Anexo:Patrimonio de la Humanidad en Brasil

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Bienes culturales y naturales[editar]

Brasil cuenta actualmente con los siguientes lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco:

Ouro Preto 4369.jpeg Ciudad histórica de Ouro Preto
Bien cultural inscrito en 1980.
Localización: Minas Gerais

Fundada a finales del siglo XVII, la ciudad de Ouro Preto (Oro Negro) fue el punto de convergencia de los buscadores de oro y el centro de la explotación de minas auríferas en el Brasil del siglo XVIII. La ciudad declinó con el agotamiento de sus minas a principios del siglo XIX, pero todavía subsisten muchas iglesias, puentes y fuentes que atestiguan su pasado esplendor y el talento excepcional del escultor barroco Antonio Francisco Lisboa, “El Aleijadinho”. (UNESCO/BPI)

OlindaStreet.jpg Centro histórico de la ciudad de Olinda
Bien cultural inscrito en 1982.
Localización: Pernambuco

La historia de esta ciudad, fundada por los portugueses en el siglo XVI, está vinculada a la industria de la caña de azúcar. Tuvo que ser reconstruida en el siglo XVII tras su saqueo por los holandeses y su tejido urbano data esencialmente del siglo XVIII. La arquitectura equilibrada de sus edificios y jardines, así como la de sus veinte templos barrocos, conventos y numerosos “passos” (capillas), da a esta ciudad un encanto muy especial. (UNESCO/BPI)

CPonteSIgnacio.JPG Misiones jesuíticas guaraníes: San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor
Bien cultural inscrito en 1983, extensión en 1984. Este bien es compartido con Flag of Argentina.svg Argentina
Localización: Rio Grande do Sul (Flag of Brazil.svg Brasil) / Provincia de Misiones (Flag of Argentina.svg Argentina)

En el corazón mismo de la selva tropical están ubicadas las ruinas de cinco misiones jesuitas: San Miguel de las Misiones (Brasil), San Ignacio Miní, Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor (Argentina). Construidas en territorio guaraní durante los siglos XVII y XVIII, estas misiones se caracterizan por su trazado específico y su desigual estado de conservación. (UNESCO/BPI)

Salvador-CCBY10.jpg Centro histórico de Salvador de Bahía
Bien cultural inscrito en 1985.
Localización: Bahia

Primera capital del Brasil (1549-1763), San Salvador de Bahía ha sido un punto de confluencia de culturas europeas, africanas y amerindias. En 1588 se creó en ella el primer mercado de esclavos del Nuevo Mundo, destinados a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. La ciudad ha podido conservar numerosos edificios renacentistas de calidad excepcional. Las casas de colores vivos, magníficamente estucadas a menudo, son características de la ciudad vieja. (UNESCO/BPI)

Profetas e Basílica de Congonhas.jpg Santuario del Buen Jesús de Congonhas
Bien cultural inscrito en 1985.
Localización: Minas Gerais

Construido en la segunda mitad del siglo XVII, este santuario está situado en el Estado de Minas Gerais, al sur de Belo Horizonte. Consta de una iglesia con una suntuosa decoración interior al estilo rococó italiano, una escalinata ornada con estatuas de profetas y siete capillas de un vía crucis con grupos escultóricos polícromos del Aleijadinho, que son obras maestras de un arte barroco, expresivo y patético, de gran originalidad. (UNESCO/BPI)

Iguazu Falls Cataratas Brazil Side Luca Galuzzi 2005.jpg Parque Nacional do Iguaçu
Bien natural inscrito en 1986.
Localización: Paraná

Al igual que el parque nacional argentino colindante del mismo nombre, el Parque Nacional del Iguazú brasileño permite admirar una de las cascadas más grandes e impresionantes del mundo, que tiene una anchura de mí¡s de 2.700 metros. El parque alberga numerosas especies raras de flora y fauna en peligro de extinción como la nutria y el oso hormiguero gigantes. Las nubes de bruma de las cascadas propician el desarrollo de una vegetación exuberante. (UNESCO/BPI)

Brasilia Congress xenia antunes.JPG Brasilia
Bien cultural inscrito en 1987.
Localización: Distrito Federal

Construida ex nihilo en el centro del país entre 1956 y 1960, Brasilia es un hito de gran importancia en la historia del urbanismo. El propósito de sus creadores, el urbanista Lucio Costa y el arquitecto Oscar Niemeyer, fue que todo reflejara una concepto armonioso de la ciudad, desde el trazado de los barrios administrativos y residenciales –comparado a menudo con la silueta de un pájaro– hasta la simetría de las construcciones. Los edificios públicos asombran por su aspecto audaz e innovador. (UNESCO/BPI)

