Anexo:Mamíferos extintos en época histórica

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Esta página se refiere únicamente a aquellas especies de mamíferos que se han extinguido en época histórica, principalmente durante el último milenio.

Los Mamíferos extintos enumerados en este listado son sólo aquellos afectados por ese desenlace a partir de los últimos 1000 años. Han sufrido ese fin por causa fundamental de la expansión del hombre y otros animales asociados a la colonización humana, como pueden ser perros, gatos o ratas. Estas acciones incontroladas han alterado los ecosistemas naturales en prácticamente todo el planeta, lo que ha sometido a una enorme presión a muchas especies de mamíferos, sobre todo a aquellas con pequeñas poblaciones (básicamente, los endemismos insulares), a aquellas apreciadas como trofeo de caza, como varias especies de antílopes, o aquellos depredadores que se consideraban una amenaza para el ganado del hombre (caso del tilacino).

El tilacino (Thylacinus cynocephalus) es uno de los marsupiales extintos más conocidos. Habitó la isla de Tasmania hasta 1936.

El fenómeno de la extinción reciente de numerosas especies de mamíferos (superior a 80) puede sintetizarse en dos factores principales:

  • La invasión por el hombre de ecosistemas aislados (básicamente, islas y algunas regiones remotas) y, sobre todo, por depredadores introducidos por éste como gatos, serpientes e incluso roedores invasivos que competían con otros roedores nativos. Esta ha sido la principal causa de la extinción de especies insulares, que en muchos casos habían evolucionado sin predadores, por ejemplo muchos marsupiales, los lémures gigantes o los nesofontes de las Antillas.
  • La caza indiscriminada, ya sea como deporte, caso del hipótrago azul o bluebock (Hippotragus leucophaeus); por sus pieles, como el caso del visón de mar. En este apartado también se incluiría la caza como método para exterminar aquellos predadores considerados una amenaza para el ganado, como el tilacino o el lobo de las Malvinas.

Estos dos factores, más la pérdida de hábitat generalizado que ha propiciado la colonización humana en los últimos siglos, ha causado la gran mayoría de extinciones de mamíferos que se conocen. Otras en cambio, no tienen una causa clara; si bien es cierto que muchas especies se han extinguido incluso antes de que los científicos pudieran al menos describirlas y solamente conocemos su pasada existencia por restos subfósiles o incluso por relatos de exploradores y nativos.

Así pues, la lista de mamíferos extinguidos en época histórica es cambiante por varias razones:

  • La extinción de especies críticamente amenazadas que no han podido ser salvadas a través de los planes de conservación existentes.
  • El descubrimiento de subfósiles de nuevas especies.
  • La reclasificación taxonómica, muy habitual en especies de las que se dispone poco material genético y morfológico; es frecuente que especies que se creían distintas se descubra que eran realmente la misma y viceversa, tanto entre especies extinguidas como entre especies existentes actualmente.
  • En el más afortunado de los casos, se descubren especímenes vivos de una especie que se creía extinguida. En algunos casos, incluso de especies de las que no se tenía constancia viva desde hacía muchas décadas, como la rata canguro de Gilbert de Australia Occidental, que se creía extinguida desde 1841, y que fue redescubierta en 1994, casi un siglo y medio después. Otros casos conocidos son el del almiquí de Cuba (no registrado desde 1890 hasta 1974) o el del topillo bávaro (supuestamente extinto en 1962 y redescubierto en 2000).[cita requerida] Por tanto, es posible que algunas especies de la lista puedan ser redescubiertas en los próximos años, e incluso, algunas de ellas puedan ser "recuperadas" por la vía de la clonación, como ya se ha experimentado en el caso del tilacino.[1] [2]

Lista de especies extintas, según su orden taxonómico[editar]

Marsupiales[editar]

Los mamíferos de este orden, confinados básicamente a Sudamérica y, sobre todo, a Australia, han sido especialmente vulnerables a la presión humana y de otros predadores asociados, que se hizo muy intensa a partir de la colonización europea de Australia en el siglo XVIII. Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

