Anfípolis

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Anfípolis (en griego antiguo Aμφίπολις Amphípolis, en griego moderno Αμφίπολη Amfípoli) fue una ciudad griega de la Antigüedad, en Macedonia oriental, situada en la península semicircular formada por el río Estrimón a 4 km de su desembocadura. Su nombre se debía precisamente a esa situación. Estaba en una encrucijada de caminos, al oeste del monte Pangeo. El río la unía con el puerto de Eyón.

Los orígenes de la ciudad[editar]

Vista del delta del Estrimón desde la acrópolis de Anfípolis. En primer plano se pueden observan los restos de un antiguo gimnasio.

La ciudad pertenecía en el siglo VI a. C. a la tribu tracia de los edones y su nombre era Ennea Hodoi.[1]

Darío I envió al general Megabazo al oeste a someter a los peonios, en el valle alto del Estrimón y llegó hasta la ciudad de Eyón, en la desembocadura del río, y la convirtió en la capital aqueménida de Europa. Los edones proveían de lo necesario a la guarnición persa.

En 492 a. C., los persas además de haber sometido a los jonios y haber pacificado Tracia, anexionaron Macedonia a su imperio.

A lo largo de todo el siglo V a. C., Atenas buscaba asegurarse el control de Tracia que revestía una gran importancia estratégica por sus materias primas, metales preciosos (oro, plata) del Pangeo, madera, indispensable para la construcción naval, y por ser la ruta marítima de los estrechos que garantizaba el aprovisionamiento de trigo de Escitia.

El lugar en que estaba situada Anfípolis lo intentó colonizar Aristágoras de Mileto en el 497 a. C. Trató de establecerse en Mircino de Tracia, ciudad junto al Estrimón a 7 km al norte de Anfipolis, pero murió luchando con los tracios edones.[2] [3]

Cuando Jerjes I invadió Grecia en la campaña del año 480 a. C. su ejército cruzó el río Estrimón en Ennea Hodoi. Heródoto relata que, al saber el nombre de la ciudad (cuyo significado es nueve caminos), los persas enterraron vivos a nueve hombres jóvenes y nueve doncellas de entre la población nativa.[4]

En el invierno de 476-475 a. C., los atenienses volvieron a intentar conquistar la zona. Cimón puso asedio a Eyón, situada en la desembocadura del río Estrimón, en las proximidades de Anfípolis y que estaba en poder de los persas. La tomó y esclavizó a sus habitantes.[5]

Algunos años después, hacia el 465-464 a. C., lo intentaron de nuevo los atenienses, que enviaron a Sófanes y a Leagro al mando de 10.000 colonos, pero los tracios edones acabaron con la expedición, matando a muchos en Drabesco o en Dato.[6] [7]

Veintiocho años después Hagnón, el estratego ateniense hijo de Nicias, consiguió conquistarla. La ocupó en 437-436 a. C., refundó la ciudad y estableció colonos, tanto atenienses como griegos de otras polis. Los colonos habían partido del puerto de Eyón que, tras haber sido conquistada por Cimón, había sido convertido en emporion ateniense. Hagnón planificó la ciudad de forma que por tres de sus lados estaba defendida por el río Estrimón y en el cuarto construyó una muralla.[8] También acometió la tarea de la construcción de un puente.

Anfípolis prosperó y fue una de las colonias atenienses más valiosas. Eclipsó a Eyón que acabó convirtiéndose en su puerto.

Plano esquemático de Anfípolis.

La nueva fundación se llamó Anfípolis, literalmente «en torno a la ciudad», nombre sobre el cual los lexicógrafos han discutido ampliamente, a pesar de las explicaciones muy claras de Tucídides, que señala que su nombre era debido a que estaba rodeada por el río Estrimón por ambos lados[9] : una noticia de la Suda (presente también en el Lexicon de Focio) lo comenta y recobra una explicación proporcionada, según Harpocración, por Marsias de Pela,[10] según la cual una población numerosa vivía alrededor de la ciudad. Más frecuente, y también mucho más verosímil es la explicación dada por el gramático Julio Pólux[11] : el nombre indicaría la vecindad de un istmo o de un vado. Pero es el Etymologicum Genuinum el más explícito, con la siguiente definición: «ciudad de los atenienses o de Tracia, que se llamaba anteriormente Nueve Caminos, (así llamada) porque está delimitada y rodeada por el río Estrimón» [12] Esta descripción corresponde efectivamente al emplazamiento de la ciudad (ver esquema contiguo) y a la descripción de Tucídides.

