Anarquismo en Chile

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El anarquismo es la filosofía política que propone una sociedad basada en la libertad, la igualdad económica y el apoyo mutuo. Para ello rechaza la necesidad de un Estado que gobierne sobre las personas. Bajo una formulación tan simple, pocas doctrinas o movimientos han manifestado una tan gran variedad de aproximaciones y acciones, que no siempre fueron bien entendidas por la opinión pública. Entre los principales exponentes teóricos del anarquismo -a nivel internacional-, están: Pierre-Joseph Proudhon, Mijaíl Bakunin, Piotr Kropotkin y Errico Malatesta.

El movimiento anarquista en Chile surgió de inmigrantes europeos de tendencia bakuninista afiliados a la Primera Internacional que contactaron con el español Manuel Chinchilla, residente en Iquique. Sus primeras influencias se sintieron en los gremios de tipógrafos, pintores, albañiles y marítimos. Durante las primeras décadas del siglo XX tuvo una poderosa influencia en el movimiento obrero y algunos sectores intelectuales chilenos. Entre los anarquistas chilenos más destacados se encuentran: el poeta Carlos Pezoa Véliz, el profesor Juan Grandulfo, los obreros sindicalistas Luis Olea, Magno Espinoza, Alejandro Escobar y Carballo, Angela Muñoz Arancibia, Juan Chamorro, Armando Triviño y Ernesto Miranda; la maestra Flora Sanhueza, los escritores José Domingo Gómez Rojas, Fernando Santiván, José Santos González Vera y Manuel Rojas. Actualmente, existe un resurgir de los colectivos y agrupaciones anarquistas en Chile de la mano de diversos colectivos estudiantiles, grupos de afinidad, centros sociales y culturales, y casas okupa.

Historia del anarquismo en Chile[editar]

Primera etapa: Los primeros años (1880-1921)[editar]

Primeras publicaciones[editar]

La propaganda anarquista en Chile se inició en la década de 1880, con material literario proveniente de España y Argentina. En 1893 se editó El Oprimido en Valparaíso, primer periódico libertario, seguido de otros con nombres tales como: El Ácrata, La Luz, La Revuelta, La Batalla, El Surco, Acción Directa, etc. Con mayor continuidad se publicó La Batalla, entre 1912 y 1926. También hubo varios periódicos voceros de sindicatos y Sociedades de Resistencia de tendencia anarquista, como: El Siglo XX, La Imprenta (tipógrafos) y El Marítimo de Antofagasta (marítimos).[1] [2]

El 24 de febrero de 1896 surgió el Centro Social Obrero, que publicó el periódico El grito del pueblo, con la participación de Javier Rocuant, Antonio Bórquez y de los destacados escritores Diego Dublé Urrutia y Carlos Pezoa Véliz. Algunos anarquistas de este Centro se incorporaron al primer partido socialista, llamado "Unión Socialista" (1897), de efímera existencia, pero pronto se retiraron por diferencias estratégicas. Antes de fines del siglo, editaron otros periódicos: El Proletariado, dirigido por Luis Olea, Magno Espinoza y Alejandro Escobar y Carvallo, El Rebelde (1898), El Martillo (1898), La Tromba y Rebelión; y al despuntar el siglo: El Ácrata (1901) y Germinal (1901).

Luis Vitale[3]

En lo que respecta a la publicación de literatura ácrata, se destacaba la labor de la Editorial Lux, que editaba libros de anarquistas europeos y chilenos (como Manuel Márquez y José Domingo Gómez Rojas). Entre otros militantes destacados se puede hacer mención del tipógrafo Enrique Arenas de Iquique, fundador de varios periódicos anarquistas; Luis Olea, Alejandro Magno Espinosa y Alejandro Escobar y Carballo, impulsores de diversas sociedades de resistencia (Cappelletti, LXXXV).

Sociedades de Resistencia y Mancomúnales v/s Mutuales y Sociedades de Socorros Mutuos[editar]

El 1 de mayo de 1899 los anarquistas chilenos conmemoraron por primera vez la gesta de los Mártires de Chicago con una concurrida manifestación. Un año antes, en 1898 se habían fundado la "Sociedad de Carpinteros y Ebanistas", la "Sociedad de Instrucción y Socorros Mutuos Caupolicán" y la "Sociedad de Resistencia de los Obreros de la Maestranza de Ferrocarriles"; todas de inspiración ácrata.

En 1901 visitó Chile el prestigioso jurista y teórico anarquista italiano, Pietro Gori, cuya influencia fortaleció la formación ideológica de los anarquistas chilenos.

La época de oro del anarquismo chileno comenzó a principios del siglo XX con la creación de las Sociedades en Resistencia y las Mancomúnales. Los principios fundamentales de estas organizaciones -carácter federativo y territorial, descentralizado, rotación de dirigentes, autonomía del movimiento obrero respecto del Estado y toma de decisiones por la base- fueron inspirados por el anarquismo, marcando una experiencia orgánica que es válida hasta el presente.

Luis Vitale[2]

Las primeras sociedades de resistencia (sindicatos obreros organizados por gremios, ramas u oficios) se crearon entre 1901 y 1902, en los gremios de carpinteros, ferroviarios, marítimos, relojeros, panaderos, tranviarios, yeseros, zapateros, mueblistas, gráficos y carboneros. Algunos activistas destacados en esta época fueron: Marcos Yánez, Belarmino Orellana, Eugenio Sagredo Jiménez, Luis Morales y Manuel Guerra.

