Club Deportivo América

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América de Quito
Datos generales
Nombre completo Club Deportivo América de Quito
Apodo(s) El Equipo Cebollita, Verdolaga, El Escuadrón Verde, Los Americanistas
Fundación 25 de noviembre de 1939 (74 años)
Presidente Bandera de Ecuador Rodrigo Espinosa
Entrenador Bandera de Ecuador Clinton Tenorio
Instalaciones
Estadio Olímpico Atahualpa
Quito, Pichincha, Ecuador
Capacidad 40.816
Inauguración 25 de noviembre de 1951 (62 años)
Uniforme
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Titular
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Alternativo
Última temporada
Liga Segunda Categoría de Ecuador
(Segunda Categoría (Pichincha) 2012)

El Club Deportivo América es un equipo de fútbol de Quito, Provincia de Pichincha, Ecuador. Fue fundado el 25 de noviembre de 1939 por el Sr. Elí Gilberto Chagra Puebla Bermúdez.

Fue el primer equipo de Ecuador campeón de un torneo internacional.

Actualmente se desempeña en la Segunda Categoría del Campeonato Ecuatoriano de Fútbol. Está afiliado a la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha.

Historia[editar]

El América es un club de fútbol profesional de Quito fundado el 25 de noviembre de 1939 por el Sr. Elí Gilberto Puebla Bermúdez. El club en Primera Categoría ha disputado 22 temporadas. Se ubica en el puesto 13 en la clasificación histórica de la Serie A de Ecuador.

Fue subcampeón de Ecuador en 1969 y 1971, por lo que participó en las Copa Libertadores 1970 y 1972.

Fue el primer equipo ecuatoriano campeón de un torneo internacional, al ganar la Copa Ganadores de Copa de 1971.[1]

En el ranking "El Club del Siglo de América del Sur" de la IFFHS, se ubica como el 56avo mejor equipo de fútbol de Sudamérica, y 5.º de Ecuador, detrás de Barcelona, Emelec, Liga de Quito y El Nacional, respectivamente.[2] [3]

Actualmente el club juega el campeonato de Segunda Categoría, siendo siempre un candidato para subir a la Serie B.

La historia del equipo verdolaga estaría incompleta si no se hace mención a uno de sus dirigentes mas entusiastas, como fue Martin Lenk, que seguido de su hijo Alberto, no se perdieron un solo partido de los campeonatos del 1968 hasta 1976. Tal fue la pasión que le pusieron los "gringos" Lenk, como se los llamaba cariñosamente, que el junior llegó a despuntar en el equipo de reserva mas por su teson y valentía que por una técnica depurada.

Plantel “Cebollita”[editar]

Siempre tuvo la misma característica, ser un equipo de garra; el chico que buscaba tumbar al grande. Tuvo sus momentos de oro entre 1969 y 1975; donde llegó a dos vicecampeonatos precisamente en 1969 y en 1971; luego en 1980 conformó un plantel que fue protagonista del torneo. Posteriormente, fue a menos convirtiéndose en equipo ascensor, es decir, que subía y bajaba constantemente de categoría, hasta virtualmente desaparecer a mediados de los noventa. Pero, tiene una linda historia de jugadores que vistieron su camiseta y dejaron un recuerdo imborrable por su calidad.

