Anarquismo en Chile

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El movimiento anarquista en Chile surgió de inmigrantes europeos de tendencia bakuninista afiliados a la Primera Internacional, que contactaron con el español Manuel Chinchilla, residente en Iquique. Sus primeras influencias se sintieron en los gremios de tipógrafos, pintores, albañiles y marítimos. Durante las primeras décadas del siglo XX tuvo una poderosa influencia en el movimiento obrero, y algunos sectores intelectuales chilenos. Entre los militantes anarquistas chilenos más destacados se encuentran: el poeta Carlos Pezoa Véliz, el profesor Juan Grandulfo, los obreros sindicalistas Luis Olea, Magno Espinoza, Alejandro Escobar y Carballo, Angela Muñoz Arancibia, Juan Chamorro, Armando Triviño y Ernesto Miranda; la maestra Flora Sanhueza, los escritores José Domingo Gómez Rojas, Fernando Santiván, José Santos González Vera y Manuel Rojas. Actualmente, existe un resurgir de los colectivos y agrupaciones anarquistas en Chile de la mano de diversos colectivos estudiantiles, grupos de afinidad, centros sociales y culturales y casas okupa.

Primeras publicaciones[editar]

La propaganda anarquista en Chile se inició en la década de 1880, con material literario proveniente de España y Argentina. En 1893 se editó El Oprimido en Valparaíso, primer periódico libertario, seguido de otros con nombres tales como: El Ácrata, La Luz, La Revuelta, La Batalla, "El Surco", "Acción Directa", etc. Con mayor continuidad se publicó La Batalla, entre 1912 y 1926. También hubo varios periódicos voceros de sindicatos y sociedades de resistencia de tendencia anarquista, como El Siglo XX, La Imprenta (tipógrafos) y El Marítimo de Antofagasta (marítimos).[1] [2]

El 24 de febrero de 1896 surgió el Centro Social Obrero con la participación de Javier Rocuant, Antonio Bórquez y de los destacados escritores Diego Dublé Urrutia y Carlos Pezoa Véliz en la redacción del periódico "El Grito del Pueblo". Algunos anarquistas de este Centro se incorporaron al primer partido socialista, llamado "Unión Socialista", de efímera existencia, fundado en 1896, pero pronto se retiraron por diferencias estratégicas. Antes de fines del siglo, editaron otros periódicos: "El Proletariado", dirigido por Luis Olea, Magno Espinoza y Alejandro Escobar y Carvallo, "El Rebelde" (1898), "El Martillo" (1898), "La Tromba" y "Rebelión"; y al despuntar el siglo: "El Acrata" (1901) y "Germinal" (1901).

Luis Vitale[3]

En lo que respecta a la publicación de literatura ácrata, se destacaba la labor de la Editorial Lux, que editaba libros de anarquistas europeos y chilenos (Manuel Márquez, José Domingo Gómez Rojas). Entre otros militantes destacados se puede hacer mención del tipógrafo Enrique Arenas de Iquique, fundador de varios periódicos anarquistas, de Luis Olea, Alejandro Magno Espinosa y Alejandro Escobar y Carballo, impulsores de diversas sociedades de resistencia (Cappelletti, LXXXV).

Influencia en el movimiento obrero[editar]

El 1 de mayo de 1899 los anarquistas chilenos recordaron por primera vez a los Mártires de Chicago, con una concurrida manifestación. Un año antes se fundó la Sociedad de Carpinteros y Ebanistas, la Sociedad de Instrucción y Socorros Mutuos "Caupolicán" y una Sociedad de Resistencia de los Obreros de Maestranza de Ferrocarriles; todas estas organizaciones fueron impulsadas por los anarquistas. En 1901 visitó Chile el prestigioso jurista y teórico anarquista italiano Pietro Gori, que residía en Buenos Aires en esos años, cuya influencia fortaleció la formación ideológica de los militantes ácratas chilenos.

La época de oro del anarquismo chileno comenzó a principios del siglo XX con la creación de las Sociedades en Resistencia y las Mancomúnales. Los principios fundamentales de estas organizaciones -carácter federativo y territorial, descentralizado, rotación de dirigentes, autonomía del movimiento obrero respecto del Estado y toma de decisiones por la base- fueron inspirados por el anarquismo, marcando una experiencia orgánica que es válida hasta el presente.

