglo XVIII.

El Banco de San Carlos[editar]

En 1782, el rey Carlos III creó en Madrid una sociedad por acciones, cuya propiedad correspondía a instituciones y sujetos particulares. Los principales gobernantes ilustrados de la época, como el primer secretario de Estado, Conde Floridablanca, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Múzquiz, y el Fiscal del Consejo de Castilla, Pedro Rodríguez de Campomanes, apoyaron la creación de este instituto bancario. Aunque no era un banco público, gozaba de la protección de la Corona, y mantenía estrechos lazos financieros con el Estado. Se llamó Banco Nacional de San Carlos.

El principal objeto del Banco Nacional de San Carlos era la reducción o descuento de vales reales a metálico. Los vales reales eran una modalidad de deuda pública, cuyos títulos, además de proporcionar una rentabilidad determinada a su poseedor, tenían capacidad liberatoria en grandes pagos, por lo que son considerados la primera manifestación de papel moneda existente en España. El creador de los vales reales fue Francisco Cabarrús, un comerciante ilustrado de origen francés, quien sería asimismo fundador del Banco Nacional de San Carlos y miembro nato de su dirección. En 1789 recibiría de Carlos IV el título de Conde de Cabarrús. El Banco Nacional de San Carlos tenía también, entre otros cometidos, el descuento de letras de cambio y efectos de comercio, los préstamos con garantía y la financiación de actividades del Estado.

Al año siguiente de su institución empezó a emitir los primeros billetes llamados cédulas. Estas cédulas garantizaban un inmediato reembolso en metálico, reembolso que efectuaría el propio banco emisor; se canjeaban al portador sin producir ningún interés, lo cual les diferenciaba de los vales reales. Este carácter de cédula o billete duró hasta la guerra civil española, por eso todos los billetes llevaban la leyenda «El Banco de España pagará al portador...». La frase sobrevivió hasta 1976, pero había perdido valor legal desde la Ley de noviembre de 1939.

Sin embargo, los billetes en cuestión, las cédulas, no tuvieron ningún éxito, debido a la abundancia de moneda de plata circulante en España a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX y a la propia existencia de los vales reales. En 1790, Francisco Cabarrús y los restantes directores fueron relevados de sus cargos, debido a la aparición de pérdidas causadas en determinadas competencias del Banco de San Carlos, y bajo la sospecha de irregularidades. Cabarrús fue procesado y encarcelado preventivamente. Al cabo de seis años se sobreseyó la causa y Cabarrús quedó reintegrado a su puesto, aunque rodeado por un equipo directivo diferente y ajeno a su voluntad.

Entre los años 1793 y 1814, España se vio implicada en una serie de guerras que arrastraron al Banco y lo situaron en serias dificultades, causadas principalmente por la considerable deuda que el Tesoro había contraído con el Banco a lo largo de esos veinte años de conflictos. Finalmente, en el año de 1829 se encontró una solución para dicho débito, gracias al Ministro de Hacienda del rey Fernando VII, Luis López Ballesteros, quien además de tomar ciertas medidas financieras innovadoras, concibió la idea de dotar al Banco de San Carlos con un fondo de 40 millones de reales.

Con esta ayuda los accionistas, decidieron fundar una nueva institución con el nombre de Banco Español de San Fernando (por ser rey Fernando VII). Este nuevo banco consiguió la facultad de emitir billetes en régimen de monopolio en Madrid. A lo largo de quince años mantuvo una continua actividad bancaria en el ámbito de la capital de España, con especial dedicación a las nacesidades financieras del Tesoro, en unos años en que afianzaba el naciente régimen liberal, y especialmente durante la primera guerra carlista.

En 1844, el Gobierno autorizó la apertura de un nuevo Banco emisor en Madrid, el Banco de Isabel II, cuyo principal inspirador fue el financiero José Salamanca y Mayol. En el mismo año fue aprobada la creación de un banco emisor en Barcelona y en 1846 la de otro similar en Cádiz. Cada uno de estos Bancos tenía facultad de emitir sus propios billetes y de ponerlos en circulación en sus respectivos ámbitos locales, además de desenvolver sus restantes actividades crediticias, salvo el caso de Madrid, donde compitieron las dos entidades existentes en ella.

