António de Oliveira Salazar
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| Período | 18 de abril de 1951 – 15 de junio de 1951 |
| • Predecesor | Óscar Carmona |
| • Sucesor | Francisco Craveiro Lopes |
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| Primer Ministro de Portugal | |
| Período | 10 de mayo de 1932 – 6 de diciembre de 1968 |
| • Predecesor | Costa e Oliveira |
| • Sucesor | Marcelo Caetano |
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| Nacimiento | Vimieiro, Santa Comba Dão, Portugal, 28 de abril de 1889 |
| Fallecimiento | Lisboa, Portugal, 27 de julio de 1970), |
| Profesión | Profesor Universitario |
António de Oliveira Salazar (*Vimieiro, Santa Comba Dão, Portugal, 28 de abril de 1889 - † Lisboa, Portugal, 27 de julio de 1970), dictador portugués, profesor universitario, estadista y político. Ministro de Finanzas entre 1928 y 1932, entre este año y 1968 dirige los destinos del país como presidente del Consejo. En 1951, tras la muerte del mariscal Carmona, ejerce también interinamente el cargo de Presidente de la República.
Salazar ganó una votación popular para elegir a los "grandes portugueses" promovida por el canal Radio y Televisión de Portugal (RTP).[1]
[editar] El camino del poder
Fue seminarista en Viseu; en aquél tiempo era conocido despectivamente como "el hijo de Manholas". Dándose cuenta de su falta de vocación se mudó a Coimbra para estudiar Derecho (1910). En 1914 obtiene el título de bachiller en Derecho y en 1916 asistente de Ciencias Económicas. Asumió la regencia de la cátedra de Economía Política y Finanzas en 1917 por invitación del profesor José Alberto dos Reis, antes de doctorarse en 1918.
Durante este período en Coimbra materializa su inclinación por la política en el Centro Académico de la Democracia Cristiana, donde hace amigos (Mário de Figueiredo, José Nosolini, los hermanos Dinis da Fonseca, Manuel Cerejeira y su hermano Júlio, Juvenal de Araújo, Bissaia Barreto); algunos de ellos colaborarían más tarde en sus gobiernos. Combate el anticlericalismo de la I República a través de artículos de opinión que escribe para periódicos católicos. Acompaña a Cerejeira en palestras y debates. Estudia a Maurras, Le Play y las encíclicas de León XIII y va así consolidando su pensamiento y explicitándolo en sus artículos.
Sus opiniones y contactos en el Centro Académico de la Democracia Cristiana le llevarán en 1921 a presentarse como diputado al Parlamento por Guimarães. Tras ser elegido, y sin encontrar en ello motivación alguna, regresó a la Universidad pasados dos días. Se mantiene ahí hasta 1926, escribiendo y haciendo conferencias.
[editar] Construcción de un mito
Con la crisis económica y la agitación política de la I República (que se prolongó incluso después del 28 de mayo), la Dictadura Militar llama a Salazar en junio de 1926 para la cartera de Finanzas. Pasados trece días renuncia al cargo y vuelve a Coimbra por no habérsele satisfecho las condiciones que consideraba indispensables para su ejercicio.
En 1928, tras la elección de Carmona y en vista del fracaso de su antecesor en conseguir un abultado préstamo externo con vistas al equilibrio de las cuentas públicas vuelve a asumir la cartera. Exigió control sobre los gastos e ingresos de todos los ministerios. Satisfecha la exigencia, impuso una fuerte austeridad y riguroso control de las cuentas, consiguiendo un superávit en las finanzas públicas tras el ejercicio económico de 1928-29.
En la prensa, especialmente la que le era favorable, Salazar sería muchas veces retratado como salvador de la patria. Su creciente prestigio, la propaganda, su habilidad política en la manipulación de las corrientes de la derecha republicana, de los monárquicos y de los católicos consolidaban su poder. El Presidente de la República le consultaba en cada remodelación ministerial. Mientras la oposición democrática se desvanecía en sucesivas revueltas sin éxito, se procuraba dar rumbo a la Revolución Nacional impuesta por la dictadura. Salazar, rechazando el regreso al parlamentarismo de la I República, proporciona la solución: crea la Unión Nacional, movimiento nacional (en la práctica un partido único) aglutinador de todos cuantos quisieran "servir a la patria".
