Anexo:Época de oro del cine mexicano

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Dibujo de Pedro Infante, probablemente el actor mas popular de la Época de Oro del Cine Mexicano.

La Época de Oro del Cine Mexicano es un periodo en la historia del Cine mexicano comprendido entre 1936 y 1969.[1]

La Época de Oro comenzó simbólicamente con la película Vámonos con Pancho Villa (1935), dirigida por Fernando de Fuentes. Eventualmente, de Fuentes, realizó el éxito taquillero Allá en el Rancho Grande (1936), considerado un parteaguas que aseguró el éxito taquillero del Cine mexicano. La calidad y el éxito de las películas mexicanas continuó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Cine mexicano se convirtió en el centró de las películas comerciales de Latinoamérica y Habla hispana.

Orígenes[editar]

En 1939 Europa y los Estados Unidos participaron en la Segunda Guerra Mundial, y las industrias cinematográficas de estas regiones, se vieron gravemente afectadas. Europa, debido a su ubicación y los Estados Unidos debido a que los materiales utilizados para producir películas (como la Celulosa), comenzaron a escasear y fueron racionados. En 1942, cuando los submarinos alemanes destruyeron un barco petrolero mexicano, México se unió a los aliados en la guerra contra Alemania. México ganó el estatus de nación más favorecida. De esta manera, la industria cinematográfica mexicana encontró nuevas fuentes de materiales y equipos que aseguraron así su posición en la producción de películas de calidad en todo el mundo. Durante la Segunda Guerra Mundial, la industria del cine de Francia, Italia, España, Argentina y Estados Unidos, se centraron en películas de guerra, lo que hizo posible que la industria cinematográfica mexicana, con temáticas mucho mas versátiles, se conviertiera en dominante en los mercados de México y de América Latina.

Esplendor[editar]

Actores[editar]

Desde los inicios del Cine Sonoro de México, algunas películas (como Santa (1931) y La mujer del puerto (1934)), resultaron un enorme éxito taquillero que demostró que en México se contaba con el equipo y talento necesarios para sostener una industria cinematográfica sólida. Uno de los primeros éxitos de taquilla fue la película Allá en el Rancho Grande de Fernando de Fuentes, que se convirtió en el primer clásico del cine mexicano; tal película que es referida como la iniciadora del «cine industrial mexicano»,[2] y como la cinta que dio el punto de partida a la denominada «comedia ranchera».[3]

El cine mexicano continuó realizando obras de espléndida calidad y comenzó a explorar otros géneros como la comedia, el romance y el musical. En 1943, la película Flor silvestre, reunió a un equipo cinematográfico conformado por el director Emilio Indio Fernández, el fotógrafo Gabriel Figueroa, el actor Pedro Armendáriz y la actriz Dolores del Río. Las cintas María Candelaria y La perla, son consideradas obras cumbre de Fernández y su equipo, y llenaron al cine mexicano de un enorme prestigio, paseándose a nivel mundial en importantes festivales cinematográficos (María Candelaria fué galardonada en 1946 con el Premio del Grand Prix del Festival de Cannes, el nombre anterior de la Palma de Oro, siendo la primera película de habla hispana en obtenerlo). Por su parte, La perla fue galardonada con el Globo de Oro de la industria fílmica estadounidense, siendo la primera cinta hispana en recibir dicho reconocimiento.[4]

El Cine mexicano en su Época de Oro, imitó el Star System que imperaba en Hollywood. De esta manera, y a diferencia de otras industrias fílmicas, en el cine mexicano se comenzó a desarrollar el "culto al actor", situación que propició el surgimiento de estrellas que causaron la sensación en el público y se convirtieron en auténticos ídolos, de una forma muy similar a la de la industria fílmica estadounidense. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en Hollywood, los estudios cinematográficos mexicanos nunca tuvieron un poder total sobre las grandes estrellas, y esto les permitió a estas brillar de una forma independiente y desarrollarse en una enorme multitud de géneros, principalmente las figuras surgidas en el Cine mexicano en la década de los 50's, mucho mas versátiles y completas que las de la década previa.

De estas figuras que alcanzaron el nivel de ídolos, destaca Pedro Infante, actor sumamente popular y carismático que logró cautivar al público, principalmente el de las clases populares. A Infante se le sumaba además su talento como cantante. Cintas como Nosotros los pobres (1947), Los tres García (1947), y A toda máquina (1949), por mencionar a algunas de las cintas más populares de Infante, fueron enormes éxitos de taquilla y rápidamente lo colocaron en la categoría de máximo ídolo popular mexicano.

