Dinastía ayubí

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Dinastía ayubí

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Zengid dynasty, 1127 - 1183.PNG
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1171-1250

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Bandera

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Máxima extensión del imperio ayubí bajo Saladino en 1188
Capital El Cairo (1174–1250)
Idioma principal árabe
arameo, kurdo, copto, bereber oriental
Religión Islam
Gobierno Sultanato
Sultán
 • 1174–1193 (primero) Saladino
 • 1331–1341 (último) Al-Afdal Muhammad
Historia
 • Establecido 1171
 • Disolución 1250
Superficie
 • 1190 2 000 000 km²
Población
 • Siglo Xll est. 7 200 000 
Moneda Dinar

La dinastía ayubí (1171-1250) fue un linaje de sultanes de Siria y Egipto de origen kurdo. La dinastía se inicia con Saladino (Salah al-Din Yusuf), al ser proclamado sultán de Siria y Egipto, y termina con el sultán Turan Shah, depuesto y muerto por los mamelucos el 2 de mayo de 1250. Algunos autores sitúan el inicio de la dinastía en 1171, fecha en el que Saladino se proclama sultán de Egipto, y otros lo sitúan en 1181, porque, en el periodo entre 1171 a 1181, Saladino dependía administrativamente del sultán de Siria, aun cuando este poder era más formal que real.

El inicio de la dinastía. El fin de los fatimíes[editar]

Saladino llega a El Cairo el 8 de enero de 1169. Los califas fatimíes de Egipto habían solicitado ayuda del sultán de Siria, Nur al-Din, para combatir las tropas francas de Amalrico, que sitiaban El Cairo, y éste envió a su general kurdo Shirkuh a socorrer a los habitantes de El Cairo. Shirkuh se hizo acompañar de su sobrino Saladino.

Al llegar a El Cairo, cuyo sitio había sido levantado por Amalrico seis días antes, ante el temor de verse atrapado en una tenaza entre la guarnición de El Cairo y las tropas de Shirkuh, éste ordena ejecutar al visir Shawar, y el 18 de enero se nombra visir. Shirkuh fallece poco después, el 23 de marzo. Los consejeros del califa fatimí Al Adid, que gobierna Egipto, le aconsejan que nombre a Saladino su consejero. Saladino aparece para los fatimíes como un joven inexperto, y por tanto, más fácil de manejar. Hay que puntualizar que en esta época Saladino aún no se conoce con este nombre, sino con el de Yusuf. No sería hasta ser nombrado sultán de Siria cuando adoptó el sobrenombre de Salah Al-Din.

Esta situación suponía un grave conflicto de carácter religioso. Los fatimíes seguían la corriente shií del Islam, mientras que el sultán de Siria era un fervoroso sunní. Nur al-Din no concebía que una dinastía herética gobernara Egipto y ordenó a Saladino que la derrocase. Saladino, que en ese momento contaba con la confianza del califa Al Adid, no quiso cumplir la orden, lo que le supuso un primer enfrentamiento con Nur al-Din, pero finalmente, y ayudado por la grave enfermedad y posterior muerte de Al-Adid, en 1171 se proclama sultán de Egipto.

Reinado de Saladino[editar]

La conquista de africa y Nubia[editar]

Tras la muerte de Al-Adid era en teoría un vasallo de Nur al-Din pero en la práctica era el gobernador de facto de Egipto: reconocía la autoridad del sultán de Siria, pero gozaba de total independencia en su gobierno de Egipto, debido a la lejanía entre Damasco y El Cairo, separadas por estados gobernados por los cruzados europeos. La retirada de la campaña contra Karak es normalmente vista como una muestra de independencia. Probablemente Saladino temía que de ver a Nur al-Din, éste le impediría regresar a Egipto, temeroso del control que ya tenía del país. También era posible que de atacar entonces al Reino de Jerusalén, que actuaba de estado colchón, éste hubiera desaparecido dejando a Saladino solo frente al sirio, que hubiera tenido entonces el pretexto para tomar el poder sobre Egipto. Saladino alegó conjuras fatimíes en su retaguardia, pero Nur ad-Din no aceptó "la excusa".

Un concilio familiar de 1171-1172 muestra ya la independencia de Saladino. Aconsejado por sus emires, Saladino decidió enviar a su sobrino al-Muzaffar Taqi al-Din Umar, a ocupar la región de Cirenaica (en la zona fronteriza del golfo de Sirte) al mando de 500 jinetes. Para ello envió un últimatum a las tribus bereberes de la zona que les exigía la devolución de bienes robados a viajeros y les sometía al pago de impuestos (zakat), que se extraerían de su ganado.

Durante el verano de 1172, un ejército nubio, acompañado de refugiados armenios y antiguos soldados fatimitas fue avistado en la frontera, preparando un sitio contra Asuan. El emir de la ciudad, Kanz al-Dawla, pidió refuerzos a Saladino, que envió a su hermano Turan-Shah. Las fuerzas egipcias se impusieron, pero los nubios regresaron en 1173. Esta vez los egipcios lanzaron un contraataque que llevó a la toma de Ibrim y la conquista del norte de Nubia. Desde Ibrim, Turan-Shah asoló la región obteniendo un armisticio de Dongola. La paz implicó el compromiso nubio de garantizar la seguridad de Asuán, rechazándose la idea de continuar más al sur por la pobreza de la zona.