Estas sociedades de resistencia prontamente entraron en conflicto con las viejas mutuales y sociedades de socorros mutuos, presentes desde mediados del siglo XIX; a las que consideraron incapaces de defender los intereses de la clase obrera. El periódico El Faro criticaba a las viejas asociaciones mutualistas tildándolas como "las momias mutualistas (Sociedades de Socorros Mutuos) en las cuales eternamente han vegetado sin provecho práctico alguno, el mejoramiento económico que les corresponde como elaboradoras de toda clase de riqueza social". También, el periódico Siglo XX criticaba a las mutuales: "Lo esencial en esas sociedades es asegurar el pago de las cuotas de sus miembros, sin importarles un ardite si ese individuo tiene o no los recursos para cubrirlas (...) Estas sociedades se encuentran impotentes para defender los fueros e intereses del proletariado".[4]

Hacia principios de siglo comienza a desarrollarse la corriente anarcofeminista, inspirado por la lectura de los textos de Louise Michel, Voltairine de Cleyre, Lucy Parsons y Emma Goldman.

Mujeres anarquistas formaron sociedades en resistencia, como la "Federación Cosmopolita de Obreras en Resistencia" (1903), la "Sociedad en Resistencia de Sombrereras" (1906) y la "Sociedad en Resistencia de Operarias de la Casa Matus" (1907). Una de las mujeres más sobresaliente de estas primeras organizaciones fue Angela Muñoz Arancibia.

Luis Vitale[5]

En este contexto de crecimiento del movimiento obrero se originan las mancomúnales que, aunque se inspiraban en la idea anarcosindicalista, eran de carácter estrictamente reivindicativo. La primera mancomunal fue fundada en Iquique por los portuarios el 1 de mayo de 1900, y posteriormente surgieron en Antofagasta, Chañaral y Copiapó. En 1904 se realizó en Santiago la "Primera convención nacional de mancomúnales"; participando 15 organizaciones en representación de 20 000 asociados. El carácter reivindicativo de este tipo de organizaciones favoreció que elementos socialistas y marxistas, principalmente a través del Partido Demócrata, se hicieran del control de la mayoría de las mancomúnales, pasando luego muchas de estas a integrar la Federación Obrera de Chile (FOCH).[6] El historiador trotskista Luis Vitale comenta al respecto:

El historiador trotskista Luis Vitale rescata el elemento aglutinador en el seno de estas organizaciones:

En síntesis las mancomúnales fueron organizaciones territoriales que agrupaban a los trabajadores de una misma provincia, lo cual les daba una fuerte y compacta organización de base a pesar de estar integradas por militantes anarquistas, socialistas y demócratas, se supo actuar con un criterio unitario por encima de toda manifestación de sectarismo.

Luis Vitale[4]

Las primeras movilizaciones[editar]

Uno de los primeros conflictos gremiales impulsado por los anarquistas fue "la gran huelga de lancheros" de 1890, en Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Concepción, y otros puertos menores. En Valparaíso estalló en 1903 una huelga en la "Compañía Sud Americana de Vapores" (CSV) que fue reprimida con violencia, generando la reacción obrera: la sede de la empresa fue incendiada.[7]

La Semana Roja (1905)[editar]

En 1905 en Santiago ocurrió un movimiento espontáneo de trabajadores, estimulado por los anarquistas, conocido como la Semana Roja. El movimiento se inició luego de una injustificada represión policial a un mitin en protesta contra el impuesto a las importaciones de carne. Como resultado de los enfrentamientos que causó la feroz represión se contabilizaron alrededor de 200 obreros muertos. La indignación de los trabajadores estalló declarando, la gran mayoría de los gremios, la huelga general. El gobierno decretó el estado de sitio y convocó al ejército a reprimir. Las muchedumbres intentaron tomar el palacio de gobierno, pero aunque no lo lograron, la ciudad quedó prácticamente en su poder.

En la rebelión de 1905, tuvo una sobresaliente participación Magno Espinoza y otros activistas anarquistas, que comenzaban a hacer sus primeras experiencias de lucha armada embrionaria. Los trabajadores se apoderaron de las calles de Santiago por 48 horas. Desfilaron desde sus barriadas hacia el centro de la ciudad, amenazando con entrar a la Moneda y a la Tesorería Fiscal. el gobierno, viendo que la policía no era capaz de doblegar la combatividad de los trabajadores llamo urgentemente a varios regimientos. Grupos de trabajadores practicaron el sabotaje revolucionario a líneas telegráficas y a la Maestranza de Ferrocarriles con el fin de impedir la llegada de tropas a Santiago.