Anfípolis fue desde entonces el principal punto de apoyo ateniense en Tracia y, como tal, el punto de mira de sus adversarios lacedemonios: el elemento ateniense era muy minoritario en la ciudad y el general espartano Brásidas consiguió ponerla en contra de su metrópolis en 424 a. C., sobre todo, gracias a la ayuda de los habitantes de la localidad vecina de Argilo.[13] Una expedición de socorro, que contaba con naves de la isla de Tasos, dirigida por el estratego (e historiador) Tucídides hubo de conformarse con socorrer a Eyón sin lograr apoderarse de Anfípolis al llegar demasiado tarde.[14] Este fracaso le supuso el exilio a Tucídides.

Una nueva expedición ateniense, bajo el mando de Cléon fracasó de nuevo en 422 a. C. Cleón y su adversario Brásidas encontraron la muerte en una batalla bajo los muros de Anfípolis.[15] A Brásidas, desde entonces, los anfipolitas le tributaban honores de héroe.[16]

Anfípolis mantuvo desde entonces la independencia hasta el reinado de Filipo II.

Los atenienses tuvieron que ceder y firmar la Paz de Nicias, con la promesa de una futura devolución de Anfípolis por parte de Esparta;[17] pero la devolución estipulada no se produjo ya que los colonos (entre los cuales los atenienses eran minoría) rehusaron volver a la Confederación de Delos, lo que constituyó un motivo más de conflicto entre la dos potencias.[18] Anfípolis formó una estrecha alianza con Olinto.

Cuando se remprendió la guerra en el año 413 a. C. (Guerra de Decelia), la lucha por Anfípolis se reanudó, pero los atenienses no lograron reconquistar la ciudad.[19] Su reconquista fue un objetivo prioritario para Atenas hasta el final de la Guerra del Peloponeso en 404 a. C.

En la primera mitad del siglo IV a. C. los atenienses intentaron recobrarla por la vía diplomática, principalmente durante el gobierno de Calístrato, pero no lo consiguieron.

En la época clásica está atestiguado el culto en la ciudad a Atenea.[20] El gramático Zoilo fue uno de sus ciudadanos más celebres.

De colonia ateniense a ciudad romana[editar]

Fortificaciones y puente de Anfípolis.

En 365 a. C. el rey Pérdicas III de Macedonia precisó de la ayuda de Atenas y cooperó con el comandante ateniense Timoteo en la conquista de Anfípolis. Pero una vez conquistada el rey de Macedonia se la apropió y rompió la alianza con Atenas.

En 357 a. C., Filipo II hizo saltar el cerrojo que formaba Anfípolis en el camino hacia Tracia y conquistó la ciudad, que Atenas había intentado recuperar en vano en los años precedentes. Según el historiador Teopompo, esta conquista habría sido objeto de un acuerdo secreto entre Atenas y Filipo II, por el cual, el rey macedonio se habría comprometido a entregar la ciudad a cambio de la plaza fuerte de Pidna. Pero el macedonio incumplió el tratado al no ceder Anfípolis y sitiar Pidna.

Atenas entró en negociaciones con Filipo II, le ofreció ayuda a cambio de Anfípolis. Filipo aceptó y retiró las fuerzas macedonias de la ciudad, que pasó a ser independiente. Los atenienses esperaban apoderarse fácilmente de ella, aislada y sin aliados o protectores, pero el ataque de Timoteo de Atenas fue rechazado con la ayuda de Olinto (359 a. C.) A continuación Filipo II, consolidado en el poder, regresó a la ciudad y la ocupó. Estableció una guarnición y los enemigos de Macedonia fueron enviados al exilio. En 357 a. C., una revuelta entre los aliados atenenienses incitada por el sátrapa de Caria, Mausolo, impidió a los atenienses cualquier acción militar sobre Anfípolis.