En 1932 se publica el proyecto de una nueva Constitución y Carmona llama a Salazar para formar gobierno.
[editar] El Estado Novo
El hombre de Estado más completo, el más digno de respeto que he conocido es Salazar. Lo considero una personalidad extraordinaria por su inteligencia, su sentido político, su humanidad. Su único defecto es probablemente la modestia.
Con la Constitución de 1933, Oliveira Salazar instituyó y consolidó el Estado Novo, un régimen nacionalista corporativo con amplios poderes conferidos al ejecutivo en el control del Estado. La cuestión del tipo de régimen (monarquía o república) es sutilmente dejada de lado mientras los cargos de poder eran distribuidos entre las dos corrientes. El régimen adopta una forma muy moderada de fascismo (menos violenta y menos belicista que el original italiano, lo que lleva a algunos estudiosos a no considerar siquiera correcto el uso del término "fascismo" a este contexto político) y afirma los valores nacionales y su defensa sacrificando la libertad individual en beneficio de lo que éste consideraba el interés superior de la nación.
[editar] La Guerra Civil Española
Salazar defendía la estabilidad de la vida nacional y temía que la turbulenta situación de España pudiese afectar a Portugal. Se intensifica la censura y la acción de la policía política (PIDE, Policía Internacional y de Defensa del Estado). Portugal proporciona al bando nacional un importante apoyo logístico, devolviendo por ejemplo a fugitivos republicanos, y una modesta contribución bélica de hombres ("os Viriatos") y armamento.
[editar] Relación con los monárquicos
Salazar alimentó él mismo el mito de su "ideal monarquista" al inicio de su gobierno con el fin de obtener el apoyo del sector integralista portugues para el estado novo. Pero esto no pasó de ser un juego político del mismo Salazar.
Su antimonarquismo ya se había revelado durante su militancia en el Centro católico, cuando en un congreso en 1922 llamó al centro a aceptar la república sin pensamientos reservados, es decir, aceptar la nueva forma del estado y renunciar a una restauración monárquica. Esto provocó la partida de varios católicos monarquistas del centro.
Tras la derrota de la monarquía del norte un centenar de oficiales fueron expulsados del ejército portugues, pero el gobierno de Antonio María da Silva propusó su restitución. Esto se paralizaría con el golpe de estado que dió origen a la Ditadura Nacional. Salazar diría en un discurso en 1928 que el debate acerca de la forma del estado (monarquía o república) era la última de las prioridades del país. En 1930 el teniente coronel Adriano Strecht de Vasconcelos le entrega al presidente de la república Óscar Carmona un documento titulado A Situação Jurídica dos militares afastados do serviço do Exército em 1919 (en español La situación de los militares apartados del servicio militar en 1919) donde pedía justicia para los afectados. Salazar lo rechazó, impidiendo la restitución de los ex oficiales monarquistas en el ejército.
Tras la muerte de Don Manuel II en 1932, empezó la desaparición total del mito del monarquismo de Salazar cuando su gobierno se adueña de las antiguas propiedades de la dinastía de Braganza creando la Fundação da Casa de Bragança (Fundación Casa de Braganza).
En 1951 Salazar dió un discurso en el congreso del partido único de la dictadura, Unión Nacional, en el que dejaba en claro su desprecio por la monarquía, destruyendo las esperanzas sobre una posibilidad de restaurarse.
[editar] El concordato
La cuestión de la indemnización de la Iglesia Católica por la nacionalización de sus bienes durante la I República es descartada por Salazar. A pesar de su acción en el Centro Católico y de ser él mismo profundamente católico, la separación de poderes entre el Estado y la Iglesia es un propósito firme del salazarismo. La definición de las relaciones entre el Estado portugués y la Iglesia Católica se oficializaría en 1940 por medio de un concordato.
[editar] La Segunda Guerra Mundial
Oliveira Salazar asume la cartera de Asuntos Exteriores desde la Guerra Civil Española. Con la II Guerra Mundial el propósito del gobierno de Salazar es mantener la neutralidad. Próximo ideológicamente al Eje, el régimen portugués se escuda en eso y también en la alianza con Inglaterra para mantener una política de neutralidad. Ésta se asentaba en un esfuerzo de no afrentar a ninguno de los dos bandos beligerantes.