  • Ovidio Chacón se incorporó al América en 1966, nacido en Santa Fe, Argentina, procedente de Estudiantes de la Plata; llegó a Ecuador para enrolarse en Aucas, luego siguió su carrera en los “Cebollitas” y en Liga de Quito. Era un arquero de manos solventes que cuidaba bien su arco y cuando era necesario, se convertía en un peón más de la defensa. Fue posiblemente, el primer arquero que jugaba fuera de los tres palos en Ecuador. En 1965 fue considerado el mejor extranjero por AFNA. Rubén “Pastor” Montoya arquero argentino de gran solvencia y estilo. El análisis de su forma de juego, la realizamos en el capítulo relacionado con Barcelona donde fue un ídolo. Recordamos que también pasó por Liga; pero es importante anotar que se incorporó al fútbol ecuatoriano a través del América y que durante la campaña de 1969 fue una verdadera muralla, especialmente en aquel partido de ese año, donde los verdes derrotaron en el Modelo al ídolo del astillero.
  • Alfredo “flaco” Fernández: nacido en Rivera, Uruguay, ciudad fronteriza con Brasil; flaco, muy alto, uno de los arqueros de mayor talla por ese entonces, 1,90 m de estatura, fue el baluarte que necesitaba el equipo para ser protagonista del torneo de 1971 donde estuvo a punto de ser campeón. Fernández era señor del área sobre todo cuando los rivales en momentos de desesperación solo atinaban a levantar centros; pero, pese a su gran estatura era muy bueno en la raya aún en tiros rasantes. Se incorporó al equipo en 1970 y formó parte de él durante varias temporadas de esa década. A partir de la salida de Fernández del equipo, cuidaron el marco cebollita, algunos arqueros nacionales
  • Edwin Mejía, arquero de oficio aunque irregular en su desempeño
  • N. Ramírez, de interesantes condiciones
  • N Viteri que también pintaba bueno
  • Freddy Valdivieso arquero seguro, de oficio, dentro de un plantel que volvió a ser estelar en aquella temporada
  • “Gorila verde” Raúl Oscar Constantino, portero de Santa Fe, Argentina, de 1,88 m de estatura, procedente del América de Cali; lleno de oficio, experiencia, aportó seguridad a un plantel que buscaba repetir los momentos protagónicos del año anterior.

En la defensa, Patricio “El Pato” Echeverría fue el símbolo del América, comenzó como centrodelantero, luego fue acomodándose en las zonas de marca hasta acoplarse como volante tapón y zaguero central; también, en algunos momentos lo hacía de lateral. Era fuerte, recio, batallador, imprimió su tónica en las huestes verdes; su juego de temple, poco vistoso, pero efectivo; era el típico defensor que aplicaba el viejo lema de “Pasa la bola o el jugador”; por ello, fue su capitán en los momentos de gloria.

Otro buen defensor, que tuvo América fue Ataulfo Valencia. No era muy alto, apenas 1,70 m de estatura, pero si fuerte; iba a todas, el integrante perfecto de una defensa en donde no había fútbol elegante, pero sí muy cumplidor. Formó parte de aquellos equipos que quedaron en segundo lugar, en los torneos de 1969 y 1971.

A mediados de los setenta, aparecen dos jugadores interesantes. El central Jesús Meza y el lateral izquierdo Alberto Oyola. “Chucho” Meza, era un defensor de buena ubicación; aceptable técnica, aunque no tenía mayor estatura por lo que su déficit era el juego por arriba. Oyola era atrevido, iba siempre para delante y asfixiaba en la marca, aunque no poseía la potencia requerida para arremeter, que ya en esa época hacían gala, otros laterales como Klinger o el propio Escalante. Ambos, fueron transferidos en la temporada de 1976 al Barcelona.

La historia debe recoger como uno de los jugadores más brillantes, al argentino Horacio Raúl Capiello Merly. Un central de gran estampa, 1,86 m de estatura, seguro, ganador, era muy difícil pasarlo y con un remate contundente; era peligro de gol, cada vez que cobraba un tiro libre o penal. Era un zaguero con alma de delantero. Tenía temperamento, categoría y personalidad. Surgió de la escuela de Avellaneda, primero en Racing y luego en Independiente; fue campeón en Bolivia con el Oriente Petrolero y formó parte de la selección juvenil de Argentina en 1972. Estuvo a punto en 1975 de ser traspasado al Fiorentina de Italia. Llegó a Ecuador, por Liga de Cuenca en 1978 y marcó 13 goles en aquella temporada, en América hizo 11, cifras insólitas para un defensor. Su principal arma para aquello el cañón en su pierna derecha, así como su dominio del área, tanto para despejar como para arremeter en el arco rival al momento de un tiro de esquina.