Luis Vitale[2]

Entre 1901 y 1902 se crearon sociedades de resistencia en los gremios de trabajadores carpinteros, ferroviarios, marítimos, relojeros, panaderos, tranviarios, yeseros, zapateros, mueblistas, gráficos y carboneros. Algunos activistas destacados en esta época fueron Marcos Yánez, Belarmino Orellana, Eugenio Sagredo Jiménez, Luis Morales y Manuel Guerra.[cita requerida]

Estas sociedades de resistencia entraron en conflicto con las viejas sociedades mutualistas y de socorros mutuos, a las que consideraron incapaces de defender los intereses económicos de la clase obrera. El periódico El Faro criticaba a las viejas asociaciones mutualistas tildándolas como “las momias mutualistas (Sociedades de Socorros Mutuos) en las cuales eternamente han vegetado sin provecho práctico alguno, el mejoramiento económico que les corresponde como elaboradoras de toda clase de riqueza social”. También, el periódico Siglo XX criticaba a las mutuales: “Lo esencial en esas sociedades es asegurar el pago de las cuotas de sus miembros, sin importarles un ardite si ese individuo tiene o no los recursos para cubrirlas (...) Estas sociedades se encuentran impotentes para defender los fueros e intereses del proletariado”.[4]

Mujeres anarquistas formaron Sociedades en Resistencia, como la Federación Cosmopolita de Obreras en Resistencia (1903), la Sociedad en Resistencia de Sombrereras (1906) y la Sociedad en Resistencia de Operarias de la Casa Matus (1907). Una de las mujeres más sobresaliente de estas primeras organizaciones fue Angela Muñoz Arancibia.

Luis Vitale[5]

En este contexto de crecimiento del movimiento obrero se originan las Mancomúnales, que se inspiraban en la idea anarcosindicalista. Eran organizaciones más desestructuradas y espontáneas, adherentes de la acción directa, paralelas a las Sociedades de Resistencia. La primera Mancomunal fue fundada en Iquique por los portuarios el 1 de mayo de 1900, y posteriormente surgieron en Antofagasta, Chañaral y Copiapó. En 1904 se realizó en Santiago la Primera Convención Nacional de Mancomúnales; participaron 15 organizaciones en representación de 20 000 asociados. Eran de carácter más moderado que las sociedades de resistencia. Los elementos socialistas y marxistas pronto tuvieron preponderancia y muchas de estas mancomunales se integrarán en la Federación Obrera de Chile (FOCH).[6]

En síntesis las Mancomúnales fueron organizaciones territoriales que agrupaban a los trabajadores de una misma provincia, lo cual les daba una fuerte y compacta organización de base a pesar de estar integradas por militantes anarquistas, socialistas y demócratas, se supo actuar con un criterio unitario por encima de toda manifestación de sectarismo.

Luis Vitale[4]

La Semana Roja (1905) y la Masacre de Iquique (1907)[editar]

Uno de los primeros conflictos gremiales impulsado por los anarquistas fue la gran huelga de lancheros en Iquique, luego extendida a Antofagasta, Valparaíso, Concepción, etc., que concluyó en julio de 1890. En Valparaíso estalló en 1903 una huelga en la Compañía Sud Americana de vapores que fue reprimida con violencia, generando la reacción obrera: la sede de la empresa fue incendiada.[7]

En 1905 en Santiago ocurrió un movimiento espontáneo de masas estimulado por los anarquistas, conocido como la Semana Roja. El movimiento se inició luego de una injustificada represión policial a un mitin en protesta contra el impuesto a las importaciones de carne. Como resultado de los enfrentamientos que causó la feroz represión se contabilizaron alrededor de 200 obreros muertos. La indignación de los trabajadores estalló, declarando la huelga general la gran mayoría de los gremios. El gobierno decretó el estado de sitio y convocó al ejército a reprimir. Las muchedumbres intentaron tomar el palacio de gobierno, pero aunque no lo lograron, la ciudad quedó prácticamente en su poder.

