Asalto de la cárcel de Ayacucho

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El asalto de la cárcel de Ayacucho fue un suceso que ocurrido en la provincia peruana de Huamanga el 2 de marzo de 1982. Un comando armado del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL) tomaron por asalto la cárcel de la ciudad de Ayacucho, con el fin de liberar a las personas encarceladas por delitos vinculados a la subversión. Como consecuencia de los ataques de este grupo extremista, fallecieron dos policías que pertenecían a la entonces Guardia Republicana del Perú y diez subversivos, liberándose a 70 senderistas y 304 presos comunes que habían aprovechado la oportunidad para huir y por otro lado 300 efectivos del Ejército acantonados en el cuartel de la ciudad no interviniesen por no contar con órdenes de Lima para hacerló. Este fue el primer ataque estratégico de Sendero Luminoso y lo que provocó la primera reacción desmedida por parte de las fuerzas del orden, fuerzas combinadas de la Policía, ejecutó a tres detenidos senderistas, que se encontraban heridos en el hospital de Huamanga.

Selección del objetivo (secreta)[editar]

• Un número importante de sus cuadros operativos habían sido capturados: Hildebrando Pérez Huarancca, Edith Lagos, Carlos Alcántara, Eucario Najarro, Amilcar Urday, Maximiliano Urday, Isabel Sánchez Covarrubias, Nelly Chávez Díaz, y otros.

• La liberación de 70 senderistas detenidos sería el golpe más audaz de Sendero Luminoso al viejo estado burgués, y desmoralizaría a las fuerzas policiales.

• El partido estaba a pocos días de una reunión decisiva, la Segunda Conferencia Nacional del PCP-SL, que tenía que inaugurarse celebrando la liberación del primer contingente de prisioneros.

Planificación operativa (secreta)[editar]

Abimael, para tal acción movilizó combatientes y medios del Comité Regional Principal PCP-SL, de las provincias de Huamanga y Cangallo- Fajardo: estos comités eran los más influyentes y activos en la zona de combate. El ataque se planificó de la siguiente manera: Ataque uno: a. Amotinamiento del los senderistas presos. b. Ataque dos: asalto del penal por un piquete de 5 hombres armados protegidos por franco tiradores, ubicados en la calle Maravillas, Abimael Guzmán indicó las casas donde deberían ubicarse los francotiradores. c. Contención: otros atacantes retendrían a los policías en sus locales d. Retirada: los detenidos reducirían a los guardias penitenciarios, abrirían el portón de acceso y el camión de rescate deberá llegar a la calle Garcilaso de la Vega.

Acciones de contrainteligencia antisubversiva de la Guardia Republicana del Perú

El primero de marzo de 1982, el servicio de inteligencia de la Guardia Republicana del Perú, informaba sobre un inminente ataque armado a la cárcel de Huamanga, el Ministro de Interior José Giaglini Schiafino informado de estas acciones, dispuso que reforzaran la cárcel con 20 hombres más y ordeno que se tomaran medidas al jefe departamental de la Guardia Republicana, comandante Víctor de la Cruz. A la vez, personal de la dirección de inteligencia de la Guardia Republicana en Lima se comunicó con el jefe del departamento de la cárcel de Huamanga, el subteniente Herbert Rosember, a quien dieron la voz de alarma. Los refuerzos llegaron, pero el comandante Víctor de la Cruz, decidió ponerlos a descansar en su cuartel, pues consideró que la información carecía de fecha del ataque senderista. Los otros jefes policiales, coronel Guardia Civil Carlos Delgado Matallana y el coronel de la Policía de Investigaciones Andrés Morales Vega, no habían recibido de forma clara la información sobre el posible ataque, información que se ambos consideraron ambicioso y pretencioso.

Ejecución (pública)[editar]

La ejecución del ataque asimétrico (guerra asimétrica), se realiza atacando al blanco primario y los blancos secundarios distractivo, de acuerdo a lo planificado. Luego buscarían el factor sorpresa, logrando el efecto deseado: toman en el tiempo menos posible el objetivo elegido.

El 27 de febrero los senderistas repasaban los planes de ataque. La noche del 28 de febrero de 1982 el plan fracasó, “Clara” y “César” se criticaban mutuamente, la vacilación que hizo que el plan de la dirección fracase. Conforme a lo previsto, los presos se amotinaron y los atacantes se pusieron en sus respectivas posiciones, pero nunca llegó el camión para rescatar a los prisioneros. César declara la acción cancelada. En la cárcel los policías develaron el motín. Hubo tres senderistas muertos y dos heridos gravemente, Eucario Najarro y Amilcar Urday que fueron enviados al Hospital Regional de Huamanga. La cólera de Gonzalo fue trasmitida a los responsables y Gonzalo dio una orden definitiva. Pedía volver a atacar la cárcel de Huamanga, ante el asombro de los combatientes.