Al cabo de tres años, y en plena crisis financiera internacional de 1847, el Gobierno decidió resolver las dificultades por que atravesaban los dos emisores de Madrid, principalmente el Banco de Isabel II, mediante la fusión de ambos. La entidad resultante de dicho proceso conservó el nombre de Banco Español de San Fernando. Las consecuencias de la crisis fueron duraderas, y tras diversos cambios legales, fue nombrado en 1849 Gobernador del Banco Español de San Fernando ex ministro de Hacienda Ramón Santillán. Santillán llevó a cabo, entre 1851 y 1856, una ejemplar labor de saneamiento financiero dentro de la entidad.

Nacimiento del Banco de España[editar]

Tras la revolución de 1854, la legislación bancaria de 1856, de inspiración netamente liberal, permitió, entre otras modificaciones, que el Banco de San Fernando pasara a llamarse Banco de España, cuyo primer Gobernador siguió siendo el del San Fernando, Ramón Santillán. A pesar de la denominación de Banco de España, esta institución sólo operaba entonces en Madrid y en Valencia y Alicante, ciudades en que abrió sucursales en 1858. Otras diecinueve localidades españolas, entre ellas los principales centros industriales y mercantiles, como Barcelona, Bilbao, Málaga, Sevilla, Zaragoza, Valladolid o Santander, contaron con sus propios bancos de emisión y descuentos dentro del período 1856-1874.

El 19 de marzo de 1874, forzosas y acuciantes necesidades financieras, causadas por una nueva guerra civil, la llamada tercera guerra carlista, y por una larga guerra colonial en Cuba, simultánea a la anterior, el entonces Ministro de Hacienda en el Gobierno de la Primera República, José Echegaray, decretó la fusión de todos los bancos emisores locales con el Banco de España. No obstante, a estos últimos se les dejaba la opción de continuar con su actividad comercial y crediticia, aunque sin facultad de emitir billetes, cuyo monopolio en todo el territorio de la nación, correspondería, en adelante, al Banco de España. A dicha posibilidad sólo se acogieron los Bancos de Barcelona, Bilbao, Reus, Santander y Tarragona. A cambio del privilegio emisor, el Banco de España concedió un crédito de 150 millones de pesetas.

El Banco de España, agentes de bolsa haciendo operaciones para el empréstito. Fotografía de Christian Franzen publicada en 1902.

A partir de entonces, el Banco de España estableció una densa red de sucursales en toda la nación, comenzando por los antiguos de bancos emisores absorbidos. A finales del siglo XIX, había más de cincuenta sucursales del Banco en todas las capitales de provincia y ciudades de importancia mercantil. Es preciso subrayar que, en esta época, el Banco de España –que seguía siendo una sociedad por acciones de propiedad privada, aunque el Gobernador y los Subgobernadores eran nombrados y aprobados respectivamente por el Gobierno- simultaneaba la emisión de billetes y el crédito al Tesoro Público con actividades de préstamos y descuentos con particulares a través de sus oficinas en las diferentes ciudades españolas. Con la Ley de Ordenación Bancaria de 1921, el Banco de España se consagró como banco de bancos, o banco central, desarrollando –de acuerdo con el Gobierno- nuevos instrumentos de política monetaria. Tras la guerra civil de 1936-39, el Banco de España perdió competencias y autonomía a favor del Ministerio de Hacienda. Entre dichos cambios fueron los más importantes:

  • Con las reservas españolas (2.202 millones de pesetas-oro) situadas en el Banco de España en Madrid se pagaron al contado a Francia (616 millones) y a Rusia (1.586 millones) a fin de obtener armas para el bando republicano, mientras que la España nacional sublevada se financiaba armamentísticamente principalmente a través de créditos internacionales (aunque podemos citar los ~700 millones de dólares-oro que se pagaron a Alemania o las 5.500 libras esterlinas-oro que se pagaron a Italia). El petróleo vino de Estados Unidos en beneficio de los nacionales, mientras que Rusia y México mandaron al bando republicano. Finalmente, en septiembre de 1936 los sublevados crearon su propio Banco de España con sede en Burgos.
  • En 1939 se creó el Instituto Español de Moneda Extranjera, que tuvo a su cargo, en exclusiva, las competencias de la definición del tipo de cambio oficial de la peseta y el cambio de moneda extranjera por española, y viceversa, dentro del territorio nacional.
  • A partir de la Ley de Ordenación Bancaria de 1946, la política monetaria pasó a ser competencia del Gobierno, a quien correspondería, entre otras funciones, la fijación de tipos de interés y descuento, tanto en operaciones de activo como de pasivo, para toda la banca española.
  • Asimismo aumentó el número de consejeros del Banco de España nombrados por el Estado, que pasó de tres –como estaba vigente desde 1931- a cinco. También se dispuso el recorte de dividendos, a favor del Estado.
  • En ese mismo año, el Banco de España perdió la facultad de elegir los fabricantes de billetes, de los que se haría cargo, en adelante, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

El Banco de España siguió su andadura, aún como entidad privada, en el contexto de esta política autárquica, hasta 1962, en que una nueva Ley de Bases de Ordenación del Crédito y la Banca, más acorde en su contenido con la liberalización experimentada por la economía española, a raíz del Plan de Estabilización de 1959, devolvió algunas de sus competencias al Banco de España. Dentro de estos cambios se produjo la nacionalización del Banco de España y el cese de su actividad de banca privada.

De aquí pasamos a otras fechas clave en la historia del Banco:

  • 1980: Ley de Órganos Rectores del Banco de España.
  • 1994: Ley de Autonomía, siguiendo las directrices del Tratado de Maastricht.

Estas dos leyes han otorgado al Banco una gran libertad y flexibilidad gubernamental, sobre todo en lo referente a la política monetaria. En la actualidad el Banco de España está integrado en el Sistema Europeo de Bancos Centrales (desde 1998).

Edificio[editar]

Sede central del Banco de España (Madrid), construida de 1884 a 1891.

El Banco de España contó con diversos emplazamientos en Madrid, a lo largo del siglo XIX. El actual edificio del Banco de España fue construido con el objetivo de proporcionar al Banco Nacional una sede más acorde con la importancia de sus funciones, como era la emisión única de monedas y billetes para todo el territorio español.

El actual edificio se encuentra en la plaza de Cibeles, lugar donde se unen las calles de Alcalá y del paseo del Prado. En el momento de su construcción, el edificio se situó sobre un amplio solar formado por las antiguas parcelas del palacio del Marqués de Alcañices, Duque de Sesto, y algunos terrenos anexos, entre ellos, el correspondiente a la capilla de San Fermín de los Navarros, al jardín de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y al de una casa propiedad del Marqués de Larios. Junto a la fuente de la Cibeles, el Banco de España está rodeado por el edificio de Correos, la Casa de América y el Círculo de Bellas Artes.

Todo lo relacionado con este nuevo edificio comienza en 1882. En este año se acuerda convocar un concurso público para la elección del proyecto arquitectónico que mejor se adapte a las nuevas necesidades del Banco y cuyas bases son redactadas por los propios arquitectos de la institución, Eduardo de Adaro, Severiano Sainz de la Lastra y José María Aguilar y Vela. Tan solo se presentan cuatro proyectos y ninguno de ellos es de la plena satisfacción de la comisión de obras, por lo que se encarga a los arquitectos del Banco que, tras estudiar los edificios de otros bancos europeos, redacten el proyecto definitivo, el cual es aprobado a finales de 1883, después de muchas incidencias. En el proyecto también colaboraron entre otros Aníbal Álvarez Bouquel, Alejandro Herrero, Amador de los Ríos, o Bernardo Asins, quien realizó las puertas de hierro. El coste, incluyendo solares y edificio, fue de unos 15.300.000 pesetas.