Tras la conquista por Filipo, la ciudad no fue incorporada inmediatamente al reino macedonio (Hatzopoulos 1996) y conservó durante algún tiempo sus instituciones y una cierta autonomía. En aquel momento la frontera macedonia aún no se había extendido al este. Filipo instaló, no obstante, a macedonios en Anfípolis y la ciudad, llegó ser de hecho macedonia: la nomenclatura, el calendario y la moneda. Referente a la moneda, las estáteras de oro salidas del nuevo taller construido por Filipo, para acuñar el oro del monte Pangeo, reemplazaron a las dracmas anfipolitanas.

Bajo el reinado de Alejandro Magno, Anfípolis fue una importante base naval, y tres de los más célebres almirantes de Macedonia vivieron en Anfípolis: Nearco, Andróstenes y Laomedonte, cuya sepultura estaba indicada probablemente por el famoso león de Anfípolis. Alejandro planeó construir un lujoso templo dedicado a Artemisa Taurópola, que finalmente no fue erigido. Después de su muerte el 11 de junio de 323 a. C., su viuda Roxana se estableció en Anfípolis.

Fresco de una casa helenística de Anfípolis.

Anfípolis se convitió en una de las principales estaciones del camino real de Macedonia oriental (como atestigua un mojón encontrado entre Filipos y Anfípolis que proporciona la distancia desde esta última), además de la Vía Egnatia, la principal vía romana que atravesaba el sur de los Balcanes. Además de las murallas de la ciudad (cf. fotografía), de este periodo no quedan restos y sólo pueden comtemplarse el gimnasio y una rica casa decorada con frescos muy bien conservados (cf. fotografía).

Si el plano de la ciudad es mal conocido, sus instituciones no lo son, gracias a una rica documentación epigráfica: una ordenanza militar de Filipo V y una ley efébica fueron encontradas en el gimnasio.

Tras la victoria final del ejército romano sobre Macedonia en 168 a. C., en la batalla de Pidna, Anfípolis pasó a ser la capital de la primera de las cuatro mérides, creadas por los romanos para reemplazar al reino de los Antigónidas. La reorganización de Macedonia la llevó a cabo el cónsul Lucio Emilio Paulo Macedónico.

Durante la guerra contra Bruto y Casio que terminó en la Batalla de Filipos, fue base de los triunviros en el año 42. Estos, después de la batalla, para impedir el reagrupamiento de los supervivientes de los cesaricidas, la colocaron bajo el control de Cayo Norbano Flaco, y, como premio a su lealtad, la declararon ciudad libre (civitas libera), es decir, nominalmente independiente y aliada de Roma.

Pablo de Tarso la visitó en el año 50 de camino a Tesalónica.

La renovación de la antigüedad tardía[editar]

Capitel paleocristiano con prótomes de carnero de Anfípolis.

Al final de la antigúedad, Anfípolis participó de la prosperidad económica de la provincia romana de Macedonia, cuyo testimonio es la multiplicación de iglesias cristianas. Significativamente, sin embargo, estas iglesias fueron construidas en un área restringida, al abrigo de los muros de la acrópolis: son el signo de que el gran perímetro fortificado antiguo no era defendible, y de que la población de la ciudad había disminuido considerablemente.

No obstante, el número, el tamaño y el lujo de las iglesias construidas entre el siglo V y el VI eran impresionantes: cuatro basílicas adornadas con ricos pavimentos de mosaicos y una cuidada escultura arquitectónica (ver el capitel con prótomes de carnero) han sido excavadas, así como una iglesia de planta central, hexagonal, que recuerda la de la San Vital de Rávena. Esta actividad edilicia sólo puede comprenderse sabiendo que la Iglesia local acertó al beneficiarse de los antiguos circuitos del evergetismo, lo que desembocó en que la riqueza agrícola se tradujera en el crecimiento arquitectónico del centro urbano.

