Autogolpe en Perú de 1992

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Autogolpe del 5 de abril de 1992
Contexto del acontecimiento
Fecha 5 de abril de 1992
Sitio Flag of Peru.svg Perú
Impulsores Alberto Fujimori y las Fuerzas Armadas,
Motivos Crisis política, social y económica.
Gobierno previo
Gobernante Alberto Fujimori (Presidente)
Forma de gobierno Democracia, elegido en 1990
Gobierno resultante
Gobernante Alberto Fujimori
Forma de gobierno Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional
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El autogolpe en Perú de 1992 fue un golpe de Estado propiciado el domingo 5 de abril por el entonces presidente de la República, Alberto Fujimori, con el respaldo de las Fuerzas Armadas. En este se disolvió el Congreso de la República, se intervino el Poder Judicial y además hubo persecución de algunos miembros de la oposición. Sin embargo el 82% de la población, según todas las encuestas de la época, apoyó esta medida por el desprestigio del parlamento.

Antecedentes[editar]

Tras ganar las elecciones de 1990, Cambio 90 el partido oficialista, no obtuvo mayoría en el Congreso de la República -Cámara de Diputados y Senado- frente a la mayorías relativas del Partido Aprista Peruano y el Fredemo; sin embargo, ambas cámaras le habían delegado tres períodos sucesivos (180 días cada uno) de facultades legislativas con la finalidad de permitir las reformas económicas necesarias. La oposición que revisaba exhaustivamente el paquete de decretos legislativos expedidos por el Ejecutivo, se sintió ofendida porque el presidente había observado más de diez autógrafas de ley dados por el Legislativo.[1] Asimismo una comisión del Senado investigaba los casos de violaciones a los derechos humanos, por los que fue juzgado y se encuentra preso actualmente Alberto Fujimori.[2] De esta forma, el congreso de la República se centró en aumentar su presupuesto, extender las cédulas vivas a los ex congresistas (posiblemente para asegurar el futuro de los padres de la patria); sin embargo, para temas frontales de la lucha antiterrorista no llegaban a mayoría y muchas de las sesiones claves no contaban con el quorúm suficiente para las aprobaciones respectivas.

Ante la negativa del Congreso para concederle amplios poderes para legislar sin fiscalización y con una evidente falta de cooperación por parte del Congreso, Fujimori decidió el domingo 5 de abril de 1992 disolver el Congreso de la República. El martes 7 de abril se publicó la Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional.

Cabe resaltar que la Organización de Estados Americanos participó durante este cierre arbitrario, como consta en los documentos publicados en el diario El Peruano de aquella época. Además, se identificó que una de las capturadas cabecillas principales con Abimael Guzmán, era Meche Sambrano Padilla, que fue liberada por el Poder Judicial que funcionaba antes del 05 de abril. Uno de los motivos para reestructurarlo (Mensaje a la Nación posterior al 05 de abril)

Así pues, el propio Fujimori en su discurso el día domingo 5 de abril de 1992, da algunos ejemplos de por qué se llega a esta decisión:

La actitud irresponsable y negativa de los parlamentarios no respeta, tampoco, los mandatos constitucionales, los cuales son violados conscientemente. Tal es el caso de la promulgación de la Ley N° 25397, denominada Ley de Control Parlamentario sobre los actos normativos del Presidente de la República que pretende maniatar a éste, recortándole atribuciones elementales para gobernar.

Esto en aspectos tan importantes como la política económica o la lucha antiterrorista, cuando se niega al Presidente la facultad de señalar cuáles son las zonas de emergencia.
Incurriendo en un acto que arremete y ofende a un país que vive grandes dificultades económicas, el Congreso ha elevado, groseramente, su presupuesto y extendido, indebidamente, las cédulas vivas a ex parlamentarios. Esta actitud demuestra la total indiferencia del Parlamento ante el reclamo de austeridad, eficacia y seriedad en el trabajo legislativo, que ha hecho innumerables veces el ciudadano común y corriente.

Son muchas las sesiones parlamentarias que se han frustrado porque el Hemiciclo no contaba con quórum. Así, muchos proyectos de ley, importantes para la marcha del país, quedan encarpetados por irresponsabilidad, desidia, holgazanería de los mal llamados “Padres de la Patria”.[3]
Alberto Fujimori Fujimori,
5 de abril de 1992.

Cierre del Congreso[editar]

La Constitución entonces vigente (1979) preveía una eventual disolución de la Cámara de Diputados tras la negación de confianza o censura de tres consejos de ministros sucesivos:

Artículo 227: ­El presidente de la República está facultado para disolver la Cámara de Diputados si ésta ha censurado o negado confianza a tres Consejos de Ministros.