De forma similar destacó Jorge Negrete, actor y cantante que, a diferencia de Infante, se convirtió en un ídolo de un público más refinado. Su espectacular talento vocal y su apostura física lo convirtieron en una de las figuras mas cotizadas del Cine mexicano, y primera figura del cine de corte ranchero.

Pedro Armendáriz se convirtió en un actor de éxito internacional de la mano del director Emilio "Indio" Fernández, que según algunas fuentes se transformó en su «actor fetiche».[2] Fernández supo sacar partido de las características físicas de Armendáriz (apostura, viril personalidad, un rostro de facciones indígenas muy fotogénicas) y lo convirtió en el prototipo del "macho" o galán viril mexicano.[5] Más tarde, Armendáriz incursionó en el cine de Hollywood y de algunos países de Europa.[6]

De manera similar a Hollywood, en el cine mexicano existió también el "Culto a la Diva", la veneración de figuras femeninas que alcanzaron el nivel de Mitos (como Greta Garbo y Marlene Dietrich). Aunque surgieron muchas bellezas fílmicas en la Época de Oro, solo dos de ellas lograron trascender y convertir sus rostros en el sentido de todas sus películas: María Félix y Dolores del Río.

María Félix fué un caso excepcional en el Cine mexicano. Mujer de enorme belleza y fuerte personalidad que de inmediato dominó los roles de "vampiresa" y "mujer fatal" de las películas mexicanas. Antes del éxito de María Félix, las mujeres iban en papeles secundarios (madres abnegadas, novias sumisas). A partir del éxito de Félix, comenzaron a realizarse mas películas con temáticas femeninas. El filme Doña Bárbara (1943), dió inicio al mito de María Félix como La Doña, la mujer inalcanzable e indomable. La belleza y singular personalidad fílmica de María Félix la llevaron a conquistar el cine de Europa.

Dolores del Río representó en sus mejores momentos uno de los máximos ideales de la belleza femenina mexicana. El mito de Dolores del Río no comenzó en México, sino en Hollywood, donde alcanzó el estatus de "Diva" en los años veintes y treintas, algo muy difícil para una actriz de origen hispano. Tras una carrera más que digna en Hollywood, Dolores regresó a México, donde logró mantener, e incluso elevar el prestigio del que gozó en los Estados Unidos, gracias a una serie de películas, realizadas especialmente para ella, por su eterno admirador, el director Emilio Fernández. Películas como Flor silvestre y María Candelaria (1943), pasearon la imagen de México por todo el mundo, y Dolores del Río se convirtió en símbolo nacional, luego de ser, por muchos años, símbolo de "lo mexicano" en el extranjero.

De acuerdo con algunos expertos, Pedro Armendáriz, María Félix y Dolores del Río, son las máximas estrellas cinematográficas Latinoamericanas de las décadas de 1940's a 1960's.

Muchos comediantes lograron la consagración en el cine mexicano. Desde parejas cómicas al estilo de El Gordo y el Flaco (como Viruta y Capulina o Manolin y Shilinsky) hasta actores independientes que lograron un enorme cartel.

Mario Moreno "Cantinflas", comediante y mimo surgido de las carpas populares, alcanzó una gran popularidad desde su ingreso al cine gracias a su interpretación de el personaje de Cantinflas, un "peladito" de barrio dicharachero, simpático e ingenioso con una forma de hablar muy peculiar (el "cantinfleo", hablar de forma enredada sin decir nada claro). El personaje de Cantinflas fué para Mario Moreno, lo que Charlot fué para Charles Chaplin. Pero a diferencia de Chaplin, Cantinflas basaba su personaje en la alegría y no en la melancolía. Sus personajes siempre fueron vivificantes. Cantinflas gozó de un éxito inusitado. Aunque trabajo en la industria de Hollywood, el idioma siempre fué un problema para que su personaje cuajara entre las audiencias estadounidenses.

Otro destacado comediante fué Germán Valdés "Tin Tan". Poseedor de una enorme gracia y versatilidad, pues era ademas un excelente cantante. Hizo célebre en su tiempo al personaje del pachuco (movimiento cultural surgido en los años veintes en Chicago, entre la comunidad hispana de los Estados Unidos). Sus películas se basaron principalmente en la parodia y en situaciones absurdas, números musicales con personajes dotados de una gran picardía y un vasto atractivo visual femenino. "Tin Tan", posee, hasta el día de hoy, un enorme impacto cultural entre algunos sectores del público mexicano, y sus cine ha alcanzado el nivel de culto.

