Apotegma

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Apotegma (del griego αποφθεγμα / apophthegma; -plural: apophthegmata- a través del latín) es una sentencia breve y graciosa en la que subyace un contenido moral aleccionador.

La primera mención latina de este helenismo aparece con Cicerón: "cosas agraciadas y donosas como aquellas que recopiló el viejo Catón las cuales se llaman Apothegmas".

Sentencias también dichas con gracia y pocas palabras se las llama donaire, facecia, chiste, gracia y sal; si bien, no aportan la enseñanza moral de los apotegmas.

Ejemplos de apotegmas[editar]

Tomados de Juan Rufo[editar]

  • Una dama hermosa y sin señal de corta vista, traía un antojo a la cual dijo: otras le traen por ver más y vuestra merced por ser más vista. (Antojo, gafas)
  • Había en Nápoles un sastre que se llamaba fulano Evangelista, al cual dijo: "mudad oficio o nombre; porque sastre y evangelista no puede ser". (El oficio de sastre era propio de judíos).

Ejemplos en títulos de libros[editar]

Apotegmas a propósito del marxismo, Agustín García Calvo (París: Ruedo Ibérico, 1970). Apotegmas de sabiduría antigua',' Erasmo De Rotterdam (Editorial EDHASA, 1998). Apotegmas en el desierto, Mariano Torrent (Editorial Birkat Elohym, 2014).

Apotegmas políticos[editar]

En política se encuentran varios ejemplos, por ejemplo el expresidente argentino Juan Domingo Perón creó el apotegma que describe al peronismo: «Los peronistas somos como los gatos cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo». Un célebre y docto opositor de Perón, el escritor Jorge Luis Borges, dijo por su parte: «los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles».

Los Padres del Desierto[editar]

El Apophthegmata Patrum es una colección de apotegmas y documentos sobre la vida de los monjes cristianos en Egipto de los siglos IV y V llamados Padres del Desierto. Un ejemplo típico de apotegma que se encuentra en el Apophthegmata Patrum es el Nº17:

Una vez que llegó a los patriarcas el viejo padre Antonio , y entre ellos estaba José el Viejo. Antonio quería ponerlo a prueba, Antonio tomó una palabra de las Escrituras, y comenzó preguntando a los más jóvenes, ¿qué significaba esa palabra?. Cada uno de ellos respondió, según sus medios. El anciano Antonio dijo a todos: " Todavía no han encontrado la respuesta"; por último le dijo al anciano José: "¿Qué es lo que dices, qué significaría esta palabra?" La respuesta del anciano José entonces, fue "no sé". Y el Viejo Antonio dijo: "En verdad, el pastor José ha encontrado el camino, diciendo: yo no sé". (17)