En 1980, para reemplazar a Capiello quien se fue para Barcelona, llegó el argentino Gabriel Arias: Un jugador de enorme técnica, no tenía la fuerza ni el poder ofensivo de Capiello; pero en cambio, poseía una excelente ubicación, dominio del área y calidad enorme para salir jugando y anticipar. Tampoco era muy alto, pero portaba el liderazgo necesario para organizar a su defensa. Suple perfectamente en la tarea defensiva, la salida de Capiello y constituye una dupla central de gran nivel con un joven nacional que surgía con gran fuerza: Bolivar “El Bolo” Ruiz. Éste, en cambio tenía muy buena talla, pasaba de 1,83 m de estatura y por tanto era solvente en el juego aéreo. Era fuerte, pero aprendió de Arias la calidad para salir jugando y la ubicación. Le ponía a su vez, ese temperamento arrollador del que hacía gala y que en poco tiempo lo convirtió en uno de los mejores defensores del país; al punto de formar parte de la selección en la Copa América de 1983, formando parte de aquel partido histórico en el estadio de River, donde empatamos 2-2 con Argentina. A estos grandes centrales que hemos recordado, debemos sumarles algunos laterales, que complementaban el sector defensivo. En aquella brillante época de 1969 al 1975; destacaban el lateral zurdo Servando Laso, así como los laterales Rafael Alberto Pérez y Hernán Páez. Todos ellos, eran cumplidores, marcadores asfixiantes, no eran los más destacados del país, pero para un equipo aguerrido como América servían mucho. Luego, en la década de los ochenta, surgieron dos grandes valores por las rayas. En la derecha, jugaba Carlos “Boa” Carrión, este sí, un jugador de salida rápida, aporte ofensivo de primer nivel, de buenas condiciones técnicas. Por izquierda, Julio César Rosero, un lateral de temperamento, buen dominio y excelente remate. Fue una de las grandes figuras, que tuvo América en 1984. Al punto, que los equipos más importantes lo querían, llevándoselo finalmente, El Nacional donde se acopló como volante de marca, puesto en el cual se consolidó como uno de los mejores jugadores de ese entonces confirmando posteriormente su clase en Barcelona. Pero, es en América como surge en la función de lateral izquierdo de gran proyección. En el medio sector, los verdes siempre se han caracterizado por tener jugadores de overol. De ellos, son Collahuazo y Lastra, en los primeros años de los ochenta; en los años setenta, bajo ese concepto cabe recordar a Edgar Cevallos, Carlos Aguirre, quien podía jugar en cualquier puesto del medio sector e incluso de marca punta, tal como lo hizo en el Deportivo Cuenca, varios años después, así como Antonio Pavón. Sin embargo, de la cantera cebollita, surgieron dos grandes jugadores, que merecen atención especial; José y Oswaldo Paez. Ambos, eran menuditos y surgieron en los primeros años de la década de los ochenta. José, era más dedicado a la marca, no brillaba mucho, metía mucha ficha, pero no era estilizado en el manejo del balón; sin embargo, era un pulmón que ventilaba y oxigenaba en el medio campo.Oswaldo, era enormemente talentoso, dueño de una habilidad digna de resaltar. Era 10 u 8, remataba muy bien, sobre todo en los tiros libres, muy inteligente, ponía pases magistrales, además, por su tamaño y estilo estaba lejos de creerse una estrella, actuaba como un verdadero obrero. Llegó a Guayaquil, primero a EMELEC, donde fue figura en época donde a los azules les faltaba equipo; luego fue a Barcelona y contribuyó al título de 1985, siendo uno de los pocos jugadores capitalinos, en triunfar ampliamente en el astillero. Por ese mismo tiempo, surgieron otros dos jugadores, que poseían mucha habilidad, pero en cambio se quedaron en el camino, pintaban para más: Raúl Corella, a quien en sus inicios muchos apuntaban a igualarlo con Voltaire Villafuerte y Suber Carrera, al que se lo aplaudía por su velocidad y manejo de pelota, pero sin lograr consolidarse. Pero, si en América jugaban obreros, tampoco estuvo desprovisto de estrellas, tanto nacionales como internacionales.

