Anomia asiliente

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La anomia asiliente es una actitud enferma, una conducta desviada de la norma, que se caracteriza principalmente por transformar la visión real de sí mismo, por una visión errónea. Siendo capaz, demuestra la incompetencia del individuo y del grupo social para resolver problemas y para alcanzar un alto estándar de vida. Hace que se obtengan resultados negativos ante la adversidad. La anomia asiliente social es producida por los cambios estructurales que forman diferencias, marginación y exclusión social, racial y étnica. Podría ser lo opuesto de la resiliencia social y llamarse asiliencia social. Forma la creencia de que no se puede lograr realizar o alcanzar satisfacer la mayoría de las necesidades o motivaciones humanas, cuando en realidad sí se puede. La creencia de ser incompetente ante la adversidad sin serlo. Se considera el concepto de anomia asiliente como una transformación importante que afecta directa y negativamente al desarrollo socioeconómico de grandes grupos sociales (Flores, 2006).

La anomia asiliente tiene una orientación y aplicación diferente a la anomia. Y para diferenciarla se le llama Anomia Asiliente, como ya también le llama el IIID. Este término, anomia asiliente, fue acuñado por el Dr. Dagoberto Flores Olvera en el año 2006.

En una sociedad con un alto nivel de diferenciación social como es la latinoamericana, Emile Durkheim hubiera vuelto a definir la anomia como lo hizo en 1893, en su publicación La división del trabajo en la sociedad: un estado sin normas que hacen inestables las relaciones del grupo, impidiendo así su cordial integración. Esto surge cuando se interrumpe el orden colectivo permitiendo que las aspiraciones humanas se eleven por encima de toda posibilidad de alcanzarse y en su estado extremo puede llevar al suicidio.

Merton (1964) aporta una definición con mayor orientación y más específica en aplicación: las estructuras sociales ejercen una presión definitiva en ciertas personas de la sociedad, de tal manera que producen una conducta inconformista en vez de una conformista. Cuando sucede un colapso entre los medios institucionales y las metas culturales, en el acceso exitoso a los objetivos de una sociedad por medios legítimos, se produce una conducta desviada llamada anomia. Se puede imaginar una cadena histórica de colapsos interruptores del orden colectivo, como una cadena de anomias, una sobre la otra. Como el caso de una comunidad pequeña en armonía, que es capturada y transformada en esclavos por otra comunidad más poderosa, para luego caer una y otra vez en las manos de diferentes comunidades étnicas, raciales y sociales. Transformando sus valores, creencias, costumbres y normas, una y otra vez. Transformando, evolucionando, y reproduciendo este efecto de generación en generación, hasta crear una gran anomia que hace prevalecer la sumisión, abnegación y adaptación al medio hasta sentir un bienestar subjetivo aun ante la muerte. Acaso, al final de la cadena se encuentra una gran pobreza como disfraz de una nueva forma virtual de esclavitud, con un poco de mejores prerrogativas, que le permiten a los grupos más fuertes, aunque indiferentes, sentirse bien y ajenos de causa.

Aunque se hace referencia a los conceptos de anomia de Durkheim y Merton, la anomia asiliente no es el mismo tema de la anomia. Ni siquiera una derivación o subdivisión. La anomia se enfoca sociológicamente y la anomia asiliente psicológicamente. Aunque la anomia asiliente retoma algunos conceptos de la anomia, en realidad está más relacionada con la Resiliencia, que es lo opuesto de la anomia asiliente.

En 1962, en Washington, D.C. se reunieron miles de personas de la Asociación Americana de Sociología, para tratar el tema de “Anomia y la conducta desviada: una crítica”. En esta reunión se dijo que la anomia es esa conducta desviada que hoy en día, las sociedades urbanas modernas enfatizan en el estado de las metas exitosas competitivas como ganancias materiales y mayor educación, pero estas proveen de medios limitados para que cada uno pueda alcanzar esas metas legítimamente, dada las diferencias del estado racial y étnico, así como particularmente de las clases sociales. La mayor presión para producir una conducta desviada surge entre los grupos socioeconómicos más bajos, donde las oportunidades para adquirir bienes materiales y educación de calidad son menores.

Hay otras dos formas en que la anomia es definida. Una social (Atteslander, 1999) y otra trans-cultural psiquiátrica (Jilek, 1985). Las investigaciones de Atteslander concluyen en llamar a la anomia como una condición de estructuras socioeconómicas que aparecen durante períodos con cambios estructurales rápidos, cuando el proceso social sistemático que refuerza la integración social declina en su trayectoria y fuerza; al mismo tiempo se destaca una mala integración entre las estructuras sociales y culturales. Este estado de anomia se asocia con una gran dificultad de adaptación del individuo, lo que resulta en: una pérdida general de la orientación social, el desarrollo de sentimientos de inseguridad, alto nivel de miedos injustificados, desarrollo de marginalización, aumento de sobre-expectativas incontroladas, sentimientos de relativa privación, y dudas de la legitimidad de los principales valores sociales.