En el Star System Mexicano surgieron otras destacadas figuras como Arturo de Córdova, importante actor, poseedor de un fuerte atractivo viril, personalidad, voz y presencia, que se convirtió en uno de los galanes mas recurrentes de producciones fílmicas de la época (al estilo de Clark Gable y Cary Grant); Joaquín Pardavé, fué un popular actor que lo mismo cautivaba con personajes dramáticos o cómicos. Pardavé también era compositor y director cinematográfico, y sus inicios en la industria, desde el Cine Silente, lo convirtieron en una especie de "padre simbólico" de todos los comediantes mexicanos desde los años treintas hasta los sesentas; Sara García, llamada la "Abuelita del Cine Mexicano", fué una destacada actriz poseedora de una gran versatilidad. Sus conmovedoras o graciosas interpretaciones de anciana (abuela, madre, nana), la convirtieron, de manera similar a Cantinflas o Tin Tan, en parte de la cultura popular mexicana, y su fama se resiste al paso del tiempo.

Otras figuras destacadas fueron actores de soporte como Ignacio López Tarso o los Hermanos Soler: Domingo, Andrés, Fernando y Julián; galanes fílmicos como David Silva, Emilio Tuero, Roberto Cañedo o Ernesto Alonso; bellezas fílmicas como Columba Domínguez, Miroslava Stern, Marga López, Elsa Aguirre, Gloria Marín o María Elena Marqués; actrices de carácter como Carmen Montejo, Andrea Palma, Isabela Corona o Prudencia Griffel; héroes rancheros como Luis Aguilar y Antonio Aguilar; "villanos cinematográficos" como Carlos López Moctezuma, Miguel Inclán, Rodolfo Acosta o los hermanos Tito y Víctor Junco y otros famosos comediantes como Adalberto Martínez "Resortes" y Antonio Espino "Clavillazo".

Algunas otras figuras mexicanas lograron reconocimientos a nivel extranjero. Katy Jurado se convirtió en una importante y cotizada actriz en la industria de Hollywood, logrando una nominación al Premio Oscar de la Academia Americana de Cine, mientras que Silvia Pinal logró reconocimiento en el ámbito del "cine de arte", especialmente gracias a sus colaboraciones con el director Luis Buñuel.

En otros géneros, el Cine Musical estuvo representado en gran parte por el llamado Cine de rumberas, una curiosidad fílmica exclusiva de México, dedicado a la exaltación fílmica de la figura de la "rumbera" (bailarinas de ritmos musicales afro-antillanos). Las principales figuras de este género fueron María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla y Rosa Carmina.

El Cine negro o Cine de Gángsters (tan popular en Hollywood en los años 30's y 40's) estuvo representado en México por el director "de culto" Juan Orol.

El género del Terror y la Ciencia-Ficción tuvo un nicho muy especial y alcanzó su mayor época de esplendor en los años sesentas. Las películas protagonizadas por el luchador mexicano El Santo, son las mas populares de la época. Otros actores destacados en el género fueron Germán Robles, Abel Salazar y Ariadne Welter.

Al ser México la principal potencia cinematográfica de Habla hispana, su industria atrajo a otras importantes figuras de otras industrias fílmicas de habla hispana. Las mas importantes fueron la española Sara Montiel y la argentina Libertad Lamarque.

Directores[editar]