  • 1965 el argentino Héctor Gauna, conocido como “El Polaco” por su copete y pinta de “Beatle”; nacido en Santa Fe, procedente de Nacional de Uruguay y Estudiantes de La Plata, podía jugar de centrodelantero ó armador, pero era el puesto del 10, el que más le asentaba. Tenía muy buena llegada al gol, era inteligente, buen definidor, temperamental, seguro en los pases, poseía habilidad y siempre encontraba los claros para habilitar o entrar y definir. Durante muchos años fue el referente que tuvo el escuadrón verde, especialmente en la gran campaña de 1969. Posteriormente fue al EMELEC
  • Eduardo “El Gordo” de María llegó en 1970 desde Uruguay para reemplazar a Gauna. Era volante de ataque, siempre aparentó sobrepeso; de hecho, pesaba 150 libras y medía 1,72 m de estatura. Pero, lo que tenía de gordo tenía de bueno con la pelota en los pies. Debe de ser uno de los jugadores más técnicos que llegaron a nuestro país por esa época y con un remate maravilloso. Fue un puntal en la copa de 1970 ante los equipos peruanos y se ganó el corazón de la pequeña hinchada verde; como luego lo hizo de la eléctrica pues siguió los mismos pasos del “Polaco”
  • 1971 el uruguayo Juan Carlos “Carita” Gómez quien no tuvo el suceso que años después consiguiera, ya en calidad de nacionalizado con EMELEC y Liga de Quito al punto que, incluso jugó las eliminatorias de 1977, con la selección.

Pero, no podemos cerrar el recuerdo de los medio campistas americanos, sin referir la presencia de dos de los grandes armadores, que ha poseído en la historia nuestro fútbol: Jorge Bolaños Carrasco y Polo Carrera Velasteguí. El pibe llegó a reforzar al equipo en la copa de 1970, jugó la misma, pero antes de participar en el torneo local se incorporó al Barcelona. Siempre se ha dicho que “Los Cebollitas” fueron utilizados en una operación triangular provocada por los canarios para llevarse a Bolaños, sin negociarlo con EMELEC. Era el emblemático de los azules y cuando tuvo problemas con Jorge Lazo la única manera de salir e ir al Barcelonaera a través de otro equipo y ese fue “América”; pero sin embargo, en el corto tiempo demostró su enorme caudal futbolístico siendo un refuerzo de lujo en esa edición copera. Polo, llegó en 1981 en las postrimerías deSu carrera. Aparte de Liga había actuado en Deportivo Quito, El Nacional y U. Católica, además de Barcelona. Le faltaba solamente, América y Aucas, para rotar por todos los equipos de AFNA. Se incorpora el año en mención y muestra las pinceladas de buen fútbol que aún evidenciaba, como aquel maravilloso gol de taquito a Diego Cabezas de Barcelona en un juego donde el escuadrón verde ganó 1-0 a los porteños. Su presencia en América, tenía un fin especial para Polo, estar en vigencia para poder actuar las eliminatorias a España 82; algo que logró. Un año después, volvió a Liga, donde jugó su última Copa Libertadores y en 1983, se despidió de la selección, jugando la Copa América; a inicios de 1984, se retiró del fútbol.