Serra da Capivara - Several Paintings 2.jpg Parque Nacional de la Sierra de Capivara
Bien cultural inscrito en 1991.
Localización: Piauí

Los numerosos refugios excavados en las rocas del parque nacional de la Sierra de Capivara están decorados con pinturas rupestres. Algunas de ellas datan de 25.000 años atrás y constituyen un testimonio excepcional de una de las más antiguas comunidades humanas de América del Sur. (UNESCO/BPI)

SaoLuis-Street2.jpg Centro histórico de São Luis
Bien cultural inscrito en 1997.
Localización: Maranhão

Fundada por los franceses y ocupada por los holandeses antes de caer bajo la dominación de los portugueses, esta histórica ciudad ha conservado su centro histórico del siglo XVII, caracterizado por el trazado rectangular de sus calles. Debido a su estancamiento económico a principios del siglo XX, Sao Luis ha conservado un gran número de edificios históricos de calidad excepcional que hacen de ella un ejemplo de ciudad colonial ibérica único en su género. (UNESCO/BPI)

6010156 Diamantina.jpg Centro histórico de Diamantina
Bien cultural inscrito en 1999.
Localización: Minas Gerais

Diamantina es una ciudad colonial engastada como una piedra preciosa en un inhóspito macizo montañoso. Es un testimonio de la aventura de los buscadores de diamantes del siglo XVIII, así como del influjo ejercido por las realizaciones culturales y artí sticas del ser humano en su marco de vida. (UNESCO/BPI)

Cascalheira12.jpg Reserva de Mata Atlántica del Sudeste
Bien natural inscrito en 1999.
Localización: Paraná y São Paulo

Estas reservas están situadas en los Estados de Paraná y Sao Paulo y ofrecen uno de los mejores y más vastos ejemplos del bosque atlántico brasileño. Las 25 zonas protegidas que forman el sitio suman una superficie de 470.000 hectáreas e ilustran la riqueza biológica y la evolución de los últimos vestigios del bosque atlántico. Desde las montañas cubiertas por tupidos bosques hasta los pantanos e islas costeras con montañas y dunas asiladas, el medio natural extremadamente rico de este sitio va siempre unido a panoramas de una gran belleza. (UNESCO/BPI)

Mata do descobrimento.jpg Reserva de Mata Atlántica de la Costa del Descubrimiento
Bien natural inscrito en 1999.
Localización: Bahia y Espírito Santo

Las reservas de la Costa del Descubrimiento están situadas entre los Estados de Bahía y Espirito Santo. Son ocho zonas protegidas, separadas entre sí , que suman 112.000 hectáreas de bosque atlántico y arbustos asociados (”restingas“). Los bosques húmedos de la costa atlántica de Brasil poseen la biodiversidad más rica del planeta. El sitio alberga una amplia gama de especies endémicas e ilustra un modelo de evolución de gran interés para la ciencia y la conservación del medio ambiente. (UNESCO/BPI)

Pantanal, south-central South America 5170.jpg Zona de conservación del Pantanal
Bien natural inscrito en 2000.
Localización: Mato Grosso y Mato Grosso do Sul

La reserva del Pantanal comprende cuatro zonas protegidas, con una superficie total de 187.818 hectáreas. Situada en el en el extremo sudoriental del Estado de Mato Grosso, esta zona de conservación abarca las cabeceras de los ríos Cuiabá y Paraguay. El sitio representa el 1,3% del pantanal brasileño, uno de los ecosistemas de humedales de agua dulce más vastos del mundo. La abundancia y diversidad de su vegetación y fauna son las características más espectaculares de la reserva. (UNESCO/BPI)

NEO lake jau big.jpg Complejo de conservación de la Amazonía Central
Bien natural inscrito en 2000.
Localización: Amazona

Este sitio de más de seis millones de hectáreas es la zona protegida más vasta de la cuenca del Amazonas y una de las regiones del planeta de más rica biodiversidad. Ofrece una muestra significativa de ecosistemas de varzea, bosques de igapó, lagos y ríos que forman un mosaico acuático donde vive la mayor variedad de especies de peces eléctricos del mundo. Además, el sitio alberga otras importantes especies animales en riesgo de extinción, por ejemplo el arapaima gigante, el manatí del Amazonas, el caimán negro y dos tipos de delfines fluviales. (UNESCO/BPI)

