Antidarwinismo

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El antidarwinismo es el conjunto de objeciones y críticas a la teoría de la evolución por selección natural conocida como darwinismo. Algunas posiciones cuestionan la relevancia o aportación científica de Charles Darwin a quien se considera sobrevaluado así como su influencia en biología y la Síntesis evolutiva moderna o "Neodarwinismo".

Las posiciones antidarwinistas no son uniformes. Algunas cuestionan las limitaciones del darwinismo, pero admiten la evolución y la selección natural; otras discuten esos principios y son radicalmene antidarwinistas. El antidarwinismo pueden apoyarse en principios científicos, filosóficos y teológico-religiosos.[1]

Críticas al darwinismo[editar]

La crítica de Karl Popper (1902-1994)[editar]

El principal cuestionamiento del filósofo Karl Popper al darwinismo se refiere al carácter tautológico o cuasi-tautológico de sus postulados que pretenden explicar la evolución mediante la supervivencia del más apto. Según Popper "no parece haber mucha diferencia -si es que la hay- entre decir 'los que sobreviven son los más aptos' y la tautología 'los que sobreviven son los que sobreviven'. Esto es así porque me temo que no hay más criterio de aptitud que la supervivencia efectiva, de manera que del hecho de que haya sobrevivido un organismo concluimos que era el más apto o el más adaptado a las condiciones vitales".[2] [3]

A pesar de lo anterior, Popper no dudo en defender los aportes científicos del darwinismo, al que inicialmente caracterizó como un programa metafísico de investigación,[4] o una teoría metafísica no contrastable.[5]

Posteriormente, Popper rectificó notablemente su posición acerca de la contrastabilidad del darwinismo, en su ensayo Natural Selection and the Emergence of Mind.[6] En ese artículo, Popper reconoce el status de teoría científica del darwinismo, "Esta es una teoría sumamente impresionante y poderosa. La afirmación de que se explica completamente la evolución es, por supuesto, una afirmación audaz, y muy lejos de ser establecida. Todas las teorías científicas son conjeturas, incluso aquellos que han superado con éxito las pruebas de muchas y variadas. La base mendeliana del darwinismo moderno se ha probado muy bien, y lo ha hecho la teoría de la evolución que dice que toda la vida terrestre ha evolucionado a partir de unos pocos organismos primitivos unicelulares, posiblemente incluso de un solo organismo.".[7] Y añadió: " he cambiado de opinión acerca de la capacidad de prueba y el estado lógico de la teoría de la selección natural, y estoy contento de tener la oportunidad de hacer una retractación. Mi retractación puede, espero, contribuir un poco a la comprensión de la situación de la selección natural.."[8]

La crítica de Lynn Margulis (1938-2011)[editar]

Para la bióloga evolutiva Lynn Margulis, los principios consagrados del darwinismo sirven, cuando mucho, para describir mutaciones intraespecies y para ser aplicados a los mamíferos. Lynn Margulis sostiene que la causa principal de la complejidad y diversidad actuales es la aparición del núcleo celular, conocido como eukaryosis. Los siguientes pasos, también fundamentales pero exclusivos de las eucariotas, fueron la reproducción sexual, la incorporación de orgánulos –como las mitocondrias y los cloroplastos– y la adquisición de los órganos de locomoción de algunas células, los cilios. Éstas fueron adquisiciones posteriores en una tierra habitada exclusivamente por bacterias durante cerca de dos mil millones de años. Esos pasos fueron decisivos en la formación de los variados organismos que constituyen los otros cuatro reinos en los que se divide la vida.

Según Lynn Margulis, nada de lo anterior puede ser explicado por mutaciones aleatorias. Sus investigaciones revelan que diversos orgánulos son fruto de un proceso de simbiosis: bacterias que se juntaron, intercambiaron sus genes y, sacando provecho de esta integración, acabaron fundidas definitivamente. Según ella, la propia eukaryosis fue el resultado de una combinación simbiogenética. Esta fusión de genomas o la adquisición de conjuntos completos de genes por un organismo, y no las mutaciones aleatorias en el ADN, son los eventos que pueden explicar el surgimiento de nuevas especies.[9] [10]

La crítica de la ortogénesis[editar]