Nur al-Din exigió el retorno de los 200.000 dinares gastados en el ejército de Shirkuh. Saladino envió 60.000 dinares, "maravillosas manufacturas egipcias", joyas, un burro de gran calidad y un elefante. Durante el viaje a Damasco a entregar los presentes, marchó por tierras cruzadas. No tomó los castillos en el desierto, pero atacó a los beduinos musulmanes que les servían de guías.

Mientras la conquista de Libia continuaba. En 1174, Sharaf al-Din Qaraqush, lugarteniente de Taqi al-Din, tomó Trípoli, que había sido ocupada por los normandos al mando de una fuerza turco-beduina. La zona se convertiría desde entonces en un terreno de lucha intermitente en la zona entre el liberto de Saladino, Karakush, el naciente Imperio almohade y los remanentes del Imperio Almorávide.

El 31 de julio de 1173, su padre, Ayub, fue herido tras una caída del caballo, causando su muerte el 9 de agosto. La pérdida de su fiel vasallo contribuyó a aumentar los recelos de Nur al-Din.

Conquista de Arabia[editar]

En 1174, Saladino envió a Turan-Shah a conquistar Yemen y las zonas circundantes del mar Rojo. La excusa era que dichos territorios no reconocían al califa de Bagdad, siendo para la mayoría de musulmanes herejes, pero autores como al-Maqrizi o Ibn al-Athir suelen considerar que Saladino preparaba un lugar seguro al que huir con su familia de producirse un ataque de Nur al-Din. El gobernante jariyita de Zabid, Mahdi Abd al-Nabi, fue ejecutado en 1174 y el puerto de Adén fue arrebatado a la tribu chií Banu Karam poco después. Turan-Shah también expulsó a los hamdanidas de Saná, en las montañas, en 1175.

Fue un momento histórico para Yemen, que por primera vez vio unidos sus hasta entonces independientes ciudades de Adén, Saná y Zabid. Adén fue el principal puerto índico del reino de Saladino, si bien el gobierno de la provinicia se ejercía desde Ta'izz. La llegada del gobierno de Saladino trajo renovación a la ciudad, que vio mejoras en sus infraestructuras, la creación de nuevas instituciones y una ceca propia. La conquista, además de una retaguardia, le proporcionó el dominio marítimo del mar Rojo para lo que estableció una flota costera, al-asakir al-bahriyya, encargada de vigilar la piratería. El mar era una rica zona comercial que incluía Yanbu y las ciudades santas de La Meca y Medina, de gran valor psicológico y propagandístico. Para favorecer el comercio se construyeron infraestructuras costeras La conquista de Yemen así ayudó también a revitalizar el comercio egipcio. Sin embargo Saladino aún hubo de afrontar revueltas posteriores tras el regreso de Turan-Shah y no fue hasta el nombramiento de su otro hermano Tughtekin Sayf al-Islam como gobernador en 1182 que se consolidó la conquista del país.

Sultán de Siria[editar]

Conquista de Damasco y el sur de Siria[editar]

A comienzos de verano de 1174, Nur al-Din se hallaba aparentemente preparando un ataque a Egipto, habiendo enviado peticiones de tropas a Mosul, Diyarbakir, y al-Jazira. La familia ayubí mantuvo un concilio sobre como afrontar esta posible amenaza y Saladino congregó a sus tropas a las afueras de El Cairo. Sin embargo, el 15 de mayo moría Nur al-Din, dejando el poder a su hijo de once años as-Salih Ismail al-Malik. Con ello Saladino obtenía de facto total independencia; en una carta al heredero prometía "actuar como una espada contra sus enemigos" y definía la muerte de su padre como "el shock tras un terremoto".

La muerte de Nur al-Din dejó ante Saladino una difícil decisión. Podía atacar a los cruzados desde Egipto o esperar hasta ser invitado por as-Salih en Siria para atacar desde ahí. Podía también ocupar Siria antes de que, como parecía, cayera en manos de un rival, pero temía la hipocresía moral de atacar las tierras del que había sido su señor, algo detestable por su moral islámica y que le invalidaba para encabezar la guerra contra los cruzados. Para anexionarse Siria necesitaba una invitación de as-Salih o una excusa como el potencial peligro cruzado en un caso de desgobierno.

Cuando as-Salih fue llevado a Alepo en agosto, Gumushtigin, emir de la ciudad y capitán de Nur al-Din asumió la regencia. El emir se preparó para desbancar a sus rivales, empezando con Damasco. Ante estas perspectivas, el emir de la ciudad, acudió a Saif al-Din (primo de Gumushtigin) de Mosul en busca de apoyo, siendo rechazado y obligado a acudir a Saladino. Saladino cruzó el desierto con 700 jinetes, pasando por Kerak y alcanzando BosraBosra, y siendo seguido por "emires, soldados, turcos, kurdos y beduinos en cuyo rostro se veían las emociones de sus corazones". El 23 de noviembre llegó a Damasco entre vítores y descansó en la antigua casa de su padre en la ciudad, hasta que se le abrieron las puertas de la Ciudadela de Damasco, donde se estableció y recibió el homenaje de los ciudadanos.

Alepo y el norte de Siria[editar]

Dejando a su hermano Tughtigin como gobernador de Damasco, Saladino avanzó al norte con ánimo de someter otras ciudades que antaño pertenecieron al imperio de Nur al-Din pero que tras su muerte habían devenido en casi independientes. Tomó Hama sin muchos problemas, pero evitó la poderosa fortaleza de Homs. Se movió luego hacia Alepo, que sitió el 30 de diciembre de 1174 después de que Gumushtigin se negara a abandonar el trono. Pero as-Salih, que temía a Saladino, dejó el palacio y pidió a la población que no se rindiera.

