Argumento de casos marginales

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El argumento de casos marginales, también conocido como argumento de la superposición de especies, es un criterio sobre el estado moral de los animales que no pertenecen a la especie Homo sapiens. Sus defensores, los partidarios de los derechos animales, sostienen que si los individuos humanos de la sociedad, como bebés, niños, seniles, comatosos, y los incapaces cognitivos tienen un estatus moral particular, entonces también los animales no humanos deberían tener un estatus moral similar. La "condición moral" puede referirse a un derecho a no ser asesinados o a no sufrir, o de una obligación moral general a ser tratado de una manera determinada. El argumento de casos marginales rebate la idea de que existe algún criterio no definicional y de cumplimiento empíricamente comprobable que sea satisfecho por todos los seres humanos y solo por ellos, por lo que se llega a la conclusión de que existe una discriminación especista.[1] [2]

El argumento de casos marginales es considerado por los opositores del especismo como uno de sus mejores argumentos contra el antropocentrismo, y a favor del sensocentrismo como cosmovisión moral.

Historia[editar]

El "argumento de los casos marginales" debe su denominación a Jan Narveson,[3] defensor del especismo.

El "argumento de los casos marginales" ha sido profundamente estudiado por el Doctor en Filosofía Moral Óscar Horta, quien también es autor de numerosos artículos sobre especismo. Horta considera que la denominación "argumento de los casos marginales" no es adecuada, pues considera que es más adecuado denominarlo "argumento de la superposición de especies", lo explica de la siguiente manera:

"Uno de los factores para no advertir el amplio espectro de defensas del antropocentrismo que el argumento cuestiona se encuentra en la denominación que el argumento ha recibido de manera general, la de "argumento de los casos marginales". Tal denominación, cuya introducción se debe a uno de los defensores del especismo, Jan Narveson,[16] parece realmente inapropiada. Supone tomar como referencia un taxón de ser humano al que nos adecuaríamos en mayor o menor medida, siendo denominados "marginales" aquellos que cayesen fuera de los límites establecidos como paradigmáticos. El término "casos marginales" se referiría en consecuencia a aquellos humanos que no se adecuan al paradigma de lo que se considera que es un ser humano "normal". Dado que tal modelo de humano se definiría por la posesión de ciertas capacidades, aquellos que careciesen de ellas serían humanos "marginales". Tal terminología parece inadecuada incluso para el argumento basado en la alusión a las capacidades individuales: carecer de ciertas capacidades no significa estar en los márgenes de una determinada especie. Podríamos afirmar esto solo si una especie se viese definida por la posesión de tales capacidades. Pero algo que el argumento precisamente trata de mostrar es de hecho que tal visión de las especies resulta equivocada. Pueden nacer individuos de una determinada especie que carezcan de las características que podemos considerar que los miembros de esta típicamente poseen. De acuerdo con esto, la especie humana no puede ser definida por la posesión de ciertas capacidades, desde el momento en que hay humanos que carecen de ellas. Por lo tanto, su trato privilegiado no puede ser defendido aludiendo a estas".[1]

Óscar Horta, Doctor en Filosofía Moral

Notas y referencias[editar]

Enlaces externos[editar]