Antonio de Hoyos y Vinent

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Antonio de Hoyos y Vinent, marqués de Vinent (Madrid, 1884 - íd. 1940), fue un periodista y narrador español, perteneciente a la corriente estética del Decadentismo.

Biografía[editar]

De familia aristocrática recibió una esmerada educación en Viena, Oxford y Madrid. Heredó el mayorazgo, pero su homosexualidad, que no se ocupó en ocultar, y sus defectos, que hoy pasarían por virtudes, le convirtieron en una oveja negra para la parte menos tolerante de la buena sociedad (su madre le retirará el saludo por haber colgado en el salón su colección de retratos de jóvenes púgiles), aunque no para su amiga e introductora en el mundillo literario, Emilia Pardo Bazán, cuya tertulia casera frecuentaba. Este bondadoso contertulio sordo de nacimiento (que obligaba o los demás a hablar por señas), provisto de monóculo y vestido como un dandy, de quien dijo su amigo César González Ruano que "era un ser impresionante y tenía una casa más impresionante aún"[1] dirigió la revista Gran Mundo Sport e hizo crítica literaria para El Día y artículos para ABC. Era amigo de la bailarina Tórtola Valencia, del dibujante y figurinista José Zamora, de su tía Gloria Laguna y del pintor Antonio Juez. Le interesaban los efebos de clase obrera y fue visto a menudo con ellos en salones y cafés literarios. Mira afirma que la homofobia no afectó de forma brutal la vida de Hoyos, su clase social y su fama le daban una cierta inmunidad, tal como relata Rafael Cansinos en una de sus viñetas:[2]

Antonio pasea impunemente la leyenda de su vicio, defendido por su título y su corpulencia atlética. Porque este degenerado tiene todo el aspecto de un boxeador [...] Antonio de Hoyos es una estampa, ya aceptada, del álbum de la aristocracia decadente [...] Pero cuidado, que ya vienen pisando recio las alpargatas socialistas de Pablo Iglesias [...], con una gran escoba dispuesta a barrer todo eso [...]

Rafael Cansinos, op. cit. Alberto Mira (2004)[2]

El decadentismo (de autores como Lorraine y Rachilde), el género erótico y su militancia anarquista caracterizaron su literatura, que difundió en colecciones baratas de novelas cortas (compuso más de cincuenta) como Los Contemporáneos, La Novela Semanal, La novela de Hoy, La Novela Corta... sin olvidar el cuento, que desarrolló en la revista La Esfera; solamente en un par de novelas suyas aparece explícita la homosexualidad. En ellas tiene papel la represión social, encarnada en una religión institucionalizada. La homosexualidad aparece, no como mera perversión, sino como disidencia.

Antes de estallar la Guerra civil, desde 1934,[3] militó en la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y sus artículos combativos publicados en El Sindicalista (órgano del Partido Sindicalista), le llevaron a la cárcel de Porlier al terminar la Guerra Civil, y en ella murió pobre, ciego, sordo, casi paralítico y abandonado por sus viejos conocidos y su familia. En este periódico tuvo una sección con el rótulo "Modos y maneras" en la que publicó cientos de artículos. Entre otros, fue significativo "El secreto de saber esperar" (8 de julio de 1937), en el que aborda la actitud para salir de un guerra:

En una guerra como la que padecemos, guerra civil en que además de los imponderables de tales contiendas se mezclan elementos extraños; en que juegan codicias, ambiciones, rivalidades, "incluso temores egoístas, no pueden resolverse las cosas de la noche a la mañana, con un gesto, una acción o un aislado intento. Mucho más, que no se trata aquí de una lucha por supremacía, dominio, influencias territoriales, comerciales o políticas, sino de fórmulas fundamentales de vida. (...) Para ello hemos de mirar esta guerra inicua a que la rebeldía, contra el Gobierno legítimo nos arrastró, como un entrenamiento penoso, como esos trabajos extraordinarios que en las leyendas se imponían a los héroes, como prueba de su temple, antes de entrar en posesión del poder supremo. De aquí, precisase que salgamos fortalecidos, curtidos, entrenados, para entrar en la posesión de nuestro bien.

Julio Monteverde[3] ofrece el siguiente retrato de Antonio de Hoyos durante la guerra civil:

Antonio de Hoyos y Vinent se convierte así en militante anarquista y la llegada de la Guerra Civil no hará sino multiplicar su actividad. Colabora incansablemente el el periódico El sindicalista, mientras la casa y los coches personales, otrora testimonios de posición social, son colectivizados por iniciativa propia. No obstante, su naturaleza no se desvanece por completo. Hoyos, junto con su prestigio y su capacidad, llevó también consigo la elegancia al corazón de la revolución, y una imagen casi mitológica nos llega a través del testimonio de los que le frecuentaron en aquel tiempo; atravesando la Puerta del Sol vestido con un mono azul de obrero -confeccionado especialmente para él con fina seda azul- pistolón al cinto y monoculo.

Existen dos retratos de Hoyos por Federico Beltrán Massés y otro por uno de los Zubiaurre.

Obra[editar]

Marqués esteta y dandy, aspiró a ser el antihéroe decadente que tantas veces plasmó en sus novelas. En su obra narrativa pueden distinguirse tres fases, marcadas desde el punto de vista temático por el "escándalo aristocrático" (1903-1909), el erotismo de tonos decadentistas (1910-1925) y las aspiraciones filosóficas (1925-final).