Luis Vitale[2]

El gobierno reaccionó acrecentando la represión y persiguiendo a los anarquistas y sindicalistas revolucionarios que lideraban el movimiento. Pero a pesar de la represión la actividad anarquista siguió en alza. El periódico anarquista El Alba denunció en su edición de la segunda quincena de octubre de 1905: “el pueblo ha sido asesinado con toda saña y alevosía por la cosa quería y por la horda joven de la burguesía. Han sido asesinado cobarde y vilmente más de 500 ciudadanos y más de 1.500 fueron heridos”.[2]

Escuela Santa María de Iquique hacia 1907

La Matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907)[editar]

En 1906 se declaró la huelga general en Antofagasta, dirigida por los ferroviarios. El 21 de diciembre de 1907 la huelga por aumentos salariales de los salitreros en Iquique terminó en una masacre perpetrada por las autoridades, conocida como la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Allí el ejército ametralló a la multitud congregada en la plaza Santa María, asesinando a unas 3.000 personas, entre trabajadores, mujeres y niños.[8] [9]

La Federación de Trabajadores de Chile (FTCH) (1906)[editar]

En junio de 1906 las sociedades de resistencia de Santiago fundan la primera central sindical chilena: la Federación de Trabajadores de Chile (FTCH). Paralelamente se crea la "Federación Mancomunal de Valparaíso" (1906) que agrupa las sociedades de socorros mutuos y las sociedades de resistencia del principal puerto nacional. Siguiendo el mismo ejemplo se crea la "Federación Mancomunal de Santiago" (1907). La FTCH reconocía una sola organización por gremio, como una forma de evitar el paralelismo sindicial y como forma de debilitar a las sociedades de socorros mutuos, consideradas reaccionarias. En 1907, la FTCH apoya la huelga general, que culmina el 20 de junio. La matanza de la Escuela Santa María de Iquique provoca una mayor represión hacia las organizaciones obreras, por lo cual la FTCH y gran parte de las organizaciones anarquistas se disuelven o desarticulan.

Segunda etapa: El esplendor de "La Idea" (1921-1931)[editar]

Luego de la Revolución Rusa (que desde un primer momento fue vista con desconfianza por la mayoría de los anarquistas), las diferencias entre ácratas y marxistas se profundizaron. La cohabitación al interior de las sociedades de resistencia llegó a su fin, y los socialistas moderados y reformistas se apropiaron de la Federación Obrera de Chile (FOCH).[10]

En diciembre de 1919 obreros anarquistas fundan en Valparaíso la Industrial Workers of the World (IWW) sección chilena. La IWW chilena se diferenció de la organización obrera revolucionaria estadounidense debido a que en Chile la fue mucho más anarcosindicalista que en Estados Unidos, pues allí, antes que libertaria, era una organización sindicalista revolucionaria. La IWW tuvo alcance nacional, desde Iquique a Corral; se declaraban enemigos del capital, el gobierno y la iglesia, y sus tácticas habituales eran la huelga, el boicot y el sabotaje. Tuvo enorme influencia entre los marítimos de Valparaíso, Iquique y Antofagasta, y organizó los sindicatos de panaderos, municionistas, albañiles y zapateros. Sus wobblies (miembros) más conocidos fueron: Juan Onofre Chamorro, Armando Triviño, Pedro Ortuzar, Porfirio Soto, entre otros.

IWW Universal Label 1917 inverse

El principal logro de la IWW fue organizar la dispersión del movimiento obrero en su enfrentamiento con el capital y el gobierno. Sin embargo, nunca pudo aglutinar a todas las organizaciones sindicales libertarias; de hecho, varias de ellas fueron rivales de los industrialistas porque preferían el tipo de organización por gremios o ramos. La IWW tuvo una relación muy estrecha con la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), lo cual alertó al gobierno que incrementó la represión hacia 1920. Las organizaciones nacionalistas, las turbas derechistas y los integrantes de las Ligas Patrióticas atacaron los locales obreros, anarquistas y asaltaron y saquearon la FECH, quemando la biblioteca en la calle, con la completa aquiescencia policial.

A pesar del alejamiento entre la IWW anarcosindicalista y la FOCH, (orientada por los comunistas desde 1917), ambas tenían como enemigo común a la Asociación del Trabajo, organización patronal filofascista.

El golpe de estado cívico-militar de 5 de septiembre de 1924 fue repudiado por toda la izquierda chilena. Sin embargo el movimiento militar restaurador de enero de 1925 fue apoyado por las fuerzas socialistas y comunistas. Los anarquistas y las organizaciones en las que ejercían su influencia decidieron mantenerse al margen y no confiar en los militares.[11]

En 1925 se produjo una "huelga de inquilinos" en Santiago. El gobierno decidió la creación de un "Tribunal de la Vivienda" para resolver los conflictos entre éstos y los propietarios, medida que fue apoyada por los comunistas. Los anarcosindicalistas rechazaron la medida, que entendían tenía como objetivo dividir al movimiento huelguístico.

Juan Chamorro. Trabajador portuario y primer Secretario de la FORCH y de la IWW chilena

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Los anarquistas fundaron ese mismo año una nueva organización obrera, la Federación Obrera Regional Chilena (FORCH), afiliada a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT); tomando como modelo a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA).[12]

En Enero de 1927 estalló la huelga general en Santiago y Valparaíso. Al mes siguiente el general Ibañez depuso al presidente Arturo Alessandri Palma con un nuevo golpe de estado. La crisis de la década de 1930 golpeó duramente a la población, que no dejó de manifestarse en las calles. En respuesta, la dictadura reprimió a las organizaciones obreras y las desarticuló casi por completo.[13]

En mayo de 1929 se funda en Buenos Aires la Asociación Continental Americana de Trabajadores (ACAT), a la que asistieron representantes de la IWW chilena. A mediados de la década de los '30 tuvo su sede en Santiago de Chile. Sin embargo, la organización no alcanzó a tener el impacto significativo que se esperaba a causa de la represión y el ascenso de la izquierda y los populismos latinoamericanos, por lo que la ACAT desapareció.

