Ayora

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Ayora
Municipio de España
Escudo de Ayora
Escudo

Vista de Ayora

Vista de Ayora
Ayora
Ayora
Ubicación de Ayora en España.
Ayora
Ayora
Ubicación de Ayora en la provincia de Valencia.
País Flag of Spain.svg España
• Com. autónoma Flag of the Valencian Community (2x3).svg Comunidad Valenciana
• Provincia Valencia
• Comarca Valle de Ayora
• Partido judicial Requena
Ubicación 39°03′33″N 1°03′27″O / 39.0592967, -1.0573934Coordenadas: 39°03′33″N 1°03′27″O / 39.0592967, -1.0573934
• Altitud 641 msnm
• Distancias 120 km a Valencia
77 km a Albacete
Superficie 446,6 km²
Población 5457 hab. (2013)
• Densidad 12,22 hab./km²
Gentilicio ayorense
Predom. ling. oficial Español
Código postal 46620
Alcalde (2011) José Vicente Anaya Roig (PP)
Fiestas mayores Agosto
Sitio web www.ayora.es
[editar datos en Wikidata]

Ayora es un municipio del suroeste de la Comunidad Valenciana, España. Perteneciente a la provincia de Valencia, en la comarca del Valle de Ayora, del que es capital.

Geografía[editar]

Ayora, capital de la comarca que lleva su nombre, limítrofe con la provincia de Albacete, Castilla-La Mancha. Está asentada en la cabecera de una llanura a 552 metros de altitud. Su término municipal, uno de los más extensos de la provincia, ocupa la mitad meridional del valle. Lo atraviesa el río Reconque-Cautaban que entrega sus aguas al río Júcar.

A ambos lados la flanquean abruptas sierras: la de Ayora-Enguera al este y las de Palomera-La Hunde y Montemayor al oeste. En esas sierras encontramos montañas de considerable altura: Puntal de Meca (1.058 m.), Puntal de Mediodía (1.146 m), Puntal de Tortosilla (1.199 m), Montemayor (1.105 m), Peñón de los Machos (1.091 m) y Palomeras (1.258 m).

Es pues un paisaje accidentado, con parajes de gran belleza, en los que todavía se conservan grandes bosques de pinos. La Villa de Ayora extiende su núcleo urbano alrededor de su castillo, que se alza sobre un cerro de 640 metros de altitud con grandes peñones.

Accesos[editar]

Se accede a este municipio, desde Valencia, a través de la A-7, continuando después por la A-35. Al final, se coge la N-330 en el desvío de Almansa.

También es posible acceder desde la A-3, desviándose a la altura de Requena, tomando la N-330.Otro acceso es desde Albacete, es la CM-332 que al entrar en el término de Ayora es renombrada como CV-440.

Barrios y pedanías[editar]

En el término municipal de Ayora se encuentran también los siguientes núcleos de población:

  • Casas de Madrona.
  • San Benito
  • La Vega.

Barrios[editar]

  • Los Altos: Barrio más próximo al castillo, cobijado en su falda norte. Es el antiguo núcleo medieval, de estrechas y empinadas calles, con casas pintadas con los colores blanco y azul, utilizados antaño. Este barrio está presidido por la primitiva parroquia de Santa María.
  • El Hueco: Zona de ensanche de época renacentista. Sus ejes principales son la Plaza Mayor –con su característica fuente de La Negrita–, la calle de la marquesa del Zenete y la calle Empedrá, sin olvidar los típicos callejones. En él se halla la monumental Iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora.
  • Santa Lucía: Antigua morería, siendo la muestra más fidedigna de ello la actual Ermita de Santa Lucía que es una reconversión en iglesia de lo que fue una mezquita. Tiene pequeñas calles (Santa Lucía, las Callejas y Sin Salida) de gran atractivo.
  • La Solana: Barrio tradicional, cuyas casas son un claro exponente de la arquitectura popular, con casas de fachadas muy parecidas y de dos alturas. Destaca por su belleza la calle de San José, coronada por la ermita del mismo nombre.
  • Santa Bárbara: También llamado El Barrio. Fue el antiguo barrio judío de la población. Su centro es la ermita del mismo nombre. Sus tranquilas calles invitan al paseo.
  • Castillo de Ayora: Palacio-Fortaleza del Duque del Infantado. Este monumento se sitúa en una elevación en el centro de la villa. Edificado posiblemente a mediados del siglo XIII, tras la reconquista cristiana, sobre una antigua construcción árabe. El conjunto estuvo compuesto por el palacio-residencia de cuatro plantas, tenía dos plazas fuertes y una gran torre del homenaje, además de otras dependencias para soldados y servidumbre, aljibes y jardines. El conjunto estaba rodeado por cerca de mil metros de murallas y torreones de defensa.
  • Los Corrales: Es de los más periféricos del pueblo, ya que se encuentra más allá de las que algún día fueron las murallas del Castillo de Ayora, y se sitúa en dirección Almansa (sur).
  • Chichiles: Barrio muy próximo a las afueras del pueblo. Los habitantes de este barrio se les denomina chichileros.