¡Mirad a este hombre injusto e ingrato que quiere quitarme mi país sin consideración para Dios ni para los hombres! Soy huérfano y cuento con vosotros para defenderme en memoria de mi padre que tanto os amó." as-Salih al-Malik5

Uno de los cronistas de Saladino dijo que "la gente cayó bajo su embrujo".

Gumushtigin pidió ayuda a Rashid ad-Din Sinan, gran maestro de los asesinos, secta que estaba enemistada con Saladino (se trata de una corriente fatimí, que había visto con gran enojo el fin del califato egipcio). Estos planearon asesinar a Saladino en su campamento. Un grupo de 13 asesinos entró fácilmente en el mismo, pero fueron detectados antes de haber cometido el crimen. Uno cayó ante un general de Saladino y los otros fueron reducidos mientras trataban de huir. Para complicarlo todo aún más, Raimundo III de Trípoli congregó a sus fuerzas en Nahr al-Kabir cerca del territorio musulmán. Amagó un ataque contra Homs, pero se replegó después de oír que Saif al-Din enviaba refuerzos.

Mientras, los enemigos de Saladino en Siria y Mesopotamia llevaron a cabo una guerra de propaganda, basándose en la idea de que "había olvidado su condición de vasallo" y no mostraba gratitud por su antiguo señor sitiando a su hijo "en rebelión contra su señor". Saladino intentó contrarrestar esta propaganda levantando el sitio y afirmando que estaba defendiendo el islam contra los cruzados. Regresó con sus tropas a Hama a enfrentar un ejército cruzado, que se retiró permitiendo a Saladino proclamar "una victoria que abría las puertas de los corazones de los hombres". Poco después lograba entrar en Homs y tomar su ciudadela (marzo de 1175) a pesar de una terca resistencia de los defensores.

Los éxitos de Saladino alarmaron a Saif al-Din. Cabeza de los zénguidas, incluyendo a Gumushtigin, veía Siria y Mesopotamia como sus tierras y se enojó ante "la usurpación de Saladino". Saif al-Din reunió un gran ejército y marchó con él a Alepo, donde los defensores le esperaban ansiosamente. Las fuerzas combinadas de Alepo y Mosul marcharon contra Saladino en Hama. Severamente sobrepasado en número, Saladino negoció abandonar las tierras al norte de Damasco, pero no se llegó a ningún acuerdo. Los zénguidas querían su retorno a Egipto. Siendo inevitable la confrontación, Saladino tomó posiciones ventajosas en las colinas del río Orontes. El 13 de abril de 1175, los zénguidas marcharon contra él, pero pronto se vieron envueltos por tropas más veteranas y mejor posicionadas, que los aniquilaron. La batalla fue una victoria decisiva para Saladino que persiguió al ejército en fuga hasta las puertas de Alepo, forzando a los consejeros de as-Salih a reconocerle su dominio no solo de Damasco, sino de Homs, Hama y ciudades más cercanas a Alepo como Maarat an-Numan o Baalbek.

Tras su victoria, Saladino se proclamó rey y eliminó el nombre de as-Salih de la oración del viernes y de las monedas. Desde entonces, se debía orar por él en todas las mezquitas de Egipto y Siria y acuñar moneda en El Cairo con su nombre, al-Malik an-Nasir Yusuf Ayyub, ala ghaya "el rey fuerte en la ayuda, José hijo de Job, alabado sea". El Califato Abbasí le reconoció la autoridad auto concedida y le declaró "Sultán de Egipto y Siria".

Esta Batalla de Hama no terminó sin embargo con las luchas de poder entre ayubís y zénguidas. La confrontación final se prolongó hasta la primavera de 1176. Saladino trajo tropas de Egipto mientras Saif al-Din realizaba [[levas] entre los estados vasallos de Diyarbakir y al-Jazira. Cuando Saladino cruzó el Orontes, dejando Hama, hubo un eclipse de sol. A pesar de verlo como un presagio, continuó la marcha, alcanzando el Túmulo del Sultán, a 24 km de Alepo. Ahí sus fuerzas encontraron al ejército de Saif al-Din. Una lucha mano a mano se inició, donde los zénguidas lograron sobrepasar el ala izquierda de Saladino antes de que él personalmente cargara contra la guardia zénguida. Ante este ataque los zénguidas rompieron en pánico, siendo muertos la mayoría de los oficiales y escapando por los pelos Saif al-Din. El campamento zénguida con sus caballos, bagaje, tiendas y provisiones fueron capturados. Saladino sin embargo liberó con regalos a sus prisioneros y repartió el botín entre su ejército sin quedarse nada para él.

Continuó contra Alepo, que le recibió con las puertas cerradas. Por el camino había tomado Buza'a y Manjib. Desde ahí se dirigió al Este para sitiar la fortaleza de A'zaz el 15 de mayo de 1176. Unos pocos días después, con Saladino descansando en una tienda, un asesino entró, golpeándole en la cabeza con un cuchillo. El casco de su armadura le salvó y logró agarrar al asesino por la mano gracias a llevar su gambesón. El asesino fue ejecutado y Gumushtugin y los nizaríes acusados del atentado, reforzándose el sitio de la ciudad.