La ortogénesis (del griego 'orthos' recto) propone que a lo largo de linajes evolutivos se puede observar una cierta direccionalidad que lleva a la conclusión de que la evolución, en vez de ser causa de mutaciones aleatorias, sigue por contra un patrón definido, reconocible y lógico, consecuente con las diferentes formas de vida, y explicable por si mismo, aludiendo a su física, química, fisiología o incluso de manera matemática, en vez de mediante la selección natural actuando sobre mutaciones ventajosas o desfavorables, porque si esto último fuera el verdadero motor, se observaría adaptación en los seres vivos, pero no esa 'linealidad' evolutiva. Por linearidad se entiende que al centrarse en el estudio de un determinado carácter, puede ser el color de los lepidópteros o de las conchas de los moluscos, o tal vez la forma de las hojas en los vegetales, se puede ver un patrón reconocible en los caracteres de las diferentes especies del mismo grupo taxonómico, que no tiene nada que ver con la adaptabilidad al medio o la supervivencia.

Se han creado variantes dentro de la ortogénesis, aunque el autor que más ayudó a su difusión fue Theodor Eimer con su obra 'on Orthogenesis' de 1898, donde confronta su teoría con la de August Weismann, importante en la defensa del neo-Darwinismo y en su establecimiento como la única teoría aceptable.[11] Otra persona que merece la pena destacar es el ruso Lev Berg quien tenía una variante llamada nomogénesis. Este autor reunió muchos datos que no favorecían el punto de vista darwinista y que sintetizó en sus obras.[12] [13]

Es importante que la ortogénesis implica que la evolución no es aleatoria sino que viene determinada dentro de ciertos 'límites'. Esos límites no son tales, sino cambios que suceden debido a las condiciones físico-químicas de los diferentes organismos. La ortogénesis no implica una finalidad o direccionalidad en el proceso evolutivo, sino una modificación a todos los niveles que es consecuencia de la diferente estructura y modo de vida de cada organismo. No siempre esta evolución es adaptativa o tiene relación con la supervivencia o el éxito reproductivo, de hecho, según la teoría, no es así la mayor parte de las veces, siendo imposible saber cómo un carácter realmente aumenta o no la supervivencia de su portador.[14]

La crítica de Thomas Hunt Morgan (1866 - 1945)[editar]

Thomas Hunt Morgan es uno de los científicos que establecieron la moderna ciencia de la Genética, sus descubrimientos permitieron dar localización a los genes dentro de los cromosomas, hacer mapas cromosómicos, descubrir ligamientos, determinar caracteres ligados a cromosomas sexuales, entre otras cosas.[15] Pero es poco conocido su punto de vista acerca del darwinismo, que comentó en su libro 'Evolution and Adaptation'.

Esta visión fue el resultado de la aceptación de la teoría de la evolución, combinada con la teoría de la selección natural de Darwin. Es el punto de vista de la mayoría de los biólogos en el presente; pero me aventuro a profetizar que si alguien se atreve a cuestionar a los modernos zoólogos y botánicos en lo relativo a su relación con la teoría de Darwin, descubrirá que, mientras intentan de un modo generalista defender esta teoría, casi todos los biólogos albergan muchas reservas y dudas, que o bien se guardan para si mismos, o, de alguna manera, no permiten que interfieran en su enseñanza de la doctrina Darwiniana, o con la aplicación que hacen de la misma en sus escritos. La afirmación de los oponentes de la teoría de que el Darwinismo se ha convertido en un dogma contiene mucha más verdad de la que le gustaría oír a los seguidores de esa escuela. Pero no nos dejemos, pues, muy rápidamente, concluir que la teoría de Darwin carece de valor en cuanto al problema de la adaptación; ya que, aunque podríamos provechosamente rechazar, como así lo creo, gran parte de la teoría de la selección natural, y especialmente la idea de que las adaptaciones surgen debido a su utilidad, aún el hecho de que los seres vivos deben adaptarse más o menos bien a su ambiente para poder seguir existiendo, puede, a pesar de todo, explicar la tan extendida ocurrencia de adaptación en animales y plantas.