Primeramente, una intensa actividad diplomática hacia Franco intenta evitar que España se alíe a Alemania e Italia (en el previsible caso de que los países del Eje con España verían la ocupación de Portugal como medio de controlar el Atlántico y cerrar el Mediterráneo, lo que desviaría el centro de gravedad de la guerra hacia la Península Ibérica).
Con España fuera de la guerra, la estrategia de neutralidad es un imperativo de la diplomacia con el propósito de no provocar la hostilidad en los beligerantes y Salazar no toleró desvíos de los diplomáticos que arriesgaran su política externa. Cuando el cónsul portugués en Burdeos, Aristides de Sousa Mendes concedió una gran cantidad de visados a judíos en fuga de los nazis, ignorando las instrucciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, Salazar fue implacable con él y lo destituyó.
[editar] La exoneración de Aristides de Sousa Mendes
Salazar dio instrucciones explícitas a sus embajadores para que limitasen la concesión de visados a personas que pretendían huir de Francia cuando ésta fue invadida por Alemania. En el verano de 1940, miles de personas en fuga, muchas de ellas judíos que temían por su vida en caso de caer en manos de los nazis, se dirigen a las embajadas y consulados portugueses en Francia, suplicando por el derecho a un visado de entrada en el país. En contra de las instrucciones de Salazar, Aristides de Sousa Mendes, cónsul portugués en Burdeos, concedió gran cantidad de visados, habiendo probablemente salvado a miles de personas del Holocausto. Salazar destituiría a Aristides, retirándole los derechos a la totalidad de sus pensiones, acabando el ex cónsul por pasar el final de su vida en Portugal en la miseria. Sin embargo, finalizada la guerra, Salazar se congratuló públicamente de haber salvado la acción de Portugal a tantas personas de los horrores del Holocausto. A pesar de ello, Aristides de Sousa Mendes, fallecido en 1954, sería apenas rehabilitado en los años 80 del s.XX, después de la revolución de los claveles y más de una década después de la muerte de Salazar.
De la misma forma trataría Salazar al embajador de Portugal en Londres por haber manifestado públicamente una posición anglófila.
[editar] El papel de las Azores
En 1943 los Aliados intentan utilizar las Azores como base de apoyo. El gobierno de Portugal, sin evitar la presión, cede. Pero Salazar negocia como contrapartida el suministro de armamento (temiendo un posible ataque de Alemania) y la garantía de la restitución de la soberanía portuguesa en Timor al acabar la guerra.
Con los canales diplomáticos y comerciales abiertos con ambos bandos beligerantes, la balanza comercial portuguesa mantuvo saldo positivo durante buena parte del conflicto.
[editar] Guerra Colonial en Ultramar
Defensor de una política colonialista, Salazar alimenta la guerra colonial con el propósito del mantenimiento de la unidad territorial de los territorios ultramarinos bajo la bandera portuguesa. Practica una política de aislacionismo internacional bajo el lema "Orgullosamente solos", cuando la comunidad internacional promueve la descolonización africana, llevando a Portugal a un menor avance cultural y económico.
Impedido por un accidente doméstico incapacitante (se rompió accidentalmente la cadera), es apartado del gobierno en 1968, siendo sustituido por Marcelo Caetano. Hasta fallecer en 1970 quienes lidiaban diariamente con él le hacían creer que todavía gobernaba el país, incluso después de haber asumido el gobierno Marcelo Caetano.
[editar] La oposición de los Sindicatos
Salazar defendía una posición ligeramente antisindicalista. Muchas personas no estuvieron de acuerdo con sus ideas y se rebelaron. La mala interpretación de la posición de Salazar a este respecto llevó a embarazosos epsiodios, en los cuales la GNR (Guardia Nacional Republicana) causó muchos heridos y muertos. Véase Catarina Eufémia para más detalles sobre las manifestaciones sindicalistas en el Portugal salazarista.
| Predecesor: Óscar Carmona |
Presidente de la República Portuguesa 1951 |
Sucesor: Francisco Craveiro Lopes |
| Predecesor: Costa e Oliveira |
Primer Ministro de Portugal 1932 - 1968 |
Sucesor: Marcelo Caetano |
Véase también:

