Ananías

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Vida[editar]

Ananías de Zebedeo, también conocido como Anán o Ananías hijo de Nebedeo (Hanania Ben Ndbai; en hebreo חנניה בן נדבאי),[1] [2] es el nombre de un sumo sacerdote judío que ejerció su cargo desde aproximadamente 47 o 48 hasta 58 o 59, cuando fue sustituido por Ismael, hijo de Fabi.[3] Fue hijo de Nebedeo (Zebedeo), y recibió su puesto de Herodes, rey de Calcis y hermano de Herodes Agripa I. Se le envió a Roma en el año 52 para ser juzgado con relación a ciertas dificultades que habían surgido entre los judíos y los samaritanos, pero el emperador Claudio I lo absolvió.

Mientras presidía el juicio de Pablo de Tarso ante el Sanedrín celebrado hacia el año 56, Ananías ordenó que se lo golpeara en la cara. La reacción de Pablo fue predecir que Dios le devolvería esa mala acción, y lo llamó «pared blanqueada» o «pared encalada» porque violaba la ley en lugar de atenerse a ella.[3] Amonestado por esto, Pablo se excusó por no saber que el que había dado la orden de golpearlo era el sumo sacerdote, y citó el Éxodo 22:27 en reconocimiento de su obligación de mostrarle el debido respeto. Se especula que Pablo no sabía que Ananías era el sumo sacerdote debido a su larga ausencia de Jerusalén.[3] Cuando Ananías regresó de Roma, su puesto no estaba confirmado legalmente. También podría ser otra sugerencia de que Pablo tenía un defecto en la visión, como parecen indicar otros textos. La orden de Ananías pudo haber sido lo suficientemente breve y apasionada como para que a Pablo le resultase difícil identificar al que hablaba (Hechos 23:2-5).

Después del juicio de Pablo en Jerusalén ante el Sanedrín, Pablo fue llevado a Cesarea a donde viajó también Ananías acompañado de ciertos ancianos y un orador público para presentar los cargos delante del procurador Félix (Hechos 24:1), y ya no se lo vuelve a mencionar en las Escrituras.

En la historia extrabíblica se le presenta como un hombre altanero y cruel, cuya conducta se distinguió por su codicia, tanto durante el ejercicio del sumo sacerdocio como después. Hacia el comienzo de la sublevación judía de 66-70, ciertos elementos de la población de la secta judía de los Zelotes persiguieron a Ananías debido a su colaboración con las autoridades romanas. Aunque se escondió en un acueducto, lo descubrieron y lo mataron en el estallido de la Primera Revuelta Judía.

Análisis extrabíblico[editar]

Muchos confunden a Ananías hijo de Nebedeo con otro personaje de nombre Ananías que mandó a matar a Santiago, el hermano de Jesús. Flavio Josefo hace una aseveración sobre un Anás ben Anás, hijo del Anás bíblico, al cual también se le decía Ananías, el cual fue el verdadero asesino y al cual alude la siguiente cita:

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado el Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados.

Flavio Josefo, Antigüedades judías 20,9,1

La historiografía data este evento del año 62.

Referencias[editar]

  1. Flavio Josefo (2002). José Vara Donado, ed. Antigüedades judías, Libro XX, 5, 2. Madrid: Ediciones Akal. ISBN 84-460-0781-9. 
  2. Jean ben Ndbai, Talmud de Babilonia, Ordre des saints (Ordre Kodashim), página A.
  3. a b c Fitzmyer, Joseph A (2003). Los Hechos de los Apóstoles, tomo II. Salamanca: Ediciones Sígueme. p. 430-431. ISBN 84-301-1506-4.