Pero, si América ha poseído buenos jugadores es en el ataque. En 1961 llega Roberto “Pibe” Ortega procedente de LDUQ para hacer gala de su mega remate que ponía a temblar a cuanto arquero enfrentaba. Durante los primeros años de Gauna en el equipo, hizo dupla con extranjeros de buen nivel ofensivo en 1965 con el uruguayo Nelson Quintana y en 1966, con el también charrúa Walter Brienza. Ese mismo año jugaba el nacional Pedersen quien en un partido ante Macará de Ambato, en Quito hizo 4 de los ocho goles de su equipo para una goleada de 8-0. En 1968 llega otro uruguayo con gol llamado José Puente quien poco tiempo después se fue por desavenencias económicas. Así como, un argentino de apellido Novasco le dio goles importantes al equipo, como aquél, ante Barcelona en Guayaquil que significó una de las pocas victorias del América; en el puerto principal. Pero ese mismo año, llega un colombiano que hizo historia en el América; Migdonio Aguirre pilar en las maravillosas campañas de 1969 y 1971. Nacido en Tumaco, jugó sin mayor suceso en el Deportivo Cali, hasta que a mediados de 1968 lo recluta el cuadro cebollita. En 1969 tiene una magnífica actuación y se convierte en el goleador de su equipo; mostrando en todo su esplendor las características de jugador batallador, técnico y oportuno, gran cabeceador, consiguió muchos con su testa, picador constante, demolía a los defensores rivales con su accionar dinámico. En 1970 una fractura del peroné lo mermó en su rendimiento, pero en 1971 volvió a ser ese tigre que al igual que dos temporadas atrás llevará a su equipo a Copa Libertadores. Pero, si América tiene un sinónimo de gol, ese es el uruguayo Ángel Marín. Con 1,83 m de estatura y con una zurda demoledora, el “Negro” llegó al América en 1970 jugando la Copa Libertadores de ese año, donde además, los cebollitas culminaron en tercer puesto para luego, en la siguiente temporada la de 1971, volver a clasificar a Copa Libertadores. A inicios de ese año, América jugó un torneo internacional llamado Recopa, en donde además, participaron: Olimpia de Paraguay, Valencia de Venezuela y Aurich de Perú. Ese torneo lo ganó el cuadro capitalino y el “Negro” Marín fue el goleador con cuatro tantos marcando tres de ellos, al Aurich. Marín era un jugador fuerte, potente, de gran remate; por lo que se convertía en una amenaza, además de sus disparos en el área cuando estaba frente a un tiro libre o penal. Pero, tenía una particularidad que lo hacía muy temible: era excelente cabeceador. En definitiva, un foward completo que definía en el momento menos pensado ante cualquier rival y en cualquier lugar. Luego de la Copa Libertadores fue contratado por Liga de Quito en una transferencia polémica, muy reclamada por América quien había establecido en una cláusula que Marín no podía jugar en ningún equipo del Ecuador. Sin embargo, el cambio de camiseta se dio pero no pudo reeditar sus actuaciones pasadas. En 1973 regresa al América de Quito y vuelve a ser el arponero temible de arqueros, al punto que en esa temporada se consagra goleador del torneo con 18 conquistas. A pesar de su buen aporte personal el equipo desciende esa temporada aunque en la siguiente recupera su presencia en la A. En ese período hasta 1978 el escuadrón verde se convierte en ascensor, subiendo y bajando, lo que desmotiva a este excelente delantero a permanecer en el equipo. Por ello, se va al Deportivo Quito donde en 1977 consigue por segunda ocasión el halago de ser goleador del torneo, aunque jugando en la B con los chullas, anotando 27 goles; la misma cantidad de tantos, que en la A, había logrado el “Flaco” Paz y Miño con El Nacional. Ángel Marín En el fútbol ecuatoriano se produce algo anecdótico entre 1972 y 1977. El gol tenía imagen de ángel. Si no era Liciardi era Marín y a pesar que en esas épocas habían grandes artilleros nacionales y extranjeros; como J.J. Pérez, Vinicio Ron, Estupiñán, Felix Lasso; entre otros, los goleadores de todos esos torneos fueron Liciardi (1972,1974,1975,1976) y Marín (1973 y 1977). Pero, durante todo este tiempo Marín tuvo a grandes compañeros de ataque. En 1970 y 1971, formó una tripleta ofensiva de lujo con Migdonio Aguirre y con el paraguayo Eusebio Rolón, un tanque guaraní que llegó en la misma época de Marín y con quien formaba una dupla, que incursionaba por los espacios que producía con su dinamismo el colombiano Aguirre.

En 1972 se incorpora al equipo, el argentino Juan Carlos “Mono” Ruiz, un puntero izquierdo o centrodelantero de mucho gol. En la Copa frente a los equipos bolivianos logra tres goles en el altiplano; marcando dos al Oriente Petrolero en la derrota 2-4 y uno, al Chaco Petrolero en la victoria de visitante por 2-1. Era de estatura pequeña, apenas 1,65 m de estatura, pero ágil, de buen desmarque, dominio de balón, velocidad y viveza. Surgió futbolísticamente en Racing, luego, en Arsenal hasta llegar al América, posterior al cual, jugó en otros equipos ecuatorianos, entre ellos, la Liga de Cuenca.

