Animita

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Deudos que cuidan la animita.

Una animita es un lugar de veneración religiosa o mitológica. Generalmente, se desarrolla como un templete, ermita, capilla o santuario, construcciones que recuerdan de un hecho trágico en espacios públicos. También se establece como sitio de veneración informal de santidades o personajes a los que se atribuye alguna característica extraterrenal.

Contenido

[editar] Etimología

El término «animita» es el diminutivo de «ánima» (alma). Esta palabra se utiliza exclusivamente en Chile. En Argentina se desconoce el término, y se les denomina simplemente "capilla".

[editar] Descripción

En Sudamérica, producto de una combinación de creencias como el animismo, politeísmo y religiones convencionales, es habitual reconocer estos espacios en plena vía pública. De hecho, algunas animitas ya han alcanzado dimensiones inimaginables, como el templo erigido en honor a la Difunta Correa (en la provincia de San Juan, Argentina) o el muro de Romualdo Ibáñez (en la comuna de Estación Central, en Santiago de Chile).

Placas puesta por fieles tras ser cumplidas sus peticiones. (Foto de Romualdito en Santiago de Chile)
Familiares y amigos visitan la animita de un joven de una barra Brava chilena atropellado en La Florida (Chile), en la noche de Año Nuevo.

Existe tal respeto por esta modalidad de creencia que, en el caso de la animita de Romualdo Ibáñez, se hizo una remodelación mayúscula en el sector, como parte de un proyecto de renovación urbana, no obstante, la centenaria pared de ladrillos quedó intacta.

Se entiende que los fallecidos en circunstancias trágicas dejan su alma o ánima vagando en el lugar donde cayeron o son sepultados y de esta forma necesitan de la construcción de los templetes donde sus deudos le pondrán velas. Entonces, le pueden pedir que intervenga frente a santos o el mismo Dios para que les soluciones problemas y si este asunto es resuelto el deudo le debe agradecer poniéndole una placa. A medida que se juntan las placas se entiende que es una animita milagrosa y aumenta la cantidad de fieles. De esta forma las animitas vienen a cumplir (o suplir) la función de los santos populares en otras naciones católicas. La diferencia está en que la Iglesia Católica acepta como santos a personas de intachable conducta y tras un proceso; mientras que las animitas pueden pertenecer a delincuentes fusilados (como Dubois o Santos Guayama), agnósticos (Balmaceda) o simples personas muertas trágicamente (como Lázaro Blanco, alcanzado por un rayo, o Elvirita Guillén violada y asesinada). Por esta razón la Iglesia Católica no acepta este tipo de culto aunque las personas que las practican no lo ven como «anti católico» sino todo lo contrario, como una parte de la Iglesia. El mejor ejemplo es los mecanismos que usan los que desean santificar los amuletos de San La Muerte, quienes los ingresan a escondidas a las misas y los sostienen durante las bendiciones del sacerdote.

Las animitas también son levantadas por grupos no religiosos ni siquiera vinculados con la religión católica ya que en Chile se pueden encontrar animitas a personas asesinadas durante el Régimen Militar. En este caso grupos de activistas pro Derechos humanos (laicos por definición) y partidos políticos de izquierda (tradicionalmente anticlericales y ateos) usan la animita como un cenotafio. Las barras bravas del los equipos de futbol, también crean animitas y visitan sus caídos en forma trágica.

Animita semiabandonada de un hombre asesinado (c. 1940) en una calle del sector de Ñuñoa (en Santiago de Chile).

No todas las animitas son famosas. Hay algunas que yacen abandonadas y olvidadas. Otras son hermosas y floridas. Basta que un sujeto fallecido en trágicas circunstancias tenga unos pocos pero leales deudos para que le levanten un templete o santuario. Según investigadores y estudiosos del tema, la animita es un hábito dentro de la idiosincrasia de los pueblos, desarrollada por la necesidad de venerar la muerte y eternizar la memoria del occiso.

Puesto que las animitas tiene un origen popular no siempre quedan claras las circunstancias que le dan origen, produciéndose una serie de mitos que compiten en transformarse en una verdad oficial, es así que no se sabe sobre el destino del hijo de la Difunta Correa o el nombre de Romualdito o del que mató al Gauchito Gil, etc.

Un aspecto interesante que refleja el sincretismo cultural es el dejar regalos en la animita destinados al fallecido. Tiende a respetarse y permanecer en ese lugar.

Existen animitas de carretera, que se construyen en el lugar donde falleció la víctima en el entendido que su alma (ánima) permanece en dicho lugar y de cementerios que se veneran donde es sepultado el cuerpo.

[editar] Animitas famosas

Animita con un cigarro de regalo para el occiso.

[editar] En Chile

[editar] En Argentina

[editar] En Paraguay

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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