Ambientador

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El ambientador es un aparato que sirve para desodorizar y perfumar locales cerrados. La función del ambientador es la de rodear a una persona, situación, etc., de notas evocadoras de algún medio social, época o lugar determinados. En definitiva podemos decir que tienen la función de aromatizar el ambiente. Hay que destacar que la clave y la esencia del ambientador es el perfume, es decir, el ambientador nace como consecuencia del perfume.

Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió por el resto de Europa. Los países mediterráneos contaban con el clima adecuado para el cultivo de flores y plantas aromáticas, principalmente el jazmín, la lavanda y el limón, por lo que las costas de España, Francia e Italia se vieron de repente rodeadas de plantaciones cuyos frutos eran aprovechados por los árabes, haciendo del perfume la principal herramienta de su comercio.

Por lo que representa en oriente, el perfume es introducido en Japón a través de China, que ya contaba en el siglo VI con grandes artesanos de la jardinería natural que destinaban parte de sus cosechas al prensado de pétalos para la fabricación de perfumes.

Los perfumes están creados por materias primas secundarias como por ejemplo pétalos de flores, cortezas, semillas, etc., y a partir de estas se crean entre otros, los ambientadores.

El ambientador desprende varios tipos de perfumes y de diferentes olores y estos consiguen despertar los sentidos del ser humano tranquilizando y relajando su mente, permitiendo la claridad y la inspiración de este. Cuando el sentido del olfato del ser humano percibe un olor, una fragancia agradable, es ahí donde nuestra función nasal trabaja todavía más.

Como se ha dicho antes, hay que recordar que estos aromas que desprende el ambientador, se consiguen a través de productos naturales quemados o roseados. Cuando el sentido del olfato percibe un aroma agradable en este caso, la nariz realiza una serie de funciones en las que las más destacables son el paso del aire por la nariz, sentir olores, y la de condicionar el aire que se respira, como ese órgano de resonancia de los sonidos que la laringe genera.

Hay que tener en cuenta que nuestra cavidad nasal está formada por mucosa. También es importante afirmar que cuando nuestro sentido del olfato percibe estos olores agradables provenientes del ambientador, éste se excita funcionando de mejor manera y con mayor vitalidad logrando el placer para nuestras vidas.

Cuando hablamos de ambientadores podemos hacerlo de muchos tipos y de distintos aromas. Obviamente, a causa de la evolución de este producto, cada vez son más los modelos de ambientadores que hay en el mercado. Los modelos que más destacan son los ambientadores líquidos. Su funcionamiento es muy sencillo y se basa en la expulsión de una alta concentración de esencias esencialmente para aromatizar. Para poner un ejemplo sobre su funcionamiento podemos escoger un ambientador de 100 ml. Si tenemos un ambientador de 100 ml su funcionamiento consistirá en lo siguiente: un ambientador de estas características tiene un rendimiento de 1600 pulsaciones, con lo que sabemos que con tan sólo 1 pulsación podemos aromatizar 2 metros cuadrados. Por eso los ambientadores duran tanto, ya que su consumo es mínimo y su rendimiento es máximo. En una estancia cerrada podemos decir que este tipo de ambientador puede durar 12 horas aproximadamente. Todos los ambientadores están constituidos principalmente por varios tipos de aceites esenciales y esencias aromáticas. También hay que decir que los ambientadores pueden ser de varios tamaños y diferentes colores pero todos siempre con el mismo objetivo, aromatizar el ambiente.

Hoy en día tenemos que donde predominan más los ambientadores en nuestra sociedad actual es en los baños y en los coches. El uso del ambientador ha ido cogiendo, a lo largo de los años, más importancia ya que las crecientes ventas en este producto son inmejorables. Los precios son variados y para todo tipo de bolsillos.

Composición química y toxicidad[editar]

Muchos de los ambientadores que se encuentran en el mercado funcionan interfiriendo nuestra capacidad para oler, ya sea recubriendo nuestros conductos nasales con una película de aceite o liberando un agente insensibilizador del nervio. [1]

La mayoría de ambientadores contienen químicos tóxicos:

  • Formaldehído: es altamente tóxico y conocido carcinógeno.
  • Fenol: cuando el fenol toca la piel puede provocar inflamación, quemaduras, descamaciones y urticaria. También provoca sudor, convulsiones, colapso circulatorio, coma e incluso la muerte.

Referencias[editar]