Anfípolis fue entonces un obispado sufragáneo de Tesalónica; el obispo es mencionado por primera vez en 553.

De la reducción del área urbana a la desaparición de la ciudad[editar]

Las invasiones eslavas de finales del siglo VI acabaron por arruinar progresivamente el territorio interior anfipolitano, y acarrearon el declive de la ciudad, cuyos habitantes se replegaronn en un primer momento en la acrópolis. Las murallas fueron preservadas, gracias a los materiales de construcción saqueados (spolia) y reutilizados de los diversos monumentos de la ciudad; las grandes cisternas, en desuso, de la ciudad alta fueron ocupadas por pequeñas casas y talleres de artesanos. Hacia la mitad del siglo VII, se produjo una nueva reducción del área urbana, con la construcción de una nueva muralla con torres pentagonales, que atravesaba la acrópolis, por enmedio de los monumentos existentes, así como las termas romanas, y sobre todo la basílica episcopal.

La ciudad fue probablemente abandonada en el siglo VIII. El último obispo del que se tiene noticia es en el 787.
Los habitantes se refugiaron en la vecina Eyón, puerto de Anfípolis, reconstruida y vuelta a fortificar en época bizantina, con el nombre de Crisópolis. Dicho puerto conoció una cierta prosperidad, antes de ser abandonado en la época otomana. Los bizantinos la denominaron Popolia, y actualmente poese el nombre de Neokhorio.

Los últimos signos de actividad registrados en las inmediaciones de la ciudad consistieron en la construcción en 1367 de una torre fortificada al norte de la ciudad, por el gran primicerio Juan y el estratopedarca Alexis, con el fin de proteger las tierras que ambos habían donado al monasterio atonita del Pantocrátor.

La exploración de Anfípolis[editar]

Las ruinas de Anfípolis vistas por E. Cousinéry en 1831: el puente sobre el Estrimón, las fortificaciones de la ciudad y la acrópolis.

El sitio ha sido reconocido y descrito por numerosos viajeros y arqueólogos desde el siglo XIX, como E. Cousinéry (1831) (véase grabado adjunto), L. Heuzey (1861), y P. Perdrizet (18941899). Este último sitúa las necrópolis al este de la ciudad antigua. Señala que el vasto conjunto comprendía de norte a sur tres cementerios: el helénico, el imperial y el cristiano.[21] En 1934, M. Feyel, de la École française d'Atenes, dirigió una misión epigráfica y sacó a la luz los restos del león funerario.[22]

Pero las excavaciones no fueron comenzadas, en realidad, hasta después de la Segunda Guerra Mundial y fueron realizadas por la Sociedad Arqueológica de Atenas (Dimitrios Lazaridis entre 1956 y 1984) y el Servicio arqueológico, que sacaron a la luz una necrópolis, la muralla de la ciudad baja y los excepcionales vestigios (pilares de madera) de uno de los dos puentes sobre el Estrimón, el gimnasio, una gran residencia helenística y las basílicas de la acrópolis.

Gran túmulo sepulcral[editar]

En septiembre del 2014 están en curso las excavaciones de una sepultura en Anfípolis que se ha fechado a fines del siglo IV a. C. El túmulo funerario está ubicado en la denominada Colina Kasta, donde ya en la década de 1960 había iniciado excavaciones un equipo bajo la dirección de Dimitrios Lazaridis y donde han vuelto a realizarse trabajos arqueológicos desde el año 2012. El complejo consta de un túmulo que se encuentra rodeado por una muralla de piedra de tres metros de alto y una circunferencia de unos 500 metros.[23] El túmulo cuenta con una avenida procesional que culmina en un pórtico custodiado por dos esfinges de mármol de Tasos,[24] dispuestas en un modo ligeramente similar a los mucho más antiguos leones de la puerta principal de Micenas. Dos cariátides esculpidas también en mármol de Tasos custodian una segunda entrada interior.[25] En el túmulo también se han hallado restos que pertenecen al León de Anfípolis.[24] El equipo arqueológico, dirigido por Katerina Peristeri, cree que este conocido León de Anfípolis, una escultura monumental de un león sedente de mármol, descubierta a principios del siglo XX por miembros del ejército griego, habría servido originalmente como pináculo o coronación del túmulo.[23]

