Anexo:Documentos del Concilio Vaticano II

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Los documentos del Concilio Vaticano II, son los textos oficiales aprobados emanados por esta asamblea y promulgados por el papa Pablo VI, que contienen enseñanzas doctrinales y morales, normas jurídicas y propuestas de actuación para los fieles de la Iglesia católica. Pablo VI hizo una presentación resumida de cada documento conciliar.

Son de tres tipos: constituciones, decretos y declaraciones.

Constituciones[editar]

Las cuatro constituciones conciliares aprobadas por los Padres del Concilio son los documentos de mayor envergadura, y que tratan acerca de los temas fundamentales que abordó el Concilio. Son las siguientes:

Gaudium et spes[editar]

La Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual o Gaudium et spes es tal vez el máximo logro del Concilio Ecuménico. Su nombre proviene de las primeras palabras de ésta en latín, que en castellano significa Los gozos y las esperanzas. Trata acerca de la Iglesia en el mundo actual, y es la manifestación más clara del aggiornamento pretendido por Juan XXIII.

Se encuentra dividida en cuatro partes. La primera es un prefacio y la segunda una introducción acerca de la situación del hombre en el mundo moderno. La tercera se llama «De la Iglesia y la vocación del hombre», hablando de la visión de la Iglesia acerca de la dignidad del ser humano, la vida en sociedad, la actividad del hombre en el mundo y acerca del rol de la iglesia en el mundo actual. La cuarta parte tiene como finalidad explicar la misión en la actualidad de la Iglesia y se explaya en ciertos temas particulares como el desarrollo económico y social, la naturaleza del matrimonio en la vida moderna, la política, la expansión de la cultura y sobre la paz y la promoción de la comunidad de naciones.

Fue aprobada por 2.307 contra 75 obispos reunidos en concilio, y fue solemnemente promulgada por el Papa Pablo VI el 7 de diciembre de 1965.

Dei Verbum[editar]

La Constitución dogmática sobre la Divina Revelación o Dei Verbum (Palabra de Dios), es otro de los más importantes documentos conciliares. Trata acerca de la Revelación y de cómo debe entenderse, estudiarse y practicarse la Palabra de Dios. A diferencia de las demás constituciones, ésta es netamente teológica. Se trata del documento de gestación más dramática y, sin dudas, el que dio lugar a un giro cardinal en la orientación del Concilio Vaticano II, apenas un mes después de su iniciación.

Lumen gentium[editar]

La Constitución Dogmática acerca de la Iglesia o Lumen gentium (Luz de las gentes) trata acerca de la Iglesia en sí misma, y establece por primera vez organismos colegiados, como el Sínodo de obispos como formas de comunicación entre los creyentes y el papa. Fue el documento clave para la interpretación de la copiosa legislación postconciliar promovida por los papas para la aplicación de los principios, directivas y normas del Concilio.

Está dividida en 8 partes:

1) La primera es sobre el Misterio de la Iglesia.

2) La segunda parte sobre el sentido de "Pueblo de Dios".

3) La tercera trata sobre la constitución jerárquica de la Iglesia y en especial del episcopado, esta parte contiene un proemio o introducción al tema.

4) La cuarta parte trata de los laicos.

5) La quinta parte trata sobre la universal vocación a la santidad de los cristianos en la Iglesia.

6) La sexta está dedicada a los religiosos, es decir aquellos hombres y mujeres que desean vivir el llamado del evangelio sin ser sacerdotes, el Documento lo cita así " Los consejos evangélicos, castidad ofrecida a Dios, pobreza y obediencia, como consejos fundados en las palabras y ejemplos del Señor y recomendados por los Apóstoles, por los padres, doctores y pastores de la Iglesia, son un don divino que la Iglesia recibió del Señor, y que con su gracia se conserva perpetuamente"(LG, 43)[1] y agrega : "Por los votos, o por otros sagrados vínculos análogos a ellos a su manera, se obliga al fiel cristiano a la práctica de los tres consejos evangélicos antes citados, entregándose totalmente al servicio de Dios sumamente amado, en una entrega que crea en él una especial relación con el servicio y la gloria de Dios(LG, 44)[2]

7) La séptima parte trata sobre la índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su unión con la Iglesia actual.

8) La octava parte toca el tema de la Virgen María, sobre cómo se entiende en la Iglesia católica, y el culto que se le rinde dentro de los conceptos católicos.

Fue aprobada con el voto favorable de 2.151 contra 5 obispos, y promulgada el 21 de noviembre de 1965 por Pablo VI.

Sacrosanctum Concilium[editar]

La Constitución sobre la Sagrada Liturgia o Sacrosanctum Concilium (Sagrado Concilio, en latín), fue la primera de las constituciones aprobadas por el Concilio, y la de consecuencias más inmediatas. Reafirmó la importancia y la naturaleza esencial de la liturgia dentro de la vida de la Iglesia, estableciendo las bases para su reestructuración.

Fue promulgada el 4 de diciembre de 1963 en la segunda etapa conciliar, luego de obtener 2147 votos favorables contra cuatro adversos y uno nulo.

Decretos conciliares[editar]

Aunque el Concilio Vaticano II realizó una distinción entre «decretos» y «constituciones», no explicitó la diferencia. Por esa razón se llegó a argumentar que los decretos tendrían poca obligatoriedad doctrinal o que serían de relevancia «meramente pastoral o disciplicaria».[1] Pero según Walter Kasper, no se puede argumentar una diferencia en la «obligatoriedad teológica» de los decretos y las constituciones, ya que el Concilio de Trento solo aprobó «decretos», algunos de los cuales alcanzaron máxima importancia teológica y carácter vinculante.[1] Por ello, los decretos conciliares son documentos de trascendencia no menor que las constituciones. Tratan sobre principios doctrinales aplicables a ciertas actividades u organizaciones de la Iglesia Católica y tienen un fuerte valor teológico. Los Padres Conciliares aprobaron nueve decretos, que son los siguientes:

Declaraciones conciliares[editar]

El Concilio aprobó también tres declaraciones acerca de temas fundamentales para la vida católica. Deben interpretarse como opiniones acerca de la Iglesia en ciertos temas específicos.

Éstas son:

Referencias[editar]

  1. a b Kasper, Walter (2008). Caminos de unidad. Perspectivas para el ecumenismo. Madrid: Ediciones Cristiandad. pp. 25–26. ISBN 978-84-7057-533-4. Consultado el 16 de enero de 2014. 

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