Fernando noronha.jpg Islas atlánticas brasileñas: Reservas de Fernando de Noronha y Atolón de las Rocas
Bien natural inscrito en 2001.
Localización: Pernambuco y Rio Grande do Norte

Cimas de la gran dorsal submarina del Atlántico Sur que emerge frente a las costas de Brasil, el archipiélago de Fernando de Noronha y el Atolón de las Rocas representan una gran parte de la superficie insular de la región. Debido a sus aguas ricas en nutrientes, el sitio es de suma importancia para la alimentación y reproducción de atunes, tiburones, tortugas de mar y mamíferos marinos. Estas islas albergan la mayor concentración de aves marinas tropicales del Atlántico Occidental. La bahía de los Golfinhos es famosa por su excepcional población de delfines y, durante la marea baja, el Atolón de las Rocas ofrece un espectacular paisaje, salpicado de lagunas y pozas repletas de peces. (UNESCO/BPI)

Chapada dos Veadeiros National Park.jpg Zonas protegidas del Cerrado: Parques nacionales de Chapada dos Veadeiros y las Emas
Bien natural inscrito en 2001.
Localización: Goiás

Estos parques albergan la flora, fauna y hábitats característicos del “cerrado”, uno de los ecosistemas tropicales más antiguos y diversificados del mundo. Los dos sitios protegidos han servido de refugio durante milenios a numerosas especies en los períodos de cambio climático y se estima que serán indispensables para el mantenimiento de la biodiversidad. (UNESCO/BPI)

Boamorte.jpg Centro histórico de la ciudad de Goiás
Bien cultural inscrito en 2001.
Localización: Goiás

Goiás constituye un testimonio de la ocupación y colonización del interior de Brasil en los siglos XVIII y XIX. Su diseño urbano es característico de las ciudades mineras de desarrollo orgánico, adaptadas a su entorno. Aunque modesta, la arquitectura de sus edificios públicos y privados presenta una gran armonía, que es fruto, entre otros factores, de un empleo coherente de materiales y técnicas locales. (UNESCO/BPI)

Convento da Santa Cruz 2.jpg Plaza de San Francisco en São Cristóvão
Bien cultural inscrito en 2010.
Localización: Sergipe

La plaza de São Francisco en la ciudad de São Cristovão forma un cuadrilátero a cielo abierto rodeado de imponentes edificios, como la iglesia y convento de São Francisco, la iglesia y la Santa Casa da Misericórdia,el palacio provincial y sus viviendas asociadas de diferentes periodos históricos. Este conjunto monumental, unido a las casas de los siglos XVIII y XIX que lo rodean, crean un paisaje urbano reflejo de la historia de la ciudad desde sus orígenes. El complejo franciscano es un ejemplo de la arquitectura típica desarrollada por esta orden religiosa en el nordeste de Brasil. (UNESCO/BPI)

Christ on Corcovado mountain.JPG Río de Janeiro, paisajes cariocas entre la montaña y el mar
Bien cultural inscrito en 2012.
Localización: Río de Janeiro

En el sitio inscrito destaca la dimensión de la ciudad como asentamiento urbano excepcional más que el patrimonio construido que ésta contiene. Une los elementos naturales clave que han inspirado el desarrollo urbano: desde las cumbres de las montañas del Parque Nacional de Tijuca hasta el mar. Incluye también los Jardines Botánicos, creados en 1808, la cumbre del Corcovado, con su famoso Cristo, las colinas que rodean la bahía de Guanabara y los amplios paisajes de la bahía de Copacabana, escenario de la cultura viviente de esta espectacular ciudad. Con esta inscripción, se reconoce también a Río de Janeiro la inspiración artística que ha brindado a músicos, paisajistas y urbanistas. (UNESCO/BPI)

Lista indicativa[editar]

La inscripción en esta lista es la primera etapa para cualquier futura candidatura. Brasil ha presentado los siguientes sitios:

Lagoa Pampulha.jpg ErikConjunto arquitectónico de turismo y ocio a orillas del lago de Pampulha

Bien cultural

Propuesto en 1996

Rio-SaoBento2.jpg Iglesia y monasterio de São Bento, Río de Janeiro

Bien cultural

Propuesto en 1996

MESP4.jpg Palacio de Cultura, antigua sede del Ministerio de Educación y de Sanidad, Río de Janeiro