Muchísimos directores de gran prestigio florecieron en la industria fílmica mexicana en su Época de Oro. Muchos de ellos se foguearon trabajando como aprendices en el Cine de Hollywood en los años treintas. Se considera a Fernando de Fuentes como el "padre" de la Época de Oro del Cine Mexicano, principalmente por haber aportado los primeros éxitos taquilleros de esta época, tales como ¡Vámonos con Pancho Villa! (1935) y Allá en el Rancho Grande (1936). Uno de los directores cinematográficos mas importantes, influyentes y reconocidos de esta etapa del Cine mexicano fué Emilio "Indio" Fernández. Emilio fué el creador de un cine mexicano de tipo folclórico e indigenista que contribuyó al descubrimiento cultural y artístico que vivió México en los años cuarentas, poseedor de una estética impecable y única (lograda en gran medida gracias a la ayuda de su fotógrafo de cabecera, Gabriel Figueroa). Emilio Fernández legó una filmografía que suma alrededor de 129 películas, un sinnúmero de hermosas imágenes, cientos de evocaciones de un México que fue planeado, sus costumbres y su identidad, defendida a toda costa. Una trayectoria que fue reconocida en varias ocasiones con el Premio Ariel, el Colón de Oro en Huelva, España, y una silla con su nombre en la Escuela de Cine de Moscú, entre muchos otros premios internacionales. Emilio Fernández Romo no solo fue conocido por su carácter visceral, sino también por lograr la integración de un equipo de filmación que atrajo la atención de Hollywood y Europa. Con Gabriel Figueroa como fotógrafo, Mauricio Magdaleno como escritor y los actores Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix y Columba Domínguez, dirigió varias producciones que promovieron las costumbres y los valores nacionales asociados a la Revolución Mexicana.

Cabeza de Luis Buñuel, obra del escultor Iñaki, en el Centro Buñuel, Calanda, España.

Otra importante figura fílmica en México, fué el español refugiado, nacionalizado mexicano Luis Buñuel. El llamado "Padre del Surrealismo Cinematográfico", realizó en México la mayor parte de su extensa filmografía, contribuyendo enormemente al auge del Cine Mexicano en la segunda etapa de su Época de Oro, en los años cincuentas. La cinta Los olvidados (1950), logró un enorme impacto en el cine mundial, al grado de ser considerada por la UNESCO, como patrimonio cultural de la humanidad. Una de sus últimas cintas en México, fué la co-producción Hispano-Mexicana Viridiana (1961). Viridiana fue presentada a concurso en el festival de Cannes de 1961 como representante oficial de España y obtuvo la Palma de Oro. Sin embargo, después de que el periódico vaticano L'Osservatore Romano condenara la cinta, a la que tachaba de blasfema y sacrílega, Viridiana no se pudo proyectar oficialmente en España hasta 1977. Fue ganador del Premio Nacional de Bellas Artes, otorgado por el Gobierno de México en 1977.[7]

Otros importantes directores fueron Julio Bracho (Distinto amanecer, 1943), Ismael Rodríguez (Nosotros los pobres, 1947) y Roberto Gavaldón (Macario, 1960), entre otros.

Algunos directores fílmicos extranjeros también realizaron colaboraciones con el cine mexicano, ya sea en co-producciones, o utilizando sus instalaciones y equipo técnico. De ellos, cabe destacar a Fred Zinnemann, John Ford, John Huston, Sam Peckinpah o Robert Aldrich.

Declive[editar]

Las primeras transmisiones de la Televisión mexicana se iniciaron en 1950. Ese año entró en operaciones XHTV-Canal 4. XEWTV-Canal 2 y XHGC-Canal 5, comenzaron transmisiones en 1952. En pocos años, la televisión alcanzó un poder enorme de penetración en el público, especialmente cuando las tres cadenas se unieron para formar Telesistema Mexicano, en 1955. Para 1956, las antenas de televisión eran algo común en los hogares mexicanos, y el nuevo medio se extendía rápidamente en la provincia. Las primeras imágenes de la televisión, en blanco y negro, aparecían en una pantalla muy pequeña y ovalada, y eran bastante imperfectas: no tenían la definición y la nitidez de la imagen cinematográfica. Sin embargo, no sólo en México, sino en todo el mundo, el cine resintió de inmediato la competencia del nuevo medio. Esa competencia influyó decisivamente en la historia del cine, obligándolo a buscar nuevas vías tanto en su técnica, como en el tratamiento de temas y géneros.

Las novedades técnicas llegaron de Hollywood. Las pantallas anchas, el cine en tercera dimensión, el mejoramiento del color y el sonido estereofónico, fueron algunas de las innovaciones que presentó el cine norteamericano a principios de los cincuenta. El elevado costo de esta tecnología hizo difícil que en México se llegaran a producir filmes con estas características, por lo menos durante algunos años. Los temas "fuertes" fueron otro recurso utilizado por el cine para atraer de nuevo al público a las salas cinematográficas. La naturaleza familiar del medio televisivo impedía un tratamiento directo de muchos de los temas que el cine -ya maduro- se atrevía a mostrar. En general, la realización del cine se volvió más compleja que nunca. Con una infraestructura técnica anticuada, poco dinero, un público más exigente, y un mercado saturado de producciones norteamericanas, el cine mexicano se enfrentó ante su ocaso.