Localidades limítrofes[editar]

El término municipal de Ayora limita con las siguientes localidades: Bicorp, Enguera, Jarafuel, Quesa, Teresa de Cofrentes y Zarra, todas ellas de la provincia de Valencia y con Almansa, Alpera y Carcelén de la provincia de Albacete.

Prehistoria[editar]

Los documentos más extraordinarios de la Prehistoria ayorina son sus estaciones con arte rupestre prehistórico de las que tiene una aceptable representación y fue esta localidad la primera de toda la Comunidad Valenciana en que aparecieron los dos artes postpaleolíticos más importante: el Arte levantino, expresión creencial de los últimos cazadores-recolectores epipaleolíticos (hace 10.000 años) y el Arte esquemático, manifestación igualmente creencial de los grupos productores neolíticos (hace 6.500 años). Su gran descubridor científico fue el maestro, vecino de Bonete, Pascual Serrano Gómez, (descubridor también en 1910 de la Cueva de la Vieja (Alpera, Albacete), en 1911 con el hallazgo de la Cueva de Tortosilla y los Abrigos del Barranco del Vizconde. Por aquellos años, el investigador francés Henri Breuil dio a conocer las pinturas del Barranco Hondo –hoy mencionadas como Abrigo de Pedro Mas– y la Cueva del Rey Moro en el Castellar de Meca. Más recientemente se descubrió el interesante friso del Abrigo del Sordo. Del valor tan relevante de estas manifestaciones se apercibió la UNESCO, en 1998, al declararlas Patrimonio Mundial bajo el nombre administrativo convencional de "Arte prehistórico del arco mediterráneo de la Península Ibérica" (Fuente: Associació Catalana d'Art Prehistòric, ACAP).

Historia[editar]

La historia reciente de Ayora está marcada tanto por su situación política fronteriza entre el Reino de Castilla y la Corona de Aragón desde la Reconquista como por su situación geográfica en la cabecera de un valle significativamente aislado.

Después de un periodo histórico común con el resto del sureste peninsular, tan solo destacable actualmente por restos pictóricos y funerarios de cierta importancia (incluyendo diversas cuevas con arte rupestre) y sobre todo por el –éste sí merecería capítulo aparte– muy destacable "Mugrón de Meca" o "Castellar del Mugrón de Meca" con restos de una muy importante población íbera, que posteriormente fue romana y en menor medida árabe (en esa época se decidió bajar a habitar el llano y los restos en esta zona se dispersan), llegó la "reconquista" de los reinos cristianos del norte.

Este periodo sí marca la historia contemporánea de Ayora y su entorno. Conquistada en primera instancia por Aragón (Jaime I) y cedida poco después a Castilla en virtud de tratados de reparto de los nuevos territorios arrebatados a los árabes, pasó menos de 40 años bajo bandera castellana.

Ayora ha sido escenario de la presencia humana desde sus más remotas manifestaciones.

En su término se encuentran vestigios de la prehistoria, destacando una serie de estaciones del Neolítico (el bancal de los Infiernos y la cueva del Duende), del Bronce (Cerro de la Marta, Puntal del Olmo Seco) y de la cultura Ibérica, destacando especialmente el Castellar de Meca, impresionante ciudad-fortaleza de piedra, única en su género por la extensión de su camino y sus múltiples aljibes y almacenes, todos ellos labrados en la roca madre del cerro. En él se han hallado fragmentos de cerámica, monedas y otros objetos.

La llegada de las legiones romanas y la progresiva latinización, trajo consigo la decadencia del poblado ibérico y la ocupación de las tierras bajas, estableciéndose nuevos asentamientos en los llanos, al amparo de la larga pax romana. Aunque se han encontrado varios yacimientos de época romana (Los Palancares, los Arcellares, la Casa del Collado de San Juan, Casas de Madrona, Casas del Hondo, Villa de la Hunde, San Benito y Casa del Baile), desconocemos si hubo un núcleo de población importante en la zona de Ayora, y que nombre tenía. No obstante, algunos han querido identificar a Ayora con la Axenia, de la que habla el historiador griego Appiano en sus "Ibéricas", mercado celtíbero que fue sitiado por Fulvio Novilior antes de la toma de Numancia, lo que ha llevado a que desapareciera cualquier resto que sirviera para dar su exacta ubicación.