A'zaz se rindió el 21 de junio de 1176, y Saladino se apresuró con sus tropas a Alepo para castigar a Gumushtigin. Sus asaltos fueron rechazados pero no solo logró firmar una tregua sino incluso un pacto de alianza con Gumushtigin y as-Salih que a cambio de mantener la ciudad reconocía a Saladino todo lo que había conquistado. Los emires de Mardin y Keyfa, aliados con Alepo, también reconocieron a Saladino como señor de Siria. Tras la firma del tratado, la hermana pequeña de as-Salih acudió a Saladino reclamando el retorno de la fortaleza de A'zaz. Saladino accedió y la escoltó de vuelta a Alepo con numerosos regalos.

Lucha con los cristianos[editar]

Tras dejar las montañas de al-Nusayri, Saladino regresó a Damasco y licenció a sus tropas sirias. Dejó a su hermano Turan Shah al cargo de Siria y marchó a Egipto con su corte personal, alcanzando El Cairo el 22 de septiembre. Tras dos años ausente, tenía mucho que supervisar en el país del Nilo, particularmente obras y proyectos que había dejado en El Cairo. Reparó y amplió las murallas de la ciudad y comenzó la construcción de la Ciudadela de El Cairo. También dio orden de construir el pozo de 85 metros Bir Yusuf. Su mayor obra pública fuera de la ciudad fue un gran puente en Guiza, que pretendía facilitar la defensa contra invasiones moras.

Saladino permaneció en El Cairo supervisando su gobierno y construyendo la Madrasa de los Hacedores de Espadas. En noviembre de 1177, lanzó una razzia sobre Palestina. Los cruzados habían penetrado en el territorio de Damasco y Saladino tomó la tregua como algo que ya no tenía valor preservar. Los cristianos enviaron una gran porción de su ejército para sitiar Harim, al norte de Alepo, descuidando su frontera sur. Saladino creyó que la ocasión estaba madura y marchó contra Ascalón, a la que llamó la "novia de Siria". Guillermo de Tiro registra que el ejército ayubí constaba de 18.000 esclavos negros del Sudán y 8.000 soldados de élite turcomanos y kurdos. El ejército asoló la campiña, saqueó Ramla y Lod y llegó a las puertas de Jerusalén.

Saladino permitió al rey Balduino entrar en Ascalón con los Caballeros Templarios de Gaza sin tomar precauciones contra un ataque sorpresa. Aunque los cruzados apenas tenían 375 caballeros, Saladino dudó en emboscarles ante la presencia de tropas veteranas y oficiales expertos. El 25 de noviembre de 1175, con el grueso de su ejército ausente, Saladino y sus tropas se vieron sorprendidos en Tell Jezer, cerca de Ramala. Antes de que pudieran formar en orden de batalla, los templarios rompieron sus líneas. Saladino trató inicialmente de organizar a sus hombres, pero ante la muerte de su guardia vio inevitable la derrota y con las pocas tropas que le quedaban montó un camello hasta Egipto. En las crónicas cristianas es conocida como la batalla de Montgisard.

Sin desanimarse por su derrota en Tell Jezer, Saladino se preparó para luchar con los cruzados otra vez. En la primavera de 1178, acampaba bajo los muros de Homs mientras tenían lugar escaramuzas entre sus generales y los cruzados. Sus tropas en Hama ganaron una batalla y le trajeron los despojos del enemigo, con muchos prisioneros a Saladino, que ordenó su decapitación para "lavar de basura las tierras de los Creyentes". Pasó el resto del año en Siria, sin luchar con sus enemigos.

Los espías de Saladino le informaron de que los cruzados planeaban una expedición en Siria. El sultán ordenó a su general Farrukh-Shah, patrullar la frontera de Damasco con mil soldados en espera de un ataque para retirarse sin presentar batalla y avisar con antorchas en las colinas para que Saladino marchara. En abril de 1179, los cruzados dirigidos por Balduino, que no esperaba resistencia a su ataque sorpresa al este de los Altos del Golán, iniciaron la expedición. Avanzaron demasiado aprisa en persecución de Farrukh-Shah que concentraba a sus tropas al sudeste de Quneitra y se vieron derrotados por los ayubís en la conocida como Batalla de Marj Ayyun. Con la victoria, Saladino trajo refuerzos y solicitó 1.500 jinetes a su hermano al-Adil en Egipto.

En el verano de 1179, Balduino había construido un puesto avanzado en el camino a Damasco y pretendía fortificar un paso a través del río Jordán, conocido como el vado de Jacob, que controlaba el acceso a la llanura de Banias, dividida entre musulmanes y cristianos. Saladino ofreció 100.000 piezas de oro a Balduino a cambio de abandonar el proyecto, particularmente ofensivo por ser un lugar santo para los musulmanes, pero no hubo trato. Así resolvió destruir la fortaleza y movió sus cuarteles a Banias. Como los cruzados se apresuraron a atacar sus fuerzas, perdieron la formación. Tras un éxito inicial, persiguieron al enemigo hasta perder cualquier orden y fueron arrollados por las tropas de Saladino. Esta Batalla del Vado de Jacobo y la toma de la fortaleza el 30 de agosto de 1179 fue una victoria clave para Saladino.

En la primavera de 1180, mientras Saladino estaba en las proximidades de Safad, esperando comenzar una nueva campaña, Balduino envió mensajeros con propuestas de paz. Tras sequías y malas cosechas, andaba escaso de provisiones y aceptó. Raimundo III de Trípoli se opuso a la tregua, pero una incursión en sus tierras y la visión de la flota de Saladino en Tartus le convencieron.