Bien cultural

Propuesto en 1996

Pico da Neblina.jpg Parque Nacional del Pico da Neblina (Amazonas)

Bien natural

Propuesto en 1996

Serra da Bocaina.JPG Parque nacional de la Sierra de Bocaina

Bien natural

Propuesto en 1996

Rocas.jpg Reserva Biológica Atolón de las Rocas

Bien natural

Propuesto en 1996

Taim 03.JPG Estación ecológica de Taim

Bien natural

Propuesto en 1996

Reserva ecológica Raso da Catarina

Bien natural

Propuesto en 1996

Cañón del Rio Peruaçu

Bien natural

Propuesto en 1998

Anavilhanas2.jpg Estación Ecológica Anavilhanas

Bien natural

Propuesto en 1998

Rio moa.jpg Parque nacional de la Sierra del Divisor

Bien natural

Propuesto en 1998

Serra da Canastra.jpg Parque nacional de la Sierra de Canastra

Bien natural

Propuesto en 1998

Cavernas del Rio Peruaçu

Bien mixto

Propuesto en 1998

20030924PPedraFurada9.jpg Parque nacional de la Sierra de Capivara y Áreas de Preservación Permanentes

Bien mixto

Propuesto en 1998

Paraty.JPG Ruta del Oro de Paraty y su Paisaje

Bien cultural

Propuesto en 2004

Patrimonio cultural inmaterial[editar]

Actualmente Brasil tiene seis elementos inscritos en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial:

Las expresiones orales y gráficas de los wajapi
Bien inmaterial inscrito en 2008 (originalmente proclamado en 2003).

Los wajapi, que pertenecen al grupo etnolingüístico tupi-guaraní, son una población indígena del norte de la Amazonia. Los 580 miembros que componen actualmente esta comunidad viven en unas cuarenta aldeas agrupadas en un territorio protegido del Estado de Amapá, al noreste del Brasil. Los wajapi tienen una remota tradición que consiste en utilizar tintes vegetales para adornar sus cuerpos y otros objetos con motivos geométricos. En el transcurso de los siglos, han ido desarrollando un lenguaje único, mezcla de arte gráfico y verbal, que refleja su visión particular del mundo y mediante el cual transmiten los conocimientos esenciales de la vida de la comunidad.

Los motivos de este arte gráfico único, llamado kusiwa, se realizan con tintes vegetales rojos que se extraen de una planta del Amazonas, la bija, mezclada con resinas odoríficas. El arte kusiwa es tan complejo que los wajapi consideran que la competencia técnica y artística necesaria para dominar el arte del dibujo y preparar los tintes no puede alcanzarse antes de los cuarenta años. Los motivos más recurrentes suelen ser el jaguar, la anaconda, la mariposa y el pez. Los dibujos kusiwas evocan la creación de la humanidad y cobran vida a través de los numerosos mitos en torno a la aparición del hombre. Este grafismo corporal, estrechamente vinculado a las antiguas tradiciones orales amerindias, posee varias significaciones a distintos niveles sociológicos, culturales, estéticos, religiosos y metafísicos. De hecho, el kusiwa constituye la estructura genuina de la sociedad wajapi y su significación va mucho más allá de su mera dimensión artística. Ese repertorio codificado de conocimientos tradicionales evoluciona de forma permanente, ya que los artistas indígenas renuevan constantemente los motivos mediante la reinterpretación o la invención.

Aunque los wapajis están afincados en un territorio protegido, su modo de vida tradicional, y en particular la práctica del kusiwa, corren el peligro de perder su significación simbólica, e incluso de desaparecer por completo. Esa alteración modificaría radicalmente las referencias estéticas, sociales y cosmológicas de la comunidad. El principal peligro procede de la falta de interés de las jóvenes generaciones, del número cada vez más reducido de wapaji que conocen bien el kusiwa y de la indiferencia de la sociedad contemporánea. (UNESCO/BPI)
Olodum-drummers.jpg Samba de roda del Recóncavo de Bahía
Bien inmaterial inscrito en 2008 (originalmente proclamado en 2005).

La Samba de roda es un acontecimiento popular festivo que combina música, baile y poesía. Apareció en el siglo XVII en el Estado de Bahía, cerca de Recôncavo y procede de los bailes y tradiciones culturales de los esclavos africanos de la región. También contiene elementos de la cultura portuguesa como la lengua, la poesía y algunos instrumentos musicales. Aunque empezó siendo un componente principal de la cultura regional popular entre los brasileños de origen africano, la Samba de roda fue luego adoptada por los migrantes procedentes de Río de Janeiro e influenció la evolución de la samba urbana, que se convirtió en el símbolo de la identidad nacional brasileña en el siglo XX.