La posterior entrada de los pueblos visigodos nos es totalmente desconocida, ya que apenas nos han llegado vestigios de la época, aunque si se puede suponer que fue una irrupción violenta.

La ocupación musulmana del siglo VIII tuvo especial trascendencia en Ayora. En el 790, tras la muerte de Teodomiro, señor de la zona, el Valle pasó a incorporarse al Emirato andalusí y posteriormente al califato de Córdoba. A Ayora llegaron pobladores islamitas, que coexistieron pacíficamente con los cristianos, conservando estos últimos su religión y sus costumbres. Esta coexistencia, garantizada por varios privilegios, se mantendrá hasta 1609 con la expulsión de los moriscos. Los árabes llamaron "Anadar Liaura" al Valle, expresión que quiere decir "valle desde donde se mira la Villa de Ayora".

De la prolongada y enriquecedora permanencia islámica quedan restos del importante sistema defensivo que crearon (construcción o remodelación de los castillos de la zona), barrios con callejas estrechas y tortuosas (como el barrio de los Altos, en el que estuvo la antigua mezquita) y una abundante acumulación toponímica.

Con la expansión conquistadora de los reinos cristianos medievales, la lucha por la posesión del Valle enfrenta con frecuencia a castellanos y aragoneses y estas tierras cambian a menudo de dueño retornando, en ocasiones, a sus señores musulmanes. Estos encuentros y disputas fronterizas se resuelven con la reconquista por el rey Jaime I, el Conquistador, que la cede a Castilla en el Tratado de Almizra (1244), por lo que la repoblación se lleva a cabo desde el primer momento por castellanos, lo que explica el habla castellana de la comarca. Los musulmanes de Ayora –convertidos ahora en mudéjares y posteriormente en moriscos– tuvieron que abandonar el núcleo principal, construyendo un arrabal fuera de los muros de la villa: "la morería" –actual barrio de Santa Lucía–.

La pertenencia al Reino de Castilla se mantendrá hasta 1281, con la firma del Tratado de Campillo entre el rey castellano Alfonso X el Sabio y Pedro III de Aragón, por el que se cede el Valle de Cofrentes o de Ayora como compensación de guerra por la ayuda prestada en la pacificación de la revuelta morisca. No obstante, la definitiva integración de Ayora en el Reino de Valencia, dentro de la Corona de Aragón, no se fija hasta la firma del acuerdo de Elche en 1305, durante el reinado de Jaime II.

Bajo el reinado de Jaime II, y por un nuevo tratado que definía las fronteras entre las coronas cristianas, Ayora quedó definitivamente ligada a la Corona de Aragón.

Los sucesivos señores del Valle concedieron varios privilegios, dada su posición estratégica y su carácter fronterizo, destacando el Privilegio rodado de Alfonso X de Castilla (documento más antiguo conservado en la Villa) que recoge una serie de concesiones o franquicias que el rey otorga a Ayora.

Aunque Ayora pertenezca definitivamente al Reino de Valencia desde 1305, debido a su situación fronteriza se vio envuelta en las guerras entre Castilla y Aragón a lo largo del siglo XIV, sobre todo en el conflicto dinástico que enfrentó a Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón, siendo invadida y asediada en repetidas ocasiones. Una vez finalizada la guerra con el asesinato de Pedro I, Pedro IV dividió el reino de Valencia en dos provincias: Valencia y Orihuela, quedando el Valle en la primera.

Al ayorino (nacido en 1370) Miguel Molsós (pavorde) se le encargó la necesidad de legitimar la erección colegial, paso previo para la erección en Catedral, de la iglesia oriolana del Salvador al ser destituido (27-7-1417), y finalizar el Cisma de Occidente, el Papa Luna (Benedicto XIII), quien así la había erigido el 13-4-1413. A petición del pavorde Molsós, del obispo de Valencia Alfonso de Borja (futuro Calixto III) y del rey Alfonso V de Aragón, el papa Martín V concedió (28-1-1430) a la iglesia de Orihuela el vicariato general foráneo (jurisdicción sobre la parte de la diócesis de Cartagena perteneciente al Reino de Valencia, lo que incluía al arciprestazgo de Ayora) con el nombramiento del propio Miguel Molsós, que fallecería en 1433 (sepulcro, con imagen orante del clérigo en el interior de una hornacina, a la entrada de la Capilla de la Comunión, o de la Eucaristía, de la Catedral de Orihuela). En la 2ª mitad del siglo XX, el arciprestazgo de Ayora se segregó (13-3-1954) de la diócesis de Orihuela y se agregó a la archidiócesis de Valencia.

El siglo XIV destacó también por la aparición de epidemias de hambre y peste en 1392, marco en el que surge el milagro del Ángel de Ayora, cuya tradición ha llegado hasta nosotros.