En la rebelión de 1905, tuvo una sobresaliente participación Magno Espinoza y otros activistas anarquistas, que comenzaban a hacer sus primeras experiencias de lucha armada embrionaria. Los trabajadores se apoderaron de las calles de Santiago por 48 horas. Desfilaron desde sus barriadas hacia el centro de la ciudad, amenazando con entrar a la Moneda y a la Tesorería Fiscal. el gobierno, viendo que la policía no era capaz de doblegar la combatividad de los trabajadores llamo urgentemente a varios regimientos. Grupos de trabajadores practicaron el sabotaje revolucionario a líneas telegráficas y a la Maestranza de Ferrocarriles con el fin de impedir la llegada de tropas a Santiago.

Luis Vitale[2]

El gobierno reaccionó acrecentando la represión y persiguiendo a los anarquistas y sindicalistas revolucionarios que lideraban el movimiento. Pero a pesar de la represión la actividad anarquista siguió en alza. El periódico anarquista El Alba denunció en su edición de la segunda quincena de octubre de 1905: “el pueblo ha sido asesinado con toda saña y alevosía por la cosa quería y por la horda joven de la burguesía. Han sido asesinado cobarde y vilmente más de 500 ciudadanos y más de 1.500 fueron heridos”.[2]

En 1906 se declaró la huelga general en Antofagasta, dirigida por los ferroviarios. En 1907 la huelga por aumentos salariales de los salitreros en Iquique terminó en una masacre perpetrada por las autoridades, conocida como la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique. Allí el ejército ametralló a la multitud congregada en la plaza Santa María, asesinando a unas 3000 personas, entre trabajadores, mujeres y niños.[8] [9]

El esplendor de "la idea"[editar]

Luego de la Revolución Rusa, que desde un primer momento fue vista con desconfianza por la mayoría de los anarquistas, las diferencias entre anarquistas y marxistas se profundizaron. La cohabitación al interior de las sociedades de resistencia llegó a su fin, y los socialistas moderados y reformistas fundaron la Federación Obrera de Chile.[10]

En diciembre de 1919 obreros anarquistas fundan la Industrial Workers of the World (IWW) sección chilena. La IWW chilena se diferenció de la organización obrera revolucionaria estadounidense debido a que en Chile la IWW fue mucho más anarcosindicalista que en Estados Unidos, pues allí, antes que libertaria, era una organización sindicalista revolucionaria. La IWW tuvo alcance nacional, desde Iquique a Corral; se declaraban enemigos del capital, el gobierno y la iglesia, y sus tácticas habituales eran la huelga, el boicot y el sabotaje. Tuvo enorme influencia entre los marítimos de Valparaíso, Iquique y Antofagasta, y organizó los sindicatos de panaderos, municionistas, albañiles y zapateros. Sus "wobblies" (miembros) más famosos fueron: Juan Onofre Chamorro, Armando Triviño, Pedro Ortuzar, Porfirio Soto, entre otros.

El principal logro de la IWW fue organizar la dispersión del movimiento obrero en su enfrentamiento con el capital y el gobierno. Aunque nunca pudo aglutinar a todas las organizaciones sindicales libertarias; de hecho, varias de ellas fueron rivales a los industrialistas. La IWW tuvo una relación muy estrecha con la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), lo cual alertó al gobierno que incrementó la represión en 1920. Las organizaciones nacionalistas, las turbas derechistas y los integrantes de las Ligas Patrióticas atacaron los locales obreros, anarquistas y asaltaron y saquearon la FECH, quemando la biblioteca en la calle, con la completa aquiescencia policial.

A pesar del alejamiento entre la IWW anarcosindicalista y la FOCH (ahora orientada por los comunistas a partir de la década de 1920); ambas tenían como enemigo común a la "Asociación del Trabajo", organización patronal filofascista.

El golpe de estado cívico militar del 5 de septiembre de 1924, fue repudiado por toda la izquierda chilena. Sin embargo el movimiento militar restaurador de enero de 1925 fue apoyado por las fuerzas socialistas y comunistas. Los anarquistas y las organizaciones en las que ejercían su influencia decidieron mantenerse al margen y no confiar en los militares.[11]

En 1925 se produjo una huelga de inquilinos en Santiago. El gobierno decidió la creación de un Tribunal de la Vivienda para resolver los conflictos entre locatarios e inquilinos, medida apoyada por los comunistas. Los anarcosindicalistas rechazaron la medida, que entendían tenía como objetivo destruir al movimiento huelguístico. Los anarquistas fundaron ese año una nueva organización obrera, la Federación Obrera Regional Chilena (FORCH);[12] en el norte del país es donde tenía su principal influencia.