Caudillo del Islam[editar]

Conquista de Mesopotamia[editar]

El principal príncipe zénguida, Saif al-Din, murió en junio de ese año sucediéndole su hermano Izz al-Din en Mosul. El 4 de diciembre, el hijo de Nur al-Din y cabeza teórica de la familia as-Salih moría tras haber hecho a sus oficiales jurar lealtad a Izz al-Din, en un intento de crear un poder zénguida que pudiera compensar a Saladino. Izz al-Din fue bienvenido en Alepo, pero las expectativas de su gobierno como líder de la dinastía le sobrepasaron y cambió Alepo por Sinjar a su hermano Imad al-Din Zangi. Saladino no prestó oposición alguna en respeto a los tratados de paz con la familia.

El 11 de mayo de 1182, Saladino con la mitad de su ejército y numerosos no combatientes marchó de El Cairo a Siria. En la noche anterior a su marcha, se sentó con el tutor de uno de sus hijos que citó un verso: "disfruta del perfume de la planta de ojo de buey de Nechd, tras esta tarde no vendrá". Saladino vio en ello un presagio malvado y nunca vio de nuevo Egipto. Sabiendo que las fuerzas cruzadas se congregaban para interceptarlo, cruzó el desierto de la península del Sinaí hasta Eilat y el Golfo de Aqaba. Sin encontrar oposición, saqueó la campiña de Montreal, mientras las fuerzas de Balduino vigilaban sin intervenir. Llegó a Damasco en junio para descubrir que Farrukh-Shah había atacado Galilea, saqueando Daburiyya y tomando Habis Jaldek, fortaleza de gran importancia. En julio, Saladino le encomendó atacar Kawkab al-Hawa, donde libró la Batalla del Castillo Belvoir, que resultó en un empate. Más tarde, en agosto, se lanzó un ataque terrestre y marítimo sobre Beirut para el que construyó 30 galeras, que estaba a punto de fracasar cuando Saladino se retiró para enfocar la ocasión que se planteaba en Mesopotamia.

Kukbary, que gobernaba en Harrán invitó a Saladino a ocupar la región de Yazira, en el norte de Mesopotamia. Saladino aceptó y dio por finalizada la tregua con los zénguidas en septiembre de 1182. Antes de su marcha a Jazira habían estallado luchas intestinas entre los zénguidas, muchos de los cuales no querían reconocer primacía alguna a Mosul. Antes de cruzar el río Éufrates Saladino sitió durante tres días Alepo, declarando así el final de la tregua.

Una vez alcanzada [Bira, en la ribera de dicho río, se le unieron Kukbary y Nur al-Din; sus fuerzas combinadas tomaron primero Edesa, luego Saruj y luego Raqqa. Raqqa era una importante encrucijada de caminos defendida por Qutb al-Din Inal, que había perdido Manjib frente a Saladino en 1176 y ante el enorme ejército de Saladino, se rindió a cambio de conservar sus propiedades. Saladino impresionó a los habitantes de la ciudad al publicar un decreto que eliminaba varios impuestos y los tachaba de los registros porque "los más miserables regentes son aquellos que están gordos mientras su gente está delgada". De Raqqa se movió conquistando sucesivamente al-Fudain, al-Husain, Maksim, Durain, Araban y Khabur, que le juraron lealtad. Sus conquistas siguieron por Karkesiya y Nusaybin. Saladino tomó Nusyabin sin encontrar resistencia. De tamaño mediano, no era muy importante, pero tenía una posición estratégica entre Mardin y Mosul y estaba cerca de Amid (Diyarbakır).

En el medio de estas conquistas, Saladino fue informado de que los cruzados saqueaban las aldeas de la comarca de Damasco. Su réplica fue "Dejadles... mientras destruyen aldeas estamos tomando ciudades, cuando volvamos tendremos más fuerzas para luchar con ellos". Mientras en Alepo, el emir zénguida de la ciudad saqueaba ciudades fieles a Saladino como Balis, Manjib, Saruj, Buza'a o al-Karzain. También destruyó su propia ciudadela en A'zaz para evitar que los ayubís pudieran usarla contra él.

Problemas en el Mar Rojo[editar]

El 2 de marzo de 1182, en la tregua en su campaña siria, al-Adil escribió desde Egipto una carta a Saladino informándole de que los cruzados habían atacado "el corazón del islam". Reinaldo de Chatillon, un polémico y violento señor fronterizo había enviado barcos desde el golfo de Aqaba a saquear la costa del mar Rojo. No se trataba de un intento de conquista, sino de mera piratería. Imad al-Din escribe que el ataque alarmó a los musulmanes, que no estaban acostumbrados a tales ataques en un mar que controlaban al completo e Ibn al-Athir añade que los habitantes no tenían experiencia alguna con los cruzados, ni como enemigos ni como mercaderes.

Ibn Jubair fue informado de que dieciséis barcos musulmanes fueron quemados por los cruzados, que capturaron un buque con peregrinos en Aidab. También informó de que planeaban atacar Medina y llevarse el cuerpo del profeta Mahoma. Al-Maqrizi escribe que querían llevárselo a territorio cristiano para forzar a los musulmanes a peregrinar allí. Afortunadamente para Saladino, al-Adil había llevado su flota desde Fustat y Alejandría al mar Rojo bajo el mando de un mercenario armenio llamado Lu'lu. Rompieron el bloqueo cruzado, destruyendo la mayoría de sus barcos y persiguieron a los que echaron el ancla y huyeron al desierto. Los supervivientes, 170 en total, fueron ejecutados siguiendo órdenes de Saladino en varias ciudades musulmanas.