Boceto de un bilbi menor (Macrotis leucura), extinguido hacia 1950.
  • La zarigüeya de vientre rojo (Cryptonanus ignitus): nativa de la provincia argentina de Jujuy; se extinguió hacia 1962 debido a la tala excesiva de su hábitat forestal.
  • La rata canguro de cara ancha (Potorous platyops): originaria de la parte occidental y meridional de Australia, sólo se conocen unos pocos especímenes, el último registrado en 1875.
  • La rata canguro del desierto (Caloprymnus campestris): habitante de la región nororiental de Australia, sólo se conoce por dos registros en 1841 y 1935.
  • El ualabí leporino oriental (Lagorchestes leporides): nativo de Victoria, sufrió la invasión de los gatos y del ganado humano durante el siglo XIX, hasta extinguirse totalmente hacia 1889.
  • El ualabí leporino del lago Mackay (Lagorchestes asumatus): similar al anterior, se conoce solamente por un ejemplar capturado en 1932 en el norte de Australia.
  • El ualabí lunado (Onychogalea lunata): este ualabí forestal del centro-oeste de Australia era bastante común hasta que comenzó a declinar a principios del siglo XX, al parecer por la invasión de su hábitat del zorro rojo importado de Europa. El último registro de esta especie data de 1956.
  • El ualabí de Grey (Macropus greyi): propio del sur de Australia, la caza y la introducción de zorros, unida a la destrucción de su hábitat por parte de los ganaderos, llevó a esta especie a su completa desaparición hacia 1946.
  • El bilbi menor (Macrotis leucura): endémico de los desiertos centrales de Australia, la competencia con los conejos introducidos, la predación por zorros invasores y el trampeo para obtener sus pieles terminaron por causar su extinción a mediados del siglo XX.
  • El bandicut del desierto o mulgaruquirra (Perameles eremiana): especie nativa del desierto central de Australia, se registró por última vez en 1943.
  • El bandicut de pie de cerdo (Chaeropus ecaudatus): este bandicut habitaba las llanuras semiáridas del interior de Australia hasta que los cambios ocasionados a su hábitat lo exterminaron a mediados del siglo XX.
  • El tilacino o lobo marsupial (Thylacinus cynocephalus): este depredador marsupial habitó originalmente Australia y Tasmania. En el continente se extinguió probablemente por la competencia con el dingo, que se había expandido desde Asia, hacia el primer milenio antes de Cristo. En Tasmania era relativamente abundante en la época de la colonización europea (siglo XIX), pero los ganaderos fomentaron su exterminio temerosos de que atacara a su ganado o a sus aves de corral. El último individuo conocido murió en el zoológico de Hobart en 1936. Desde entonces ha habido numerosos avistamientos, sin confirmación. Actualmente, gracias a la gran cantidad de material genético que se conserva de esta especie, existe un proyecto bastante avanzado que pretende clonar un tilacino vivo a partir de individuos conservados en formol.

NOTA: A pesar de que la UICN las considera extinguidas, la rata canguro de cara ancha (Potorous platyops), la rata canguro del desierto (Caloprymnus campestris) y el ualabí leporino del lago Mackay (Lagorchestes asumatus) son especies descritas a partir de muy pocos ejemplares, lo cuál puede indicar que existan poblaciones en áreas desconocidas, dada la escasísima información sobre distribución y ecología de estas especies. Existe el precedente de la rata canguro de Gilbert (Potorous gilberti), descrita en base a unos pocos ejemplares en 1841 y creída extinta desde entonces, hasta que una nueva población fue descubierta en 1994 en la Reserva de Two Peoples Bay, donde se desconocía que habitara.

Primates[editar]

Los mamíferos de este orden, a los que pertenece el hombre, y que genéricamente también se conocen como simios, son especialmente vulnerables a la destrucción de sus hábitats forestales, al contrabando como mascotas y a la caza como trofeo o alimento. Pese a todo, no se ha registrado ninguna extinción en los siglos más recientes, considerando que muchas especies, especialmente de lémures, están críticamente amenazadas.

Las extinciones acaecidas durante el último milenio se han debido a la colonización humana de Madagascar o a la primera colonización europea del Caribe; en ambos casos, estas especies han sido conocidas por los europeos únicamente por sus subfósiles, no llegando a poder describirlas vivas.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

  • El lémur gigante de Edwards (Megaladapis edwardsi): los lémures gigantes habitaron Madagascar hasta la llegada de los humanos entre los siglos I-IV. En algunos casos, algunas especies lograron sobrevivir a la caza y a la deforestación causada por el hombre, al menos hasta el siglo XV; aunque los primeros europeos que llegaron en el siglo XVIII ya no pudieron observarlos, si que recogieron leyendas orales de algunas tribus que recordaban su pasada existencia.
  • El paquilémur (Pachylemur insignis): como en el caso anterior, este lémur robusto sucumbió a la actividad humana. Restos subfósiles prueban su supervivencia en el sur de la isla hasta al menos el siglo XIV.
  • El mono jamaicano (Xenothrix mcgregori): esta especie fue descubierta en el registro subfósil de unas cuevas de Jamaica. Al parecer se extinguió tras la primera colonización europea del siglo XVI, si bien no existen referencias escritas de los exploradores acerca de la presencia de este primate en la isla.
  • El mono de La Española (Antillothrix bernensis): como en el caso anterior, esta especie de primate fue descubierta en el registro subfósil de la isla de La Española. Si bien se desconoce la causa de su extinción, parece ser que ocurrió poco después de la llegada de los europeos a la isla en el siglo XVI.

NOTA: A parte del lémur gigante de Edwards (Megaladapis edwardsi) y del paquilémur (Pachylemur insignis), se han descrito numerosas especies subfósiles de lémures gigantes o robustos. Es difícil precisar cuáles de estas especies lograron sobrevivir al menos hasta los siglos XI-XIV y cuáles lo hicieron en una fase prehistórica. Las dos especies reseñadas anteriormente son aquellas con más indicios de supervivencia tardía, pero probablemente no fueron las únicas. En cuanto a los monos de las Antillas (xenotrícidos), aparte de la especie jamaicana y la de La Española, se han hallado dos especies fósiles más en Cuba, si bien en este caso no se ha determinado si pudieron sobrevivir hasta el siglo XVI como en las otras dos especies.