Esta forma de anomia es relacionada con la "Resiliencia". Específicamente con la Resiliencia (psicología) concebida en la psicología. Aunque en estos tiempos los estudiosos del habla inglesa proponen una diferencia entre "resilience" y "resiliency". Parecida a como lo proponen entre "freedom" y "liberty". El primer concepto se refiere al proceso que es calificado como resiliente. El segundo, se refiere al estado de resiliencia. Sobre este respecto hay aún discusiones encontradas en las literaturas recientes. En español aún no se encuentra una explicación que haga esta diferencia. La relación de la anomia asiliente con la resiliencia, amplía comparativamente la propuesta de resiliencia.

La palabra resiliencia es de origen latino. Viene del verbo resilio, que significa saltar hacia atrás, rebotar (rebondir), repercutir. En psicología, psicología social y sociología no se le asocia a resistir, sino a sobreponerse a la adversidad y reconstruirse. A la capacidad de afrontar (no enfrentar) la adversidad. Y a recuperar el estado original que se tenía antes de la adversidad.

En física, resiliencia es la resistencia al choque, expresado en kilogramos por centímetro cuadrado. Aunque se origina en el área de la física de los materiales, su uso se ha extendido a los social y psicológico.

Al igual que la anomia social, la resiliencia social es definida por varios investigadores como una actitud que da a la persona o a un grupo social una capacidad. Así por ejemplo, Rutter 1987, define la resiliencia como la capacidad de convertir la adversidad en oportunidad de reto, evitando estresores negativos; contribuye a desarrollar la habilidad para tratar efectivamente al estrés y a la crisis. Vuelve a la persona resistente y adaptativa al cambio.

Años más tarde, en 1998, Grotberg define la resiliencia como una capacidad universal que permite a una persona, grupo o comunidad el prevenir, minimizar, o sobreponer los efectos dañinos de la adversidad. La resiliencia parte de un contexto social.

Boris Cyrulnik (1999) considera que no se puede ser resiliente uno sólo, pues la resiliencia se construye en interacción con el entorno y con el medio social. Aunque se considera que todos nacemos con resiliencia, la que va siendo disminuida por los padres y maestros de los 2 a los 19 años de edad, convirtiéndola en anomia asiliente. Es de interés de la sociología, la antropología, la psicología social y la psicología.

Más recientemente Murray (2003), define la resiliencia como una actitud que permite resultados positivos al individuo ante la adversidad, sin importar cuán difícil sea. Respondiendo o afrontando exitosamente a la adversidad y a todos los problemas de la vida, desarrollando fortalezas para resistir a la adversidad.

En esta artículo definimos la resiliencia a partir de la definición de Murray: es una actitud y una conducta orientada a la norma, que se caracteriza principalmente por transformar la visión real de uno mismo, por una visión que demuestra la competencia del individuo y el grupo social para resolver problemas y para alcanzar un alto estándar de vida, haciendo que se obtengan resultados positivos ante la adversidad. Es producida por cambios estructurales que forman integración sin diferencias sociales, raciales y étnicas. Se asemeja a aquella pelota de tenis que es duramente golpeada hacia el suelo, pero de inmediato rebota y se eleva más rápidamente hacia el cielo. Mientras más duro se le tira al suelo, más alto se levanta (Flores, 2007). Así a la anomia asiliente se le debería de llamar Asiliencia. Y a los que la padecen, personas asilientes. Albert Bandura asegura que un sentido resiliente de eficacia requiere una experiencia en sobreponerse a los obstáculos por medio de un esfuerzo perseverante (Bandura, 2002: 3). Es la forma más efectiva de crear un sentido fuerte de eficacia personal. Las creencias eficaces contribuyen a la motivación en diferentes formas: Estas determinan los goles que las personas establecen para ellas mismas, cuanto esfuerzo ellos dedican, cuanto esfuerzo ellos dedican para perseverar ante las dificultades y la resiliencia dedicada ante los fracasos. Cuando las personas que desconfían de sus capacidades enfrentan obstáculos y fracasos, disminuyen sus esfuerzos o se dan por vencidos muy rápido (Bandura, 2002: 8). Esta es una descripción clara de la asiliencia crónica de los pobres.