Lucha por mosul[editar]

A medida que Saladino se acercaba a Mosul, se enfrentó al problema de tomar una gran ciudad y justificar la conquista. Los zénguidas de Mosul apelaron a an-Nasir, el califa abbasí de Bagdad cuyo visir les era favorable. An-Nasir envió a Sheikh al-Shuyukh (una figura de alto rango) para mediar. Saladino llegó ante los muros de la ciudad el 10 de noviembre de 1182. Izz al-Din no aceptó sus términos que veía desproporcionados y Saladino en seguida puso sitio a la ciudad, muy fortificada.

Tras varias escaramuzas menores se llegó a un punto muerto, promovido por el califa. Saladino trató de retirarse sin sufrir daños en su imagen y manteniendo presión sobre Izz al-Din. Decidió atacar Sinjar, defendida por el hermano de Izz al-Din, Sharaf al-Din. La ciudad cayó tras un sitio de 15 días el 30 de diciembre. Las fuerzas ayubís perdieron el orden, saqueando la ciudad. Saladino solo logró proteger al gobernador y sus oficiales enviándolos a Mosul. Tras establecer una guarnición en la ciudad, esperó la llegada de una coalición de Alepo, Mardin y Armenia. Saladino los esperó con su ejército en Harrán en febrero de 1183, pero ante su avance enviaron mensajeros a Saladino solicitando la paz. Cada ejército regresó a sus ciudades y al-Fadil escribió "Avanzaron como hombres, se desvanecieron como mujeres" en referencia a las tropa de Izz al-Din.

Desde el punto de vista de Saladino la guerra marchaba bien. Había logrado conquistar amplios territorios, pero no había logrado el objetivo de tomar la ciudad. Su ejército, sin embargo, se iba reduciendo; Taqi al-Din llevó a sus hombres de vuelta a Hama mientras Nasir al-Din Muhammad y sus fuerzas se marcharon. Esto animó a Izz al-Din y sus aliados que retomaron la ofensiva. La coalición se reunió en Harzam, al norte de Harran. A comienzos de abril, sin esperar a Nasir al-Din, Saladino y Taqi al-Din avanzaron contra ellos, marchando al Este, a Ras al-Ein sin dificultades.9 A finales de abril, tras tres días de "verdadera lucha" según Saladino, los ayubís capturaron Amid (Diyarbakır). Entregó la ciudad a Nur al-Din Muhammad con sus provisiones (80.000 velas, una torre llena de flechas y 1.040.000 libros). A cambio de la ciudad, este le juró obediencia y le prometió seguirle en sus campañas así como restaurar la ciudad. La caída de Amid también convenció a Il-Ghazi de Mardin de pasarse al lado de Saladino, debilitando más a Izz al-Din.

Saladino intentó justificar ante el califa an-Nasir sus campañas contra Izz al-Din y le solicitó justificación legal para ocupar Mosul. Saladino recordaba que mientras él había devuelto Egipto y Yemen a la autoridad del califato abbasí, los zénguidas de Mosul se apoyaban en los selyúcidas, rivales del califato y solo acudían a an-Nasir cuando le necesitaban. También responsabilizaba a Izz al-Din de evitar la yihad o "guerra santa" contra los cruzados, afirmando que "no sólo no luchan ellos, sino que previenen que lo hagan los que pueden". Justificó su conquista de Siria por la lucha contra los cristianos y la herejía asesina. Prometió que si Mosul le era entregado, tomaría para el islam Jerusalén, Constantinopla, Georgia y el Imperio almohade (que tampoco reconocía al califa de Bagdad) hasta que "la palabra de Dios sea suprema y el califato abbasí haya limpiado el mundo, convirtiendo iglesias en mezquitas". Decía que esto ocurriría por la voluntad de Dios y que a cambio del apoyo del califato le entregaría Tikrit, Daquq, Juzestán, Kish y Omán.

Conquista de Palestina y Transjordania[editar]

Saladino sitiaba Tiberíades en Galilea oriental el 03 de junio de 1187 y el ejercito cruzado intentaba atacar a los Ayubídas en Kafr Kanna.Después de escuchar de la marcha de los cruzados,Saladino llevo su guardia a su campamento principal en Kafr Sabt,dejando un pequeño destacamento en Tiberiades. Saladino con una visión clara del ejercito cruzado ordeno a Taqi al-Din Umar bloquear su entrada en Los cuernos de Hattin tomando una posicion cerca de Lubya,mientras Gokbori y sus tropas estaban estacionadas en la colina cerca de al-Shajara.El 4 de julio,los cruzados avanzaron hacia los Cuernos de Hattin y enfrentaron a las fuerzas musulmanas,pero abrumados y derrotados decisivamente.Cuatro días después de la batalla,Saladino invito a al-Adil a unirse a el en la reconquista de palestina.El 8 de julio Acre fue capturado por Saladino,mientras que sus brigadas anexaron Nazaret y Saffuriya;otros tomaron Haifa y Cesarea (Israel),y otro destacamento Ayubí tomo Sebastia,mientras que Al-Adil conquisto Mirabel y Jaffa.El 26 de julio Saladino regresa a la costa,al día siguiente recibe la rendición de Sarepta,Sidon,Beirut y Jableh.En agosto, los Ayubídas conquistaron Ramla , Darum , Gaza , Bayt Jibrin y Latrun.Ascalón fue tomada el 4 de septiembre.En septiembre-octubre de 1187,los Ayubidas sitiaron Jerusalén,tomando posesión de ella el 2 de octubre,despues de las negociaciones con Balián de Ibelín.