La primera piedra se puso el 4 de julio de 1884, en un acto al que asistió el Rey Alfonso XII. A partir de entonces se sucedieron cambios de criterio y modificaciones del proyecto que dieron como resultado el colosal edificio inaugurado en 1891. Ya en 1927 se inició otra importante ampliación con la adquisición de las casas del conde de Santamarca, situadas en la calle de Alcalá, a continuación del edificio inicial. Esta ampliación se produjo según el proyecto del arquitecto del Banco, José Yarnoz Larrosa, quien propuso la prolongación de la fachada, repitiendo la imagen externa del edificio existente y reservando tan solo al interior las novedades arquitectónicas de la época.

El inmueble adopta el doble carácter industrial y de representación propio del establecimiento. El primero se aprecia prácticamente en toda la construcción, a excepción de la planta principal, en la que se albergan los despachos más importantes y las zonas de mayor representación. Los limitados adornos escultóricos quedan reservados al chaflán de Cibeles y a las portadas principales del Paseo del Prado y de la calle Alcalá, ésta última tras la ampliación de 1927. Su ejecución fue encargada, en su mayor parte, a escultores italianos, si bien siguiendo los modelos pedidos a los escultores españoles más conocidos de la época.

Ya en el interior, y en lo que al edificio de 1891 se refiere, destacan la escalera de honor y el patio que fue Caja General y que hoy es Biblioteca. La monumental escalera en mármol de Carrara, a la que se accede desde la puerta del Paseo del Prado, es una muestra de la arquitectura más tradicional, diseñada por los arquitectos del Banco y ejecutada por el bilbaíno Adolfo Areizaga. Aparece acompañada de una serie de vidrieras encargadas a la empresa alemana Mayer, que las ejecuta siguiendo un estilo simbolista e incorporando numerosas figuras alegóricas.

Por su parte, el carácter industrial del Banco se materializa en la actual Biblioteca, encargada a la Fábrica de Mieres, en la que se incorpora la estructura metálica vista de hierro fundido.

La planta está articulada a partir de la entrada por la esquina. Ello permitió al arquitecto distinguir los espacios hacia las calles del Paseo del Prado y Alcalá. La fachada por su parte es de composición cuatripartita, está compuesta por zócalo, dos plantas, cornisa y cubierta habitada.

La ampliación decidida en 1927 y terminada en 1934 incorpora, en el interior del edificio, las novedades arquitectónicas de la época a las que Yarnoz había renunciado en el exterior. Tan solo destacar el nuevo patio de operaciones, la rotonda que sirve de enlace interior entre los dos edificios y, por su singularidad, la cámara acorazada. El enorme patio de operaciones se aparta de los conceptos clásicos y recoge algún ejemplo del Art Decó, como la vidriera superior, o como la pieza decorativa y al tiempo funcional situada en el centro del patio. La rotonda comunica este patio de operaciones con la escalera principal y en su centro se alza una pieza escultórica en honor a Echegaray, obra de Coullaut Valera.

Como curiosidad destacar que algunos de los elementos decorativos que se han utilizado en la fachada son de clara influencia precolombina: así se resalta el lugar de origen del oro con el que se fundó la institución.

En su interior alberga una importante colección de pintura, con obras de Goya, Mengs, Maella y Vicente López entre otros autores.

Por último señalar que a principios de 2003 el Banco de España inició las obras de reconstrucción del edificio situado en la esquina de las calles Alcalá y Marqués de Cubas, antigua sede de la Banca García-Calamarte, con lo que se logra cerrar la manzana que ocupa su sede central en Madrid. El proyecto, elaborado por el arquitecto Rafael Moneo, consolida el carácter unitario del conjunto arquitectónico, manteniendo en su fachada la continuidad formal de los planteamientos originales.