Carnívoros[editar]

Los mamíferos de este orden comprenden felinos, cánidos, osos, focas y otros predadores afines. Las especies de este orden que se han extinguido lo han sido básicamente por la caza directa del hombre, ya sea para obtener su carne o piel, o bien para eliminarlos como amenaza para el ganado o la pesca.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

Dibujo de un lobo de las Malvinas (Dusicyon australis), extinguido hacia 1876.
  • El lobo de las Malvinas o guará (Dusicyon australis): este cánido endémico de las islas Malvinas estaba emparentado lejanamente con el aguará guazú (Chrysocyon brachyurus). Los colonos que se asentaron en ese archipiélago hacia los siglos XVIII y XIX lo consideraron una amenaza para su ganado ovino, por lo que fue objeto de una rápida campaña de exterminio, hasta que el último ejemplar conocido murió en 1876.
  • El visón de mar (Neovison macrodon): pariente del común visón americano, habitaba las costas rocosas de Nueva Inglaterra y el este de Canadá. Debido a su preciada piel, fue cazado hasta su extinción a finales del siglo XIX, antes de ser debidamente descrito por la ciencia.
  • La foca monje del Caribe (Monachus tropicalis): esta especie de foca adaptada al ambiente tropical del Mar Caribe comenzó a sufrir, tras la colonización europea, la destrucción de su hábitat, la caza por su carne y su grasa y la competencia por la pesca. El último ejemplar registrado data de 1952, aunque se han reportado avistamientos sin confirmar hasta fechas recientes.
  • El león marino japonés (Zalophus japonicus): especie muy similar al león marino de California que habitó Japón y Corea hasta que fue exterminada a mediados del siglo XX.
  • El tigre persa (Panthera tigris virgata): Era la tercera subespecie de tigre más grande y la que tenía una distribución más occidental. Abarcaba desde la península de Anatolia hasta Mongolia, pasando por el Caúcaso, el Kurdistán, el norte de Irak e Irán, Afganistán y gran parte de Asia Central. La caza furtiva por su piel y la caza a sus presas, como el saiga y el gamo mesopotámico, hizo que se extinguiera. El último ejemplar murió en Turquía. Los intentos de crianza en el zoo de Berlín fueron infructuosos.
  • El tigre de Java (Panthera tigris sondaica): Junto con el tigre de Sumatra y el tigre de Bali, era el único tigre de Indonesia. En su tiempo habitó toda la isla, pero la caza furtiva, la disminución de sus presas y la competencia con otros carnívoros como el leopardo y el cuón hicieron que desapareciera. Se mantuvieron tigres de Java en los zoos de Róterdam y Berlín, pero murieron durante la segunda guerra mundial.
  • El tigre de Bali (Panthera tigris balica): Era la especie más pequeña, alcanzando a duras penas el tamaño de un jaguar. Al igual que las otras dos especies exterminadas, la caza furtiva fue quien le llevó a la extinción, aunque le afectó menos la disminución de las presas, pues su comida era lo suficientemente pequeña y adaptable.
  • El león del Cabo (Panthera leo melanochaitus): Era la segunda subespecie más grande de león. Debido al clima frío del Cabo, los leones de aquí atacaban a todo animal que se les pusiera a tiro, ya fuera una cebra, un ñu o incluso una foca. También se diferenciaban en que no formaban grupos familiares. Cuando llegaron los europeos, los leones los vieron a ellos y a su ganado como comida fácil. La caza para eliminarlos, junto con la reducción de la cebra, el ñu, el búfalo y la jirafa, sus presas principales, acabaron con él. Su melena no era tan poblada como la de la mayoría de los leones de África, se parecía más a las del león asiático y el león del Atlas, ambos aún existentes.
  • El leopardo de Zanzíbar (Panthera pardus adersi): Habitó la isla de Unguja, en el archipiélago de Zanzíbar (Tanzania). A diferencia de muchas especies de felinos, su desaparición no se debió por la caza por su piel sino porque las leyendas decían que los leopardos colaboraban con las brujas y su caza intencionada le llevó a la muerte.
  • El lobo de Hokkaido (Canis lupus hattai): Éndemica de la isla japonesa de Hokkaido, era tan grande como un lobo gris. El envenenamiento por los agricultores le llevó a la exterminación.
  • El lobo japonés (Canis lupus hodophilax): Éndemica de las islas japonesas de Honshu, Shikoku y Kyushu, era más pequeño que el lobo de Hokkaido. La deforestación y una epidemia de rabia acabaron con la especie.
  • El serval sudafricano (Leptailurus serval serval): Esta subespecie de serval era la única que se encontraba en Sudáfrica. La caza excesiva acabó por llevarlo a la extinción en fechas desconocidas.
  • El jaguar de Arizona (Panthera onca arizonensis): Este jaguar habitaba en Estados Unidos y en el norte de México. Algunos ejemplares llegaron al Gran Cañón del Colorado. Los dos últimos ejemplares murieron en Arizona en 1971 y 1986.
  • El oso californiano (Ursus arctos californicus): No se tiene mucha información sobre esta especie. Solo se sabe que habitó California y que desapareció en los inicios del siglo XX.
  • El oso del Atlas (Ursus arctos crowtheri): Este oso era el único autóctono de África, y probablemente llegó de Oriente Medio junto a otros animales como el asno salvaje del Atlas, el ciervo de Berbería, el león del Atlas, la hiena rayada o la cabra etíope. Fue abundante durante el imperio romano. Pero no sobrevivió al siglo XIX. Era muy pequeño, no más grande que el oso negro americano.
  • El oso de Alaska (Ursus arctos dalli): Habitó Alaska. No se sabe ni cuándo ni por qué desapareció.
  • El oso mexicano (Ursus arctos nelsoni): El oso pardo mexicano habitó México desde hace tiempo. Ya existía en época del imperio español pero, tras la creación de los Estados Unidos, quedó restringido a tres montañas. Un ganadero acabó con todos los que quedaban.