En una entrevista realizada por José María Carretero en 1916, éste le preguntó a Antonio de Hoyos y Vinent qué era lo que más le inquietaba e interesaba a lo que contestó el autor:

El pecado y la noche es el leitmotiv de mis libros. Hay tres cosas en la literatura que me han obsesionado: el misterio, la lujuria y el misticismo. Dicen que mis libros son inmorales. ¡Pero si en ellos no hay voluptuosidad ninguna, en mis libros el amor es una cosa horrenda y escalofriante!

El gran crítico Eduardo Gómez de Baquero, Andrenio, escribió sobre su obra lo siguiente:

Sus novelas ofrecen riqueza de invención, sagaz empleo de los recursos de interés y un atildamiento de estilo que se contiene en ese límite en que el preciosismo no es afectado ni ha perdido la soltura

Su temática oscila entre el cuento de terror, lo erótico y lo social. Escribió unos 140 títulos. Acertó a veces plenamente con sus satinados relatos cortos ("El maleficio de la noche", "El destino", "El crimen del fauno" o "El hombre que vendió su cuerpo al diablo") y con algunas novelas (La vejez de Heliogábalo o El oscuro dominio). Especuló también con imposibles teorías históricas y sociopolíticas (El primer estado, América). En su obra hay ecos de una amplia y extensa cultura. Le influyeron sobre todo autores postsimbolistas y decadentes tocados por el Naturalismo como Joris-Karl Huysmans, Jean Lorrain, Madame Rachilde, Octave Mirbeau, y en cierta manera, Pierre Louys, Paul Verlaine y Jean-Marie-Mathias-Philippe-Auguste Villiers de l'Isle Adam. El Gustave Flaubert de Las tentaciones de San Antonio y los simbolistas Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire.

La obra de Antonio de Hoyos y Vinent ha intentado recuperarse últimamente gracias a Luis Antonio de Villena, quien lo incluyó en su ensayo Corsarios de guante amarillo, además de escribir varios artículos sobre él y haber prologado en 1989 la reedición de su novela "La vejez de Heliogábalo".

Bibliografía del autor[editar]

Novela[editar]

  • Cuestión de ambiente, 1903.
  • Mors in vita, 1904.
  • Frivolidad
  • A flor de piel
  • Los emigrantes, 1909.
  • Bohemia triste
  • Madrágora
  • La torería
  • La Reconquista
  • Bestezuela de amor
  • Del Huerto del Pecado
  • La estocada de la tarde
  • La Turbadora
  • Memorias de un neurasténico
  • Mi alma era cautiva
  • Las Cortes de la Muerte
  • San Sebastián Cyterea
  • La Pantera Vieja
  • La vejez de Heliogábalo, 1912.
  • El pecado y la noche
  • Los Héroes de la Puerta del Sol
  • La hora de la caída
  • Una aventura de la Condesa
  • El Retorno
  • La Primera de Abono
  • El Capricho de Estrella
  • El horror de morir, 1914.
  • El crimen del fauno, 1916.
  • El martirio de San Sebastián, 1917.
  • El oscuro dominio, 1918.
  • La bohemia londinense, 1927.
  • Las Playas de Citerea, 1927.
  • El drama del Barrio Chino, 1930.

Relatos[editar]

  • Del huerto del pecado, 1910.
  • Oro, seda, sangre y sol (las novelas del toreo), 1914.
  • Los cascabeles de Madame Locura, 1916
  • Las ciudades malditas, 1922.

Ensayo[editar]

  • Meditaciones, 1918
  • La trayectoria de las revoluciones, 1919
  • Las hogueras de Castilla, 1922.
  • El origen del pensamiento, 1924.
  • El secreto de la vida y de la muerte, 1924.
  • América: el libro de los orígenes, 1927.
  • El primer estado (Actuación de la Aristocracia antes de la Revolución, en la Revolución y después de ella), 1931.

Teatro[editar]

  • El fantasma, 1913, drama Grand Guignol en un acto.
  • Un alto en la vida errante (Comedia en tres actos y con prólogo, en colaboración con Ramón Pérez de Ayala.)
  • Una cosa es el amor... (Comedia en dos actos, en colaboración con Melchor Almagro.)
  • Frivoldad (Comedia en tres actos y cuatro cuadros)
  • La plataforma de la risa, 1936, comedia en tres actos.
  • Una cosa es el amor, en colaboración con Almagro San Martín.
  • Un alto en el camino, en colaboración con Ramón Pérez de Ayala.

Referencias[editar]

  1. Cf. César González Ruano, Memorias. Mi medio siglo se confiesa a medias. Sevilla: Renacimiento, 2004, p. 85.
  2. a b Mira, Alberto (2004). De Sodoma a Chueca. Madrid, Barcelona: Egales. 84-95346-65-6. 
  3. a b Antonio de Hoyos y Vinent: La revolución será elegante o no será, Quimera, 360, p. 16

Bibliografía[editar]

  • María del Carmen Alfonso García, Antonio de Hoyos y Vinent, una figura del decadentismo hispánico Oviedo: Departamento de Filología Española, Universidad de Oviedo, 1998. ISBN 84-922351-4-4
  • Javier Huerta, Emilio Peral, Héctor Urzaiz, Teatro español de la A a la Z, Madrid: Espasa Calpe, 2005.

Enlaces externos[editar]