Arabismo

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Un arabismo es una palabra derivada del árabe, e incorporada a otro idioma.[1] [2] Además se denomina arabismo a la disciplina científica que se ocupa del estudio de la lengua y cultura árabes. Algunos arabismos proceden originalmente de otra lengua, como el persa, de la que pasaron al árabe. Hay unos 4.000 arabismos, algunos en desuso, pero otros de uso muy frecuente. ( También se usa este término para denominar a la "arabidad", [3] [4] o sea, la devoción por los intereses, la cultura, aspiraciones e ideales árabes. Muestra de ello, es el uso de la palabra en el Himno de Siria. Y de esta a su vez, se deriva el término Panarabismo, que ha sido más utilizado en el ámbito político. )

Un número tan elevado de estos préstamos se explica por la necesidad de nombrar objetos y tareas que los árabes introducían al conquistar la península ibérica durante tantos siglos, y por el prestigio que entonces tenía una cultura que aportaba avances y una identidad bien diferenciada. Inevitablemente, esto no sólo ha dejado poso en el castellano, sino también en el resto de lenguas peninsulares.

Clasificación morfológica[editar]

Arabismos que adoptan el artículo original[editar]

Muchos arabismos españoles se reconocen típicamente por comienzar por «al-», por ser tomados a partir de la forma árabe con su artículo determinado original anexo, /al-/. Sin embargo también, en la forma árabe original, el sonido consonántico /-l-/ se omite duplicando la consonante posterior cuando sea de tipo solar, en cuyo caso el arabismo comienza por «a-» sin ir seguido de «-l-», con lo que ya no se detecta el origen árabe de forma tan evidente. Algunos ejemplos de ambos casos son:

  • aceituna, del árabe hispánico /azzaytūn/ (procedente del árabe clásico /zaytūn/, y éste del arameo /zaytuun/, un diminutivo de /zaytā/);
  • adalid, del árabe hispánico /addalīl/ (procedente del árabe clásico /dalīl/);
  • adive (chacal), del árabe hispánico /aḏḏīb/ (procedente del árabe clásico /ḏīb/);
  • ajedrez, del árabe hispánico /aššaṭranǧ/ o /aššiṭranǧ/ (procedente del árabe clásico /šiṭranǧ/, éste del pelvi /čatrang/ y éste del sánscrito /čaturaṅga/, «de cuatro miembros»);
  • alacena, del árabe hispánico /alẖazāna/ (procedente del árabe clásico /ẖizānah/);
  • albacea, del árabe hispánico /(ṣāḥb) alwaṣīyya/;
  • albahaca, del árabe hispánico /alḥabāqa/ (procedente del árabe clásico /ḥabaqah/);
  • albañil, del árabe hispánico /albannī/ (procedente del árabe clásico /bannā/);
  • albufera, del árabe hispánico /albuḥāyra/ (procedente del árabe clásico /buḥayrah/, diminutivo de /baḥr/ «mar»);
  • albur (mújol), del árabe hispánico /albūri/ (procedente del árabe clásico /būrī/, y éste del copto /bōre/);
  • alcancía, del árabe hispánico /alkanzīyya/ (procedente del árabe clásico /kanz/, «tesoro», y éste del pelvi /ganǰ/);
  • alcanfor, del árabe hispánico /alkafūr/ (procedente del árabe clásico /kāfūr/, éste del pelvi /kāpūr/, y éste del sánscrito /karpūrā/);
  • alcázar, del árabe hispánico /alqāṣr/ (procedente del árabe clásico /qāṣr/, «castillo» o «fortaleza», y éste del latín castra, «campamento»);
  • alcalde, del árabe hispánico /alqāḍi/ (procedente del árabe clásico /qāḍī/, «juez»);
  • álgebra, del latín tardío /algĕbra/ (procedente del árabe clásico /alǧabru (walmuqābalah)/, «la reducción (y el cotejo)»);
  • alguacil, del árabe hispánico /alwazīr/ (procedente del árabe clásico /wazīr/);
  • almádena, del árabe hispánico /almāṭana/ (procedente del árabe clásico /mi‘dan/ y /árabe hispánico /patāna/, «trasto», «cacharro»);
  • almazara, del árabe hispánico /alma‘ṣāra/ (procedente del árabe clásico /ma‘ṣarah/);
  • almohada, del árabe hispánico /almuẖādda/ (procedente del árabe clásico /miẖaddah/);
  • arroba, del árabe hispánico /arrūb‘/ (procedente del árabe clásico ربع, /rūb‘/, «cuarta parte»);
  • arroz, del árabe hispánico /arrāwz/ (procedente del árabe clásico /ruz[z]/, y este del griego ὄρυζα);
  • azafrán, del árabe hispánico /azza‘farān/ (procedente del árabe clásico /za‘farān/);
  • azúcar, del árabe hispánico /assūkkar/ (procedente del árabe clásico /sukkar/, «azúcar», y éste del griego σάκχαρι, y éste del pelvi /šakar/).

Arabismos que empiezan por «Guad-»[editar]

También proceden del árabe, si no todos, la mayoría de nombres propios hispánicos, generalmente toponímicos, que comienzan por «Guad-», del árabe clásico واد, /wād/, «valle» o «río», como por ejemplo:

  • Guadalajara, del árabe hispánico /wād alḥaŷara/, «valle de los castillos», «valle de las fortalezas» o «río de piedras»;
  • Guadalquivir, del árabe hispánico /wad alkabīr/, «río grande»;
  • Guadalete, del árabe /wād al-lete/ (procedente del árabe /wād/ y el griego Λήθη, «olvido»), «río del olvido»;
  • Guadalhorce, del árabe /wād aljurs/, «río de los silenciosos» o «río de la guardia»;
  • Guadalimar, del árabe /wād alahmar/, «río rojo»;
  • Guadarrama, del árabe /wād arraml/, «río del arenal»;
  • Guadiana, del árabe /wād/ y el latín ana («pato»), «río de patos».

Arabismos sin rasgos identificativos tan evidentes[editar]

En cambio, otros términos no presentan un patrón que descubra su origen, como en el caso de:

  • asesino, del árabe clásico /ḥaššāšīn/ («adictos al cáñamo indio»);
  • cifra y cero, del árabe hispánico /ṣifr/ (procedente del árabe clásico /ṣifr/, «vacío», por vía del italiano zero, y éste del bajo latín zephy̆rum);
  • gazpacho, del árabe hispánico /gazpāču/ (procedente del griego γαζοφυλάκιον, «cepillo de la iglesia», por su variado contenido);
  • guitarra, del árabe /qīṯārah/ (procedente del arameo /qipārā/, del griego κιθάρα, «cítara»);
  • limón, del árabe hispánico /la[y]mún/ (procedente del árabe clásico /laymūn/, éste del persa /limu/, y este del sánscrito /nimbū/);
  • medina, del árabe hispánico /madīna/ (procedente del árabe clásico /madīnah/, «ciudad»);
  • naranja, del árabe hispánico /naranǧa/ (procedente del árabe clásico /nāranǧ/, «naranja agria», éste del persa /nārang/, y éste del sánscrito /nāraṅga/);
  • ojalá, del árabe hispánico /in šā' allāh/, «si Dios quiere»;
  • tarea, del árabe hispánico /ṭarīḥa/ (procedente del árabe clásico /ṭarīḥa/, «echar»);
  • yijad, del árabe clásico /ǧihād/ "lucha";
  • zanahoria, del árabe hispánico /safunnārya/ (procedente del griego σταφυλίνη ἀγρία, «zanahoria silvestre»).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]