Ann S. Masten (en Flynn, 2006) confirma que la resiliencia (resilience) infiere sobre qué tan bien ha respondido un sistema al afrontamiento de un reto. Este concepto se puede aplicar a cualquier sistema humano u organización humana, como la familia, una escuela o una comunidad. Si no ha habido reto ese individuo, familia o cualquier otro tipo de sistema puede ser descrito como competente o exitoso, pero no resiliente. Los investigadores de la resiliencia han juzgado frecuentemente el cómo le ha ido a un niño en términos de su progreso o éxito en el alcance de las metas de desarrollo durante su crecimiento. Algunas metas son universales como caminar, comunicarse. En cambio otras no, como alcanzar un logro académico, llevarse bien con otros, seguir las reglas de conducta de la comunidad. Mientras se da la transición al convertirse en adultos surgen nuevas metas de desarrollo en el trabajo, en las relaciones románticas, o en el volverse padres. Afrontando infinitas adversidades durante toda la vida. Hay muchos tipos de riesgos y adversidades en la vida de una persona. Desde un evento agudo indeseable hasta una situación crónica que se caracteriza por estar en peligro o por un riesgo persistentemente alto y acumulativo.

Los padres de hoy deben saber que educar a sus hijos se trata de formarlos capaces para afrontar cualquier adversidad de la difícil vida por venir. La única forma de criar hijos hoy en día es formarlos resilientes, dejando que surja la resiliencia con la que nacieron. No involucrándose constantemente en su crecimiento, creyendo equivocadamente que el papel de un padre o madre es el de dar órdenes constantemente.

Correlaciones claves con buenos resultados han permitido hacer una lista de factores asociados con la conducta resiliente en niños y jóvenes:

Relaciones y paternidad. (crianza formativa)

  • Conexiones fuertes con uno o más padres efectivos.
  • Formación de calidad (provee afecto, reglas, monitoreo, expectaciones, socialización).
  • Lazos con otros adultos pro sociales (red de parientes, tutores, maestros, ancianos).
  • Conexiones con colegas o semejantes pro sociales.

Diferencias individuales.

  • Habilidades para aprender y resolver problemas (Inteligencia).
  • Habilidades de auto regulación (autocontrol de la atención, emociones, impulsos).
  • Visión de sí mismo y de sus capacidades positiva (auto-eficacia y auto-valor).
  • Perspectiva de la vida positiva (creencias de que la vida tiene significado, fe y esperanza).
  • Cualidades de atracción (sociales, académicas, deportivas, personalidad carismática, talentos).

Entorno comunitario.

  • Escuelas efectivas.
  • Oportunidades para desarrollar habilidades y talentos valiosos.
  • Comunidad de calidad (Seguridad, supervisión colectiva, organizaciones positivas como el Escultismo, servicios de emergencia).
  • Conexiones con organizaciones pro sociales (Clubs, grupos religiosos).
  • Ventajas socioeconómicas.

Una formación con anomia asiliente, como crecer entre la pobreza o haber tenido padres autoritarios-sobre protectores, puede dejar a un niño altamente vulnerable para la adversidad y lo deja muy mal equipado para alcanzar las metas de desarrollo que le esperan por delante.

Es inminente en los países menos desarrollados el promover programas de resiliencia para TODOS los niños en riesgo y no en riesgo. Promover simultáneamente programas de resiliencia para padres de familia y académicos. Si no se cuida y cultiva la resiliencia puede ser substituida por la anomia asiliente.

La anomia asiliente se asemeja al águila que nace entre los pollitos y toda su vida se cree gallina sin ni siquiera intentar volar alto. Muere creyendo que fue gallina. En los países menos desarrollados hay muchas personas que se siguen muriendo creyendo que son gallinas y sin poder resolver o afrontar sus adversidades cotidianas. Es de recordar como por muchos años la sociedad y varias religiones convirtieron a la mujer en un ser débil, sumiso y abnegado. Se le hizo creer que era así su naturaleza hasta que después de varios intentos en la revolución francesa, 1911, en la primera y la 2.ª guerra mundial descubre que no era así y lo divulga a todo el mundo. Hay países y algunos pueblos que aun no les ha llegado esta verdad. Hay países menos desarrollados que no sólo la mujer cree que es incapaz, también los hombres se sienten con anomia asiliente sin saberlo. Posiblemente ellos mueran sin saberlo.