Artículo 228: El decreto de disolución expresa la causa que la motiva.
Incluye la convocatoria a elecciones en el plazo perentorio de tres días, de acuerdo con la ley electoral en vigor al tiempo de la disolución.
Si el presidente no cumple con llamar a elecciones dentro del plazo señalado o las elecciones no se efectúan, la Cámara disuelta se reúne de pleno derecho, recobra sus facultades constitucionales y cesa el Consejo de Ministros, sin que ninguno de sus miembros pueda ser nominado nuevamente para ministerio alguno durante el período presidencial.
La Cámara elegida extraordinariamente completa el período constitucional de la disuelta.
Artículo 229: ­El presidente de la República no puede disolver la Cámara de Diputados durante el estado de sitio ni de emergencia.
Tampoco puede disolverla en el último año de su mandato.
Durante ese término, la Cámara sólo puede votar la censura del Consejo de Ministros o de cualesquiera de los ministros con el voto conforme de por lo menos dos tercios del número legal de diputados.

El presidente de la República no puede ejercer la facultad de disolución sino una sola vez durante su mandato.

El 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori instauró el "Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional".[4] Esta medida logró realizar lo siguiente:

Es cierto que la propia Constitución prevé los mecanismos para su modificación, pero es igualmente cierto que para que ello suceda se necesitan dos primeras legislaturas ordinarias consecutivas, lo que vendría a significar que, casi al término del presente mandato, recién contaríamos con los instrumentos legales necesarios para la reconstrucción general del Perú. Y ello si el Congreso se decide a aprobar las modificaciones necesarias, incluyendo aquéllas que son contrarias a los intereses de los propios parlamentarios, como por ejemplo, la reducción de sus emolumentos o la no-reelección.

¿Cuál es la institución o mecanismo que permitiría realizar todos los cambios profundos que a su vez hagan posible el despegue del Perú? Sin lugar a dudas ni el Parlamento, ni el Poder Judicial son hoy por hoy agentes de cambio, sino más bien freno a la transformación y el progreso.
Como presidente de la República, he constatado directamente todas estas anomalías y me he sentido en la responsabilidad de asumir una actitud de excepción para procurar aligerar el proceso de esta reconstrucción nacional, por lo que he decidido tomar las siguientes trascendentales medidas.

  1. Disolver temporalmente el Congreso de la República, hasta la aprobación de una nueva estructura orgánica del Poder Legislativo, la que se aprobará mediante un plebiscito nacional.
  2. Reorganizar totalmente el Poder Judicial, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal de Garantías Constitucionales, y el Ministerio Público para una honesta y eficiente administración de justicia.
  3. Reestructurar la Contraloría General de la República con el objeto de lograr una fiscalización adecuada y oportuna de la administración pública, que conduzca a sanciones drásticas a los responsables de la malversación de los recursos del Estado.[5]
    Alberto Fujimori Fujimori,
    5 de abril de 1992.

Sesiones del Congreso después del 5 de abril[editar]

El depuesto Congreso del Perú siguió reuniéndose inicialmente en secreto y luego sesionando en el Colegio de Abogados de Lima. La primera norma del Congreso fue declarar la vacancia de Alberto Fujimori y nombrar al vice-presidente Máximo San Román como Presidente constitucional del Perú.

Máximo San Román asumió el cargo de presidente el martes 21 de abril de 1992, en el auditorio del Colegio de Abogados de Lima, recibiendo la banda presidencial de manos del ex-presidente Fernando Belaunde Terry. San Roman fue presidente en la sombra hasta que el sábado 9 de enero de 1993 el Congreso Constituyente Democrático dictó una ley que declaraba a Alberto Fujimori presidente constitucional.[6]

San Román realizó un llamado a las Fuerzas Armadas para deponer a Fujimori sin obtener apoyo, a lo cual se sumaron el respaldo de la OEA a Alberto Fujimori y las medidas para convocar al Congreso Constituyente Democrático.

Reacciones locales[editar]

Muchos políticos no reconocieron como legal y constitucional a Alberto Fujimori. Entre los más destacados se encontraban:

  • Miró Quesada: “Había que defender la democracia. Nosotros no nos dejamos llevar por el 80% de los limeños que estaba a favor de la disolución del Congreso”
  • Mario Vargas Llosa, quien llamó a una insurgencia popular.
  • Alan García Pérez; quien tras enterarse del golpe y de escapar de un supuesto intento de asesinato, pidió asilo político y se exilió en Colombia, evitando ser capturado y obligado a responder por los actos de corrupción que existieron en su gobierno (1985-1990).
  • Fernando Belaúnde Terry no consideró el acto como democrático y apoyó plenamente al presidente San Román. Fue suya la banda que utilizó a éste al juramentar ante el Senado en el Colegio de Abogados de Lima.[7] [8]
  • Lourdes Flores Nano; quien decidió seguir con las reuniones de Diputados y senadores en diversos lugares.

Consecuencias[editar]

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]