NOTA: La UICN todavía reconoce como especie, posiblemente extinta, al zorro de los Andes (Dasycyon hagenbecki), una especie descrita a partir de una piel hallada en los Andes hacia 1927. Recientes indicios apuntan a que esta especie podría ser falsa, ya que la piel podría corresponder realmente a un perro doméstico.

Artiodáctilos[editar]

Los mamíferos de este orden comprenden antílopes, bovinos, caprinos y otros grupos afines llamados génericamente rumiantes, puesto que son esencialmente herbívoros. Las especies de este orden han sido diezmadas especialmente por la caza directa, muchas veces por simple deporte, aparte de la destrucción de sus hábitats.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

El ciervo de Schomburgk (Cervus schomburgki), está oficialmente extinguido desde 1938, aunque se han hallado recientemente indicios de una posible supervivencia en Laos.
  • El hipótrago azul o bluebock (Hippotragus leucophaeus): este antílope solamente habitaba la región más septentrional de la Provincia de El Cabo, en Sudáfrica. Cuando fue descubierto por los europeos hacia 1719, ya era escaso debido a la competencia con el ganado doméstico por los pastos y la caza de que era objeto por algunas tribus. Los colonos europeos se sumaron a esta caza y así la especie declinó rápidamente hasta que el último individuo conocido fue abatido en 1799, si bien existen indicios de que algunas poblaciones relictuales habitaron el vecino estado de Orange hasta mediado el siglo XIX.
  • La gacela arábiga (Gazella arabica): esta gacela propia de la península de Arabia se conoce por un único ejemplar capturado en 1825. No se ha vuelto a registrar desde entonces.
  • La gacela de la Reina de Saba (Gazella bilkis): similar a la anterior, desapareció de su hábitat en Yemen hacia 1951.
  • La gacela roja (Eudorcas rufina): propia del Magreb, al igual que la gacela arábiga, se conoce por muy pocos especímenes. El último registrado data de 1894.
  • El ciervo de Schomburgk (Cervus schomburgki): endémico de Tailandia, esta especie fue objeto de una caza excesiva que lo abocó a la extinción. El último individuo conocido fue abatido en 1938, si bien se han hallado cornamentas de este ciervo en herboristerías chinas de Laos en fechas tan recientes como 1991, lo que podría indicar la supervivencia de algún remanente poblacional en este país.
  • El hipopótamo enano de Madagascar (Hippopotamus lemerlei): endémico de Madagascar, al parecer se extinguió durante el último episodio de extinciones masivas de la megafauna malgache (s. X-XV) al igual que los lémures gigantes, a causa de la alteración de su hábitat por la expansión humana en la isla. Sin embargo, la presencia de este animal en las fábulas tribales malgaches es muy importante, lo que sugiere una supervivencia aún más tardía; diversas historias se han reportado sobre la aparición de este animal, siendo la más reciente en 1976, pero sin confirmación alguna.
  • La cabra montés portuguesa (Capra pyrenaica lusitanica): Esta cabra montés habitaba el norte de Portugal y de España. La intensa caza y la destrucción del hábitat hicieron que en 1890 desapareciera de España y en 1892 muriera el último ejemplar en Portugal.
  • El bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica): Esta subespecie de cabra montés tenía la cornamenta más elaborada de las cuatro cabra montesas que han habitado la península ibérica, dos de las cuáles aún viven. El bucardo vivió históricamente en el norte de España y el sur de Francia. Pero la intensa caza fue mermando su población enormemente. En 1999, murió el último macho debido a su avanzada edad en España, quedando solo una hembra, a la que llamaron Celia. Celia murió en 2000, debido a que un árbol cayó sobre ella y le aplastó el cráneo.
  • La cabra rata de las Baleares (Myotragus): Este animal estaba relacionado con las ovejas y habitó las Baleares hasta la llegada de los seres humanos. La competencia con las cabras y la depredación que sufría por parte de los perros los llevaron a la extinción.

