Arte Mosano

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El arte mosano es un arte medieval del valle del río Meuse (Mosa en español), en vigor durante los siglos XI, XII y XIII. La región mosana corresponde a las fronteras de la antigua diócesis de Lieja, que se situaría en la actual Bélgica, más concretamente en una gran parte de Valonia, no es sin embargo todo este espacio y rebosa por otros lugares (en Flandes, Francia y Holanda).

Definición histórica más precisa[editar]

Félix Rousseau, el padre de la historiografía valona y el descubridor del arte mosano ha escrito:

el país mosano corresponde a la antigua diócesis de Lieja. Digo diócesis y no principado eclesiástico- son cosas distintas que hay que cuidarse de confundir - el principado era una creación, política (...) La diócesis ha formado una verdadera entidad, no solamente desde el punto de vista religioso, también desde el punto de vista intelectual y artístico, desde el punto de vista folclórico (en lo que concierne a las creencias y usos tradicionales) e, igualmente desde el punto de vista dialectal. No es curioso constatar que el dominio valón propiamente dicho desde el punto de vista lingüístico, corresponde de una manera impresionante, a la antigua diocesis de Lieja.


Papel de la iglesia y de la fe cristiana[editar]

Jean Lefèvre prolonga su reflexión:

Esta es la fe cristiana, muy precoz, que ha creado el verdadero germen unitario -el más antiguo- de los países valones o de las antiguas pequeñas patrias (...) Para dirigirse hacia la conquista religiosa, los Carolingios tuvieron sus propias abadías familiares (Nivelles, Andenne, más tarde Saint-Hubert) y fomentaron la fundación de otros monasterios, aunque todos en terreno romano. En un siglo (entre 625-750), se crearon una quincena en el territorio de la actual Valonia. Él describe a continuación las estructuras de los obispados: Tournai, Lieja y Cambrai y concluye: muy precoces y bien organizadas, las estructuras eclesiásticas y la fe que ellas difundieron impregnaron profundamente a los países valones, a nivel parroquial, es decir, de las pequeñas comunidades rurales. Todas nuestras tradiciones valonas han sido así formadas gracias a los ritos cristianos (...) La fe cristiana (...) ha sido un factor unitario innegablemente de las pequeñas patrias de Valonia.

Se apoyan en los trabajos del profesor JL. Kupper, el profesor JF. Gilmont habla también de una espiritualidad valona, como Jean Lejeune había hecho igualmente.

Universalidad del arte mosano arraigado en Valonia y más allá[editar]

Sus reflexiones preceden del trabajo de Albert Lemeunier, conservador del Museo de Arte religioso y de Arte mosano, El arte mosano, reflejo del pensamiento cristiano en Valonia que concluye en estos términos:

El Arte Mosano muestra el esencial aporte valon al arte y a la espiritualidad no solamente de Valonia, pero también del mundo occidental. Tuvo su universalidad al ser capaz de dar tanto como de recibir. En la más reciente "Historia de Valonia", Philippe George, conservador de la catedral de Lieja, habla de una cultura identitaria. Él la describe como sigue: El Meuse y todos sus afluentes irrigan una región cuya cultura y religión formaron la unidad y la identidad: el país mosano. Al oeste y al sur, la diócesis de Lieja no recubre toda la Valonia, pero sí la deja bastante atrás hacia el norte.

La región incluye la ciudad de Maastricht que fue gobernada a la vez por el ducado de Brabant y el principado de Lieja, y tiene en cierto modo un carácter artístico. Fue el corazón del imperio carolingio, pero estuvo muy influenciado por la tradición del arte carolingio, pero es también la productora de un arte específico que desbordó el actual territorio de la Valonia. Tiene en este original espacio su proyección más importante igual que su principal arraigo.

Arquitectura[editar]

Nave de la colegiata Santa Gertrudis en Nivelles XI-XIII
La colegiata San Bartolomé.
Villers, ruinas del crucero sur de la abadía y de su claustro XIII.

Literatura[editar]

Vea también Secuencia de Santa Eulalia. El primer texto literario escrito en francés, entonces denominado roman (antepasado de la antigua lengua francesa y del francés)es verdaderamente la Secuencia (ó Cantilena) de Santa Eulalia. Es del año 880 u 881 de la era cristiana y está incluido en una compilación de discursos en latín de San Gregorio, además de otros cuatro poemas, tres en latín y uno en lengua tudesca (lengua germánica). Una secuencia, o poesía rítmica, era cantada entonces en la liturgia gregoriana; ésta verdaderamente fue en la abadía de San Amando (cerca de Valenciennes). Avale confirma los trabajos de Bischoff que sitúan la redacción de la obra en una "región hacia Lieja y Aquisgrán"", esta que quienes los valones (el historiador Léopold Genicot por ejemplo) han considerado que la literatura francesa "dio su primera voz en Valonia".

Esta secuencia es dedicada a Santa Eulalia de Mérida; se inspira en un himno del poeta latino Prudencio que podemos leer en el Peristephanon.

El arte y la composición de las figuras entre el arte carolingio y romano[editar]

Las figuras son tratadas en un estilo extremadamente plástico como si ellas evolucionaran hacia la escena de un teatro. El fondo está únicamente constituido por la pared lisa de la cuba, esta que acentúa considerablemente el efecto de profundidad. Por este procedimiento los fondos de Lieja se sitúan entre la concepción ilusionista del arte carolingio y la concepción del arte romano, concepción que distingue netamente la acción de los personajes y el primer plano liso ante el cual ellos evolucionan. Esta es una tendencia que percibimos también en la escultura antigua, especialmente el arco del triunfo de Severo Séptimo.

Enlaces externos[editar]