Tercera etapa: El sindicalismo moderno (1931-1957)[editar]

Finalizada la dictadura en 1931, los comunistas y socialistas fundan la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH). Los anarquistas hacen lo propio y crean la Confederación General de Trabajadores (CGT). Sin embargo, la legalización de los sindicatos reformistas y su institucionalización, la dura represión hacia los anarquistas y una cierta desorganización entre los libertarios; minaron la preponderancia anarquista, que iría decayendo durante la década, con un leve repunte durante los años de la Revolución Española, hasta tornarse poco significativa en la década de 1940. El protagonismo sindical había quedado en manos del sindicalismo reformista de los socialistas, comunistas y demócrata cristianos.[14]

No obstante, los anarquistas, agrupados en la CGT, continuaron practicando la solidaridad con las huelgas del carbón (1947) de los ferroviarios (1947) y la "huelga de la chaucha" (1949) que sacudió al gobierno autoritario de Gabriel González Videla. Asimismo, lideraron la huelga de 8 mil obreros del Cuero y Calzado en 1947 y la del Sindicato de Marroquineros. Durante más de un mes, 25 fábricas estuvieron paralizadas por un movimiento que entregó importantes experiencias: creación de comisiones de vigilancia obrera y sólidas Cajas de Resistencia, con peticiones nuevas para aquella época, como el salario familiar y semana corrida de trabajo, con pago de días feriados.

Luis Vitale[15]

En 1947 la anarquista cobquecurana, Flora Sanhueza, creó el "Ateneo Luisa Michel", inspirado por los ateneos libertarios de principios de siglo. Este Ateneo estaba dirigido a trabajadoras tejedoras de red. En los primeros cuatro años, el ateneo funcionó como un centro para el desarrollo cultural de estas trabajadoras, prácticamente en clandestinidad. En 1953, se convirtió en una escuela que acogía a los hijos de las mujeres trabajadoras, pasando a denominarse "Escuela Libertaria Luisa Michel". Llegó a contar con más de 70 estudiantes. La escuela dejó de funcionar en 1957.

La fundación de la Central Única de Trabajadores de Chile (1953)[editar]

Durante la década de 1950 el anarquismo pasó a una etapa de letargo. Sin embargo, los pocos anarquistas que aún sobrevivían se las arreglaron para tener un gran protagonismo en la redacción de la Declaración de Principios de la Central Única de Trabajadores (CUT), fundada el 12 de febrero de 1953 por el sindicalista cristiano (filo-libertario) Clotario Blest. En esta Declaración, los trabajadores chilenos señalaban que "la emancipación de los trabajadores es obra de los propios trabajadores" (adoptando el lema de la Primera Internacional), y que:

El régimen capitalista actual fundado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos y medios de producción y en la explotación del hombre por el hombre, que divide a la sociedad en clases antagónicas, explotados y explotadores, debe ser sustituido por un régimen económico social que liquide la propiedad privada hasta llegar a la sociedad sin clases, en la que se asegure al hombre y a la humanidad su pleno desarrollo, […] La Central Única de Trabajadores realizará una acción reivindicacionista encuadrada dentro de los principios y métodos de la lucha de clases, conservando su plena independencia de todos los Gobiernos y sectarismos político partidistas. Sin embargo, la Central Única de Trabajadores no es una central apolítica: por el contrario, representando la conjunción de todos los sectores de la masa trabajadora, su acción emancipadora la desarrollará por sobre los partidos políticos, a fin de mantener su cohesión orgánica. […] La lucha sindical es parte integrante del movimiento general de clases del proletariado y de las masas explotadas, y en esta virtud no puede ni debe permanecer neutral en la lucha social y debe asumir el rol de dirección que le corresponde. En consecuencia, declara que los sindicatos son organismos de defensa de los intereses y fines de los trabajadores dentro del sistema capitalista. Pero, al mismo tiempo, son organismos de lucha clasista que señalan como meta para la emancipación económica de los mismos, o sea, la transformación socialista de la sociedad, la abolición de clases y la organización de la vida humana mediante la supresión del estado opresor."

Central Única de Trabajadores de Chile (CUT)[16]

Cuarta etapa: El anarquismo "político" (1957-1973)[editar]

El año 1957 se formó el "Movimiento Libertario 7 de Julio" en recuerdo de la huelga general efectuada en 1955, siendo su principal animador Ernesto Miranda. Agrupaba a anarquistas y sindicalistas dispersos luego de su salida ese año de la Central Única de Trabajadores (CUT).

En 1958 se dicta la Ley N° 12.927 sobre "Seguridad Interior del Estado" que, aunque ha sido modificada en diversas ocasiones, rige hasta nuestros días, sancionando cualquier acto de índole insurreccional o revolucionario.[17]

Hacia 1961 los anarcosindicalistas nucleados en torno a Ernesto Miranda participan de la formación, junto a Clotario Blest, del "Movimiento de Fuerzas Revolucionarias" (MFR); una "coordinadora" de grupos e individualidades representantes de casi todo el espectro de la Izquierda política de los años '60.

En 1965, Miranda y un grupo de anarcosindicalistas, reunidos en el grupo ad hoc "Libertario", participan, también junto a Blest, de la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), retirándose luego, cuando Miguel Enríquez y los jóvenes descolgados del Partido Socialista de Concepción asumen el control total de la organización.