En Enero de 1927 estalló la huelga general en Santiago y Valparaíso. Al mes siguiente el general Ibañez depuso al presidente Arturo Alessandri Palma con un nuevo golpe de estado. La crisis de la década de 1930 golpeó duramente a la población. La dictadura reprimió a las organizaciones obreras y las desarticuló casi por completo.

Finalizada la dictadura en 1931, los comunistas y socialistas fundan la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH). Los anarquistas hacen lo propio y crean la Confederación General de Trabajadores (CGT); una federación regional de estructura similar a la FORA argentina. Sin embargo, la legalización de los sindicatos reformistas y su institucionalización, la dura represión hacia los anarquistas y una cierta desorganización del mundo libertario; minaron la preponderancia anarquista, que iría decayendo durante la década, con un leve repunte durante la Revolución Española, hasta tornarse poco significativa en la década de 1940. El protagonismo sindical había quedado en manos del sindicalismo reformista de los socialistas, comunistas y demócrata cristianos.[13]

No obstante, los anarquistas, agrupados en la CGT, continuaron practicando la solidaridad con las huelgas del carbón (1947) de los ferroviarios (1947) y la “huelga de la chaucha” (1949) que sacudió al gobierno autoritario de Gabriel González Videla. Asimismo, lideraron la huelga de 8 mil obreros del Cuero y Calzado en 1947 y la del Sindicato de Marroquineros. Durante más de un mes, 25 fábricas estuvieron paralizadas por un movimiento que entregó importantes experiencias: creación de comisiones de vigilancia obrera y sólidas Cajas de Resistencia, con peticiones nuevas para aquella época, como el salario familiar y semana corrida de trabajo, con pago de días feriados.

Luis Vitale[14]

En 1947 la anarquista oriunda de Cobquecura (y que participó en la Revolución Española), Flora Sanhueza, creó el Ateneo Luisa Michel, inspirado por los ateneos libertarios de principios de siglo. Este ateneo estaba dirigido a trabajadoras tejedoras de red. En los primeros cuatro años, el ateneo funcionó como un centro para el desarrollo cultural de estas trabajadoras, prácticamente en clandestinidad. En 1953, se convirtió en una escuela que acogía a los hijos de las mujeres trabajadoras, pasando a denominarse "Escuela Libertaria Luisa Michel". Llegó a contar con más de 70 estudiantes. La escuela dejó de funcionar en 1957.

Durante la década de 1950 el anarquismo pasó a una etapa de letargo. El año 1957 se formó el Movimiento Libertario 7 de Julio en recuerdo de la huelga general efectuada en 1955, siendo su principal animador Ernesto Miranda. Agrupaba a anarquistas y sindicalistas dispersos luego de su salida de la Central Única de Trabajadores (CUT)quienes planteaban crear una organización política de corte anarquista. Hacia 1967 esta organización pierde impulso hasta diluirse. En 1972 y en el marco del ascenso de masas en Chile durante la Unidad Popular, se crea el Movimiento Sindical Libertario (MSL), organización que inscribe una lista en las elecciones generales de la CUT, llevando como candidato a presidente a Ernesto Miranda, quien apenas obtuvo un escasísimo 0,35% de la votación.

En la década de 1970 hubo algunas esporádicas apariciones de agrupaciones libertarias durante el gobierno de Salvador Allende. A principios de 1973 nace la Federación Libertaria de Chile (FLCH) tras la unión de de viejos militantes y jóvenes desencantados del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

En 1975 se reactiva, de la mano de Clotario Blest y Ernesto Miranda, el Comité de Defensa de los Derechos Humanos (CODEH), que será de vital importancia para los perseguidos por la dictadura unos años más tarde.

Actualidad anarquista en Chile[editar]

Luego del golpe de estado del general Augusto Pinochet, una cruel ola represiva se desató contra toda la izquierda, incluidas las escasas individualidades anarquistas que aún sobrevivían.