Durante ese período el señorío de Ayora pasa por varias manos, hasta que en 1491 es comprado por Rodrigo de Mendoza, marqués del Zenete (Granada). Su hija y heredera, Mencía de Mendoza y Fonseca (Jadraque (Guadalajara) 1508 + Valencia 1554), mujer muy culta y de gran formación, tuvo una gran influencia como Señora de Ayora, la villa y su castillo, ya que gracias a ella llega la influencia del Renacimiento, plasmada en el inicio de la construcción de la Iglesia Parroquial y en la llamada "puerta falsa" del castillo, construida por mandato suyo. Tras su muerte (está enterrada en la Capilla de los Reyes, del Convento de Santo Domingo, en Valencia) sin descendencia, la heredera fue su hermana María, que contrajo matrimonio con Diego Hurtado de Mendoza. Con el hijo de ambos la villa entró en la casa del ducado del Infantado, en la que perduró hasta el siglo XIX.

La promulgación del edicto de expulsión de Felipe III (1609), que disponía la obligatoriedad de que todos los moriscos fueran expulsados, y los duros términos que contenía provocó levantamientos en toda la comarca donde, a excepción de Ayora, eran mayoría. Refugiados en la Muela de Cortes, al amparo de baluartes naturales de fácil defensa, se oponen a la violencia institucional, luchando desesperadamente, proclamándose su caudillo Turigi, rey de la comarca. Al fin, sofocada la rebelión, no sin grandes esfuerzos y pérdidas de las partidas reales, Turigi es ajusticiado en Valencia y los moriscos son definitivamente expulsados.

Esta expulsión tuvo graves consecuencias, ya que agravó el problema de la despoblación, con la consiguiente ruina de la agricultura y demás actividades económicas, situación que se prolongara durante los siglos XVII y XVIII, ya que los vacíos provocados por el decreto no fueron cubiertos por gentes de Valencia, que no disponía de suficientes recursos demográficos ni, al parecer, había tampoco buena disposición popular a ocupar tierras tan duras y apartadas. Esta lamentable situación se ve agravada por los problemas de sequías, hambres y epidemias. Se produce una repoblación de familias principalmente aragonesas, navarras y castellanas de manera simultánea a la repoblación de la vecina comarca de la Canal de Navarrés.

El conflicto internacional de la Guerra de Sucesión Española (1701-1715) entre Felipe de Anjou –el futuro rey Felipe V– y el Archiduque Carlos afectó directamente a la villa, por su proximidad a Almansa, al verse afectada por los efectos bélicos preparatorios a la confrontación en la Batalla de Almansa (1707) que supondrá la victoria definitiva de Felipe V. El apoyo ayorino a la causa del archiduque Carlos fue duramente castigado con el sitio de las tropas borbónicas felipistas, dirigidas por el conde de Pinto, el asalto a la villa y el incendio del castillo. A la destrucción del castillo se suman las pérdidas humanas y económicas –cultivos destrozados y viviendas saqueadas–. Asimismo se destruyó parte del archivo Parroquial y casi la totalidad del archivo municipal.

Con los Borbón –de 1707 a 1789– el valle perteneció a la gobernación de Valencia. En 1789 con la división del Conde de Floridablanca se creó el "Govern, Partit o Corregiment de Cofrents", perteneciendo Ayora al arzobispado de Orihuela.

De esta época, finales del siglo XVIII, podemos conocer la situación de la villa por las observaciones recogidas por el geógrafo Cavanilles en su obra "Observaciones... del Reino de Valencia".

Con la dominación napoleónica el Valle pasó a pertenecer a la Prefectura del Cabo de la Nao, y se volvieron a repetir los desmanes de la guerra. En julio de 1808 el pueblo llano se amotinó y asesinó al Alcalde Mayor. El gobernador de Valencia envió tropas, ejecutando a garrote vil a los cabecillas de los amotinados. En mayo de 1812 las tropas francesas saquearon la villa, apoderándose del convento de Santo Domingo, y de nuevo fue saqueada en septiembre. La reacción de los vecinos fue la de atacar a los franceses aprovechando todo tipo de estratagemas.

En 1822, con la división provincial, se incluye al Valle en la provincia de Játiva, y en 1833, con la configuración de las actuales provincias, queda incluido en la provincia de Valencia.

Años más tarde, las guerras carlistas salpican repetidamente a los habitantes de la villa, con acciones de bandidaje, represalias o recluta de fuerzas, ocasionados por las partidas carlistas que atravesaban el valle.

A finales del siglo XIX y principios del XX, hubo un aumento considerable de la producción agrícola y un débil intento de industrialización que no acabaría de consolidarse. Se crearon pequeñas industrias complementarias de la agricultura, que se traducen en un auge demográfico, que se mantiene hasta la crisis de los años 20. La Guerra Civil Española se vivió de forma trágica, por las continuas represalias y saqueos. La posguerra trajo consigo nuevas dificultades, a pesar de cierto aumento demográfico motivado por el reflujo de la ciudad al campo a causa del hambre, y al final de los cincuenta la regresión económica y demográfica es muy acusada, aunque con tímidos intentos de superación como la creación del sector textil, la diversificación de los servicios y la construcción de la Central nuclear de Cofrentes.

En los últimos 25 años son destacables dos trágicos sucesos: el gran incendio forestal de 1978, que arrasó toda la Sierra, y las inundaciones del miércoles 20 de octubre de 1982.

Demografía[editar]

Ayora cuenta con 5.457 habitantes (INE 2013).

Evolución demográfica de Ayora
1857 1887 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 2013
Población 4.825 4.935 4.980 6.460 6.638 6.552 6634 6.870 6.412 5.691 6.083 5.402 5.497 5.457

Economía local[editar]

Su economía está basada en la agricultura y la ganadería. Destaca la importancia de las explotaciones apícolas, convirtiéndose pues Ayora en el mayor impulsor de miel de todo el mundo. En esta misma localidad se encuentran las pinturas ruprestes destacando la apicultura más antiguas del mundo.

Durante el puente del Pilar Ayora vive la Feria de La Miel, donde se puede degustar a parte de ver nuestras más antiguas costumbres.

En el sector secundario, la Central nuclear de Cofrentes es uno de los lugares que más empleos produce. El textil y la construcción también tienen importancia en Ayora, son bastantes empresas las que están dedicadas a estos sectores.

Ayora tiene un polígono industrial donde se asientan empresas locales.

Lugares de interés[editar]

Ayora sorprende al visitante ya que ofrece una serie de atractivos complementarios entre sí. El viajero descubrirá una localidad cargada de historia, claramente manifiesta en la riqueza de su patrimonio histórico-artístico, legado de la presencia humana desde sus más remotas manifestaciones. Junto a ese rico patrimonio podemos destacar la riqueza y abundancia de sus recursos medioambientales y paisajísticos.