En 1972, en el marco del "ascenso de masas" en Chile durante la Unidad Popular (promovido por la Izquierda política), crean el "Movimiento Sindical Libertario" (MSL), organización que al no recibir el apoyo del "Frente de Trabajadores Revolucionarios" (del MIR), inscribe sólo una lista en las elecciones generales de la CUT, llevando como candidato a Presidente a Ernesto Miranda, quien apenas obtuvo un escasísimo 0,35% de la votación. Tras perder la elección de la CUT, Miranda sería fuertemente criticado por proponer la fundación de un "partido político libertario".

En la década de 1970 hubo algunas esporádicas apariciones de agrupaciones libertarias durante el gobierno de Salvador Allende. A principios de 1973 nace la Federación Libertaria de Chile (FLCH) tras la reunión de de viejos militantes y jóvenes desencantados del MIR. Esta federación, aunque de muy corta existencia, se haría célebre al redactar una proclama donde anunciaban la inminencia de un golpe de Estado y la incapacidad del gobierno de la Unidad Popular para hacerle frente.

Quinta etapa: Los años perdidos (1973-1990)[editar]

Luego del golpe de estado del general Augusto Pinochet, una cruel ola represiva se desató contra toda la izquierda, incluidas las escasas individualidades anarquistas que aún sobrevivían.

En 1975 se reactiva, de la mano de Clotario Blest y Ernesto Miranda, el Comité de Defensa de Derechos Humanos (CODEH), que será de vital importancia para los perseguidos por la dictadura.

La militancia anarquista durante la dictadura no tuvo un carácter orgánico, limitándose al trabajo de algunas individualidades que contribuyeron a la formación de grupos de resistencia contra la dictadura, especialmente en el ámbito universitario y poblacional. El anarquismo -como movimiento social- cayó en el olvido durante esos años.[18]

Actualidad anarquista en Chile[editar]

El anarquismo resurge en Concepción[editar]

Entre los años 1992 y 1995, se observa una fuerte presencia libertaria en sectores poblacionales de Concepción, en la lucha callejera y las actividades de protesta en la Universidad de Concepción; especialmente durante el día del joven combatiente.

En 1990 se forma el "Colectivo Anarquista" de Concepción, que agrupa a miembros del "Taller de Análisis Sindical y Social" y el "Colectivo Liberación". El Colectivo se muestra a la comunidad en el acto del Primero de Mayo de 1990, con un afiche marcadamente anarquista. De esta experiencia, y tras el ingreso de varios individuos, se da forma al primer "Congreso Anarquista" en 1991. Luego se conforma el "Kolektivo Kultural Mano Negra" que derivará en el "Kolektivo Kultural Malatesta", que en 1995 será la base del "Colectivo Audiovisual Germinal", génesis del "Grupo Anarquista Germinal".

Precisamente, dentro de los grupos más antiguos y de tendencia anarcosindicalista, podemos mencionar a "Solidaridad Obrera" de Concepción, vinculado a la AIT, y al "Grupo Anarquista Germinal" de Penco, el cual desarrolla una labor de propaganda pro-IFA. Éste, de ser un colectivo de difusión audiovisual, pasó luego en 1995 a definirse por la tendencia especifista, potenciando el trabajo de inserción en espacios culturales poblacionales como; Boca Sur, Lomas Coloradas y Chiguayante, para luego fundar una biblioteca y un centro de documentación en Penco. Actualmente en Concepción se encuentra el "Centro Cultural Claudia López" (nombrado en recuerdo a la estudiante anarquista asesinada en 1998).

En el marco de la huelga de los mineros de Lota de 1996, se produce un llamado a la conformación de un "Comité de Solidaridad" con los mineros. En ese espacio, junto a sectores sindicales y grupos marxistas, la presencia libertaria se hace presente en los tres meses que duró la lucha.[19]

Si bien el renacer anarquista en los '90 parece provenir de la corriente plataformista, más cercana a la Izquierda política (con influencias del MIR y el FPMR), que rescata el "anarquismo político" del Movimiento Libertario 7 de Julio, y que se manifesta a fines de los '80 en el "Centro de estudios Hombre y Sociedad", antecedente directo del "Congreso de Unificación Anarco Comunista" (CUAC) y de la "Organización Comunista Libertaria" (OCL-Chile); con la fundación en 2002 del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) y de la participación en la campaña política para Presidente de la República de Marcel Claude (a través de "Red Libertaria"), esta corriente se aleja cada vez más del anarquismo para constituirse en un partido político de izquierda.

Por otra parte, hacia mediados de los '90, producto de la lectura de textos anarquistas por parte de los militantes presos del "Movimiento Juvenil Lautaro" (MJL-Lautaro) (marxismo-leninismo-maoísmo), y su acercamiento a las tesis libertarias, comienza a desarrollarse una teoría nueva, insurreccionalista, cercana al marxismo libertario y el situacionismo. Hacia mediados de la década de 2000, comienza a difundirse esta corriente -primero-, en el "Kolektivo Kamina Libre" y después, a través de las casas okupa. Si bien es cierto que sus tesis aportan un aire nuevo al clasicismo libertario, no es menos cierto que sus prácticas -muchas veces- parecen acercarlos más al marxismo-leninismo.

"La Idea" se expande por todo Chile[editar]

A mediados de la década de 2000 surge un renacer de "la idea" en torno al Bloke Anarquista que agrupaba a colectivos de la capital, tales como: "Corriente Revolución Anarquista" (CRA) (a la postre el grupo más longevo; surgido en 2003), el periódico "Ideácrata", "Acción Directa Ediciones" o la "Sociedad de Resistencia de Santiago". Durante esos años se realizaron los "Primero de Mayo Anarquista" y "Primero de Mayo Libertario" en conmemoración de la gesta de los Mártires de Chicago.