NOTA: El uro (Bos primigenius) se extinguió como animal salvaje en 1627, pero actualmente se considera el ganado doméstico como una subespecie viva del mismo (Bos primigenius taurus). Además, se han "recreado" parcialmente individuos similar a la forma salvaje por cruzamiento selectivo de razas de ganado (caso del ganado de Heck, que incluso habita reservas naturales). En cuanto a los hipopótamos de Madagascar, la UICN decidió catalogar como extinciones recientes a tres especies subfósiles, dada su pervivencia en las fábulas orales de los nativos de la isla, aunque solamente los restos de Hippopotamus lemerlei han sido datado de forma inequívoca como posteriores al siglo X.

Perisodáctilos[editar]

Este orden incluye a los caballos, los rinocerontes y los tapires. Son vulnerables a la caza por deporte (respecto a los rinocerontes y algunas especies de caballos) y a la destrucción del hábitat (especialmente peligrosa para los tapires).

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

  • El rinoceronte negro occidental (Diceros bicornis longipes): Era la subespecie menos común del rinoceronte negro. Habitaba en las sabanas del centro y el oeste de África y se alimentaba de hojas y frutos. La caza furtiva fue mermándolo hasta que el último ejemplar murió en una selva de Camerún.
  • La cuaga (Equus quagga quagga): Esta subespecie de cebra común solo tenía rayas hasta la mitad del cuerpo. Era particularmente fiera. La caza por su piel le llevó a extinguirse en estado salvaje. Su piel era tan valiosa que se empezaron a asesinar cuagas en el zoo de París. Al zoo de París le siguieron los de Londres, Berlín y Ámsterdam. El último ejemplar murió en el zoo de Ámsterdam. Sin embargo, se conserva ADN de cuaga en Washington D.C. por lo que es posible que se recupere la especie.
  • El tarpán (Equus ferus ferus): Este caballo salvaje habitaba desde el este de Rusia hasta Polonia y Alemania. Estuvo amenazado desde el principio por la caza simplemente por diversión. El último ejemplar de las estepas murió en Ucrania en 1879 y el último ejemplar de los bosques murió en el zoo de Moscú en 1875.
  • El zebro (Equus hydruntinus): El zebro era un asno gris con una raya negra en el lomo que habitaba en España y Portugal. El zebro llevaba habitando la península desde el Pleistoceno, pero en la Edad Media empezó a escasear por la caza perpetrada por los reyes. Desapareció de su último bastión, el sur de España, en el siglo XV. Cuando los portugueses descubrieron las cebras, les pusieron ese nombre en honor al zebro. Los íberos intentaron más de una vez domesticar al zebro, pero siempre fracasaron, por lo que pasaron de él cuando los fenicios llevaron sus asnos.
  • El rinoceronte de Java indio (Rhinoceros sondaicus inermes): Antiguamente se extendía desde la India hasta Myanmar. Esta especie era conocida porque las hembras no tenían cuernos. La caza por sus cuernos acabaron con él hacia principios del siglo XX.
  • El rinoceronte de Java vietnamita (Rhinoceros sondaicus annamiticus): Antiguamente se extendía por Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia y Malasia. Una única población, estimada en menos de doce rinocerontes, vivía en un área de bosque de tierras bajas en el Parque Nacional de Cat Tien, en Vietnam. En abril de 2010 se encontraron los restos del último miembro de esta subespecie cazado por un furtivo.
  • El asno salvaje del Atlas (Equus africanus atlanticus): Este asno salvaje vivía en las actuales Marruecos, Argelia y Túnez. Desapareció en tiempos del imperio romano por la caza abusiva. Solo se conoce por una pintura romana que data del 300 a.C y una mandíbula fosilizada.
  • El rinoceronte negro mozambiqueño (Diceros bicornis brucii): Esta subespecie de rinoceronte negro solo se encontraba en Mozambique. Desapareció por la caza furtiva en fechas recientes.

Proboscídeos[editar]

Este orden incluye a los elefantes. Son especialmente vulnerables a la pérdida del hábitat y a la caza por sus colmillos. Los taxones de este orden extinguidos son:

Un fresco de 1510 en el Palacio Capitalino de Roma que ilustra Aníbal cruzando los Alpes junto al elefante cartaginés.

Sirenios[editar]

Los mamíferos de este orden, llamados comúnmente manatíes o vacas marinas, son especialmente sensibles a la contaminación de las aguas en las que viven, la sobrepesca y la caza para obtener su grasa.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

  • La vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas): este enorme sirenio pariente del dugong fue descubierto por el célebre naturalista alemán Georg Steller en las Islas Komandorskie, en 1741. Sin embargo los marineros y mercaderes de pieles ya lo conocían hacía tiempo, y habían sometido a su pequeña población a una caza implacable que terminó por exterminar a toda la especie hacia 1768.