  • Castillo de Ayora:[1] Palacio-Fortaleza del Duque Del Infantado. Este monumento se sitúa en una elevación en el centro de la villa. Edificado posiblemente a mediados del siglo XIII, tras la reconquista cristiana, sobre una antigua construcción árabe. El conjunto estuvo compuesto por el palacio-residencia de cuatro plantas, tenía dos plazas fuertes y una gran torre del homenaje, además de otras dependencias para soldados y servidumbre, aljibes y jardines. El conjunto estaba rodeado por cerca de mil metros de murallas y torreones de defensa.El castillo quedó arruinado por las tropas de Felipe V en la Guerra de Sucesión Española, pero su hermoso perfil y sus grandes dimensiones todavía evocan su presencia histórica. Entre sus restos cabe destacar la torre del homenaje, de planta cuadrada, la “puerta falsa”, mandada construir por la Marquesa del Zenete en el s.XVI, sobre la que estaba su escudo de armas, así como lienzos, murallas, cubos, fosos, cisternas.
  • Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción :El patrimonio eclesiástico tiene gran trascendencia en la localidad. Mención especial merece la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los máximos exponentes de la arquitectura renacentista de la Comunidad Valenciana.
Iglesia de Santa María la Mayor
  • Iglesia de Santa María la Mayor:Está situada en el recinto amurallado que dominaba la población. Se sabe que existía en época musulmana y la parroquia debió fundarse tras la reconquista, sobre una antigua mezquita, hacia el siglo XV. Abandonada y posiblemente dañada en la Guerra de Sucesión, en la que el castillo fue destruido, sufrió una importante renovación a comienzos del siglo XVIII, ya que consta documentalmente su devolución al culto en 1722, tras un paréntesis en el que estuvo en ruinas. Iglesia de una sola nave, con capillas laterales y ábside trapezoidal. La nave, consta de una serie de tramos y cinco arcos apuntados de luces desiguales que oscilan entre los 7,5 y 9,6 metros; de trazado rebajado y teniendo los tres primeros el vértice del arco desplazado respecto al eje de la nave, producto de antiguas reparaciones.En el altar mayor encontramos un retablo de madera de estilo barroco, que contiene la imagen de San Blas. Está recorrido por diferentes figuras talladas así como con decoración vegetal. A la derecha está la sacristía.
  • Ermitas: Ayora dispone de multitud de ermitas a lo largo del municipio, de singular belleza por su situación en el entorno natural. Estas pueden ser la Ermita de la Virgen del Rosario, del Ángel, de la Cruz, San Antón. Otras enclavadas dentro de la propia población como son Santa Bárbara, Santa Lucía y San José.
  • La Lonja: Edificada en 1892 sobre el solar del antiguo Ayuntamiento. Su airosa estructura metálica es modernista y se sitúa en el centro del pueblo, al inicio de la Plaza Mayor.
  • Calle Marquesa de Zenete: Se tiene constancia de su importancia desde 1550. Cavanilles, geógrafo y botánico valenciano la describió como 'superior a cuantas hay en el Reino, sin exceptuar las de la capital'. Tiene 10 metros de ancha y 376 metros de larga. Tiene varias casas nobles, algunas con interesantes fachadas modernistas.
  • Calle San José: sobre el barrio de la solana, esta calle toda adoquinada culmina en el final con la Ermita de su mismo nombre, Ermita de San José. Es una calle empinada y extensa donde desde lo alto de calle se pueden ver vistas muy bonitas de Ayora.
  • Convento de San Francisco: Fundado por la orden franciscana, su construcción data de 1573, aunque fue reedificado en 1778. Conserva su claustro de dos pisos. Actualmente alberga la Casa de la Cultura, donde se realizan exposiciones temporales y otras actividades, y la Oficina de Turismo.
  • Cruz de San Antón: Situada a la entrada de la villa desde Almansa. Cruz de término, de estilo gótico, labrada en piedra bajo un edículo con cuatro columnas que la cobija. Su construcción se atribuye a Miguel Molsós en el siglo XV. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 2011.
  • Castellar de Meca: Poblado ibérico emplazado en una alargada meseta –el puntal de Meca– situada en el extremo noroeste de la sierra del Mugrón. Constituye un impresionante conjunto, siendo una de las ciudades ibéricas de la Edad del Bronce más espectaculares de la península. Posee la declaración de Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1931.La ciudad fortaleza, tallada en roca, sorprende por sus amplias dimensiones (ocupa más de diez hectáreas de superficie), por su compleja red de recogida de aguas (basada en canalillos y grandes y numerosos –más de un centenar– aljibes tallados en roca viva) y, sobre todo, por el camino de carros de acceso al recinto, de cerca de una kilómetro de longitud, en el que destacan las huellas abiertas en la piedra producidas por las ruedas de los carros. Además se conservan restos de las murallas ciclópeas, torres defensivas, casas semiexcavadas en la roca, escaleras, pesebres y abrevaderos.A la importancia cultural, arquitectónica y urbanística se une la espectacularidad del paisaje circundante; con sus 1.058 metros de altura sobre el nivel del mar permite contemplar una panorámica de gran belleza.
  • Pinturas Rupestres de los abrigos de Tortosilla y El Sordo. Se encuentran situados al este de la población, en plena sierra, y ofrecen pinturas rupestres de 'estilo levantino' (hace 10.000 años) con temas relacionados con la caza, apareciendo representaciones animales y humanas, destacando la figura del arquero, perfectamente ejecutada y bien conservada del abrigo del Sordo. Desde 1998 tienen la categoría de Patrimonio Mundial por la UNESCO; y son, definitivamente, el primer arte ayorino y magnífico testimonio de la intelectualidad humana.

Patrimonio natural[editar]

Ayora, con un término municipal de 446 kilómetros cuadrados, es el segundo más extenso de la provincia de Valencia. Esta extensión y su situación en el interior de la Comunidad, rodeado por montañas de considerables alturas: Puntal de Meca (1058 m.), Puntal de Mediodía (1.146 m.), Puntal de Tortolilla (1.199 m.), Peñón de los Machos (1.091 m.) y Palomeras (1.258 m.) determina la existencia de una gran abundancia de recursos medioambientales y paisajísticos de gran belleza, entre los que podemos destacar:

  • Sierra de Palomera: El pico de Palomera se encuentra a 1.258 metros sobre el nivel del mar, siendo el punto más alto de la comarca. En una de sus caras, a 1.000 metros de alturas, podemos adentrarnos en Cueva Negra, que alcanza una profundidad de 200 metros aproximadamente, con amplias galerías y con abundancia de estalactitas y estalagmitas.
  • La Hunde: Al nordeste del municipio de Ayora, al pie de la Sierra Palomera o Muela de la Hunde, a 875 metros de altura, encontramos uno de los patrimonios naturales más importantes de la Comunidad Valenciana. Con el importante caudal de la fuente de la Cadena, compone un grato paisaje, especialmente recomendable para campamentos. Ocupa un extenso pinar, muy bien cuidado, espacios para zona de acampada y zona de recreo, perfectamente equipados y una balsa circular que recoge las aguas de la Cadena. Destaca su variedad faunística (gineta, jabalí, águila real, águila perdicera, ardillas…) como vegetal (arces, fresnos, carrascas, sabinas, encinas y pinos).
  • La Sierra de Ayora: Al este de Ayora se sitúa la sierra, con aproximadamente 20.000 ha. Alzada a 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, permite contemplar a vista de pájaro el Valle de Ayora y la Canal de Navarrés. Este macizo alberga en su interior multitud de enclaves naturales (fuentes, abrigos, cuevas…) interesantes por su riqueza en cuanto a flora y fauna.
  • Estrecho del Sabinar: Enclave natural caracterizado por estrechos barrancos de piedra y balsas naturales.
  • La Hoz: Paraje natural con abundante vegetación debido a la humedad de la zona. Se pueden encontrar diversas especias de aves como buitres.
  • El Monte Mayor: Pico situado a unos dos kilómetros aproximadamente de la población con una altura de 1.108 metros que se caracteriza por la panorámica, así como por la ermita construida en su cima, objeto de peregrinación cada tres de mayo.

(ver RUTAS CICLO-TURISMO).

Actividades deportivas[editar]

Destaca la afición al cicloturismo, tanto en la modalidad BTT como carretera. Existen varias rutas para mountain bike y una marcha cicloturista que se suele celebrar en mayo[2]

Festividades[editar]

Las patronales[editar]

Tres son los días grandes en Ayora consagrados a sus fiestas patronales:

  • San Andrés, patrón de la localidad, el 30 de noviembre.
  • El Santo Ángel Tutelar de la Villa de Ayora, el segundo lunes de enero. Como conmemoración a la aparición de un ángel a la abuela Liñana (antigua habitante de Ayora) que hizo que cesara la peste y el hambre en 1392, se hace una romería a la ermita del Ángel en los parajes del LLano, cercanos a Ayora. La procesión es multitudinaria, pues suele reunir a gran parte de la población, y termina en el Ayuntamiento, donde los habitantes de Ayora piden toros a su alcalde (pues antes se celebraban en febrero, el día de San Blas).
  • La Virgen de la Asunción, patrona del pueblo, el 15 de agosto. De los actos dedicados a la Virgen destacan la ofrenda de flores y la procesión. La ofrenda se realiza el día 13, y junto a la imagen Nuestra Señora se depositan incontables ramos de flores que todos los ayorinos, de manera individual o por agrupaciones, entregan para adornar a la virgen en prueba de su amor. Al término de la misma, las distintas asociaciones musicales de la villa tocan y ofrecen sus mejores piezas a la Virgen para disfrute de todo el pueblo.

Las dos primeras son fiestas de un solo día, mientras que la festividad de la Virgen de la Asunción se celebra durante una semana y constituyen la fiesta más importante y visitada de Ayora.

Otras destacadas[editar]

No obstante, se celebran en Ayora otras fiestas al igual que en el resto de la comarca o del país, destacando los carnavales por su particularidad y participación popular, y la Semana Santa por la vistosidad de sus procesiones.

  • Fiestas de Agosto. Los Toros. Se celebran del 8 al 15 de agosto y constituyen sus ingredientes principales el culto a la Virgen de la Asunción, el toreo de vaquillas, y las actuaciones musicales. El punto de diversión principal son los días de vaquillas. Hay que visitar Ayora para poder entender la transformación que se hace con la Plaza Mayor para adecuarla al toreo popular: la construcción de "los tablaos". No son otra cosa que una especie de enormes burladeros cubiertos hechos de madera (y a partir de 2010, de metal, siendo muy polémicos entre la población autóctona). En la parte inferior, llamada garita, caben de 25 a 30 personas de pie, y en la superior otras tantas sentadas. Cada cual elige su sitio en función del mayor o menor respeto hacia los astados.

El día de vaquillas empieza a las 9 de la mañana con el pasacalle que se hace a lo largo del recorrido, por calles de la localidad, del encierro de reses que tiene lugar en cuanto este acaba. El pasacalle va presidido por las Reinas Mayor e Infantil y sus cortes de honor, seguidas del consistorio, las fuerzas vivas, el resto del pueblo y la Banda de Música amenizando la marcha con famosos pasodobles. Una vez acabado el pasacalle, cerrado y asegurado el recorrido, y comprobado el dispositivo sanitario, tres chupinazos indican el comienzo del encierro.

Cuando el encierro ha terminado todo el mundo se dirige a la Plaza donde se torean dos vaquillas de la misma ganadería que las vaquillas que se torearán por la tarde, sirviendo esto para medir la bravura y valía de la misma. Es por esto que recibe el nombre de Prueba. Al término de la prueba todo el mundo a almorzar.