Durante 2006 visitan el país, invitados por el Instituto de Estudios Anarquistas (IEA): Noam Chomsky, miembro de la IWW norteamericana y, Eduardo Colombo de la CNT francesa, autor de El Espacio Político de La Anarquía.

Los grupos libertarios "GOKE" y "Ni Casco ni Uniforme" desde principios de los '90 lideran la oposición al servicio militar obligatorio a través de la objeción de conciencia, siendo un referente del antimilitarismo chileno.

Es de destacar también la vitalidad del movimiento okupa, que ha reciclado y abierto a la comunidad diferentes espacios culturales y sociales. En la ciudad de Santiago podemos mencionar las casas okupa: "El Ateneo", "La Tortuga", "Volnitza" y "La Máquina" en la Comuna de Recoleta.

Enraizado en los espacios okupados de las ciudades de Valparaíso, Villa Alemana y Quilpué, se ha articulado el grupo informal Columna Negra, en torno al cual se han desarrollado diversas dinámicas de agitación, intervención urbana, hacking, mediactivismo, inspirados en una lectura singular del situacionismo, una actualización al autonomismo, la crítica biopolítica y la Teoría Queer, sin corresponder a un organización como tal sino componiendo un rizoma. Esto ha tendido a generar diferencias de lo que ocurre en Valparaíso con el resto del país, presentándose más como un punto de experimentación ácrata a diversos niveles (territorial, intelectual, sexual, de ciencia libre, etc.) que definible a partir de alguna corriente particular dentro del anarquismo contemporáneo. [20]

Desde principios de los '90 comienza a expresarse de forma incipiente la tendencia ecoanarquista cuando comienzan a masificarse los textos de Murray Bookchin. Tal es el caso de algunos artículos aparecidos en la revista ecologista El Canelo, presente hasta fines de esa década. A mediados de los '90 surge el colectivo "Generacción Alternativa" que, junto a los pehuenche y miembros de ONGs ecologistas que se movilizaban contra las represas hidroeléctricas que se construían en el Alto Biobío, llevaron a cabo acciones directas no-violentas que fueron tildadas de "ecoterrorismo" por la prensa. Actualmente se destaca dentro de esta tendencia el "grupo ecoanarquista" (GEA) de la ciudad de Santiago (seguidores de la Ecología social) y algunos colectivos vinculados al cultivo comunitario en huertos orgánicos, la permacultura y el vegetarianismo.

Durante la revolución de los pinguinos de 2006, jóvenes anarquistas de la Universidad ARCIS, por primera vez en casi medio siglo, levantan la bandera de lucha contra el lucro en la educación y la gratuidad universal del sistema educacional. Esta reivindicación será tomada luego por todos los estudiantes en la década siguiente. Durante la Movilización estudiantil en Chile de 2008 y de 2011, los libertarios tuvieron una gran presencia al interior de las asambleas de estudiantes secundarios y universitarios, obligando a los sectores reformistas (comunistas y socialistas principalmente) a mantener la discusión respecto de la gratuidad universal. El proyecto comunista hasta ese momento estaba orientado hacia la obtención de un "arancel diferenciado".

El año 2012 se realiza con gran éxito la "Primera Feria del Libro Anarquista en Santiago"; siendo replicada en años posteriores (2013 y 2014).[21]

Nuevas publicaciones[editar]

En los últimos años la propaganda y los medios de comunicación anarquistas se han multiplicado, realizando una tarea cada vez más intensiva de propagación de las ideas y las prácticas libertarias en el país así como de construcción de un proyecto o si se quiere una visión revolucionaria anarquista en los movimientos sociales y organizaciones del país. Estás publicaciones también dan constancia de las diferencias entre los mismos anarquistas, ya que muchos grupos adhieren a tendencias diferentes aunque no necesariamente contradictorias.

Existen espacios dedicados al periodismo desde un punto de vista libertario como: la página web www.mommodolars.net del "Colectivo Autónomo de Contrainformación Hommodolars" y el periódico Ojo subterráneo.

A principios de la década de 2000 se edita el fanzine Ideácrata, voz de los anarkopunk chilenos. Durante 2006-2007 aparece la revista Acción Directa de tendencia sintetista pro-IFA.

Revista Acción Directa N°1

De 2009 a 2013 se publica el periódico de corte sintetista El Surco, con un tiraje de 2000 ejemplares, siendo distribuido en todo el país y el exterior.

Desde el mes de junio del 2010 se comienza a distribuir el periódico comunista libertario Solidaridad con presencia en las ciudades más pobladas de Chile.

Desde finales del 2011 en Chillán se comienza a editar el periódico mensual El Amanecer con un tiraje de 600 ejemplares y con presencia en otros puntos de Chile. Éste abordaría temáticas distópicas como el Esquizoanálisis o la Antipsiquiatría. También desde 2011 se publica el periódico Acracia de Valdivia con presencia en Osorno y Puerto Montt. También a partir del 2012, comienza en el norte de Chile la edición del periódico anarquista El Sol Ácrata, con presencia en Calama y Antofagasta.