Las características, escala y datación provisional del túmulo funerario motivaron especulaciones en torno a quién o quiénes serían los personajes enterrados en el lugar. Apenas se reveló el hallazgo, circuló en los medios de comunicación la idea de que el complejo pudiera ser la tumba de Alejandro Magno, lo que se considera improbable; la tumba de uno de sus familiares cercanos o colaboradores, como el general Laomedonte o la asesinada esposa de Alejandro, Roxana; o que sea un monumento de conmemoración colectiva en honor a los caídos en la Batalla de Drabesco,[26] [27] refiriéndose a un combate en el que los atenienses fueron derrotados por los edones tracios en el año 465 a. C., ocurrido en fecha muy anterior a la supuesta datación del monumento.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Tucídides I,100.
  2. Tucídides IV,102.
  3. Heródoto V,124-126.
  4. Heródoto VII, 114.
  5. Tucídides I,98.
  6. Tucídides I,100; IV,102.
  7. Heródoto IX, 75.
  8. Tucídides IV,102.
  9. Tucídides IV,102.
  10. FGrH 135/6.
  11. Julio Pólux, Onomasticon IX,27,5.
  12. Etymologicum Genuinum, entrada 725, s. v. Anfípolis en griego: πόλις Ἀθηναίων ἢ Θρᾴκης, ἥτις ἐκαλεῖτο πρότερον Ἐνάοδοι διὰ τὸ περιέχεσθαι καὶ περιοδεύεσθαι ὑπὸ τοῦ Στρυμῶνος ποταμοῦ.
  13. Tucídides IV,102-106.
  14. Tucídides IV,104; IV,106-107.
  15. Tucídides V,3; V,6; V,10.
  16. Tucídides V,11.
  17. Tucídides V, 18.
  18. Tucídides V, 21; V, 35.
  19. Tucídides VII,9.
  20. Tucídides V,10,2.
  21. Paul Perdrizet, Voyage dans la Macédoine première (suite) en Bulletin de correspondance hellénique (1897), p. 514
  22. Su reconstrucción puede verse en el Bulletin de Correspondance Hellénique de 1935.
  23. a b Comunicado de prensa del 22-08-2014. Ministerio de Cultura y Deportes de Grecia
  24. a b Comunicado de prensa del 20-08-2014. Ministerio de Cultura y Deportes de Grecia
  25. Comunicado de prensa del 7-09-2014. Ministerio de Cultura y Deportes de Grecia
  26. Mary-Ann Russon.Amphipolis Greek Tomb Discovery in Pictures: Could Alexander the Great Be Buried Here?. International Business Times, 13 de agosto de 2014.
  27. Arqueólogos encuentran en Grecia una tumba de la era de Alejandro Magno. La Tercera. 12/08/2014 .

Bibliografía[editar]

  • L. Heuzey, H. Daumet, Misión arqueológica en Macedonia, París, 1876;
  • N. Zikos, Anfípolis paleocristiana y bizantina, Athènes, 1989 (guía arqueológica);
  • D. Lazaridis :
    • Anfípolis, Atenas, 1986 (guía arqueológica),
    • La cité grecque d'Amphipolis, in Comptes-rendus de l'Académie des Inscriptions et des Belles-Lettres (CRAI) 1977, 194-214;
  • (en inglés) M. Hatzopoulos, Macedonian Institutions under the King, Atenas, 1996;
  • (en inglés) A. Dunn, “From Polis to Kastron in Southern Macedonia: Amphipolis, Khrysoupolis, and the Strymon Delta”, Castrum 5, Archéologie des espaces agraires méditerranéens au Moyen-Âge, Murcia, 1992, 399-413.

Enlaces externos[editar]