Soricomorfos[editar]

Los mamíferos de este orden, llamados genéricamente insectívoros, no se hallan entre los grupos más amenazados de mamíferos, si bien es cierto que formas insulares como los almiquíes o los extintos nesofontes han sido claramente perjudicados por la colonización que los humanos y de sus animales domésticos han llevado a cabo de sus frágiles hábitats aislados.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

Dibujo de un nesofontes de Puerto Rico (Nesophontes edithae), que como las otras especies de la familia Nesophontidae, se extinguió rápidamente tras la colonización europea de las Antillas.
  • El almiquí de Marcano (Solenodon marcanoi): esta especie endémica de la isla de La Española sucumbió a la colonización europea de la misma a partir del siglo XVI. Sin embargo, la otra especie de almiquí de la isla, el almiquí de Haití, ha podido sobrevivir hasta hoy, si bien está en grave riesgo de extinción.
  • El nesofontes de Puerto Rico (Nesophontes edithae): los nesofontes o musarañas de las Antillas comprendían una familia de especies similares a las musarañas verdaderas que colonizaron las diversas islas del Mar Caribe. Con la llegada de los europeos, la deforestación y, muy especialmente, la introducción de ratas en dichas islas, provocaron una rápida extinción de todas las especies de esta familia durante el siglo XVI. La ciencia solamente ha conocido a estas especies gracias al registro subfósil, ya que no hay ninguna información de que alguna de ellas llegara a ser descrita viva.

NOTA: La musaraña de la isla Christmas (Crocidura trichura) está oficialmente en peligro crítico de extinción, ya que no se ha registrado desde 1985, si bien existen numerosas observaciones posteriores sin confirmar. En cuanto a la musaraña balear (Nesiotites hidalgo), descrita como subfósil en 1945, se desconoce en qué época se extinguió de las islas Baleares, pero es posible que estuviera ya ausente durante los dos últimos milenios, puesto que no existe ninguna datación sólida que pruebe una supervivencia tardía.

Lagomorfos[editar]

Los mamíferos de este orden comprenden dos grupos: los lepóridos (conejos y liebres), por un lado, y los ochotónidos (pikas) por otro. Si bien estas especies suelen ser abundantes y numerosas gracias a su elevada tasa de reproducción, existen también especies seriamente amenazadas debido a la insularidad o a la dependencia de hábitats amenazados de destrucción. Aun así, ninguna especie de estas dos familias se ha extinguido en los últimos siglos; en cambio, el último representante de una tercera familia, los prolágidos, se extinguió recientemente, mientras que la mayoría de las especies de esta familia lo hicieron en época prehistórica.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

Dibujo de una pika sarda (Prolagus sardus), última especie superviviente de la familia Prolagidae y que se extinguió probablemente hacia el siglo XVIII.
  • La pika sarda (Prolagus sardus): endémica de las islas de Córcega y Cerdeña, esta especie era la última superviviente de una familia (Prolagidae) de pikas de mayor tamaño que las actuales Ochotonidae, que en otro tiempo habitaban gran parte de Europa. Pese a habitar estas dos islas europeas, esta especie era muy poco conocida, efectuándose escasas descripciones de este animal vivo, la mayoría en época greco-romana; la observación fiable más reciente data de 1774 en la pequeña isla vecina de Tavolara. Según algunos autores, la mayor parte de la población de la pika sarda se extinguió de las dos islas principales tras la introducción de conejos y liebres por los romanos, que competían con las pikas y además podían ser un vector de nuevas enfermedades. También se conoce que fue objeto de caza por el hombre, así como por nuevos predadores que introdujo en las islas, como perros, gatos y comadrejas. Así pues, hacia el siglo XVIII solamente quedaban poblaciones relictuales en pequeñas islas libres de predadores adyacentes a Cerdeña y quizá en las zonas más remotas del interior de las islas mayores. La fecha de la extinción de esta especie ha sido objeto de controversia: según algunos expertos se extinguió poco después de 1774, última fecha de supervivencia probada; otros sostienen que la extinción puede haber sido más reciente e incluso algunos creen que aún pueden pervivir pequeñas poblaciones en el interior de Cerdeña.

NOTA: La pika corsa (antiguamente: Prolagus corsicanus) se considera actualmente como una población o una subespecie de la pika sarda.

Quirópteros[editar]

Los mamíferos de este orden, el segundo más diverso tras el de los Roedores, son vulnerables a la caza (especialmente los zorros voladores), la contaminación y la destrucción de su hábitat (especialmente las especies insulares).

