Anticatolicismo en los Estados Unidos

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Caricatura dibujada por Thomas Nast en 1876 en la que se presenta a obispos católicos como cocodrilos atacando a las escuelas públicas en connivencia con los políticos católicos irlandeses.

El historiador John Higham describe al anticatolicismo como "la más lujosa y persistente tradición de agitación paranoica en la historia Norteamericana". El sentimiento contra la Iglesia Católica y sus seguidores, que fue prominente en Gran Bretaña desde los tiempos de la Reforma Inglesa en adelante, fue exportado a los Estados Unidos.

En la sociedad colonial existían dos tipos de retórica anticatólica: El primero, con orígenes en el patrimonio de la Reforma Protestante y en las guerras religiosas del siglo XVI, hablaba del Anticristo y el ejemplo de la Ramera de Babilonia, dominando el pensamiento anticatólico hasta finales del siglo XVII. El segundo era una variedad más secular que se centraba en el intento de los Católicos Romanos de extender el despotismo medieval por el mundo.

Orígenes[editar]

El anticatolicismo norteamericano tiene sus orígenes en la Reforma que desarrolló la antipatía arraigada hacia la Iglesia Romana como resultado de su lucha larga para establecer su independencia fuera de la iglesia. Como la Reforma se centró en un esfuerzo para corregir lo que percibía que eran errores y excesos de la Iglesia Católica, tomó posiciones fuertes contra la jerarquía eclesiástica romana y contra el papado en particular. Los colonizadores británicos, que en su mayoría eran Protestantes, se oponían no tan sólo a la Iglesia Romana sino también a la Iglesia de Inglaterra que, debido a su perpetuación de la doctrina y las prácticas católicas, se consideraba insuficientemente reformada, y llevaron estas actitudes al Nuevo Mundo.

Siglo XIX[editar]

Inmigración[editar]

La animosidad anti-católica en los Estados Unidos alcanzó un punto máximo en el siglo XIX cuando la población protestante comenzó a alarmarse con la llegada masiva de inmigrantes católicos. Temiendo el Fin de los Tiempos, algunos protestantes que creían que eran el pueblo elegido por Dios, llegaron a decir que la Iglesia Católica era la Ramera de Babilonia mencionada en el Libro del Apocalipsis.

Nativismo[editar]

Escuelas confesionales[editar]

Siglo XX[editar]

A principios del siglo 20, aproximadamente un sexto de la población de los Estados Unidos era católica.

El Ku Klux Klan[editar]

Con el ascenso del Ku Klux Klan en la década de 1920, la retórica anti-católica fue muy popular. La campaña presidencial de 1928 de Al Smith un tema que unió al Klan con la ola anti-católica en los Estados Unidos.

La Suprema Corte apoya a las escuela confesionales[editar]

En 1922, el electorado de Oregón aprobó la reforma a la Ley de Educación Obligatoria (The Compulsory Education Act). La ley fue conocida como la Ley Escolar de Oregon. La iniciativa ciudadana tenía como principal objetivo la eliminación de las escuelas confesionales, incluyendo las escuelas católicas. La ley motivó a los ultrajados católicos a organizarse local y nacionalmente por el derecho a enviar a sus hijos a escuelas católicas. En el caso Pierce contra Society of Sisters (1925), la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró que la Ley de Educación Obligatoria del Estado de Oregon era inconstitucional en un fallo que fue denominado como "la Carta Magna del sistema de escuelas confesionales".

Elecciones presidenciales de 1928[editar]

En 1928, Al Smith se convirtió en el primer católico en ganar la nominación para la presidencia y su religión se transformó en un tema de debate de las elecciones presidenciales de 1928. Muchos protestantes temían que Smith recibiera órdenes de los líderes religiosos de Roma cuando tuviese que tomar decisiones que afectasen a todo el país.

Elecciones presidenciales de 1960[editar]

Algo que perjudicaba a John F. Kennedy en su campaña presidencial de 1960 era el extendido prejuicio anti-católico; algunos protestantes creían que si él era elegido presidente recibiría órdenes del Papa desde Roma. Para disipar los temores de que su religión pudiese perjudicar sus ambiciones presidenciales Kennedy hizo la siguiente declaración:

Yo no soy el candidato católico para la presidencia. Yo soy el candidato del Partido Demócrata a la presidencia que además es católico. Yo no hablo por mi Iglesia en materia de asuntos de interés público y la Iglesia tampoco habla por mí

Kennedy prometió respetar la separación iglesia - estado y que no permitiría a funcionarios católicos dictar la política pública por él. Kennedy también señaló el hecho de que un cuarto de los Americanos eran relegados a una ciudadanía de segunda clase por el sólo hecho de ser católicos.

Véase también[editar]