La militancia anarquista durante la dictadura no tuvo un carácter orgánico, a excepción de ciertos individuos que se mantuvieron activos en el mundo sindical y otros que contribuyeron a la formación de grupos de resistencia contra la dictadura.[15]

En 1980 algunos viejos militantes del Movimiento Libertario 7 de julio crean el Centro de Estudios Hombre y Sociedad, origen del Congreso de Unificación Anarco-Comunista (CUAC) (vigente de 1999 a 2004). Del CUAC surgirá la actual Organización Comunista Libertaria (OCL-Chile), de corte plataformista; y la Corriente Revolución Anarquista (CRA), fundada en 2003.

Entre los años 1992 y 1995, se observa una fuerte presencia libertaria en sectores poblacionales de Concepción y en la lucha callejera y las actividades de protesta en la Universidad de Concepción, especialmente durante el día del joven combatiente.

En 1990 se forma el "Colectivo Anarquista" de Concepción, que agrupa a compañeros del "Taller de Análisis Sindical y Social" y el "Colectivo Liberación". El Colectivo se muestra a la comunidad en el acto del Primero de Mayo de 1990, con un afiche marcadamente anarquista. De esta experiencia, y tras el ingreso de varios individuos, se da forma al primer "Congreso Anarquista" en 1991. Luego se conforma el "Kolektivo Kultural Mano Negra" que derivará en el "Kolektivo Kultural Malatesta", que en 1995 será la base del "Colectivo Audiovisual Germinal", génesis del Grupo Anarquista Germinal.

Precisamente, dentro de los grupos más antiguos y de tendencia anarcosindicalista, podemos mencionar a "Solidaridad Obrera" de Concepción, vinculado a la AIT, y al Grupo Anarquista Germinal de Penco, el cual desarrolla una labor de propaganda pro IFA. Éste, de ser un colectivo de difusión audiovisual, pasó luego en 1995 a definirse por la tendencia especifista, potenciando el trabajo de inserción en espacios culturales poblacionales como; Boca Sur, Lomas Coloradas y Chiguayante, y luego con la experiencia de fundar una biblioteca y un centro de documentación en Penco.

En el marco de la huelga de los mineros de Lota de 1996, se produce un llamado a la conformación de un "Comité de Solidaridad" con los mineros. En ese espacio, junto a sectores sindicales y grupos marxistas, la presencia libertaria se hace presente en los tres meses que duró la lucha.[16]

A mediados de la década de 2000 surge un renacer de "la idea" en torno al "Bloke Anarquista" que agrupaba a colectivos de la capital, tales como: Corriente Revolución Anarquista (CRA) (a la postre el grupo más longevo, surgido en 2003), el periódico Ideácrata, Acción Directa Ediciones o la Sociedad de Resistencia de Santiago.

Durante 2006 visitan el país, invitados por el Instituto de Estudios Anarquistas (IEA): Noam Chomsky, miembro de la IWW norteamericana, y Eduardo Colombo de la CNT francesa, autor de "El Espacio Político de La Anarquía".

También existen espacios más vinculados con la historia anarquista chilena: la Editorial Espíritu Libertario, el Colectivo Anticopyright, el Centro Social Anarquista Claudia López y el "Colectivo Autónomo de Contrainformación Hommodolars".

Dentro de la tendencia anarcofeminista se encuentran Mujeres Creativas y "Amazonas al Choke". En marzo del 2013 surge "La Alzada, Acción Feminista Libertaria".

Los grupos GOKE y Ni Casco ni Uniforme desde principios de los ´90 participan de las discusiones en torno al servicio militar obligatorio y la objeción de conciencia, siendo un referente del antimilitarismo chileno.

Es de destacar también la vitalidad del movimiento okupa, que ha reciclado y abierto a las comunas diferentes espacios culturales y sociales. En la ciudad de Santiago podemos mencionar las casas okupa: "El Ateneo", "La Tortuga", "Volnitza" y "La Máquina" en la Comuna de Recoleta. Enraizado en los espacios okupados de las ciudades de Valparaíso, Villa Alemana y Quilpué, se articuló el grupo informal Columna Negra, en torno al cual se han desarrollado diversas dinámicas de agitación, intervención urbana y mediactivismo, inspirados en un bricolaje del Situacionismo, una actualización al Autonomismo y la Teoría Queer.[17]

Dentro del campo contracultural figuran; la editorial Desobediencia, las Ediciones DSOBDC y el fanzine Akción Direkta, entre muchos otros.