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

  • El murciélago de las flores de Puerto Rico (Phyllonycteris major): esta especie endémica de Puerto Rico se extinguió tras la colonización europea del siglo XV y se conoce solamente por sus subfósiles.
  • El murciélago de cola corta mayor (Mystacina robusta): endémico de Nueva Zelanda, se caracterizaba por sus hábitos terrestres, poco frecuentes en el resto de quirópteros. La introducción de la rata negra en sus últimos refugios insulares exterminó a esta especie; el último ejemplar conocido fue capturado en 1965.
  • El pipistrelo de Sturdee (Pipistrellus sturdeei): esta especie se cree que habitaba las islas japonesas de Bonin, pero solamente se conoce por un ejemplar de museo.
  • El zorro volador de Mauricio menor (Pteropus subniger): antaño abundante en las islas Mascareñas, la caza aniquiló a esta especie hacia 1864.
  • El zorro volador de Palaos mayor (Pteropus pilosus): endémico de las islas micronesias de Palaos, fue exterminado por la caza hacia 1874.
  • El zorro volador de Guam (Pteropus tokudae): esta especie fue descrita por primera vez en 1931, en la isla de Guam. La destrucción de su hábitat y la caza la diezmaron, hasta que poco después de haber sido descubierta, se registró por última vez en 1967.
  • El zorro volador ceniciento (Pteropus brunneus): endémico de la isla australiana de Percy, se conoce por un único ejemplar capturado en 1859.
  • El zorro volador de Panay (Acerodon lucifer): esta especie filipina se extinguió en 1996 a causa de la destrucción de su hábitat y de la caza abusiva.
  • El zorro volador de Santa Cruz (Nyctimene sanctacrucis): se cree que esta especie propia de las islas melanesias de Santa Cruz desapareció a causa de la deforestación a principios del siglo XX.

NOTA: A pesar de que la UICN los considera extinguidos, el pipistrelo de Sturdee (Pipistrellus sturdeei) y el zorro volador ceniciento (Pteropus brunneus) son especies descritas a partir de muy pocos ejemplares, lo cuál puede indicar que existan poblaciones en áreas desconocidas, dada la escasa información sobre distribución y ecología de estas especies. Otras muchas especies de quirópteros se conocen por uno o varios especímenes, algunos recopilados hace décadas.

Roedores[editar]

Los mamíferos de este orden se caracterizan más por haber causado la extinción de otros animales (especialmente especies insulares de aves, reptiles e insectívoros) que por ser especies susceptibles de desaparición, puesto que varias especies de ratas y ratones se hallan entre los vertebrados más abundantes del planeta. Paradójicamente, algunos roedores invasivos han causado asimismo la extinción de otros roedores, especialmente de especies isleñas. La destrucción de hábitat, la introducción de predadores invasores y la contaminación también han perjudicado a las especies menos numerosas.

Las especies de este orden extinguidas en época histórica son:

  • La rata cavernícola de Flores (Spelaeomys florensis): endémica de la isla indonesia de Flores, se cree que desapareció hacia el siglo XV por causas no determinadas.
  • La rata arborícola de Verhoeven (Papagomys theodorverhoeveni): también propia de Flores, desapareció en la misma época que la anterior.
  • El ratón saltador de orejas grandes (Notomys macrotis): esta especie del sudoeste de Australia sucumbió a la introducción de gatos y zorros por los europeos. El último ejemplar conocido fue capturado en 1843.
  • El ratón saltador de Darling Downs (Notomys mordax): especie conocida por un cráneo hallado en Queensland (Australia), se cree que se extinguió por las mismas razones que la especie anterior y en esa misma década.
  • El ratón saltador de cola corta (Notomys amplus): especie poco conocida de Australia central que se registró por última vez en 1896.
  • El ratón de Gould (Pseudomys gouldii): endémica de Australia, corrió la misma suerte que los ratones saltadores descritos anteriormente.
Dibujo de un grupo de ratas conejo de pies blancos (Conilurus albipes), uno de los mayores roedores nativos de Australia.
  • La rata conejo de pies blancos (Conilurus albipes): esta especie era uno de los mayores roedores nativos de Australia. La destrucción de su hábitat, las enfermedades transmitidas por las ratas introducidas por los europeos y la introducción de gatos y zorros provocaron el declive de sus poblaciones hasta su desaparición hacia mediados del siglo XIX, si bien ha habido algunos registros en el siglo XX sin confirmación.
  • La rata bulldog (Rattus nativitatis): endémica de la isla Christmas, se cree que una enfermedad transmitida por la rata negra, introducida por los marinos en el siglo XIX, exterminó a esta especie insular. El último ejemplar conocido fue registrado en 1903.
  • La rata de Maclear (Rattus macleari): también nativa de la isla Christmas, sufrió el mismo problema que la especie anterior.
  • La rata de Guadalcanal (Uromys porculus): endémica de las Islas Salomón, se registró por última vez en 1899.
  • La rata emperatriz (Uromys imperator): endémica de las Islas Salomón, desapareció hacia 1960.
  • La rata de arrozal de Santa Lucía (Megalomys luciae): propia de la isla caribeña de Santa Lucía, este enorme roedor, considerado una plaga para las plantaciones, fue exterminado hasta su extinción en 1881.
  • La rata de arrozal de Martinica (Megalomys desmarestii): especie afín a la anterior que habitaba Martinica. Aunque también fue perseguida por ser una plaga para las plantaciones, su extinción se atribuye a una violenta erupción volcánica que asoló la isla en 1902.
  • La rata de arrozal de Nelson (Oryzomys nelsoni): esta especie habitaba las islas mexicanas de las Islas Marías hasta que las ratas introducidas por los europeos causaron su declive. Fue registrada por última vez en 1897.
  • La rata de arrozal de Darwin (Nesoryzomys darwini): esta especie vivía exclusivamente en la isla de Santa Cruz, en el archipeiélago de las Galápagos. La competencia con la rata negra y la rata gris, introducidas por los europeos en el siglo XIX, provocó el rápido declive de esta especie, despareciendo hacia 1929. Algunas especies afines de las islas vecinas, que también se creían extintas, han sido redescubiertas en tiempos recientes, lo cuál deja abierta la posibilidad de que pudiera suceder también en este caso.
  • El ratón de Santa Cruz (Nesoryzomys indefessus): como en el caso anterior, esta especie nativa de Santa Cruz sucumbió a la presencia de ratas invasoras hacia 1930.
  • El ratón de Pemberton (Peromyscus pembertoni): endémico de las Islas del Golfo de California, no se ha registrado desde 1931.
  • La rata comestible de La Española (Brotomys voratus): esta especie fue descrita por los primeros colonos españoles de La Española en 1546. Se cree que se extinguió poco después a causa de los cambios introducidos en la isla por los colonos.
  • La jutia de las islas Santanilla (Geocapromys thoracatus): endémica de las islas hondureñas de Santanilla, este roedor se extinguió después de un huracán que devastó la zona en 1955.
  • La Rata Gigante de Tenerife (Canariomys bravoi): Endémica de la isla de Tenerife, fue consumida por los aborígenes canarios. Esto unido a la introducción de los gatos y las ratas provocó su extinción[3] .
  • La rata gigante de Gran Canaria(Canarionys tamaranae) habitó la isla de Gran Canaria. Como la anterior formó parte de la alimentación de los primeros habitantes de las Islas Canarias y sufrió con la introducción de ratas y gatos hasta que se extinguió[3] .
  • El ratón de malpaís (Malpaisomys insularis) habitaba las islas de Lanzarote y Fuerteventura, en las Islas Canarias. Se extinguió hace unos 800 años debido a la introducción del ratón doméstoco (Mus musculus) por parte de los aborígenes canarios[3] .
  • El lirón gris de Mallorca (Hypnomys morpheus): Este roedor era un gigante que habitaba la isla de Mallorca hasta la llegada del hombre.