Dentro del campo contracultural figuran; la editorial Desobediencia, las Ediciones DSOBDC y el fanzine Akción Direkta, entre muchos otros.

En cuanto a la prensa audiovisual, destaca la labor realizada por la "Productora de Comunicación Social", que publica la videorevista Sinapsis, una publicación en DVD lanzada desde el 2007, con documentales y reportajes. Aunque su periodicidad es algo irregular y no hay una estimación clara de la cantidad de ejemplares que distribuyen, el material se ha copiado intensivamente en círculos tanto anarquistas como no necesariamente libertarios.

Otro proyecto destacado en las publicaciones, pero en el área editorial de libros, es "Ediciones Espíritu Libertario", que nace a mediados del año 2001 y es parte de la construcción de un proyecto libertario de mayor proporción, siendo un referente en la autogestión para la elaboración de libros en el territorio local. A mediados de los '90 publicaron Historia de la subversión olvidada del historiador libertario chileno Óscar Ortíz.

A través de un trabajo artesanal y con tirajes más pequeños pero no por eso menos importantes, han aparecido y desarrollado otras editoriales tales como "Ediciones Crimental", "Afila tus ideas", "Puñales con tinta", que junto a otras unificaron esfuerzos en la Coordinadora de Editoriales Negras, que participó en numerosas instancias dentro del movimiento estudiantil que se ha desarrollado a la par.

La criminalización del movimiento anarquista[editar]

En los últimos años han ocurrido centenares de detenciones y algunas condenas a prisión de militantes anarquistas acusados de desordenes en la vía pública, maltrato de obra a Carabineros y colocación de bombas. En particular, el movimiento insurreccionalista chileno ha sido reprimido por las fuerzas de seguridad del Estado desde su aparición a principios de la década.[22]

Una de las primeras víctimas después del retorno a la democracia es la anarquista y estudiante de danza Claudia López Benaiges, quien fue asesinada por la acción de las fuerzas de seguridad del Estado durante los incidentes del 11 de septiembre de 1998.[12] Hoy existe un Centro Social libertario en la ciudad de Penco que lleva su nombre.

El 31 de marzo de 2008 el joven anarquista Jhonny Cariqueo Yánez murió como consecuencia de la golpiza sufrida el día 29 de marzo (Día del Joven Combatiente) mientras se encontraba detenido por carabineros, en Santiago.[23]

El 14 de diciembre de ese mismo año el anarquista santiaguino y partidario de la causa mapuche, Juan "Orangu" Cruz Magna, de 28 años, fue ejecutado de un tiro en la nuca por desconocidos en la zona autónoma de Temucuicui.[24]

El 22 de mayo de 2009 el anarquista sanbernardino Mauricio Morales, murió en Santiago Centro al estallarle en la espalda la bomba que traía consigo, en las cercanías de la Escuela de Gendarmería.[25]

El 14 de agosto de 2010, dentro del denominado "Caso Bombas", se realizó el allanamiento de la casa okupa "Sacco y Vanzetti" y la detención de 14 personas, entre las que había anarquistas, antiautoritarios y marxistas. Después de 8 meses de prisión, y varios meses de libertad condicional, todos imputados fueron declarados inocentes tras un largo juicio que culminó en la Corte Suprema chilena.[26]

El año 2012 el joven anarquista Luciano Pitronello fue condenado a seis años de libertad vigilada[27] al darse sentencia definitiva de su causa, la cual comenzó bajo los cargos de terrorismo por instalar una bomba en una sede del banco Santander, y terminó en cargos de porte de explosivos y uso una patente falsa.[28]

A lo menos 200 artefactos han explosionado en Chile desde 2005. Esto ha dado pie a la formulación de cargos contra una treintena de anarquistas. En la gran mayoría de los casos estos artefactos han detonado causando daños a la propiedad privada de instituciones represivas, financieras o trasnacionales, sin causar daño a las personas. Caso aparte lo constituye el atentado de 2014 en el Subcentro del Metro Escuela Militar donde, producto de la explosión un auxiliar de aseo resultó con un dedo amputado y algunos transeúntes con lesiones de mediana gravedad.

Presencia en la cultura[editar]

ManuelRojas

La ideología anarquista ha ejercido una gran atracción en círculos literarios e intelectuales chilenos. Desde principios del siglo XIX hubo un significativo número de literatos que adhirieron a la causa anarquista. Entre estos podemos mencionar a Víctor Domingo Silva, Antonio Bórquez Solar, Carlos Pezoa Véliz, Carlos Roberto Mondaca Cortés, Alfredo Guillermo Bravo, José Domingo Gómez Rojas, y los Premios Nacionales de Literatura: José Santos González Vera, autor de Vidas mínimas, y Manuel Rojas, reconocido novelista, autor de Hijo de ladrón.[29]

Uno de los escritores anarquistas más brillantes fue José Domingo Gómez Rojas, que publicó su primer libro en 1913 titulado “Rebeldías Líricas”, luego “El Vino Triste”, conversando en el café "Los Inmortales", ubicado entonces en San Diego con Avenida Matta. Activo militante de la IWW, fue encarcelado con ocasión del asalto a la Federación de Estudiantes en 1920. Según Oscar Ortiz “el obrero Adolfo Hernández y Gómez Rojas debieron ser trasladados al manicomio, por quedar con sus facultades mentales perturbadas a raíz de las torturas que sufrieron”

Luis Vitale[30]

Luis Olea, Magno Espinoza, Alejandro Escobar y Carballo, Marcial Cabrera Guerra y Eduardo Gentoso.[31] combinaban la actividad periodística libertaria, y el activismo sindical con la literatura y la poesía, que eran considerados como otro medio para difundir el pensamiento ácrata. El más destacado fue Carlos Pezoa Véliz, poeta, traductor, conferencista, periodista y letrista de canciones.