Karak y Mont Real en Oultrejordain pronto cayeron, seguido de Safed , en Galilea. A finales de ese año los Ayubídas tenían el control de prácticamente todo el reino de los cruzados en el Levante , con la excepción de Tiro , lo que llevó a cabo en el marco de Conrado de Montferrato . En diciembre, un ejército ayubí que consiste en las guarniciones de Saladino y sus hermanos de Alepo, Hama y Egipto sitió Tiro. La mitad de la flota naval musulmana fue capturada por las fuerzas de Conrado el 29 de diciembre, seguido por una derrota ayubí en el litoral de la ciudad. El 1 de enero 1188, Saladino celebra un consejo de guerra , donde se acordó un retiro. Mientras se disputaban los cruzados en el Levante, los Ayubídas bajo Sharaf al-Din arrebataron el control de Kairuan a los almohades en el norte de África.

Tercera Cruzada[editar]

Las consecuencias de la caída de Jerusalén no se hicieron esperar: el papa Urbano III convocó una nueva cruzada, la tercera, a la que acudieron los principales reyes cristianos. Se organizaron dos expediciones cristianas a esta llamada.

La primera de ellas, liderada por el emperador del Sacro Imperio, Federico I Barbarroja atravesó a pie los Balcanes y Anatolia, donde, para suerte de los musulmanes, murió ahogado al cruzar un río. Sin él, su ejército se disgregó, desapareciendo providencialmente la mayor amenaza para Saladino.

La otra, liderada por Felipe Augusto de Francia, Ricardo Corazón de León de Inglaterra y el duque Leopoldo de Austria, marchó por mar. Tras desembarcar en marzo de 1191, pusieron sitio a San Juan de Acre, que Saladino trató de socorrer. Sin embargo no logró romper el sitio, recobrando los cristianos la ciudad. Afortunadamente para Saladino, los cruzados pronto discutirían entre sí. El rey de Francia abandonó la cruzada después de que el orgulloso Ricardo se quedara con el mejor palacio y no lo tratara como igual, y el duque de Austria tras ver ofendido su estandarte por Ricardo, que lo arrojó de un baluarte.

Saladino emprendió entonces una intensa actividad diplomática para liberar a los cautivos que habían hecho los cristianos. Sin embargo, cuando tras arduas negociaciones se había llegado a un acuerdo, Ricardo los hizo ejecutar ante las continuas postergaciones del pago por Saladino. En dicho acuerdo habían establecido que Saladino entregaría la Vera Cruz a cambio de los 3000 musulmanes que Ricardo mantenía en una celda como rehenes pero ante el incumplimiento de Saladino Ricardo creyó un gasto innecesario mantener a esos prisioneros. El acto fue un golpe para el prestigio de Saladino, que no pudo salvar a los que habían resistido en la ciudad.

Ricardo se distinguió a lo largo de ese año en combate, venciendo en Arsuf a Saladino y recobrando algunas posiciones en la costa (como Jaffa). Hubo contactos, aunque probablemente se tratara de un engaño de Ricardo, para concertar la boda de Saif ed-Din, el hermano de Saladino, con la hermana de Ricardo, que recibirían Jerusalén con la obligación de proteger a los peregrinos de todos los credos, pero fracasaron cuando la hermana de Ricardo se negó a casarse con un musulmán.

Saladino y Ricardo enfermaron, recuperándose ambos. Por fin, cuando el rey de Inglaterra oyó noticias de la turbulenta situación de su país, no tuvo más remedio que aceptar la paz y tres años de tregua, que, aunque no les devolvía Jerusalén a los cristianos, les aseguraba la costa entre Tiro y Jaffa.

Saladino murió en 1193 en Damasco y fue enterrado en un mausoleo en el exterior de la Mezquita Omeya de Damasco. El emperador alemán Guillermo II donó un sarcófago en mármol, en el que sin embargo no descansa su cuerpo. En su tumba se exhiben el original, de madera, en el que está el cuerpo, y el de mármol, vacío.

Le sucedió su hijo Al-Afdal en el trono de Siria, dando comienzo así a la dinastía ayubí.

Las disputas por el sultanato[editar]

En lugar de establecer un imperio centralizado, Saladino había establecido la propiedad hereditaria a través de sus tierras, dividiendo su imperio entre parientes, los miembros de la familia recibieron feudos semiautónomos y principados. A pesar de que estos príncipes debían fidelidad al sultán ayubí, con sus propios territorios , eran relativamente independientes.A la muerte de Saladino, az-Zahir tomó Alepo, de al-Adil por la disposición de su padre y Al-Aziz Utman celebró su coronación en El Cairo, mientras que su hijo mayor, al-Afdal retubo Damasco que también incluyó Palestina y gran parte de Líbano . Al-Adil entonces adquirió el norte de Mesopotamia, conocido como al-Jazira , donde mantuvo a los Zengidas de Mosul a raya. En 1193, Masud de Mosul unió fuerzas con Zangi de Sinjar y juntos la coalición Zengida trasladó sus pensamientos a ocupar la mayor cantidad de al-Jazira posible. Sin embargo, antes de que se pudiera lograr ningún resultado importante, Masud se enfermó y regresó a Mosul, y al-Adil entonces obligo a Zangi a hacer una paz rápida ante los Zengidas sufriendo pérdidas territoriales a manos de los Ayubídas. El hijo de Al-Adil al-Mu'azzam tomó posesión de Kerak y Transjordania .