Desde principios de los ´90 comienza a expresarse incipientemente la tendencia ecoanarquista, al comenzarse a publicar textos de Murray Bookchin. Tal es el caso de algunos artículos aparecidos en la Revista "El Canelo", presente hasta fines de esa década. En el seno del Instituto de Ecología Política de Chile (IEP), surge el colectivo "Generacción Alternativa", cuyos miembros, junto a otros de ONGs que se movilizaban contra las represas hidroeléctricas que se construían en el Alto Biobío, llevaron a cabo varias acciones directas no violentas que sin embargo fueron tildadas de "ecoterrorismo" por la prensa derechista. Actualmente se destaca dentro de esta tendencia el "Grupo Eco-Anarquista" (GEA) de la ciudad de Santiago (seguidores de la Ecología social) y algunos colectivos vinculados al cultivo comunitario en huertos orgánicos, la permacultura y el vegetarianismo.

Durante la revolución de los pinguinos de 2006, jóvenes anarquistas de la Universidad ARCIS, por primera vez en casi medio siglo, levantan la bandera de lucha contra el lucro en la educación y la gratuidad universal del sistema educacional. Esta reivindicación será tomada luego por todos los estudiantes en la década siguiente.

Dentro de la corriente plataformista se encuentran: la Organización Comunista Libertaria de Chile, la Federación Comunista Libertaria de Santiago, el Frente Anarquista Organizado de la V Región, y a nivel político-social, el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL). La mayoría de estos grupos tiene como antecedente al actualmente disuelto Congreso de Unificación Anarco Comunista (CUAC).[12]

El Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), surge a fines de 2003 con presencia en secciones en: Santiago, Temuco, Concepción y Valparaíso, desde su Congreso Fundacional. La presencia nacional del FEL se remite, hoy en día, a la intervención a nivel universitario y secundario en las ciudades de Arica (incorporada el 2005), Iquique (el 2010), Antofagasta (el 2007), Copiapó (el 2009), Quilpué, Valparaíso, Santiago, Chillán, Lota, Coronel, Concepción, Osorno (incorporada el 2006), Valdivia (incorporada el 2011) y Temuco (incorporada a inicios del 2012).

La organización creció a partir de las experiencias que fueron acumulando en su propia práctica y de la influencia de antiguas agrupaciones como la OCL y el MIR, ya que casi no sobreviven militantes de las antiguas organizaciones ácratas del siglo pasado. Su estrategia apunta a la construcción de un movimiento de estudiantes fuerte, solidario, que se incorpore como parte de lo que se ha llamado "Movimiento Popular" y que se sustente en las bases, es decir, en los niveles inferiores y locales del estudiantado sin descartar la ocupación de cargos dentro de centros de alumnos en colegios, liceos y universidades para visibilizar su propio programa político. De este modo, el Frente de Estudiantes Libertarios apuesta a la construcción desde "las bases" del movimiento, apostando a que éstas se hagan cargo de su dirección. Esto último es lo que denominan democracia directa y que no excluye la participación en cargos de representación social en la medida que contribuya a fortalecer procesos de base y asamblearios. El año 2013 Melissa Sepúlveda, miembra del FEL, logra la presidencia de la FECH.[18]

El año 2012 se realiza con gran éxito la Primera Feria del Libro Anarquista en Santiago; siendo replicada en años posteriores.[19]

La criminalización del movimiento anarquista[editar]

En los últimos años han ocurrido centenares de detenciones y algunas condenas a prisión de militantes anarquistas acusados de desordenes en la vía pública, maltrato de obra a Carabineros y colocación de bombas.

El activismo anarquista de corte insurreccionalista ha sido reprimido por las fuerzas de seguridad del Estado desde su aparición a principios de la década. Entre sus filas se cuentan exmilitantes del Movimiento Juvenil Lautaro (MJL) que en la cárcel comenzaron a acercarse a las ideas libertarias a través del grupo Kamina Libre.

Una de las primeras víctimas después del retorno a la democracia es la anarquista y estudiante de danza Claudia López Benaiges, quien fue asesinada por la acción de las fuerzas de seguridad del Estado durante los incidentes del 11 de setiembre de 1998.[12] Hoy existe un Centro Social libertario en la ciudad de Penco que lleva su nombre.