Este baile congrega a la gente en ocasiones específicas, como las fiestas católicas populares o los cultos afrobrasileños, pero también surge a veces de forma espontánea. Todos los presentes, incluyendo a los principiantes, son invitados a participar en el baile y a aprender a través de la observación y la imitación. Una de las características de esta samba es que los participantes se reúnen en círculo llamado roda. Generalmente, sólo bailan las mujeres. Una por una, se van situando en el centro del círculo formado por los otros bailarines, que cantan y baten palmas a su alrededor. Esta coreografía a menudo es improvisada y se basa en los movimientos de los pies, las piernas y las caderas. Uno de los movimientos más característicos es la famosa umbigada (movimiento de ombligo), de origen bantú, movimiento por el cual la bailarina invita a la que va a sucederla en el centro del círculo. Hay otros rasgos específicos, como el paso de baile llamado miudinho, la utilización de instrumentos raspados y de la viola machete, un laúd pequeño con cuerdas punteadas.

La influencia de los mass media y la competencia de la música popular contemporánea han contribuido a devaluar esta samba a los ojos de los jóvenes. El envejecimiento de los participantes y el número decreciente de artesanos capaces de fabricar algunos de los instrumentos constituyen una amenaza suplementaria para la transmisión de esa tradición. (UNESCO/BPI)
El Yaokwa, ritual del pueblo enawene nawe para el mantenimiento del orden social y cósmico
Bien inmaterial inscrito en 2011 sobre la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia.

Los enawene nawe viven en la cuenca del río Juruena, en los bosques lluviosos de la Amazonia meridional. Todos los años, en la estación seca, ejecutan el ritual Yaokwa para rendir homenaje a los espíritus y garantizar el mantenimiento del orden cósmico y el orden social entre sus diferentes clanes. Este ritual vincula la biodiversidad local a una compleja cosmología simbólica en la que se entrelazan ámbitos distintos, pero inseparables, de la sociedad, la cultura y la naturaleza. El ritual forma parte de la vida diaria de los enawene nawe y se prolonga por espacio de siete meses, un periodo en el que los clanes asumen por turno diferentes actividades: un grupo emprende expediciones pesqueras por todo el territorio, mientras que otro prepara ofrendas de sal gema, pescado y comidas rituales para los espíritus e interpreta músicas y danzas. El ritual combina los conocimientos teóricos y prácticos sobre la agricultura, el tratamiento de alimentos, la artesanía (confección de indumentaria, utensilios e instrumentos musicales) y la construcción de casas y diques para la pesca. Como el Yaokwa y la biodiversidad local se basan en un ecosistema sumamente delicado y frágil, la continuidad de los dos primeros depende directamente de la conservación de este último. Sin embargo, tanto el ritual como la diversidad se ven gravemente amenazados por la desforestación y toda una serie de prácticas invasivas: explotación intensiva de yacimientos mineros y tierras forestales, ganadería extensiva, contaminación del agua, deterioro del curso superior de los ríos, urbanización incontrolada, apertura de vías terrestres y fluviales, construcción de diques, drenaje y desvío de los ríos, quema de bosques, pesca furtiva y comercio ilícito de especies salvajes. (UNESCO/BPI)

Passistas de Frevo.jpg Frevo: arte del espectáculo del carnaval de Recife
Bien inmaterial inscrito en 2012.

El frevo es una expresión artística musical y bailada que se practica principalmente durante el carnaval de de Recife. El ritmo rápido, frenético y potente de su música, ejecutada por bandas de música militares y charangas, se basa en la fusión de géneros como la marcha, el tango brasileño, la contradanza, la polka y piezas de música clásica. La música es esencialmente urbana y al igual que el passo –la danza que la acompaña– es también dinámica y subversiva. La danza tiene sus orígenes en la destreza y agilidad de los luchadores de capoeira, que improvisan sus brincos al son electrizante de las orquestas y bandas de instrumentos de metal. Los que practican el frevo y el passo son miembros de asociaciones que participan en los desfiles del carnaval. En las sedes de estas asociaciones se ofrece apoyo para preservar, transmitir y desarrollar las competencias y conocimientos relacionados con el frevo. Este elemento del patrimonio cultural también está estrechamente vinculado a las creencias y al universo simbólico de la religión de quienes lo practican. Varias asociaciones adoptan como distintivos colores que guardan relación con la fe religiosa de sus miembros y algunos de los ornamentos utilizados tienen también un significado religioso. El frevo es fruto de la creatividad y riqueza cultural generadas por una combinación excepcional de la música, el baile, la capoeira, la artesanía y otros elementos que ponen de manifiesto el ingenio y la capacidad de creación de quienes lo practican. Esa capacidad para fomentar la creatividad humana y el respeto de la diversidad cultural son inherentes al frevo. (UNESCO/BPI)