El 15 de abril de 1957 el país entero se estremeció al conocer la noticia de la muerte de Pedro Infante. Con él, simbólicamente, moría también la época de oro del cine nacional. Poco o nada quedaba ya de aquellos años de esplendor. El cine mexicano experimentaba a fines de los cincuenta una inercia casi completa. Las fórmulas tradicionales habían agotado ya su capacidad de entretenimiento; comedias rancheras, melodramas y filmes de rumberas se filmaban y exhibían ante un público cada vez más indiferente. Hasta Emilio Fernández, el director más importante de la época, comenzaba a repetir sus filmes con otros actores pero con los mismos temas. El cine de Luis Buñuel, los filmes de luchadores y el nacimiento del cine independiente, fueron las únicas novedades dentro de esta industria agotada. A fines de los cincuenta, la crisis del cine mexicano no era sólo advertible para quienes conocían sus problemas económicos: el tono mismo de un cine cansado, rutinario y vulgar, carente de inventiva e imaginación evidenciaba el fin de una época (García Riera, 1986: 221).

El mundo cambiaba y con ello el cine que se hacía en otros países. La eliminación de la censura en Estados Unidos permitía un tratamiento más audaz y realista de muchos temas. En Francia, una joven generación de cineastas educados en la crítica cinematográfica iniciaba el movimiento de la nueva ola. En Italia, el neorrealismo había afirmado la carrera de varios cineastas. El cine sueco hacía su aparición con Bergman, al mismo tiempo que en Japón surgía Akira Kurosawa.

El cine mexicano, por su parte, se había estancado por líos burocráticos y sindicales. La producción se concentraba en pocas manos, y la posibilidad de ver surgir a nuevos cineastas era casi imposible, debido a las dificultades impuestas por la sección de directores del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Tres de los estudios de cine más importantes desaparecieron entre 1957 y 1958: Tepeyac, Clasa Films y Azteca.

También en 1958, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas decidió descontinuar la práctica de entregar el Premio Ariel a lo mejor del cine nacional. El Ariel había sido instituido en 1946, y su cancelación subrayaba el estado de crisis de la industria.

Al hacer del cine un asunto de interés nacional el gobierno mexicano, sin saberlo, estaba cavando la tumba de esta industria. En 1960, cuando el gobierno de Adolfo López Mateos adquirió las salas de Operadora de Teatros y de la Cadena de Oro -desbaratando así el monopolio de Jenkins- la etapa final de la producción cinematográfica quedó bajo control del Estado.[8]

Películas.[editar]

1930[editar]

1940[editar]

1950[editar]

Personas[editar]

Actores y actrices[editar]

Cinematógrafos[editar]

Directores[editar]

Guionistas[editar]

Productores[editar]

Estudios[editar]

  • Águila Films
  • Diana Films
  • Cinematográfica Jalisco
  • Clasa Films
  • Estudios Camus
  • Estudios Churubusco
  • Filmadora Chapultepec
  • FILMEX
  • Films Mundiales
  • Grovas Films
  • Hispano Continental Films
  • Matouk Films
  • Oro Films
  • Pereda Films
  • Posa Films
  • Productora Mier y Brooks
  • Producciones Zacarías
  • Rodríguez Hermanos S. A. de C. V.



Bibliografía[editar]

Bibliografía[editar]

  • GARCÍA RIERA, Emilio (1986) Época de oro del cine mexicano Secretaría de Educación Pública (SEP) ISBN 968-29-0941-4
  • GARCÍA RIERA, Emilio (1992-97) Historia documental del cine mexicano Universidad de Guadalajara, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) ISBN 968-895-343-1
  • GARCÍA, Gustavo y AVIÑA, Rafael (1993) Época de oro del cine mexicano ed. Clío ISBN 968-6932-68-2
  • PARANAGUÁ, Paulo Antonio (1995) Mexican Cinema British Film Institute (BFI) Publishing en asociación con el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) ISBN 0-85170-515-4
  • HERSHFIELD, Joanne (1996) Mexican Cinema, Mexican Woman (1940-1950) University of Arizona Press ISBN 0-8165-1636-7
  • AYALA BLANCO, Jorge (1997) La aventura del cine mexicano:

En la época de oro y después ed. Grijalba ISBN 970-05-0376-3

Referencias[editar]