NOTA: La UICN no considera extinguidos a la rata nebulosa de Ilin (Clateromys paulus) ni a la rata nidificante menor de Australia (Leporillus apicalis), ya que, pese a que no se han registrado en las últimas décadas, no existe suficiente información para determinar su extinción. También falta información en el caso de los ratones saltadores australianos y de las ratas nativas de las Galápagos. En cuanto a varias especies de jutias, como la jutia cubana (Geocapromys columbianus), no se ha podido determinar si se extinguieron durante la primera colonización europea del Caribe (siglo XVI) o en una fase prehistórica. Lo mismo sucede para algunas ratas cavernícolas del género Boromys.

Cetáceos[editar]

Este grupo, que agrupa a las ballenas, los delfines y las orcas, es especialmente vulnerable a la caza con arpón y a la contaminación:

Las especies de este orden extinguidas son:

  • El delfín del río Yangtsé o baiji (Lipotes vexillifer): El segundo mayor delfín de río del mundo, después del delfín del Amazonas. Endémica de China, en otros tiempos habitó todo el Yangtsé hasta la actual Shanghái, pero cuando se descubrió apenas quedaban ejemplares en el curso medio. La contaminación, las lanchas, la pesca accidental y la presa de las Tres Gargantas fueron acabando con él hasta que una expedición que iba en busca de este animal no encontró ninguno. Aunque la expedición fue en 2006, la especie fue declarada extinguida en 2012, debido a que 2007 un vecino declaró haber visto un ejemplar.
  • La ballena gris del Atlántico (Eschrichtius globossus): Esta ballena habitó el océano Atlántico. La caza con arpón y la contaminación hicieron que desapareciera en el siglo XVII.

Tubulidentados[editar]

Este grupo, que solo agrupa los cerdos hormigueros, no es especialmente vulnerable pero es sensible a los cambios en el hábitat.

Las especies de este orden extinguidas son:

  • El cerdo hormiguero malgache (Plesiorycteropus): Este cerdo hormiguero era endémico de Madagascar y era parte de su megafauna. Su desaparición coincide con la de los lémures gigantes o los hipopótamos malgaches, por lo que es posible que fuera exterminado por los humanos.

Referencias[editar]

  1. [[1]] (28 de mayo del 2002). «La clonación podría resucitar al extinto tigre de Tasmania» (periodístico). Consultado el 11 de enero de 2010.
  2. [Miguel Ariza para EL PAIS.com] (23 de agosto del 2009). «Resucitadores de animales» (reportaje). Consultado el 11 de enero de 2010.
  3. a b c Rando, Juan Carlos (2003). «Protagonistas de una Catástrofe Silenciosa. Los Vertebrados extintos en Canarias.». El Indiferente (14). http://www.azoresbioportal.angra.uac.pt/files/publicacoes_Rando2003_ProtagonistaCatstrofeSilenciosaLosVertebradosExtintosCanarias.pdf. 

Véase también[editar]

Anexo:Aves extintas