Pronto, sin embargo, los hijos de Saladino pasaron a pelearse por la división del imperio. Saladino había nombrado a al-Afdal gobernador de Damasco con la intención de que su hijo debiera continuar para ver la ciudad como su lugar principal de residencia con el fin de subrayar la primacía de la yihad ("guerra santa") en contra de los estados cruzados. Al-Afdal, sin embargo, encontró que su apego a Damasco contribuyó a su perdición. Varios de los emires subalternos de su padre abandonaron la ciudad para ir a El Cairo y presionar a al-Aziz Uthman con la intención de derrocarlo con las acusaciones de que era inexperto y tenía la intención de barrer la vieja guardia ayubí. Así, en 1194, él abiertamente exigió el sultanato pero al-Adil le animó a actuar ante la incompetencia percibida de al-Afdal poniendo el imperio ayubí en peligro. La afirmación de Al-Aziz Uthman al trono fue demostrada en una serie de ataques en Damasco en 1196, lo que obligó a al-Afdal a dejar el gobierno por un menor puesto de alto perfil en Salkhad . Al-Adil se estableció en Damasco como un lugarteniente de al-Aziz Uthman, pero ejerció mucha influencia en el imperio.

Cuando al-Aziz Uthman murió en un accidente de caza cerca de El Cairo, al-Afdal se hizo de nuevo sultán (aunque el hijo de al-Aziz Uthman al-Mansur era el gobernante nominal de Egipto), al-Adil después de estar ausente en una campaña en el noreste regresó y logró ocupar la ciudadela de Damasco , pero luego se enfrentó a un fuerte asalto de las fuerzas agrupadas de al-Afdal y su hermano az-Zahir. Estas fuerzas se desintegraron bajo el liderazgo de al-Afdal y en 1200, al-Adil volvió a la ofensiva. A la muerte de Uthman, dos clanes dentro del imperio se oponían entre sí; los mamelucos a quienes Shirkuh y Saladino habían alistado-los Asadiyya y Salahiyya. Este último apoyó a al-Adil, en su lucha contra al-Afdal. Con su apoyo, al-Adil conquistó El Cairo en 1200,y obligó a al-Afdal a aceptar el exilio interno. Se proclamó sultán de Egipto y Siria después le confió el gobierno de Damasco a Al-Mu'azzam y de Al-Jazira a su otro hijo al-Kamil . Alrededor de 1200, un Sharif ("cabeza tribal") Qatada Ibn Idris se hizo con el poder en La Meca y fue reconocido como el emir de la ciudad por al-Adil.

Al-Afdal se esforzó por recuperar Damasco por última vez, pero no pudo hacerlo. Al-Adil entró en la ciudad triunfante en 1201. Az-Zahir aún sostenía Alepo y Al-Afdal cedió Samosata en Anatolia. Ahora después de 60 años, la línea de al-Adil en lugar de Saladino dominaría los próximos 50 años . El reinado ayubí redistribuye sus posesiones entre sus hijos: al-Kamil era quien lo sucedería en Egipto, al-Ashraf recibió al-Jazira , y a al-Awhad le fue dado Diyar Bakr , pero este último territorio pasó a el dominio de al-Ashraf después de que Awhad murió.

Al-Adil despertó la hostilidad abierta de los Hanbali "lobby" en Damasco pero ignorando en gran medida a los cruzados, después de haber lanzado sólo una campaña contra ellos. Sintió que el ejército de los cruzados era invencible en una lucha directa. Después de prolongadas Campañas también participan las dificultades de mantener una coalición árabe coherente. La tendencia en virtud de al-Adil fue un crecimiento constante del imperio, principalmente a través de la expansión de la autoridad ayubí en al-Jazira y Armenia. Los abasíes finalmente reconocieron el papel de al-Adil como sultán en 1207.Una campaña militar de los cruzados fue lanzada el 3 de noviembre 1217, comenzando con una ofensiva hacia Transjordania . Al-Mu'azzam instó a al-Adil para lanzar un contraataque, pero se negó a la propuesta de su hijo.En 1218, la fortaleza de Damietta en el delta del Nilo, fue sitiada por los cruzados. Después de dos intentos fallidos, la fortaleza finalmente capituló el 25 de agosto Seis días más tarde, al-Adil murió, según los informes de shock.

Al-Kamil se proclamó sultán en El Cairo, mientras que su hermano al-Mu'azzam reclamó el trono de Damasco. Al-Kamil intentó retomar la fortaleza, pero fue obligado a retroceder por Juan de Brienne . Después de enterarse de una conspiración contra él, huyó, dejando el acéfalo ejército egipcio. Cundió el pánico, pero con la ayuda de al-Mu'azzam, al-Kamil reagrupó sus fuerzas. Para entonces, sin embargo, los cruzados se habían apoderado de su campamento. Los Ayubidas se ofrecieron a negociar la retirada de Damietta, ofreciendo la restauración de Palestina al Reino de Jerusalén, con la excepción de los fuertes de Mont Real y Karak. Esto fue rechazado por el líder de la quinta cruzada , Pelagio de Albano y en 1221, fueron expulsados ​​del delta del Nilo después de la victoria ayubí en Mansura.

Gobernantes Ayubíes[editar]

En Egipto[editar]

En Siria[editar]

  • Saladino (Salah al-Din Yusuf)
  • al-Afdal (¿?-1193-1196), hijo de Saladino, se proclamó sultán de Siria, y estuvo en guerra civil con su hermano al-Aziz Uthman entre 1193 y 1196.
  • al-Adil I (¿?-1238-¿?), hijo de al-Kamil, se proclamó sultán de Siria, y estuvo en guerra civil con su hermano al-Salih Ayyub.
  • Al-Mu'azzam(1218-1227)

Enlaces externos[editar]