Un excelente ejemplo de formación resiliente en un niño, que fue resiliente hasta su muerte, es Robert Baden-Powell (BP), Barón de Gilwell Fundador del Movimiento Scout Mundial; un movimiento constructor de resiliencia. BP se convirtió, en un destacado autor en materia de educación y formación juvenil. Sus ideas, plasmadas en "Escultismo para Muchachos" y otras obras, inspiraron a grupos de jóvenes en todo el mundo para convertirse en resilientes para la vida. A sus ocho años y cuatro días, escribió una pequeña composición que tituló "Leyes para mí cuando sea viejo", en la que incluía dos ideas importantes: Yo quisiera que la gente pobre sea tan rica como nosotros, es justo que ellos sean tan felices como nosotros; serás bueno esforzándote por serlo…

Como autodidacta desarrolló en él la habilidad de: pintar con ambas manos, cantar en coro, fútbol, arte teatral, exploración, cacería, rastreo y acecho. Escribió incansablemente, libros y artículos sobre el desarrollo humano basado en: afrontamiento de las adversidades, autoestima, autonomía, consciencia, esperanza, responsabilidad, y tolerancia a la diversidad y a la frustración, que son los fundamentos de la resiliencia. Todo eso lo hizo destacar en lo que emprendía. Ganó títulos y condecoraciones. Siempre alcanzaba sus metas. Suscitó en todos el sentido de aventura y el amor a la vida al aire libre que es tan fuerte en la infancia. Su último mensaje fue su "testamento scout" donde incluye entre otras cosas: He tenido una vida muy dichosa, y quiero que cada uno de vosotros la tenga también. Creo que Dios nos puso en este mundo maravilloso para que fueramos felices y disfrutáramos de la vida. La felicidad no procede de ser rico, ni siquiera del éxito en la propia carrera, ni de concederse uno todos los gustos. Un paso hacia la felicidad es hacerse sano y fuerte cuando niño, para poder ser útil y así gozar de la vida cuando se es un hombre. El estudio de la naturaleza os mostrará cómo Dios ha llenado el mundo de belleza y de cosas maravillosas para que las disfrutéis. Contentaos con lo que os haya tocado y sacad el mejor partido de ello. Mirad el lado alegre de las cosas en vez del lado triste. Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis.

Ahora este movimiento podría profundizar en los estudios de la resiliencia para transformar su programa anual e implementarlo en toda actividad, como una excelente forma de promover la resiliencia en el mundo de hoy, tan diverso, tan cambiante y tan lleno de adversidades.

Habría que aplicar una herramienta universal que midiera los niveles de resiliencia y anomia simultáneamente como lo hace el Test IAR (Test sobre los inventarios de anomia asiliente y resiliencia), ya desarrollado y validado en el Instituto Internacional de Investigación para el Desarrollo, A.C. o IIID por el Dr. Dagoberto Flores Olvera (Flores, 2007). Es relevante medir estos niveles en muestras de grupos sociales por país y comparar las tendencias de la pobreza, la anomia asiliente y la resiliencia. Buscar explicación de porqué hay mayor Anomia asiliente en los países menos desarrollados.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Atteslander, P. et al. (1999). Comparative Anomie Research. Hidden barriers-hidden potential for social development. Ashgate. ISBN 1-84014-887-X (Hbk). 
  • Bandura, Albert (2002). Self-efficacy in changing societies. Cambridge University Press. ISBN 0-521-58696-8. 
  • Clinard, Marshall B. (1971). Anomie and Deviant Behavior. Free Press. 
  • Cyrulnik, Boris (2007). Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Gedisa. ISBN 978-84-7432-926-1. 
  • Durkheim, Emile (1961). On anomie. In Images of Man. Mills C.W. 
  • Flores Olvera, Dagoberto (2010). Cultura y crisis en la pobreza latinoamericana. Presente y futuro. LASA. 
  • ____ (2009). La transición a la democracia en Latinoamérica y la pobreza. 53o Congreso Internacional de Americanistas. 
  • ____ (2007). El concepto de pobreza y la cultura de América Latina. UAEM. ISBN 978-970-92-4690-8. 
  • ____ (2006). ¿Es suficiente con mejorar la educación para reducir la pobreza extrema?. UAEM. ISBN 968-835-981-5. 
  • Flynn, Robert J., Peter M. Dudding y James G. Barber (2006). Promoting resilience in child welfare. University of Ottawa Press. ISBN 0-7766-3553-0. 
  • Grotberg, E.H. (2001). Resiliencia, Descubriendo las propias fortalezas. Paidós. ISBN. 
  • Merton, R.K. (1964). Anomie, anomia and social interaction: contexts of deviant behavior. The Free Press. ISBN. 
  • Murray, C. (2003). Risk Factors, Protective Factors, Vulnerability, and Resilience, Remedial. Special Education. ISBN. 

o contacte al Dr. Dagoberto Flores en daflores@prodigy.net.mx

Enlaces externos[editar]