A las 19:00 horas del dos de marzo, un grupo de tres senderistas disfrazados de guardias civiles, convencieron al camionero Melquias Acosta para transportar personal policial, siendo este y su ayudante Medardo Acosta Vásquez encañonados a la altura del reservorio de la Urbanización Mariscal Cáceres por los subversivos, siendo reducidos y amarrados. En las siguientes horas, los combatientes se distribuyeron calladamente en los objetivos asignados, El camión fue aparcado en la parte trasera de la cárcel.

A las 23:30, aproximadamente, hubo un apagón general en Huamanga y se escucharon varias explosiones, y además elementos subversivos estaban disparando a las diferentes unidades con sede en Huamanga: se daba inicio al golpe más audaz de Sendero Luminoso, desde los puntos estratégicos, donde se habían escondido emergieron los combatientes. Se dividieron estratégicamente en la ciudad produjeron tres atentados simultáneos de mayor magnitud contra la comandancia de la Guardia Civil del Perú, la jefatura de la Policía de Investigaciones del Perú y el cuartel general de la Guardia Republicana del Perú y –nuevamente se planteó otro ataque que esta vez sí se llevó a cabo- contra el establecimiento penal. También se atacó los domicilios del Prefecto del departamento y Presidente de la Corte Superior de justicia de Ayacucho.

Para tal acción, el partido reunió por primera vez a los combatientes del Comité Regional Principal (CRP); Zona Ayacucho dirigido por Elvira Ramirez Aranda, "camarada Clara" y Cangallo-Fajardo dirigido por Óscar Vera Ramos, "camarada César". La ciudad estaba protegida por más de 300 policías, asentados en tres locales. El Cuartel BIM 51 Los Cabitos , con sus trescientos soldados, quedaba a cuatro kms. de la cárcel. A su vez el penal tenía su propia dotación de 20 guardias, de los cuales solo se encontraban 7 en el penal cumpliendo su servicio; un tercio del contingente encargado, y los otros 20 republicanos de refuerzo descansaban y dormían en su cuartel general.

El guardia republicano Florencio Arones Guillén fue el primero en caer abatido por francotiradores en su torreón. De inmediato los subversivos treparon con escaleras y bajaron con sogas los muros del penal, abriéndose pasó con explosiones de dinamita entre las verjas y el muro que separaba un ambiente del otro. Los senderistas prisioneros organizados se sumaron a los atacantes. El ataque más intenso se dio en el ingreso principal de la cárcel, donde se encontraba el mayor número de guardias republicanos. Allí cayó abatido el guardia republicano José Rea Conde. A los balazos iniciales, le siguieron las detonaciones de dinamita que destrozaron techos, muros, puertas y ventanas. Los republicanos diezmados por la potencia de fuego de los subversivos abandonaron todo intento de lucha, protegiéndose y escondiéndose en diferentes compartimientos de la oficina indicada. Otros grupos de francotiradores atacaron a balazos los locales de la Guardia Civil, la PIP y la Guardia Republicana, secundados con descargas de dinamita, al caer heridos los primeros policías estos se atrincheraron en sus cuarteles, donde quedaron encajonados y estáticos ante el ataque dinámico de los subversivos.

Por las calles de huamanga, grupos volantes de senderistas se dedicaban a cazar a policías aislados que se encontraban haciendo servicio de centinelas. Es así como el guardia republicano que vigilaba la casa del prefecto fue ametrallado por los subversivos. Las calles de ciudad quedaron vacías de policías. En menos de media hora Sendero Luminoso logró el control efectivo de ciudad de huamanga. En Lima, López Marines estableció contacto radial con el personal en Ayacucho, solo escuchaba gritos de desesperación en las comunicaciones que llegaban de los cuarteles atacados. Gritos e insultos Histéricos se mezclaban con el tableteo descontrolado de metrallas y sonidos rotundos de metrallas. López Martínez se comunicó con el presidente Belaunde a quien le informo el descalabro de las fuerzas del orden y este se comunicó con el Ministro de Guerra General del Ejército Peruano Luis Cisneros Vizquerra. Las comunicaciones que López Marines recibía eran de una angustia creciente. El coronel PIP Andrés Morales Vega Pedía, en términos desesperados, el socorro de las tropas de los “cabitos”.

En la novena comandancia de la guardia civil, la situación era apenas mejor. Una mayor cantidad de efectivos senderistas la habían rodeado, y el fuego de hostigamiento era más serio que en otras partes. Durante más de media hora la guarnición policial no atino a efectuar ningún contraataque coordinado y permanecieron inmovilizados en su local. Solo el coronel Delgado Matallana logró controlar el perímetro de su cuartel y organizar un grupo de “sinchis”, al mando del capitán Guillermo Linares Bay, jefe del destacamento de la 48 Comandancia Los Sinchis, en la ciudad de Huamanga, el que dirigió hacia la prisión, donde era evidente que se desarrollaba la operación más importante de Sendero Luminoso.

El capitán Linares Bay y su grupo de sinchis, luego de sostener un tiroteo y hacer retroceder a los senderistas que atacaban el primer sector GC, había proseguido avanzando, hasta llegar a las inmediaciones del penal. Entonces se vieron confrontados por el principal contingente senderista de contención. Heridos Linares Bay y otros sinchis, el resto de su grupo fue obligado a retirarse. Los senderistas también sufrieron bajas importantes en el choque. Entre ellas, el médico Eduardo Mata Mendoza. El tiroteo con el grupo de Linares Bay indicó a los senderistas que su situación era ya precaria. El efecto sorpresa, que había logrado resultados paralizantes hasta ese momento, empezaba a diluirse y el operativo podía terminar en desastre. La inmediata evacuación de la ciudad fue tan apresurada que los cadáveres de los senderistas caídos en el enfrentamiento no fueron, contra toda costumbre, recogidos. Es más, varias Armas, por cuya conservación sendero habría hecho sacrificios mayores, fueron abandonados.

Dueños del área, los senderistas habían liberado a todos los prisioneros de la cárcel. Entonces mientras los evadidos se organizaban y parte de ellos subían al camión, la lucha arrecio de nuevo.

El apuro por salir de la ciudad, los planes previstos para liberar a los senderistas internos en el hospital fueron desechados. Pasaron por la garita de la policía con el camión con los senderistas en su interior, cubriéndolo de balazos sin recibir respuesta y se perdieron rumbo a Huancavelica

Desde el cuartel de la guardia republicana, el comandante de la Cruz-según explico después, había encomendado a un capitán que acudiera con refuerzos a la cárcel. Pero, añadió que éste, hostigado, había permanecido parapetado hasta que terminó el ataque. Sin embargo los ventanales amplios del cuartel no habían sufrido un solo vidrio roto, tampoco habían impactos visibles de bala sobre las paredes. En cuanto la PIP, solo se pudo contar un impacto de bala sobre la cornisa de su cuartel.

La acción solo duró media hora, y fue un éxito. Treinta y tres atacantes (parte policial, cien subversivos) liberaron a setenta y ocho senderistas en las que se encontraban los camaradas Edith Lagos Saez y Hildebrando Pérez Huarancca . Redujeron a siete Guardias Republicanos, confiscaron sus armas y los liquidaron, liberaron a todos los reos comunes y senderistas, los reunieron en el patio, izaron una bandera roja con la hoz y el martillo, cantaron la internacional y salieron por la puerta principal. Los medios empleados: Treinta y tres atacantes, seis fusiles FAL, seis carabinas y quince pistolas ametralladoras. La sorpresa, no el armamento fueron, decisivos.

Acciones posteriores (secretos)[editar]

Después de haber cumplido con los objetivos primario y secundario y haber generado el caos, se procede a una retirada dispersa, utilizando rutas de escape preestablecidas.

Sendero se envalento y realizó ataques a sangre fría a puestos policiales en el campo y ciudades, teniendo en cuenta que la moral de los efectivos de las fuerzas de orden se encontraba disminuida.

Retrasmisión de la Segunda Conferencia Nacional del Comité Centra SL-PCP[editar]

Se tratarían temas: Como evolución de la guerra de guerrillas y críticas a la política peruana desde un punto de vista marxista leninista y maoísta.

En junio de 1982, el Comité de la zona Ayacucho realiza la Retrasmisión de la Segunda Conferencia Nacional. Dirigentes intermedios, cuadros y combatientes, recibieron - les fue retrasmitido - el informe del Comité Centra SL-PCP. Se inició cantando La Internacional. Quien comenzó la reunión fue Aurelio camarada”Gite”, subsecretario y mando militar del comité zonal de Ayacucho.

Aurelio, se dirigió a los asistentes: - Compañeros - dijo-: en nombre del Partido Comunista del Perú, y por encargo del comité central, como mando militar y estando en la conducción de la zona de guerrilla, doy inicio a la segunda conferencia nacional. Y lo hago con mi incondicional sujeción a la jefatura, al presidente del partido, el Camarada Gonzalo.

(Se calman los aplausos y se entra en silencio para escuchar a la camarada “Clara”, que irrumpió con su voz grave.)

- Expreso mi absoluta sujeción a la jefatura; mi total, pleno, cabal, incondicional respaldo al hijo más preclaro de la clase, que condujo magistralmente la segunda conferencia nacional. Mi sujeción a quien dirige la guerra popular en el Perú, al faro luminoso de la revolución mundial.

Y añadiría: - Mi sujeción plena al partido, mi sujeción plena a nuestra línea política general, mi sujeción plena a nuestra concepción invicta del marxismo-leninismo y maoísmo- pensamiento guía del camarada Gonzalo.

Clara expuso la agenda: Primer punto: retrasmisión. O sea, el resumen de la segunda conferencia. Segundo punto: toma de posición, donde habría espacio para la lucha de dos líneas, el método maoísta para avanzar resolviendo las contradicciones mediante la crítica y la autocrítica. Clara tardó más de un día refiriendo los debates sobre el estado de la lucha de clases y el balance de las acciones del partido.

Del mismo modo, Clara retransmitió las palabras de Gonzalo acerca de lo que llamó cuatro cuestiones sobre el poder: cómo conquistarlo, a quién entregarlo, cómo mantenerlo, con quién compartirlo. Uno, el poder era para el partido y la clase, y no para feudos personales. Otro, aniquilar las fuerzas vivas del enemigo para conservar las propias. Los dos restantes reflejan la ineludible necesidad de aliarse con los campesinos, pero luego de liquidar a su pequeño mundo político: a las autoridades, a los gamonalillos, a los policías, a los delatores, a los campesinos rebeldes. Así, el tercer principio fue batir para avanzar hacia las bases de apoyo. Y el cuarto crear bases de apoyo. Debía destruirse toda representación del viejo estado en el campo, donde crecerían, como rosas en un jardín burgués. Los comités populares del Nuevo Poder.

La Campaña Militar se realizava en fase diseñada por el pensamiento Gonzalo: preparación, inicio, desarrollo, remate, complemento. Y con cinco formas de lucha: propaganda y agitación armada, sabotaje, aniquilamiento selectivo, combates guerrilleros y paros armados.

Consecuencias[editar]

• La madrugada siguiente, fuerzas combinadas de la Policía mataron a tres de los cinco prisioneros senderistas internados en un hospital público de Huamanga.

• La combinación de ambas acciones, el ataque al penal y la ejecución de senderistas hospitalizados, proporcionó una primera victoria mediática a Sendero Luminoso.

• Ese día, el ministro de interior, José Giaglini Schiafino, se disponía a renunciar.

• El asalto a la cárcel de Huamanga obligó a distintos observadores a considerar al PC del P-SL como una amenaza mayor de que la que sugerían los actos terroristas o los asesinatos aislados.

• Sendero creaba un ambiente de inseguridad en el gobierno: este demostraba su poder.

• Determina la entrada de las FFAA en la lucha antisubversiva y el inicio de las operaciones de inteligencia.

• El 27 de diciembre de 1982 el presidente Fernando Belaúnde Terry dio un ultimátum de 72 horas al PC del P-SL para que depusiera las armas. Sendero rechazó el pedido y el 30 de diciembre el gobierno entregó a las FFAA el control de la zona de emergencia de Ayacucho.


Bibliografía[editar]

  • Ricardo Uceda (2007). Muerte en el Pentagonito. Los cementerios secretos del Ejército Peruano. Planeta, 478 pp. ISBN 958-42-1071-8. 
  • Gustavo Gorriti (2008). Sendero, Historia Milenaria. Planeta, 426 pp. 
  • Santiago Roncagliolo (2007). La Cuarta Espada. DEBATE, 286 pp. 
  • Vladimiro Montesinos Torres (2009). Sin Sendero Alerta Temprana. EZER, 640 pp. 
  • Vladimiro Montesinos Torres (2008). Guerra Sin Rostro. , 228 pp. 
  • El loco más peligroso de América

http://www.elpais.com/articulo/espana/loco/peligroso/America/elpepunac/20051010elpepinac_1/Tes*

LAS EJECUCIONES EXTRAJUDICIALES EN EL HOSPITAL DE AYACUCHO (1982)

http://www.pagina-libre.org/asociacion-peru/Textos/Documentacion/CVR_HospitalAyacucho.html

  • La muerte del general Noel y los mitos a destruir

http://www.peruinforma.com/imwebsite/article.php?sid=23225

  • Misterios El escritor de Sendero

http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20080914/1/node/164703/todos/1558

  • Violencia política en el Perú.

http://www.desco.org.pe/apc-aa-files/d38fb34df77ec8a36839f7aad10def69/Violencia.pdf