[16]

Cuando en 1901 se produce el 'redescubrimiento' de las leyes de herencia de Mendel se crea la teoría mutacionista, que rechaza tanto el Lamarckismo como el Darwinismo, y Morgan se adhiere a esta teoría, tratándola de demostrar con sus experimentos con la mosca del vinagre. Para los seguidores del mutacionismo, las especies se generan por mutaciones bruscas donde la selección natural tiene un papel escaso o nulo. Son estos cambios grandes los únicos que permitirían el paso de una especie a otra. En esto se oponían al gradualismo darwiniano, consistente en que las especies evolucionan por acumulación de mutaciones de poco efecto cada una, donde solo las que aportan una ventaja serían seleccionadas, permitiendo a los individuos que las portan sobrevivir y reproducirse. El mutacionismo no contaba pues con factores como la aptitud evolutiva o fitness de los individuos.[17] Otra manera de decirlo es que la evolución no era adaptativa, las mutaciones simplemente suceden y los seres vivos cambian, pero no porque ello les de una ventaja a nivel de supervivencia. La adaptación al entorno sería algo paralelo al puro cambio en todas direcciones de los organismos vivos.

La crítica de Behe (1952-)[editar]

Las objeciones del bioquímico defensor del diseño inteligente Michael Behe al darwinismo plantean un desafío para la Síntesis evolutiva, o Teoría Sintética de la Evolución. Behe, admite que las explicaciones darwinistas son coherentes con los datos relativos a la evolución del mundo macroscópico, pero no aciertan cuando se trata de explicar los cimientos de la vida, que son microscópicos, moleculares. La complejidad bioquímica de la vida no tiene comparación posible en el mundo macroscópico. Para Behe, mutaciones aleatorias graduales del genoma, ordenadas por selección natural son insuficientes para explicar esa complejidad. Sustenta su afirmación, en el concepto de complejidad irreducible, que refiere a sistemas compuestos cuya funcionalidad depende de la presencia, acción, e interacción de todas las partes al mismo tiempo. La falta de una de la partes hacen infuncional al sistema. Un sistema irreduciblemente complejo no puede tener fases intermedias “funcionales”. En una naturaleza no intencional las fases intermedias no funcionales carecen de una razón para perdurar y esperar a que se les otorgue un “toque final” que les permita acceder a su funcionalidad, ya que la naturaleza solo selecciona sistemas funcionales capaces de dotar a un organismo de alguna ventaja para la supervivencia..[9] [18] Behe cita entre sus argumentos, la cascada de coagulación de la sangre. La coagulación de la sangre en los mamíferos, requiere una compleja relación de 10 proteínas y si una de ellas falla, la coagulación no ocurre. Behe afirmo que no era posible que este sistema apareciera por azar y que el sistema incompleto no podía funcionar. Sin embargo la existencia de animales con menos proteínas en su secuencia de coagulación muestra que no es un sistema irreducible.[19]

Behe propone también al flagelo bacteriano como un ejemplo de complejidad irreducible. En esta estructura, que las bacterias usan para desplazarse en fluidos, hay más de 400 proteínas ensambladas de una manera totalmente precisa que hace que funcione como un motor rotativo regulable según las condiciones por donde la bacteria ha de moverse, y capaz de girar en los dos sentidos. Si bien se ha propuesto que la ATP Sintasa, otro complejo enzimático también existente en las bacterias, está altamente relacionado con la estructura del flagelo, no se ha aclarado del todo cómo el flagelo podría haberse formado mediante una adición paulatina de piezas una detrás de otra para a continuación, no sufrir ningún cambio a lo largo de miles de millones de años (las bacterias tienen esa antigüedad).[20] [21]

La crítica de Máximo Sandín (1950-)[editar]

El biólogo Máximo Sandín[22] rechaza la teoría darwinista en cualquiera de sus versiones. Para Sandín, la vida es un fenómeno de la más alta complejidad. Eso no significa simplemente reconocer las intrincadas relaciones entre los numerosos elementos que componen a los organismos vivos, sino el hecho de que solo se puede hablar de vida, en su forma más elemental, cuando todos estos elementos ya están en una interacción coordinada y produciendo la funcionalidad del sistema. No se trata de reconocer la vida como algo demasiado “complicado” para producirse de forma natural, sino como un fenómeno mucho más complejo de lo que Darwin suponía.

