Arabesco

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Arabesco En la Aljafería (Zaragoza)

El arabesco o ataurique (del árabe "توريق", tawrīq, "follaje") hace referencia a un adorno de formas geométricas y patrones extravagantes que imita formas de hojas, flores, frutos, cintas, animales, y aparece frecuentemente en las paredes de ciertas construcciones árabes, como las mezquitas.

Ejemplos de decoración con arabesco es el Mihrab de la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. También se empleó en el arte mudéjar, como se puede contemplar en la fachada del palacio de Pedro I, del Alcázar de Sevilla.

No obstante, el arabesco es mucho más antiguo que el arte islámico. Aparece en monumentos egipcios y asirios; también en algunos etruscos, griegos y romanos. En la Edad Media, se utilizó en toda clase de adornos, y en el Renacimiento fue muy usado en Italia.

Índice

Arabesco[editar]

Panel del Ara Pacis en Roma (ca. 27 dC), uno de los primeros arabescos conocidos

Vitruvio, que hace mención de este género de ornamento, cuya moda comenzaba en su época entre los romanos, no habla de él mas que para condenarle, mirando esta novedad como un atentado dirigido contra la pureza del arte antiguo. Dice:

Los antiguos colocaban bajo sus pórticos paisajes tomados de la naturaleza, que representaban puertos, promontorios, ríos, bosques, rebaños o asuntos históricos, tales como la guerra de Troya y los viajes de Ulises. Ahora, malas costumbres se proponen destruir la verdad que servía de guía a los antiguos. Se pintan sobre las paredes seres deformes, mas que seres que existen en la realidad. Por otra parte, de estas ramas brotan flores, de las cuales se hacen salir semifiguras, las unas con cabezas de hombres, las otras con cabezas de animales. Pero estas cosas no existen y por lo que a mí toca, no apruebo mas que lo que está conforme con la verdad.

Este pasaje nos dá la fecha exacta en que se han introducido en el arte clásico los ornamentos en forma de arabesco, que según el mismo autor, no serían mas que una enfadosa imitación del estilo egipcio.

Antes Aristóteles hacia hecho mérito de ciertas tapicerías persas sobrecargadas de ornamentos, que según la descripción que da de ellas, debemos considerarlas como verdaderos arabescos. Dice

Estas tapicerías eran tan notables por el brillo de sus colores, como por la riqueza y singularidad de sus dibujos, representando un extravagante conjunto de plantas y animales y hasta de grifos y de centauros.

En fin, en las excavaciones de Pompeya se han encontrado sobre las paredes de los edificios romanos colocados al descubierto un gran número de pinturas en forma de arabescos y representando a menudo fábricas cuyas formas arquitectónicas son enteramente opuestas a la sencillez de las líneas griegas y latinas. De modo, que bien se refiera a la opinión de los antiguos autores sobre los arabescos, bien se juzgue por el sello particular de su estilo, es difícil no suponerlos con una descendencia oriental.

Todos los pueblos tanto los mas refinados, como los menos adelantados en civilización han hecho uso de los arabescos. Los indios, los chinos, los antiguos mexicanos los han conocido: se encuentra por todas partes sobre sus edificios, sobre los mosaicos y hasta sobre las telas.

Arte europeo[editar]

Ábside de la basílica de San Clemente en Roma, s. II

Pero limitándonos a la historia del arte europeo, en tiempo de los emperadores, los romanos pintaban sobre sus edificios públicos, sus palacios y sus sepulcros arabescos o asuntos simbólicos que indicaban el destino de los monumentos a los cuales servían de decoración. El asunto de los dibujos, el tono de los colores son muy variados; se distinguen, sin embargo, tres disposiciones constantes y que son

  • en la parte inferior, un ancho sub-basamento de un rojo oscuro y poco adornado de dibujos
  • en medio de un encuadramiento, las mas veces de color amarillo, cortado por filetes y colunmetas
  • en la parte superior, un friso sobrecargado de composiciones mas delicadas que se destacan sobre un fondo blanco.

Durante los primeros tiempos que se siguieron a la caída del imperio romano, los arabescos desaparecieron de casi todos los edificios que se levantaban bajo la influencia del arte cristiano. Se diría que el genio severo de la religión naciente no podía prestarse a composiciones de un género tan caprichoso, que, en efecto, no reaparecieron entre nosotros, sino en el momento en que las artes europeas sufrieron la influencia de los árabes. Se sabe, que el profeta Mahoma había prohibido a sus fieles la pintura de seres animados, hombres y animales. Reducidos así a la reproducción de las plantas y de las flores, los árabes se abstuvieron menos de copiar estrictamente las formas verdaderas que en buscar en sus contornos y sus inflexiones asuntos para dibujos de pura fantasía con los cuales adornaban sus mezquitas.

Ornamentos florales de Rafael en el Vaticano

Los europeos, que estaban en contacto inmediato con los árabes, imitaron primero este género de decoración y las cruzadas, a su regreso de los diferentes países de Asia, propagaron este gusto en el resto de Europa.

Se vuelven a encontrar huellas de esta imitación en toda la arquitectura gótica, que, a pesar de su sello de perfecta originalidad en otras partes, sufre evidentemente la influencia oriental en todo lo que toca al ornamento. En esta época fue cuando se creó la palabra arabesco, denominación exacta siempre que se aplique a los ornamentos de los tiempos góticos, pero que deja de serlo en la época del renacimiento. Desde entonces nuestros maestros en materia de ornamentos no fueron ya los árabes sino los romanos y se comenzó a imitar los bellos modelos que estos últimos nos habían dejado sobre las paredes de sus monumentos. Los maestros mas distinguidos de un tiempo en que el arte de la pintura ha llegado a su mas alto grado, no desdeñaron su género que aun cuando inferior, exige mucha imaginación, gusto y una gran delicadeza de ejecución. Rafael mismo se aplicó a él y demostró su genio. El primero entre los nuestros que introdujo figuras alegóricas en los arabescos. Se duda si fue en esto un innovador o solamente el imitador de algunas antiguas pinturas muy poco conocidas en su tiempo. De cualquier forma, los hermosos arabescos con que ha adornado ciertos parajes del Vaticano, seguirán siendo los modelos mas acabados de este género de pintura para todos los artistas presentes y venideros.[1]

Véase también[editar]

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Referencias[editar]