Anarquía inglesa

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La Anarquía de Inglaterra es el nombre con el que se conoce al período histórico que se desarrolló en este país, durante el reinado del rey Esteban de Blois (1135-1154), que se caracterizó por la inestabilidad de su reinado y la guerra civil.

El periodo estuvo marcado por la crisis en la sucesión en la corona de Inglaterra, tras la muerte del rey Enrique I en el año 1135, en la que se disputaron el trono Esteban y su prima la emperatriz Matilde. Aunque Esteban fue coronado rey, el estado de guerra permanente entre los seguidores de ambos bandos impidió el gobierno efectivo del país durante casi todo el reinado de Esteban. La situación de crisis no se resolvió hasta 1153, un año antes de la muerte de Esteban, cuando por el Tratado de Wallingford, se nombró heredero de la corona al hijo de Matilde, Enrique, futuro rey Enrique II, que significó el establecimiento de la dinastía Plantagenet en la corona de Inglaterra.

Origen[editar]

Esteban era el sobrino favorito del rey Enrique I de Inglaterra (1100-1135), cuyo único hijo legítimo Guillermo, heredero del trono, había muerto ahogado en el hudimiento del "White Ship", en Barfleur, cerca de Normandía, con tan sólo 17 años de edad en 1120. Enrique nombró entonces a su hija Matilde como su sucesora en el trono y obligó a los nobles, incluido Esteban, a que le prestaran juramento de fidelidad, en varias ocasiones, ya que ninguna mujer había gobernado Inglaterra hasta ese momento por derecho propio. Además, Matilde se había casado con Godofredo V de Anjou, que no gozaba de buena reputación en Inglaterra, por su procedencia de la Casa de Anjou.

Conflicto entre Esteban y Matilde[editar]

Por estas razones, los nobles y el propio Esteban no tenían ninguna confianza en Matilde. Esto ocasionó que, a la muerte de Enrique I en 1135, Esteban entrara rápidamente en Londres y, al recibir el apoyo popular, se autoproclamara como rey. Desde ahí fue a Winchester, donde se adueñó del tesoro real, con el apoyo de su hermano Enrique, obispo de Winchester. También le apoyaron el obispo Roger de Salisbury y el arzobispo William Corbeil. Como los nobles también preferían a Esteban antes que a Matilde, ratificaron la usurpación haciendo caso omiso de su promesa a Enrique I. Incluso el hermanastro de Matilde, Robert de Gloucester, apoyó inicialmente la causa de Esteban, aunque nunca lo hizo con verdadera devoción. El arzobispo de Canterbury, William de Corbeil, y el papa Inocencio II también habían apoyado a Esteban.

Pero pese a que Esteban tenía prácticamente todos los apoyos y parecía que su reinado estaba garantizado, el conde Robert de Gloucester cambió de bando a los pocos meses y se alió con su hermanastra la emperatriz Matilde. Además, Esteban tomó una serie de decisiones poco acertadas, que provocaron resentimientos en algunos de sus valedores iniciales. Su propio hermano Enrique, el obispo de Winchester, se volvió en su contra debido al arresto de varios obispos, lo que se interpretó como un ataque directo a la Iglesia. En 1139, Matilde entró en Inglaterra y se hizo fuerte en el castillo de Arundel. Esteban le permitió viajar a Bristol para entrevistarse con Robert de Gloucester, pensando que así tendría a sus enemigos controlados en el mismo lugar. Otro importante conde, Ranulf de Chester, había acudido a Lincoln y capturó el castillo. Entonces Esteban, movido por la voluntad de los ciudadanos de Lincoln, decidió atacar el castillo. Ranulf sacó provecho de la situación. Escapó, y con la ayuda de su suegro, Robert de Gloucester, reclutó un ejército de caballeros, dando lugar a un enfrentamiento abierto. En esta batalla, el 2 de febrero de 1141, Esteban fue derrotado y hecho prisionero en Bristol, de modo que Matilde pudo gobernar temporalmente desde Londres. Sin embargo, su gran arrogancia le hizo ganarse enemigos pronto, y se vio obligada a abandonar la capital y trasladarse a Oxford. En septiembre de 1141, Robert de Gloucester cayó en manos de la esposa de Esteban, Matilda de Boulogne y su capitán mercenario, Guillermo de Ypres. La emperatriz decidió cambiar a Robert por Esteban, de modo que este último recuperó el trono. Esteban controlaba en ese momento casi todo el país y dejó sitiada a Matilde en el castillo de Oxford. Su huida nocturna a Wallingford bajo la nieve se convirtió en leyenda.

Esta situación de inseguridad y agitación se prolongó durante todo el reinado de Esteban, incluso cuando Matilde volvió a Anjou tras la muerte de Robert en la Batalla de Bristol en 1147. Esteban era un hombre demasiado blando y con poca autoridad, a quien no le gustaba tener que tomar decisiones, por lo que los condes y la nobleza se habían hecho demasiado fuertes y se enfrentaban continuamente entre ellos, dando lugar a una gran inestabilidad. Por eso, este periodo de la historia de Inglaterra se conoce como "la anarquía".

El rey Esteban no gozaba de buena salud por aquel entonces, y sufrió una fuerte depresión cuando su hijo mayor, Eustaquio, murió repentinamente en 1153. Esteban quería que su hijo hubiese sido coronado antes de que él muriera, pero el Papa había rechazado esta idea. Incluso había establecido un interdicto mientras durasen las disputas. El hijo de Matilde, el que sería más tarde Enrique II de Inglaterra, se había convertido en un buen estratega, con un fuerte carácter. Había llegado a Inglaterra con la intención de conquistarla. Entonces Esteban, cansado de luchar, decidió firmar el Tratado de Winchester (también conocido como Tratado de Wallingford) en 1153, reconociendo a Enrique como su sucesor en el trono. Los rumores que habían circulado durante años de que Esteban era el padre biológico de Enrique se reforzaron con este nombramiento, ya que Esteban tenía otro hijo, Guillermo de Blois, y sin embargo cedería la corona a Enrique cuando falleciera. Pero no hay evidencias que confirmen esta teoría.

Esteban murió un año después, en 1154, y Enrique asumió el trono como Enrique II, poniendo fin a dos décadas de anarquía real.