Api (bebida)

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El api es una bebida típica del altiplano andino, Bolivia. En Bolivia, se consume en la zona andina de los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba.[1]

La elaboración de esta bebida es en base a los granos de maíz morado y a esto debe su color. El maíz proviene de los valles de Tupiza, Chuquisaca, Cochabamba, y Tarija. La preparación de esta bebida se hace a través de maíz morado y/o maíz amarillo molidos, azúcar, además algunos tallitos de canela y clavo de olor. Generalmente se sirve bastante caliente para mantener su sabor, aunque también existe una versión fría. Un acompañante para el api es el buñuelo o sopaipilla y pastel.[2] También se sirve mezclado con tojorí.

En la Feria de la Alasita en la ciudad de La Paz, abunda la venta de esta bebida como también en los mercados populares de Oruro.[3] [4]

Su olor está en las terminales de bus, en el alba del Carnaval orureño (junto con el del té con té), en una fría tarde en el altiplano... El api, la bebida de maíz, ya sea morado, amarillo o mezclado, junto con azúcar, clavo, canela y, según la receta de cada cual, algunas frutas, es una costumbre arraigada en las regiones altas de Perú y Bolivia y en los valles bolivianos. Hay más diversidad de opiniones sobre cuál es el lugar donde mejor lo preparan, que variedades de esta bebida.

“Aquí en las alturas se hacía siempre mazamorras espesas para combatir el frío”, cuenta la dueña del restaurante orureño Nayjama, Basilia La Fuente, más conocida como doña Bassy. “Es muy nuestro y muy nutritivo”. Aunque lo más tradicional es tomarlo por la mañana o de cara a la noche, ella afirma que es bueno a todas horas. Esta experta en la gastronomía local opina que el mejor lugar para disfrutar de la bebida es el mercado Fermín López, a tres cuadras de la plaza 10 de Febrero, más conocido como “el de arriba”.

La calidad del acompañamiento (que en La Paz puede ser además una llaucha o empanada de queso) es también determinante a la hora de elegir dónde tomar un vaso de la tradicional bebida.

“Se molía el maíz, se cernía, se ponía en agua tibia con dos cucharadas de azúcar y cáscara de naranja y se dejaba fermentar dos días. Luego se colaba, se le aumentaba agua y se hervía unos 20 minutos junto con canela y clavo de olor y, al final, se le añadía más azúcar”. Ésa era la receta tradicional del api, según doña Bassy. En cada casa de Oruro, recuerda, “había siempre una ollita de barro para hacer api”, y estaba destinada únicamente a ese menester. Pero ahora, con el preparado instantáneo que comercializan empresas dedicadas a vender derivados del maíz, se ha perdido la forma tradicional.

Esta bebida también puede ser acompañada por el tradicional buñuelo con miel o con el pastel (empanada frita).

Referencias[editar]

  1. Carmen Pérez del Olmo Teira (20 de abril de 2011.). «El Api: la bebida típica de Bolivia». Consultado el 27 de mayo de 2011.
  2. «Sabores de Bolivia: el Api morado, la bebida nacional» (8 de mayo de 2011.). Consultado el 27 de mayo de 2011.
  3. Ministerio de culturas del estado plurinacional de Bolivia (23 de enero de 2009). «La fiesta de la Alasita en Bolivia». Consultado el 27 de mayo de 2011.
  4. La Razón. «El sello “quirquincho” es sinónimo de calidad». Consultado el 27 de mayo de 2011.

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