La complejidad implicada en el funcionamiento de la vida, hasta en las aparentemente más simples funciones como la codificación de una proteína por un gen, choca con la simplicidad de las mutaciones lentas, graduales y al azar del darwinismo. Ningún científico que conozca el funcionamiento de la célula, las relaciones bioquímicas entre las moléculas de la vida y el enorme equilibrio entre las funciones celulares deja de impresionarse con la intrincada cadena de relaciones que hacen que la vida exista. Sandín ve en esto una contradicción entre los datos reales y la teoría que actualmente los intenta explicar. Los estudios avanzados de genética y los sorprendentes descubrimientos en el estudio del genoma de diversos seres vivos han ido revelando que el funcionamiento de los procesos biológicos involucra mucho más factores que una simple relación mecánica genproteína o genotipofenotipo, que caracterizan el concepto tradicional defendido por muchos biólogos[cita requerida]. Para Sandín, el mecanismo fundamental de la evolución no es la mutación aleatoria ni la selección natural, sino la integración de virus en genomas ya existentes. De acuerdo con las referencias de Sandín, las investigaciones de Radhey Gupta y William Ford Doolittle revelan que el conjunto de genes responsables de la transmisión de información genética y del metabolismo en las eucariontes tienen su origen en los organismos procariontes: arqueobacterias y eubacterias[cita requerida]. Estos datos fueron obtenidos a través del secuenciamiento genético y la comparación de eucariontes y procariontes.[9]

Sandín aboga por una revisión radical de las premisas del paradigma darwinista, a la luz de la evidencia científica, y en consecuencia por el desarrollo de una "nueva biología" que supere el paradigma actual.

Asociaciones y personajes antidarwinistas[editar]

Personajes antidarwinistas
Asociaciones antidarwinistas
  • Defensores del Diseño inteligente:
    • Physicians and Surgeons for Scientific Integrity (Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica).[26]
    • Institut Métapsychique International. Página web

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j Antidarwinistas, pero no creacionistas
  2. K. R. Popper, CO, 233.
  3. Extraído del ensayo La selección natural en Popper y Peirce de Josep Coreó, Universitat Internacional de Catalunya.
  4. K. R. Popper, Búsqueda sin término. Una autobiografía intelectual, Tecnos, Madrid, 1985, 225-242 (cit. BT).
  5. K. R. Popper, BT, 230.
  6. Se trata de una conferencia pronunciada por Popper en el Darwin College de Cambridge en noviembre de 1977.
  7. [http://mertsahinoglu.com/research/karl-popper-on-the-scientific-status-of-darwins-theory-of-evolution/, K. R. Popper, "Selección natural y la emergencia de la mente", Teorema, 1980 (10), 197 (cit. "Selección natural").]
  8. K. R. Popper, "Selección natural y la emergencia de la mente", Teorema, 1980 (10), 197 (cit. "Selección natural").
  9. a b c Maurício Abdalla, LA CRISIS LATENTE DEL DARWINISMO
  10. MARGULIS, L. & SAGAN, D. (2002a), Acquiring genomes: a theory of the origins of species, New York, Basic Books. p. 37, 38, 39
  11. Theodor Eimer (1898). On Orthogenesis. http://www.unz.org/Pub/EimerTheodor-1898. 
  12. E. W. MacBride F.R.S. «BERG'S NOMOGENESIS». 
  13. «Lev Berg, RationalWiki». 
  14. Theodor Eimer (1898). On Orthogenesis. http://www.unz.org/Pub/EimerTheodor-1898. 
  15. «Thomas Hunt Morgan and sex linkage.». 
  16. Thomas Hunt Morgan (1903). Evolution and Adaptation. https://archive.org/details/evolutionadaptat00morg. 
  17. Arlin Stoltzfus & Kele Cable. «Mendelian-Mutationism: The Forgotten Evolutionary Synthesis». 
  18. BEHE, M. (1997a) A caixa preta de darwin, Rio de Janeiro, Jorge Zahar, p. 14-48
  19. Action, George "Behe and the Blood Clotting Cascade"
  20. Michael Ruse and William Dembski. «Debating Design from Darwin to DNA». 
  21. Michael Behe. «Michael J. Behe ARN Authors». 
  22. Máximo Sandín: "El darwinismo convirtió la biología �en una visión sórdida y cruel de la vida", 20 minutos
  23. [1]
  24. Reseña de Emilio Cervantes al libro de Máximo Sandína Pensando la evolución, pensando la vida, 2006, ed. Crimentales, ISBN 978-84-935141-0-5; en Asclepio, 2009]
  25. Darwin en el reino de las vacas. Dos opositores al darwinismo en el Uruguay: Domingo Ordoñana y Mariano Soler, Alcio Cheroni, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Montevideo, Uruguay
  26. Página en inglés

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]