Luego, en 1974 en la serie B, los cebollitas arman una trilogía ofensiva de uruguayos, realmente temible, que permite al equipo llegar de inmediato a la A y jugar además una gran temporada en 1975: Juan “Poroto” Britos, Angel Marín y Robinson Retamar. Los tres, eran centrodelanteros, pero se acomodaron a la perfección, rotaban por el frente de ataque pero, generalmente se ordenaban con Britos por derecha y Retamar por izquierda. Eran buenos cabeceadores, oportunistas y se entendían de memoria. Retamar, jugó un par de temporadas, mientras que Britos, permaneció durante varios años, al servicio de los “Cebollitas”; siendo siempre un referente de gol del equipo.

En 1980, se incorpora al plantel, el último gran referente ofensivo que se recuerde en este club: El argentino Miguel Ángel Gutiérrez; amaba tanto al arco que comenzó como arquero, así llegó a probarse en Ferrocarril Oeste, hasta que, en algún momento descubrió que su vocación seguía siendo el área, pero no la propia, sino la rival. Era el típico jugador gaucho, cabello rubio; metía en cada partido fibra, aguerrido, buen dominio del balón, sin ser un exquisito, muy despierto cuando pisaba las 18 yardas, simplemente, no perdonaba cuando tenía la opción de gol. Su apelativo en Ecuador fue “Samañon” y se convirtió en el gran líder del equipo, en aquel torneo en que América estuvo muy cerca de volver a Copa, quedando en tercer lugar y él como goleador del certamen con 26 goles. En esa temporada, hizo dupla con un compatriota llamado Jorge Tolosa, un flaco de bigotes, alto, con altibajos en su nivel de juego, pero que en la parte decisiva terminó complementándose bien, al punto de convertirse en su principal socio ofensivo. Así, culminamos esta revisión de lo que fueron aquellos protagonistas de un equipo que tuvo su cuarto de hora en nuestro fútbol y que ahora virtualmente ha desaparecido. De todos ellos, al momento de escoger el equipo histórico, a mi criterio, conformamos la siguiente plantilla: Alfredo Fernández; Patricio Echeverría, Horacio Capiello, Gabriel Arias, Julio César Rosero; Eduardo De María, Oswaldo Páez, Héctor Gauna; Migdonio Aguirre, Miguel Ángel Gutiérrez y Ángel Marín.

Uniforme[editar]

  • Uniforme titular: camiseta blanca y verde a rayas celestes verticales, pantalón blanco y medias blancos.
  • Uniforme Alternativo: camiseta negra con franja diagonal verde con líneas blancas, pantalón negro, medias negras.

Evolución[editar]

Kit left arm greenborder.png Kit body stripesonwhite2.png Kit right arm greenborder.png
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Uniforme Titular 2010
Kit left arm.svg Kit body banfield09 away.png Kit right arm.svg
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Uniforme Alterno 2010
Kit left arm whiteborder.png Kit body thinwhitesides whitecollar.png Kit right arm whiteborder.png
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2011
Kit left arm greenborder.png Kit body stripesonwhite2.png Kit right arm greenborder.png
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2012

Auspiciantes[editar]

  • Actualizado al 2012.

La camiseta actual lleva sin marca desde 1979 y el sponsor principal es el banco ecuatoriano Banco Pichincha desde 1988.[cita requerida]

Esta será la cronología de las marcas y patrocinadores de la indumentaria del club.

Las siguientes tablas detallan cronológicamente las empresas proveedoras de indumentaria y los patrocinadores que ha tenido el equipo de América de Quito desde el año 1979 hasta la actualidad:

Indumentaria
Período Proveedor
1979-presente Sin Marca
Patrocinador
Período Patrocinador
1979-1983 Bandera de EcuadorPinturas Cóndor
1984-1987 Bandera de EcuadorPinturas Wesco
1988 Sin Patrocinador
1988-2011 Bandera de Ecuador Banco Pichincha
2012-presente Bandera de Ecuador Banco Pichincha; Bandera de los Estados Unidos Diners Club (mangas)

Estadio[editar]

Datos del club[editar]

Palmarés[editar]

Torneos locales[editar]

Torneos provinciales[editar]

  • Campeonato Provincial Pichincha (2): 2001, 2004
  • Subcampeón Campeonato Provincial Pichincha (1): 2005

Torneos nacionales[editar]

Torneos internacionales[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]