Cámara acorazada[editar]

Las obras de construcción de la cámara acorazada para la custodia del oro se enmarcaron dentro del proyecto de remodelación del edificio del Banco de España concebido por el arquitecto José Yarnoz Larrosa. Las obras comenzaron a finales de 1932, y terminaron dos años y medio después, con 260 obreros trabajando en tres turnos. La iniciativa del proyecto partió del Subgobernador Pedro Pan, y su coste aproximado fue de 9 millones y medio de pesetas. La inauguración (junto con la del resto de la ampliación), tuvo lugar poco antes de la Guerra Civil, durante la cual sirvió como refugio contra los bombardeos a las familias que habitaban el edificio del banco. La cámara se encuentra a 48 metros de profundidad y su superficie es de 2.500 metros cuadrados. Su diseño parece inspirarse en una construcción similar de la caja acorazada de la Caja de Ahorros de Viena.

La construcción es de hormigón armado y cemento fundido. Las obras requirieron minuciosos estudios geológicos y análisis de los materiales que iban a utilizarse: En la construcción fue necesario entubar y desviar las aguas colgadas presentes en el subsuelo, a 25 m. de profundidad y que presionan las paredes de la cámara. Esta agua corresponde a los arroyos de “Las Pascualas” (que corre casi a nivel de superficie a lo largo de la Castellana y que fue, en su día, canalizado) y de “Oropesa” (subterráneo, baja por Alcalá), el mismo que alimenta la fuente de la Cibeles.

El acceso a la cámara se realiza a través de varias puertas acorazadas, la primera de las cuales pesa alrededor de 16 toneladas y fue fabricada en Pennsilvania, EEUU, por la empresa Cofres York. Las demás puertas más pequeñas, pero también acorazadas, fueron fabricadas por la misma casa. Su peso oscila entre las 15 y las ocho toneladas. El descenso de estas puertas, debido a su peso, fue muy costoso. Los cables de acero que se emplearon quedaban tan deteriorados que solo pudieron ser utilizados una vez y hubo que contratar personal especializado. La puerta acorazada tiene una tolerancia ínfima (de décimas de milímetro), por lo que cualquier impureza en el arco impide que encaje correctamente y que puedan activarse los puntos de anclaje. Además, la puerta es de acero, pero no inoxidable, por lo que hay que cuidar mucho su mantenimiento: siempre debe estar cubierta de una fina capa de vaselina para evitar que se oxide.

Las medidas de seguridad en todos los accesos a la cámara son extremas. Además de las puertas acorazadas, hay rejas de seguridad y nunca se abre una puerta sin haber cerrado previamente la anterior. En caso de emergencia, se acciona una alarma que libera el agua subterránea que fue canalizada en la obra, inundando este acceso a voluntad. Nunca se ha utilizado este mecanismo, ya que en los 70 años de vida de la cámara nunca ha habido un intento de acceso no autorizado.

La cámara del oro, propiamente dicha, alberga la colección numismática del Banco de España, solo comparable a las del Museo Arqueológico o de la Real Casa de la Moneda, y parte de las reservas de oro.

La mayoría de las monedas que componen esta colección proceden de las suscripciones populares realizadas durante la guerra civil (donativos, en ocasiones voluntarios) para la financiación del ejército y de los depósitos constituidos a partir del año 37, a raíz del Decreto de Nacionalización de Divisas y Oro. Este Decreto obligaba a todos los ciudadanos a entregar el oro en pasta o amonedado que tuvieran en su poder para reponer las reservas de oro que el gobierno republicano había enviado a Moscú como pago por los suministros bélicos. Estas entregas se realizaron en forma de depósitos. La mayoría de ellos no son recuperables porque los depositantes optaron por cobrar en efectivo el valor en oro de sus monedas. Otros, cuyas monedas tenían un mayor numismático o sentimental, prefirieron mantener el depósito con la esperanza de recuperarlas cuando lo permitiese la normativa. Aún se siguen devolviendo algunos de estos últimos, siempre que el reclamante pueda acreditar su derecho sobre el depósito.