El 31 de marzo de 2008 el joven anarquista Jhonny Cariqueo Yánez murió como consecuencia de la golpiza sufrida el día 29 de marzo (Día del Joven Combatiente) mientras se encontraba detenido por carabineros, en Santiago.[20] El 14 de diciembre de ese mismo año el anarquista santiaguino y partidario de la causa mapuche, Juan "Orangu" Cruz Magna de 28 años, fue ejecutado de un tiro en la nuca por desconocidos en la zona autónoma de Temucuicui.[21] El 22 de mayo de 2009 el anarquista sanbernardino Mauricio Andrés Morales Duarte, murió en Santiago Centro al estallarle en la espalda la bomba que traía consigo, en las cercanías de la Escuela de Gendarmería.[22]

El 14 de agosto de 2010, dentro del denominado "Caso Bombas", en que se investiga el centenar de explosiones ocurridas en Chile desde 2005, se realizó el allanamiento de la casa okupa "Sacco y Vanzetti" y la detención de 14 personas, entre las que había anarquistas, antiautoritarios y marxistas. Después de 8 meses de prisión, y varios meses de libertad condicional, todos imputados fueron declarados inocentes tras un largo juicio que culminó en la Corte Suprema chilena.[23]

El año 2012 el joven anarquista Luciano Pitronello fue condenado a seis años de libertad vigilada[24] al darse sentencia definitiva de su causa, la cual comenzó bajo los cargos de terrorismo por instalar una bomba en una sede del banco Santander, y terminó en cargos de porte de explosivos y uso una patente falsa.[25]

Presencia en la cultura[editar]

La ideología anarquista ha ejercido una gran atracción en círculos literarios e intelectuales chilenos. Desde principios del siglo XIX hubo un significativo número de poetas que adhirieron a la causa anarquista, aunque no todos fueron anarquistas durante toda su vida, sino que se identificaron con el ideal libertario durante algunos años. Entre estos podemos mencionar a Víctor Domingo Silva, Antonio Bórquez Solar, Carlos Pezoa Véliz, Carlos Roberto Mondaca Cortés, Alfredo Guillermo Bravo, José Domingo Gómez Rojas, y los Premios Nacionales de Literatura: José Santos González Vera y Manuel Rojas.[26]

Uno de los escritores anarquistas más brillantes fue José Domingo Gómez Rojas, que publicó su primer libro en 1913 titulado “Rebeldías Líricas”, luego “El Vino Triste”, conversando en el café Los Inmortales, ubicado entonces en San Diego con Avenida Matta. Activo militante de la IWW, fue encarcelado con ocasión del asalto a la Federación de Estudiantes en 1920. Según Oscar Ortiz “el obrero Adolfo Hernández y Gómez Rojas debieron ser trasladados al manicomio, por quedar con sus facultades mentales perturbadas a raíz de las torturas que sufrieron”

Luis Vitale[27]

Otros anarquistas dentro del ámbito de la cultura, la literatura y la poesía, en cambio, tuvieron un formidable activismo y compromiso durante toda su vida: Luis Olea, Magno Espinoza, Alejandro Escobar y Carballo, Marcial Cabrera Guerra y Eduardo Gentoso.[28] La mayoría combinaba la actividad periodística libertaria, y el activismo sindical con la literatura y la poesía, que eran considerados como otro medio para difundir el pensamiento ácrata. El más destacado fue Francisco Pezoa, poeta, traductor, conferencista, periodista y letrista de canciones.

También hubo novelistas como Pedro Prado, de ideas tolstoianas, autor de La Reina de Rapa Nui y La Casa Abandonada.

Tal vez el autor anarquista chileno más destacado sea el novelista Manuel Rojas, quien es autor de Lanchas en la bahía (1932) e Hijo de Ladrón (1951).

Entre las obras del novelista Fernando Santiván encontramos: La Hechizada y Confesiones de Enrique Samaniego; la autobiográfica Memorias de un tolstoiano y algunos cuentos.

En la dramaturgia destaca la labor de Antonio Acevedo Hernández, autor de En el Rancho, La Puñalada, El Inquilino, El Dueño, Almas perdidas, Por la Patria, etc.

