Atentado de Anagni

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La habitación en la que Atentado de Anagni.
Dibujo que representa el momento de la supuesta bofetada de Sciarra Colonna al Papa.

El ultraje de Anagni o también la bofetada de Anagni es un episodio sucedido en la ciudad de Anagni el 7 de septiembre de 1303. Actualmente se cree que no se trató propiamente de una bofetada materialmente dada, sino más bien a un golpe moral, aun cuando algunos historiadores atribuyen a Sciarra Colonna el acto de abofetear al Papa Bonifacio VIII. El episodio fue cantado por Dante[1] en su Divina Comedia dice:

Perché men paia il mal futuro e 'l fatto,
veggio in Alagna intrar lo fiordaliso,
e nel vicario suo Cristo esser catto.

Veggiolo un'altra volta esser deriso;
veggio rinovellar l'aceto e 'l fele
e tra vivi ladroni esser anciso.

Para que menos se vea el mal futuro y pasado,
veo en Anagni entrar la flor de lis,
y en su vicario quedar Cristo encarcelado
.

Véolo ser de nuevo burlado;
veo renovar el vinagre y la hiel,
y entre vivos ladrones ser occiso
.

Purgatorio, Canto XX, 85-90

Historia[editar]

El absolutismo monárquico del rey de Francia, Felipe IV el Hermoso, teorizado por los romanistas de su corte, no admitía ningún poder exterior a su voluntad, por lo que chocó con la doctrina teocrática del papa Bonifacio VIII, que afirmaba el derecho pontificio sobre todos los hombres, incluso los soberanos. Para ello promulgó la bula "Unam Sanctam" (1302), que desató la tormenta entre los dos poderes, puesto que la acompañó poco después con la excomunión del rey.

A pesar de su desmesurada conciencia del poder pontificio, incluso en el orden terreno, Bonifacio VIII negó enérgicamente haber querido arrogarse la soberanía terrena por motivos mundanos. Afirmó que se había atenido a la tesis fundamental del Medievo, según la cual el Papa podía (y debía) solamente ratione peccati, o como lo expresaba santo Tomás de Aquino -por el cuidado de las almas- intervenir como juez en los asuntos políticos, temporales.

Pero, basado en este razonamiento, el papa intervino de hecho en todos los asuntos de Europa, y fracasaba en todas partes: en Alemania, Sicilia, Hungría, Escocia, Bohemia, Venecia...

(Hay que destacar además la confusión objetiva y terminológica que gravaba en general esa tesis hierocrática).

En base a ese dominio universal del Papa, el rey francés debía ser excomulgado en Anagni el día de la Natividad de María (1303) y sus súbditos declarados exentos del juramento de fidelidad (en esa iglesia se había proclamado la excomunión de Alejandro III contra Federico Barbarroja y la de Gregorio IX contra Federico II). Pero un plan ya estaba acordado:

La respuesta fue violenta: El canciller de Felipe IV, Guillaume de Nogaret, aconsejó al rey la acción directa contra el Papa. Con la calumnia, Nogaret indispuso los ánimos, al mismo tiempo que con sus tropas se presentó en la residencia papal de Anagni, forzó la guardia del castillo y en una escena humillante ultrajó al pontífice y se apoderó de su persona. En el ataque de Agnani varios sirvientes del papa fallecieron, entre ellos Gregorio Bicskei, arzobispo de Estrigonia, que había abandonado el reino húngaro semanas antes.

Nogaret privó al Papa Bonifacio de agua y comida durante tres días, hasta que la reacción ciudadana obligó a que los franceses se retiraran. Bonifacio VIII logró llegar hasta Roma donde murió el (11 de octubre de 1303).


Consecuencias[editar]

  • Se impuso en seguida el predominio de Francia en los destinos del gobierno de la Iglesia.
  • Los poderes seculares (de reyes como el de Francia) habían conseguido el predominio, y apareció la idea de que, si un Papa fallase, podría ser juzgado por un concilio general (conciliarismo).
  • Surge también lo que se llama el “nacimiento del espíritu laico”. Signo simbólico de este espíritu laico es la bula de oro de 1356, que excluye toda intervención del Papa en la designación del emperador de Alemania.

Así el imperio quedó ‘apartado’ del papado.

Notas[editar]

  1. El ultraje causó la ira incluso de algunos adversarios de la política del Papa, como el mismo Dante, que consideró la ofensa como realizada contra Cristo mismo.

Bibliografía[editar]