Aparejador

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Según la Real Academia Española un aparejador "es un técnico titulado que interviene con funciones propias en la construcción de edificaciones".

Según la Enciclopedia Espasa, "el aparejador es el técnico titulado que, en la construcción de edificios, se ocupa del trazado de planos parciales, de la disposición de los materiales y de la administración de la obra: el aparejador es el ayudante del arquitecto".

Su nombre indica que se trata del agente que conoce los aparejos de las fábricas, técnicas y medios para su ejecución, es decir que se encarga de las labores de ejecución y de la disposición de los elementos y materiales de construcción en la obra.

Historia[editar]

"Aquí yace Guillen de Rohan, maestro de la iglesia de León y apareiador desta capilla".

La cita corresponde a uno de los enterramientos sitos en las capillas de Santa Clara (Tordesillas) y supone la primera referencia histórica que se conserva acerca de la profesión del aparejador en la Edad Media. Guillen murió en la primera mitad del siglo XV, confirmando que esta profesión técnica es una de las más antiguas de nuestro país. Su función: vivir y organizar la obra en los aspectos técnicos y económicos.

En su origen, el término aparejador era la denominación de un oficio medieval dedicado, principalmente, al cimbrado y descimbrado de elementos auxiliares, desarrollándose en edificaciones monumentales, bajo la subordinación del Arquitecto. Paralelamente existían otras profesiones en edificación como el Maestro de Obras.

Confusión entre la profesión medieval de aparejador y la titulación académica de Aparejador[editar]

A finales del siglo XIX se suprime la denominación del título académico de Maestro de Obras, reduciéndose su formación, debido al enfrentamientos entre formaciones profesionales con arquitectos e ingenieros de caminos, sustituyéndose finalmente por otra denominación, la de Aparejador, término que connotaba subordinación al arquitecto desde la Edad Media, y que daba a éste superioridad profesional, desvinculando con esa denominación el carácter ingenieril que tenía el maestro de obras, y pasando a ser unos meros ayudantes técnicos a las órdenes del arquitecto. Sin embargo, la denominación de maestro de obras pervivió hasta principios del siglo XX, haciéndose efectiva a lo largo del siglo XX la sustitución de su denominación por la de aparejador.

Tras la supresión de la denominación del maestro de obras y su sustitución efectiva en 1935, en base al Decreto de 16 de julio, se establece la intervención obligatoria del aparejador en toda obra de arquitectura, definiendo al Aparejador como:

«Los Aparejadores, por su calidad de peritos de materiales y de construcción, son los únicos que ejercerán la función de Ayudantes técnicos en las obras de Arquitectura, que únicamente podrán proyectar y dirigir los Arquitectos, en todo el territorio de la Nación.» según el artículo 1º, denominado al arquitecto como «Arquitecto Director» en su artículo 2º.

Por tanto el título de Aparejador, que derivaba del título académico del Maestro de Obras, se regula en el año 1935, para posteriormente ser sustituido por el título de Arquitecto Técnico en el año 1971, en que mediante el Decreto 265/1971, se regulan las facultades y competencias profesionales de los Arquitectos Técnicos.

Evolución del Maestro de Obras:

MAESTRO DE OBRAS (siglo XII-XIX/XX) → APAREJADOR (siglo XX) → ARQUITECTO TÉCNICO (siglo XX-XXI) → INGENIERO DE LA EDIFICACIÓN (siglo XXI)

Actualmente los estudios de arquitecto técnico se han sustituido por la titulación de Grado en Ingeniería de la Edificación, cumpliendo con el Proceso de Bolonia.

Esta confusión queda exterioriza en diferentes aspectos:

1.- Santo Patrón

El santo patrón del aparejador medieval es San Juan de Ortega, el cual se trasladó inexplicablemente a la figura profesional del título académico de Aparejador, creado a principios del siglo XX en base al maestro de obras, y de ahí ese patrón se trasladó posteriormente al arquitecto técnico.

2.- Misma profesión

A su vez, se ha creado todo un nexo ficticio entre el aparejador medieval y el aparejador del siglo XX, haciendo creer que ambos son y han sido una misma profesión, cuando no es cierto, asociando a ambos una estrecha relación con la construcción física de la obra, y en caso concreto del arquitecto técnico con la dirección de la ejecución material de la obra o DEO, haciendo una distinción con la figura omnipresente del arquitecto, el cual es el que dirige la obra y desarrolla cualquier proyecto de edificación.

3.- Origen ficticio

Toda esta artimaña está basada en un discurso ilusorio, responde a la única finalidad de afianzar y arraigar socialmente un origen ficticio de una profesión que ha sido menoscabada, desvinculándola de sus auténticos orígenes con tal de que los herederos de esos maestros de obra del siglo XIX, los actuales titulados en el Grado y Posgrado en Ingeniería de la Edificación, olviden de donde proceden, y no reclamen su legitimidad histórica de ejercer plenamente en el ámbito de la ingeniería de la edificación.

