Bacín

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Se ha llamado bacín al recipiente vidriado de forma cilíndrica o troncocónica, normalmente con una o dos asas, usado desde la antigüedad para recoger los excrementos del cuerpo humano. En la geografía del idioma español también han sido muy populares sus diminutivos: bacinejo, bacinilla y bacinica.[nota 1] Otros sinónimos compartidos con orinal son: el perico (alto y con tapadera); el beque marinero; el sillico (por el diminutivo de silla); el dompedro, forma coloquial de orinal;[nota 2] la galanga (antecedente de la cuña, con mango hueco y forma de botella); el zambullo (uno de los más grandes de la serie); el petulante "vaso de noche", y la chata (el bacín plano de los enfermos).[nota 3] Se acepta como origen etimológico la voz del latín medieval «bacinus».[1] [nota 4]

Bacín de cerámica parcialmente vidriada. Traído en 1964 de Surinam (por su morfología parece de origen español o portugués). Tropenmuseum.
Bacín de cerámica parcialmente vidriada. Traído en 1964 de Surinam (por su morfología parece de origen español o portugués). Tropenmuseum.

Precedentes y evolución histórica[editar]

Desde que la alfarería se puso al servicio de todo tipo de necesidades domésticas, las culturas más desarrolladas de la Antigüedad han dispuesto de vasijas de cerámica destinadas al capítulo supuestamente higiénico cubierto por el bacín. Progresivamente, las vasijas de barro vidriado aceptaron la competencia de metales y aleaciones y se hicieron más pequeñas. Las bacinillas, que acabarían denominándose orinales, tuvieron en el hierro esmaltado y las porcelanas sus materiales de mayor difusión industrial.

Las primeras noticias del precedente del bacín se sitúan en la corte del primer Sesóstris egipcio; asimismo, los arqueólogos lo han rastreado en Xi'an, en China, 1.950 años a.C.[cita requerida]

Bacines de bronce y cerámica de varios tamaños fueron de uso común en las grandes culturas clásicas occidentales; así, el moderno «δοχείο νυκτός» de los griegos, la «cubiculum olla» citada por Petronio y Juvenal y, más tarde, en el siglo I d.C., los bacines de plata que San Clemente no veía con buenos ojos.[nota 5]

La morfología de los recipientes usados para recibir los excrementos fue variando con los tiempos, se tiene noticia de que en la antigüedad fueron ligeramente ovales, y de que al final del Medievo y en el Renacimiento se hicieron aún más alargados, como los bacines hispanos-árabes en forma de barca fabricados en arcilla. Más tarde serían cilíndricos, de barro vidriado, madera y estaño, hasta llegar a los más típicos de la modernidad, casi globos esféricos. El bacín bajo de supuesto origen francés, el orinal del siglo XVII, llegaría a fabricarse a gran escala en materiales refinados como la porcelana, haciéndose popular un siglo después y procuciendose industrialmente en distintos materiales, hasta la actualidad.

Desde 2007 existe en Ciudad Rodrigo (España) un Museo del orinal con más de 1.300 piezas de una treintena de países, fabricados en barro, metal y porcelana, entre otros materiales. El ejemplar más antiguo, está datado hacia el siglo XIII; se trata de un bacín islámico de arcilla, decorado con ocho pinceladas de óxido de cobalto.[2]

Iconografía artística[editar]

Referencias[editar]

  1. Bacín en el DRAE.
  2. «El Museo del orinal en Ciudad Rodrigo». Consultado el 7 de septiembre de 2012.

Notas[editar]

  1. En algunos sectores sociales de Venezuela, al bacín bajo u orinal se lo conoce como vaso de cama. En zonas de México y Chile es la bacinica o simplemente nica. Otro término familiar para denominar al orinal en gran parte de Hispanoamérica es pelela, que en Chile también se llama cantora.
  2. Para albergar a algunos dompedros, llegaron a fabricarse muebles de maderas nobles (caoba, palo santo, roble, castaño, cerezo, etc) con marquetería de marfil y pan de oro. Hubo también bacinillas para los viajes, o para escuchar los oficios religiosos, embutidas en estuches de piel labrada, cuero o madera.
  3. Todos ellos con entrada en el DRAE.
  4. Los diccionarios incluyen dos acepciones en el mismo campo morfológico: el bacín o bacía de los barberos, ilustre protagonista del Quijote, y el bacín como sinónimo de vasija, sin connotaciones escatológicas.
  5. Entre los más sibaritas, la leyenda propone al emperador Heliogábalo, que se sentaba entre flores frescas de su jardín sobre una vasija de oro.

Bibliografía[editar]

  • Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. ISBN 84-96191-07-9. 

Enlaces externos[editar]