Cirio 2006 berlinda 1.jpg El “Círio de Nazaré”: procesión de la imagen de Nuestra Señora de Nazaret en la ciudad de Belem (Estado de Pará)
Bien inmaterial inscrito en 2013.[1]

Las festividades del “Círio de Nazaré” dan comienzo todos los años a partir del mes de agosto y su punto culminante es la gran procesión celebrada en honor de Nuestra Señora de Nazaret el segundo domingo de octubre de cada año, con motivo del traslado de una imagen de madera de la Virgen María desde la catedral de la Sé hasta la plaza del Santuario de Nazaret en la ciudad de Belem. Después de este acto religioso, las festividades se prolongan por espacio de dos semanas más. Prácticamente todos los vecinos de la ciudad participan en la procesión y grandes muchedumbres de peregrinos acuden desde todo el Brasil para participar en esta concentración religiosa, que es una de las más grandes del mundo. Las festividades comprenden numerosos elementos que reflejan el carácter multicultural de la sociedad brasileña: prácticas culturales y culinarias tradicionales de la Amazonia; y objetos artesanales como los juguetes fabricados con madera de la variedad de palma local. La mezcla de lo sagrado y lo profano hace que este evento religioso tenga también facetas estéticas, turísticas, sociales y culturales. El uso de barcos en la procesión tiene un carácter simbólico ya que Nuestra Señora de Nazaret es la santa patrona de los marineros. Los fieles levantan altares en casas, tiendas, bares, mercados y edificios públicos de toda la ciudad. La transmisión de esta práctica cultural tradicional se efectúa en el seno de las familias, cuando los padres asisten a los festejos acompañados por sus hijos pequeños y adolescentes. Para muchos, la festividad del Círio de Nazaré es una ocasión para retornar al hogar y reunirse con la familia, y para otros es una oportunidad para organizar manifestaciones políticas. (UNESCO/BPI)

Roda de capoeira1.jpg El círculo de capoeira
Bien inmaterial inscrito en 2014.[2]

La capoeira es una práctica cultural afrobrasileña que combina a un tiempo la lucha y la danza y que se puede considerar una expresión cultural tradicional, un deporte o incluso una especie de arte. Los capoeiristas forman un círculo y dos de ellos compiten en el centro de éste. Los movimientos ejecutados exigen una gran destreza corporal. Los participantes que rodean a los competidores cantan y tocan las palmas y e instrumentos de percusión. Los círculos de capoeira están integrados por hombres y mujeres y cada uno de ellos cuenta con un maestro, un contramaestre y varios discípulos. El maestro, que es el custodio de los conocimientos del círculo, debe enseñar el repertorio a los discípulos, mantener la cohesión del grupo y velar por la observancia de un código ritual. El maestro suele tocar un instrumento de percusión de una sola cuerda y es él quien inicia los cantos y marca los tiempos y el ritmo del juego. Todos los participantes tienen que ser capaces de fabricar instrumentos de música y tocarlos, cantar un repertorio común de cantos, improvisar canciones, conocer los códigos de ética y comportamiento, y ejecutar los movimientos, pasos y gestos de ataque preceptivos. En el círculo de capoeira los conocimientos y técnicas se transmiten mediante observación e imitación. El círculo también desempeña una función en estos tres ámbitos: la afirmación del respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos; el fomento de la integración social; y la memoria de la resistencia de los afrobrasileños a la opresión histórica. (UNESCO/BPI)

Artículo 18[editar]

El Artículo 18 de la convención de la Unesco de 2003 estipula que el comité intergubernamental selecciona periódicamente entre las propuestas presentadas por los estados partes, programas, proyectos y actividades de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial que reflejen mejor los principios y objetivos de la convención. Dos de esos proyectos corresponden a Brasil bajo las denominaciones de Museo Vivo del Fandango[3] y Concurso de proyectos del Programa Nacional de Patrimonio Inmaterial[4] , seleccionados en 2011.

Véase también Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]