La colección, de gran valor numismático, está formada por más de medio millón de piezas e incluye monedas de muy diversa procedencia, ya que recoge no solo la historia numismática de la península Ibérica, sino que hay también piezas griegas, romanas, bizantinas, de la América hispana, francesas o británicas. Así mismo, cuenta con una completa colección de dólares de oro, acuñados desde el siglo XVII. También hay una colección, menos numerosa, de piezas de plata.

El Banco de España posee 9,1 millones de onzas troy de oro (a febrero de 2010), que se encuentran depositadas en sus propias cámaras acorazadas y en otros tres lugares en el extranjero (Fort Knox (EE.UU.), Londres y el Banco de Pagos Internacionales de Basilea) por motivos de facilidad logística. En 2004 la reserva total de este metal ascendía a cerca de 17 millones de onzas troy. En el año 2005 se finaliza con 14,7 millones; en 2006, con 13,4 millones, y en diciembre de 2007, con la reserva actual, equivalente a 281 toneladas de oro o 12.000 millones de euros. En los estantes de la cámara del oro española se acumulan, de cinco en cinco, 5.400 lingotes de oro puro estándar. Cada lingote pesa 12,5 kilos y vale entre 600.000 y 640.000 euros. Además, hay otros 2.000 lingotes irregulares. También se custodia el intocable oro nazi.[2] Se trata de 38 lingotes de oro alemán que llevan impreso el escudo del III Reich con la cruz gamada. Son 24 barras que llevan fecha de 1939, y 14 de 1942, de las 67,4 toneladas que adquirió el gobierno de Franco procedentes de bancos de Berna, Basilea, Lisboa y Londres.[3]

Activos[editar]

Participaciones[editar]

Gobernadores del Banco de España[editar]

La Central de Información de Riesgos (CIR)[editar]

La CIR es un servicio público que gestiona una base de datos en la que constan, prácticamente, todos los préstamos, créditos, avales, y riesgos en general que las entidades financieras tienen con sus clientes.[4] Para la adecuada evaluación de la situación de empleo, ingresos, patrimonial y financiera del cliente, las entidades financieras consultarán el historial crediticio del mismo, pudiendo acudir para ello a la Central de Información de Riesgos del Banco de España. Las entidades tienen que declarar mensualmente a la Central de Información de Riesgos (CIR) la práctica totalidad (hay algunas excepciones) de sus riesgos de crédito y los titulares a quienes corresponden, incluyendo los datos, características y circunstancias más significativas.[5]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Varios autores (1970), "El Banco de España. Una historia económica". Madrid, Banco de España
  • Pedro Schwartz (1970), "Ensayos sobre la economía española a mediados del siglo XIX". Madrid, Ariel-Banco de España.
  • Gabriel Tortella (1974): "La banca española en la Restauración", 2 vols. Madrid, Banco de España.
  • Pablo Martín-Aceña (1984): "La política monetaria en España, 1918-1935". Madrid, Instituto de Estudios Fiscales.
  • "150 años del Banco de España, 1856-2006". Madrid, Banco de España.
  • Pedro Tedde (1988): "El Banco de San Carlos". Madrid, Alianza-Banco de España.
  • "El Banco de San Fernando". Madrid, Alianza-Banco de España.
  • Teresa Tortella (2011): "El Banco de España desde dentro. Una historia a través de sus documentos". Madrid, Banco de España.
  • Miguel Martorell, "Historia de la peseta: la España contemporánea a través de su moneda". Editorial Planeta S.A., ISBN 84-08-04087-1.
  • Navascués Palacio, Pedro (2000). Arquitectura española, 1808-1914. Summa Artis 35.2. Madrid: Espasa Calpe. ISBN 84-239-5477-3. .

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Coordenadas: 40°25′06″N 3°41′41″O / 40.41833, -3.69472