El origen de los aparejadores medievales siempre fue gremial y centrado en ámbitos concretos de la construcción sin llegar a ser nunca una formación académica, es decir y dicho de otra forma, el origen académico del título de Aparejador del siglo XX está en la formación académica del Maestro de Obras, ya que fue sustituida por ésta, aunque con una reducción considerable de sus competencias y atribuciones, ya que el maestro de obras proyectaba y con el título de Aparejador, a lo largo del siglo XX, dejó de hacerlo. El utilizar la denominación aparejador y no maestro de obras fue simplemente una forma de perpetuar, a lo largo del siglo XX, esa subordinación hacia la figura del arquitecto y anular la figura profesional del maestro de obras.

4.- Titulación de diseño

La titulación de Aparejador fue una titulación de diseño creada por el colectivo de arquitectos e ingenieros de caminos, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, para eliminar la denominación de la profesión rival de maestro de obras, y así justificar, con la nueva denominación de aparejador, la subordinación a la profesión de arquitecto y su desvinculación con la edificación civil e industrial.

En la mayor parte del resto de Europa, estos maestros de obras siguieron desarrollándose y constituyendo lo que ahora son los ingenieros civiles en especialidad en edificación, o bien directamente los llamados ingenieros de la edificación, asimilables a las figuras de Ingegneria Edile, Ingénierie du Bâtiment, Ingenieurin für Hochbau o Building Engineering.

5.- Uso anacrónico del término

El título de Aparejador se expidió hasta finales de los años 60 del siglo XX, cambiando su denominación por la de Arquitecto Técnico en Ejecución de Obras. A finales de los años 90, aprovechando la Reforma en el sector de la edificación en base a la LOE, y tras una nueva reducción de sus atribuciones, justificada tras una nueva redefinición del término proyecto arquitectónico, su denominación cambió de nuevo, denominándose finalmente como Arquitecto Técnico.

El término se emplea, a pesar de que los estudios de Aparejador fueron modificados hace más de 50 años y de que la profesión regulada de Aparejador como tal ya no existe; sin embargo en los colegios profesionales de arquitectos técnicos, se sigue utilizando anacrónicamente y de manera ridícula, y en primer lugar, el término de Aparejador, enfatizando esa connotación del término frente a la figura del Arquitecto. Aunque su uso está aparentemente obsoleto a nivel universitario, en algunas escuelas y de manera incongruente, para denominar a sus tunas universitarias o selecciones deportivas, se ha seguido utilizando la palabra de Aparejador.

Incluso aunque a nivel universitario su uso resulta anecdótico y estrambótico, en escuelas de Arquitectura, de Ingeniería Civil, que agrupa a Caminos y Obras Públicas, o Industriales se sigue usando el término Aparejador con connotaciones medievales, ajenas al título académico y a la profesión regulada, tanto para referirse a la antigua titulación de Arquitectura Técnica como al actual Grado de Ingeniería de la Edificación, así como al colegio profesional que les habilita para ejercer la profesión regulada de Arquitectura Técnica.

Asimismo en medios de comunicación españoles, afines a lobbys de arquitectos e ingenieros, se sigue utilizando de forma errónea el término de Aparejador, cuando ni existe esa formación universitaria ni existe ninguna normativa actual que defina la profesión de Aparejador.

6.- Casi arquitecto pero no ingeniero

Pese a esta devaluación profesional, contradictoriamente a nivel universitario, a este titulado en Arquitectura Técnica se le dio casi el rango de primer ciclo de arquitecto, permitiéndole un reconocimiento de tres años académicos de la titulación de Arquitectura, tras la realización de un curso de adaptación que abarcaba áreas de Análisis de Formas Arquitectónicas, Composición, Urbanismo e Historia del Arte.

7.- Diferenciación gradiente

Diferenciación gradiente respecto a la denominación de la titulación de Arquitectura Técnica, llamando coloquialmente a la titulación universitaria de Arquitectura como Arquitectura Superior, haciendo socialmente una diferenciación gradiente entre el titulado técnico, de nivel inferior, y el titulado superior, de rango mayor, no permitiendo al arquitecto técnico desarrollarse como ingeniero de la edificación mediante un segundo ciclo.

El Aparejador en la actualidad[editar]

En la actualidad existe un conflicto derivado de la Reforma de Bolonia, en la que parte de los colegios profesionales de arquitectos técnicos, demanda la pervivencia de la denominación de Arquitecto Técnico o incluso la de Aparejador, en contra de la denominación oficial de Grado en Ingeniería de la Edificación, en base a unos intereses ajenos a la evolución del Arquitecto Técnico como Ingeniero de la Edificación. Estando así a favor de una denominación del título más fiel a la profesión regulada para la que habilita, defendiendo de esta manera la denominación del título de Grado de Arquitectura Técnica, o incluso abogando por el título de Grado de Aparejadores. Asimismo la mayoría de los colegios profesionales de Arquitectos Técnicos, hacen uso de la denominación de Aparejador, tanto para denominar su colegio profesional, profesión como su formación académica, imperando siempre esa denominación sobre el resto.

Actualmente no existe una titulación universitaria de Aparejador, ni existe una profesión regulada de Aparejador, y por tanto ninguna escuela universitaria de Aparejadores, y sin embargo, por parte de algún colegio profesional que regula la actividad profesional del Arquitecto Técnico, ponen la coletilla de Aparejador para denominar a su colegio, o bien en el caso de Madrid, la denominación es directamente colegio de Aparejadores de Madrid, creando una confusión social, ya que como tal esa profesión ni su formación académica existen, desapareció hace más de 50 años.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]