Mijaíl Bajtín

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Placa conmemorativa con la efigie de M. M. Bakhtin en Saransk
Placa conmemorativa con la efigie de M. M. Bakhtin en Saransk

Mijaíl Mijáilovich Bajtín (en ruso: Михаи́л Миха́йлович Бахти́н, Mihail Mihajlovič Bahtin, pronunciado [mʲɪxʌˈil mʲɪˈxajləvʲɪʨ bʌxˈtʲin]; a veces transliterado al inglés: Bakhtin; o al francés: Bakhtine) (Orel, Rusia, 17 de noviembre de 18957 de marzo de 1975), fue un crítico literario, teórico y lingüista soviético.

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[editar] Biografía

Nacido en Orel, al sur de Moscú, de una familia aristocrática en decadencia, vivió su infancia en Vilnius y Odesa y estudió filosofía y letras en la Universidad de San Petersburgo, interesándose por la filosofía alemana. Junto a otros intelectuales creó el llamado Círculo Bajtín, estudioso del pensamiento contemporáneo y de las nuevas corrientes de la ciencia. Fue profesor de literatura en Vitebsk, donde trabó amistad con el pintor fauvista Marc Chagall.

Tras perder su trabajo por sospechas de práctica religiosa, marchó a Leningrado, nombre de San Petersburgo tras la revolución de 1917, en 1927. Allí conoció a las principales figuras del Formalismo ruso y publicó Freudismo (1927), El método formal en los estudios literarios (1928) y Marxismo y filosofía del lenguaje (1929), aunque este último apareció bajo el nombre de su discípulo Valentín Voloshinov. Detenido en 1929, fue deportado a Kazajistán, y allí permaneció siete años antes de que se le restituyera el permiso para enseñar en Saransk (Mordovia), de donde emigró hacia Savalevo, huyendo de la gran purga stalinista de 1937. Le fue amputada una pierna por una enfermedad ósea. En 1941 leyó sus tesis sobre François Rabelais en el Instituto Gorki de Moscú. Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Saransk, de cuya Universidad fue catedrático hasta su jubilación en 1961.

[editar] Teorías

En 1936 había publicado una de sus obras más importantes, Problemas de la poética de Dostoievski, donde describe el aspecto polifónico y dialógico de las novelas de este autor, es decir, su facultad de exponer y contrastar distintas cosmovisiones de la realidad representadas por medio de cada personaje. Pero su obra más influyente fue La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais (1941), donde introducía su idea de la novela como expresión de la cultura popular carnavalesca y bufa, como rechazo de la norma unívoca y de la rigidez de los patrones y estilos literarios, como celebración de la ambivalencia. El discurso carnavalesco, amplio y polifónico, se enfrenta, a su manera de ver, a una visión rígida y estática, de naturaleza aristocrática, de la realidad.

Aunque sus obras tuvieron gran prestigio en la Rusia de los años sesenta, su pensamiento sólo se conoció en Occidente tras su muerte en 1975. Hizo contribuciones originales a la nueva lingüística, la sociolingüística, la narratología, la antropología literaria e, incluso, a los estudios culturales y las construcciones hipertextuales.

Frecuentemente, se circunscribe el aporte de Bajtín al campo literario, pero sin duda su legado es en el campo de la semiótica, desde donde podemos abordar la problemática del texto y del discurso; así los estudios del ruso no son privativos de la lingüística o de la literatura, pues en su paradigma dialógico se entienden ambos como prácticas sociales.

Así, uno de sus principales aportes es el del concepto de "género discursivo", grandes formas relativamente estables, de carácter cultural, que adoptan los textos para circular en la sociedad. Los géneros discursivos se erigen dialógicamente, es decir, se construyen en la práctica cotidiana de quienes utilizan la lengua.