También hubo novelistas de ideas tolstoianas como Pedro Prado, autor de La Reina de Rapa Nui y La Casa Abandonada, y Fernando Santiván, quien publicó la autobiográfica Memorias de un tolstoiano.

En las primeras décadas del siglo XXI ha resurgido "La Idea" a través de nuevas y diversas formas musicales, tales como: punk, hip-hop, trova y música electrónica. Paralelo ha este fenómeno ha surgido una corriente de diseño gráfico post-punk que ha permeado ha toda la sociedad con sus consignas libertarias.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Angel Cappelletti, El anarquismo en América Latina, Editorial Ayacucho, Caracas; pg. LXXXV
  2. a b c d Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 26
  3. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 25
  4. a b Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 27
  5. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 28
  6. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. XCI
  7. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVI
  8. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVII
  9. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 30. Los anarquistas habían jugado un papel importante en la preparación de las huelgas de 30 oficinas salitreras con 40.000 obreros que condujeron en diciembre de 1907 a la movilización hacia la Escuela Santa María de Iquique, donde se destacaron los anarquistas Luisa Olea y José Brigg, dirigente de la Unión Pampina.
  10. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIII
  11. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIII
  12. a b Daniel Barret, El mapa del despertar anarquista latinoamericano
  13. A partir de la década de 1930 comienzan a promulgarse en Chile textos dedicados de manera especial a regular materias sobre la seguridad del Estado y orden público, como los siguientes: 1) El DFL Nº 143 de 1931, que estableció como delito contra la seguridad interior la propagación de noticias tendenciosas o falsas. 2) El Decreto Ley Nº 50 de 1932, que reguló una serie de figuras penales que serían retomadas por los cuerpos normativos posteriores, tales como la apología de la violencia, la propagación y promoción de doctrinas subversivas, la incitación a la revuelta o al terrorismo, entre otras. 3) La Ley Nº 6026, la primera "Ley de Seguridad Interior del Estado", promulgada en 1937, cuyas disposiciones serían recogida por la legislación posterior, incluida la Ley de Seguridad Interior actual (que data de 1958).
  14. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. XC
  15. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pag. 34
  16. Central Única de Trabajadores de Chile: Principios, Métodos de lucha, Estatutos, Programa inmediato, Ediciones CUTCH, 1953, Talleres de Obra ‘El Imperial’, Santiago, págs.. 2 y 3.
  17. La "Ley sobre Seguridad Interior del Estado" señala en su Título Segundo que: "[…] cometen delito contra la seguridad interior del Estado quienes se alcen contra el Gobierno constituido o provocaren la guerra civil, y especialmente aquellos que inciten a la subversión del orden público o a la revuelta, resistencia o derrocamiento del gobierno constituido, incluyendo a quienes se reúnan con tales propósitos o a fin de conspirar contra la estabilidad del gobierno; los que inciten a las Fuerzas Armadas y/o de Orden y Seguridad, o a individuos pertenecientes a ellas, a la indisciplina, o al desobedecimiento de las órdenes del Gobierno constituido o de sus superiores jerárquicos; los que inciten, induzcan, financien o ayuden a la organización de milicias privadas, grupos de combate u otras organizaciones semejantes y a los que formen parte de ellas, con el fin de sustituir a la fuerza pública, atacarla o interferir en su desempeño, o con el objeto de alzarse contra los poderes del Estado o atentar contra las autoridades; los militares o policías que no cumplieren las órdenes superiores del Gobierno constituido, o retardaren su cumplimiento o procedieren con negligencia culpable; quienes propaguen o fomenten doctrinas que tiendan a destruir o alterar por la violencia el orden social o la forma republicana y democrática de gobierno; y quienes den noticias o informaciones tendenciosas o falsas destinadas a destruir el régimen republicano y democrático de Gobierno, o a perturbar el orden constitucional, la seguridad del país, el régimen económico o monetario, la normalidad de los precios, la estabilidad de los valores y efectos públicos y el abastecimiento de las poblaciones."
  18. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 35
  19. Centro de Documentación Anarquista. http://www.documentacion.cl.  Falta el |título= (ayuda)
  20. [1] Columnanegra.org - Medio de difusión de Pensamiento Antagonista
  21. [2]
  22. Desde el regreso de los partidos políticos en 1991 a la conducción del país, se a intentado aplicar la Ley 18.314, "que determina conductas terroristas y fija su penalidad", mejor conocida como "Ley Antiterrorista" (de 1984), tanto a los comuneros mapuche como a los anarquistas.
  23. [3] La Nación - Involucran a Carabinero en muerte de otro poblador. 2 de abril de 2008
  24. [4] Kaos en la Red - Medios acusan a la comunidad Temucuicui de haber asesinado a Juan Cruz Makna
  25. [5] La Nación - Anarquista murió al estallarle bomba que llevaba en mochila. 23 de mayo de 2009
  26. [6]
  27. [7]
  28. [8]
  29. Cappelletti, op.cit. pág. XCII
  30. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 31
  31. Cappelletti, op.cit. pág. XCIII

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]