Por la tarde a las 7, empieza el toreo de vaquillas en la Plaza, donde la diversión cada uno la encuentra donde quiere: o en las vaquillas, o en las meriendas de los tablaos, o en el deguste de sangría, o en todo ello junto. Es gratificante comprobar que las costumbres culinarias de siempre surgen aquí, en las meriendas, de manera que siempre se puede encontrar un tablao que te invite a unas deliciosas "habas bullías", o a patatas cocías con ajo, o a una buena "tajá" de tocino o lomo de orza.

El día termina con el toreo de vaquillas a las 12 de la noche en La Lonja. La diversidad del sitio con sus características para el toreo popular, y la hora del mismo, hacen de este evento uno de los más disfrutados por todos.

  • La Gazpachá: Otro de los días destacados de estas fiestas es el día de la "Gazpachá". En este día todos los ayorinos se dan cita en la Plaza del pueblo para rendir homenaje a su plato más típico, los gazpachos. Por cuadrillas de amigos o por familias, todos preparan la comida con esmero a lo largo de la mañana, para poder dar cuenta de unos buenos gazpachos.

Dentro de las actuaciones musicales están las tradicionales verbenas y destacan los concursos de karaoke y el concierto de algún grupo de actualidad. Por Ayora han circulado en años pasados grupos como Mecano, Radio Futura, La Dama se Esconde, El Norte, Presuntos Implicados, Loquillo, Luz, Joaquín Sabina, Héroes del Silencio, Seguridad Social, Miguel Bosé, etc. Como en toda fiesta que se precie, en Ayora pone el punto y final el disparo de un castillo de fuegos artificiales.

  • Carnavales:La semana de carnavales se desarrolla durante la semana del miércoles de ceniza. En tiempos pasados era una fiesta que se desarrollaba plenamente en la calle, pero ahora, esto ha dado paso a la celebración de la mayoría de los actos en el recinto cerrado del Pabellón Polideportivo. Lo más característico de estos carnavales ha sido siempre los disfraces hechos de ropa vieja y usada, guardada en las casas. A una persona disfrazada así se le llama "mascarote".

El mejor día de los carnavales es el miércoles de ceniza, que es cuando se desarrolla "El Entierro de la Sardina", impresionante manifestación multitudinaria de dolor y alegría. Otros días señalados son el "Baile de la Sábana", donde el disfraz ha de ser blanco, y el "Baile Piñata", donde el disfraz es libre y en el que se hace el concurso de disfraces.

  • Semana Santa: Los actos más vistosos son sin duda las procesiones. Todo se realiza en un día, el Viernes Santo. Durante la mañana tiene lugar la procesión que representa la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, en las que interviene distintas cofradías con sus pasos, así como por los romanos o "Sallones", las Marías y la Samaritana. Comienza en el Castillo de la Villa y finaliza en la Iglesia Mayor.

La procesión estelar es la del Entierro del Señor, por la noche. Los que siguen la procesión portan velas, en un silencio que sólo rompen los tambores de los Sallones al iniciarse y la Banda de Música, interpretando una marcha fúnebre como cierre de la procesión.

Política[editar]

Lista de alcaldes desde las elecciones democráticas de 1979
Mandato Nombre del alcalde Partido político
1979–1983 Manuel Piqueras PSPV-PSOE
1983–1987 Rafael Anaya Ginés PP
1987–1991 Vicente Ávila Rodenas PSPV- PSOE
1991–1995 Vicente Ávila Rodenas / Enrique Martínez Torrecillas PSPV- PSOE
1995–1999 Pascual Ortiz Carpio PP
1999–2003 Jesús Moreno Mut / Francisco Gómez Pardo PSPV- PSOE/PP
2003–2007 Francisco Gómez Pardo PP
2007–2011 Manuel López Gavidia PSPV- PSOE
2011– José Vicente Anaya Roig PP

Personajes destacados[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]

Referencias[editar]

  • Aparicio, José; Meseguer, Vicente. y Rubio, Francisco. 1982: El primer Arte Valenciano. II El Arte Rupestre Levantino, Valencia.
  • Grimal, Alexandre y Alonso, Anna 2010: "Centenario de la Cueva de la Vieja (Alpera) y el primer descubrimiento en Ayora del Arte Prehistórico de la Comunidad Valenciana", Real Academia de Cultura Valenciana, Sección de Prehistoria y Arqueología, 23, pp. 17-45.
  • Grimal Navarro, Alexandre y Alonso Tejada, Anna 2010: La Cueva de la Vieja. 100 Años de Arte Prehistórico en Albacete, Conmemoración del I Centenario del descubrimiento de la “Cueva de la Vieja”, Ayuntamiento de Alpera, 182 pp. 328 fotos color. ISBN 978-84-693-9862-3.

Enlaces externos[editar]