Nuevas publicaciones[editar]

En los últimos años la propaganda y los medios de comunicación anarquistas se han multiplicado, realizando una tarea cada vez más intensiva de propagación de las ideas y las prácticas libertarias en el país así como de construcción de un proyecto o si se quiere una visión revolucionaria anarquista en los movimientos sociales y organizaciones del país. Estás publicaciones también dan constancia de las diferencias entre los mismos anarquistas, ya que muchos grupos adhieren a tendencias diferentes aunque no necesariamente contradictorias.

A principios de la década de 2000 se edita el fanzine Ideácrata, voz de los anarkopunk chilenos. Durante 2006-2007 aparece la revista Acción Directa de tendencia sintetista pro-IFA.

De 2009 a 2013 se publica el periódico de corte sintetista "El Surco", con un tiraje de 2000 ejemplares, siendo distribuido en todo el país y el exterior.

Desde el mes de junio del 2010 se comienza a distribuir el periódico comunista libertario "Solidaridad" con presencia en las ciudades más pobladas de Chile.

Desde finales del 2011 en Chillán se comienza a editar el periódico mensual "El Amanecer" con un tiraje de 600 ejemplares y con presencia en la octava región. También desde 2011 se publica el periódico "Acracia" de Valdivia con presencia en Osorno y Puerto Montt. También a partir del 2012, comienza en el norte de Chile la edición del periódico anarquista "El Sol Ácrata", con presencia en Calama y Antofagasta.

En cuanto a la prensa audiovisual, destaca la labor realizada por la Productora de Comunicación Social, que publica la videorevista Sinapsis, una publicación en DVD lanzada desde el 2007, con documentales y reportajes. Aunque su periodicidad es algo irregular y no hay una estimación clara de la cantidad de ejemplares que distribuyen, el material se ha copiado intensivamente en círculos tanto anarquistas como no necesariamente libertarios.

Otro proyecto destacado en las publicaciones, pero en el área editorial de libros, es Ediciones Espíritu Libertario, que nace a mediados del año 2001 y es parte de la construcción de un proyecto libertario de mayor proporción, siendo un referente en la autogestión para la elaboración de libros en el territorio local. Desde un trabajo artesanal y con tirajes más pequeños pero no por eso menos importantes, han aparecido y desarrollado otras editoriales tales como Ediciones Crimental, Afila tus ideas, Puñales con tinta, que junto a otras unificaron esfuerzos en la Coordinadora de Editoriales Negras, que participó en numerosas instancias dentro del movimiento estudiantil que se ha desarrollado a la par.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Angel Cappelletti, El anarquismo en América Latina, Editorial Ayacucho, Caracas; pg. LXXXV
  2. a b c d Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 26
  3. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 25
  4. a b Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 27
  5. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 28
  6. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. XCI
  7. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVI
  8. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVII
  9. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 30. Los anarquistas habían jugado un papel importante en la preparación de las huelgas de 30 oficinas salitreras con 40.000 obreros que condujeron en diciembre de 1907 a la movilización hacia la Escuela Santa María, de Iquique, donde se destacaron los anarquistas Luisa Olea y José Brigg, dirigente de la Unión Pampina.
  10. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIII
  11. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. LXXXVIII
  12. a b c Daniel Barret, El mapa del despertar anarquista latinoamericano
  13. Cappelletti & Rama (1990); op. cit. pag. XC
  14. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 34
  15. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 35
  16. Centro de Documentación Anarquista. .
  17. [1] Columnanegra.net - Medio de difusión de Pensamiento Antagonista
  18. http://www.biobiochile.cl/2013/11/13/anarquistas-vuelven-a-la-fech-con-eleccion-de-melissa-sepulveda-como-presidenta.shtml
  19. [2]
  20. [3] La Nación - Involucran a Carabinero en muerte de otro poblador. 2 de abril de 2008
  21. [4] Kaos en la Red - Medios acusan a la comunidad Temucuicui de haber asesinado a Juan Cruz Makna
  22. [5] La Nación - Anarquista murió al estallarle bomba que llevaba en mochila. 23 de mayo de 2009
  23. [6]
  24. [7]
  25. [8]
  26. Cappelletti, op.cit. pág. XCII
  27. Luis Vitale, Contribución a una Historia del Anarquismo en América Latina; pg. 31
  28. Cappelletti, op.cit. pág. XCIII

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]