La concepción bajtiniana de los procesos que se dan en la literatura es dialógica, se funda en el diálogo y en la forma en la que el proceso de comunicación (que nunca es unívoco y monológico) se desarrolla. Más allá de una teoría unificada de la literatura, el pensamiento de Bajtín constituye una reflexión siempre cambiante y evolutiva sobre esta, ya que consideraba que la idea de «sistema» o «teoría» es en sí misma contraproducente, pues limita un fenómeno dialógico y dinámico a marcos, y se profundiza solamente en el nivel formal de la obra, más no se presta atención al nivel estético y ético del que habla (la arquitectónica que menciona en sus escritos tempranos). Su pensamiento supone una innovación respecto al carácter discursivo unidireccional, impositivo y dominador de la retórica clásica y alumbra una construcción participativa, integradora, social, en la que cabe la diversidad, la multiplicidad de voces, el escenario ‘polifónico’, en la que muchos autores ven rasgos que anticipan las futuras derivas de los estudios culturales. También lo es frente a las teorías contemporáneas, en particular la teoría lingüística saussuriana que considera da demasiada importancia al rol de la langue y no demasiada a la parole, que considera el acto puro de la lengua, el habla en acto que debe ser analizada mientras se produce y no en un sistema (langue) que disecciona de manera rígida fenómenos que no se caracterizan por ser universales sino específicos. Otras teorías que ataca son el Formalismo ruso que también da importancia excesiva al resultado formal de la creación literaria en oposición a la creación, que él considera se constituye en una arquitectónica (término que crea para evitar los límites que impone la teoría). Los formalistas daban importancia a lo formal (el nivel estético de su arquitectónica) pero dejan de lado el plano ético de la creación, en el cual se desenvuelve el creador y que está entretejido con el estético, ya que el dialogismo es un fenómeno que considera a ambos.

Establece una similitud entre el acto, o hecho concreto de comunicación, y la palabra. Frente a la lingüística tradicional, propone estudiar la lengua como fenómeno de comunicación relacionado con un contexto y unos valores de interlocución definidos por los protagonistas del diálogo. Distingue además el alcance de la comunicación según los mencionados ‘géneros’ expresivos, el «volumen» semántico, la naturaleza dialogante de sus actores, la situación en la que se produce y sus alcances extralingüísticos y metalingüísticos. La interpretación de los textos clásicos no se puede, pues, hacer desde la abstracción temporal, social y cultural del momento en el que el autor empleó los recursos del diálogo con sus lectores, esto es, precisa conocer lo que describe como su cronotopo, una doble vertiente espacio-temporal.

De esta forma, su visión sobre la "naturaleza" del lenguaje con contraria a la planteada desde Saussure por la escuela estructural, ya que para estos últimos, el discurso -enunciado- pertenecía al habla, no a lo verdaderamente estudiable que es el sistema. Saussure crea un sistema científico que aísla la realización del sistema que la sustenta, mientras que Bajtín creía firmemente que se podía clasificar y analizar el discurso por medio de su separación en dos grupos por estructura, la preparación del acto y su estilo. Un desarrollo ulterior de la crítica al paradigma Saussuriano (llamado por él "objetivismo abstracto"), y su modelo de análisis dialógico, puede encontrarse en la obra El marxismo y la filosofía del lenguaje, de Valentín Voloshinov (se recomienda traducción de Bubvnoova). Voloshinov, se cree, es un heterónimo de Bajtín, o bien, un miembro que escribe una obra parácticamente "dictada" por el maestro para burlar la persecusión política.

Si se toma la clasificación antes desarrollada, se pueden ver dos grandes grupos que, según Bajtín, son «infinitos» y se crean cada vez que una persona dice o escribe algo. Estos grupos son los «géneros primarios» y los «géneros secundarios». Los primarios son los menos elaborados, los más informales, sin una preparación previa, por ejemplo un diálogo casero entre un padre y un hijo o entre amigos. Los secundarios, por el contrario, son los textos literarios, los que requieren una elaboración previa y poseen una estructura determinada, por ejemplo las novelas, las obras de teatro o los poemas.

Bajtín habla también de la «hibridación» dialógica como instrumento de permeabilidad y libertad de los idiomas para favorecer la pragmática comunicativa entre expresiones de tiempos distintos o valores culturales coetáneos diferenciados por matices contextuales heterogéneos o distintas matrices idiomáticas, por su heteroglosia.

[editar] Obras

[editar] Mijaíl Bajtín

  • La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de François Rabelais, Barral Editores, Barcelona, 1974
  • Estética de la Creación verbal, Siglo XXI, México, 1982
  • Problemas de la poética de Dostoievski, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1986
  • Problemas literarios y estéticos, Fondo de Cultura Económica, México, 1986
  • Teoría y estética de la novela, Taurus, Madrid, 1989
  • El Problema de los Géneros Discursivos. Siglo XXI, México, 1989
  • Marxismo e Filosofía da Linguagem, Editora Hucitec, Sâo Paulo, 1992
  • El método formal en los estudios literarios, Alianza, Madrid, 1994
  • Estética de la creación verbal, Siglo XXI, México, 1995.

[editar] Crítica o estudios

  • Gary Saul Morson & Caryl Emerson. Mijail Bakhtin. Creation of Prosaics, Stanford University Press, Stanford, 1990
  • Michael Holoquist. Bakhtin and his World, Routledge, Londres-Nueva York, 1990.

[editar] Enlaces externos

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