Alimento orgánico

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Algunas de las variantes locales, en la sección yogur orgánico, de un supermercado en Ankara.

Se denomina alimento orgánico al producto agrícola o agroindustrial que se produce bajo un conjunto de procedimientos denominados “orgánicos”. En general, los métodos orgánicos evitan el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales.

El movimiento de agricultura orgánica surgió en la década de los 1940 como respuesta a la industrialización de la producción agrícola denominada revolución verde.[1] Actualmente la agricultura orgánica es una industria fuertemente regulada, que en países como Japón, Canadá o la Unión Europea requiere certificaciones especiales para poder comercializar sus productos.

Etiquetado ecológico[editar]

En la Unión Europea las denominaciones orgánico, ecológico y biológico para los productos agrícolas y ganaderos destinados a la alimentación humana o animal se consideran sinónimos y su uso está protegido y regulado por los Reglamentos Comunitarios 834/2007 y 889/2008. Los prefijos eco y bio también están protegidos y regulados así mismo en todos los idiomas de la Unión. En cada país hay costumbre de usar uno u otro término. Por ejemplo, en España está más extendido el uso de ecológico, en Portugal y Francia se usa más el término biológico (en francés biologique), mientras que en el Reino Unido se utiliza más orgánico (organic en inglés).

Brotes de leguminosas

Los productores de alimentos orgánicos están obligados a usar únicamente ciertos agroquímicos autorizados[2] y no se pueden utilizar para su producción semilla o plantas transgénicas.

Los cultivos orgánicos son fertilizados habitualmente con compost, polvos minerales y otras sustancias de origen orgánico. Entre los métodos agrícolas tradicionalmente utilizados están el sistema de terrazas o de barreras naturales para evitar la erosión de los suelos, rotación de cultivos o plantado de leguminosas. Pueden además presentar otras cualidades como un empaquetado ecológico para su disposición al consumidor final.

Seguridad para el consumidor[editar]

Las pretensiones de una mayor seguridad de los alimentos orgánicos se han basado mayoritariamente en la presencia de residuos de pesticidas.[3] Estas preocupaciones están motivadas por los hechos de que, primero, exposiones masivas y agudas a pesticidas pueden provocar efectos adversos significativos sobre la salud, segundo, que algunos productos alimenticios han sido contaminados ocasionalmente con pesticidas, lo que puede resultar en una toxicidad aguda, y tercero, que la mayoría, si no toda, la comida vendida comercialmente contiene cantidades traza de pesticidas agrícolas.[3] Sin embargo, como se suele resaltar en la literatura científica, "lo que no se deduce de esto, es que una exposición crónica a las cantidades de trazas de pesticidas encontrados en la comida resulte en una toxicidad demostrable. Esta posibilidad es prácticamente imposible de estudiar y cuantificar;", por lo tanto, cualquier conclusión firme sobre la seguridad relativa de los alimentos orgánicos ha sido obstaculizada por la dificultad de diseñar estudios adecuados y la relativamente pequeña cantidad de estudios que comparen directamente alimentos orgánicos con convencionales.[4] [3] [5] [6] [7]

Adicionalmente, el Carcinogenic Potency Project (Projecto de potencial cancerígeno),[8] que es parte de la red de bases de datos Distributed Structure-Searchable Toxicity de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos(EPA),[9] ha estado ensayando el potencial cancerígeno de productos químicos tanto naturales como artificiales, y creando una base de datos pública de los resultados[10] durante los últimos 30 años. Este trabajo intenta llenar el hueco en el conocimiento científico de la carcinogenicidad de todos los productos químicos, tanto naturales como sintéticos, tal y como describen los científicos que realizan el proyecto en la revista Science, en 1992:

El examen toxicológico de los productos químicos sintéticos, sin un examen similar de los productos químicos que se crean de forma natural, ha resultado en un desequilibrio tanto en los datos como en la percepción de los cancerígenos químicos. Los tres puntos que hemos discutido indican que se deberían realizar comparaciones con químicos naturales tanto como con sintéticos.

  1. La inmensa mayoría de los productos químicos a los que estamos expuestos los seres humanos ocurre de forma natural. Sin embargo, el público tiende a ver los productos químicos como sólo sintéticos y a pensar que los productos químicos sintéticos son tóxicos, a pesar del hecho de que cada producto químico natural es también tóxico a cierta dosis. La exposición diaria de los americanos a material quemado en su dieta es de alrededor de 2000 mg, y la exposición a pesticidas naturales (los productos químicos que las plantas producen para defenderse ellas mismas) es de alrededor de 1500 mg. En comparación, la exposición total diaria a todos los residuos de pesticidas sintéticos combinados es del orden de 0.09 mg. Por lo tanto, estimamos que el 99.99% de los pesticidas que ingieren los humanos son naturales. A pesar de esta abrumadoramente mayor exposición a productos químicos naturales, el 79% (378 de 479) de los productos químicos puestos a prueba para verificar su carcinogenicidad tanto en ratas como ratones son sintéticos (es decir, no ocurren naturalmente).
  2. Ha sido frecuentemente asumido de forma errónea que los humanos hemos desarrollado por evolución defensas contra los productos químicos naturales en nuestra dieta, pero no contra los productos sintéticos. Sin embargo, las defensas que los animales desarrollan evolutivamente son muy genéricas más que específicas para un producto en particular; más aún, las defensas son generalmente inducibles y por lo tanto protegen bien contra dosis bajas de productos químicos tanto sintéticos como naturales.
  3. Dado que la toxicología de los productos químicos naturales y sintéticos es similar, uno espera (y encuentra) un grado de carcinogenicidad similar para los productos naturales y sintéticos. La tasa de positivos entre los productos químicos ensayados en ratas y ratones es de alrededor del 50%. Por lo tanto, dado que los humanos estamos expuestos a muchos más productos naturales que sintéticos (tanto por peso como por número), estamos expuestos a un enorme fondo de cancerígenos para roedores, como es definido en ensayos de altas dosis para roedores. Hemos mostrado que incluso aunque sólo una minúscula proporción de los pesticidas naturales en alimentos vegetales han sido estudiados, de los 57 estudiados, 29 son cancerígenos en roedores y se encuentran en más de 50 alimentos vegetales comunes. Es probable que casi cada fruta y verdura en el supermercado contenga pesticidas naturales que son cancerígenos en roedores.[11]

A pesar de que algunos estudios han mostrado a través de análisis químicos, como se ha discutido, que frutas y verduras cultivadas de forma orgánica contienen menores niveles de pesticidas, la importancia de estos resultados en una reducción real de riesgos para la salud es discutible dado que tanto alimentos orgánicos como convencionales generalmente contienen niveles de pesticidas muy por debajo de las recomendaciones de seguridad.[4] [3] [12] De este punto de vista se ha hecho eco el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos[13] y la Agencia de Estándares Alimentarios británica.[14]

Un estudio publicado por el Consejo de Investigación Nacional de los Estados Unidos en 1993 determinó que para los niños, la mayor fuente de exposición a pesticidas es a través de la dieta.[15] Un estudio publicado en 2006 por Lu et al. midió los niveles de exposición a pesticidas organofosforados en 23 niños en edad escolar antes y después de sustituir su dieta por una basada en alimentos orgánicos. En este estudio se encontró que los niveles de exposición a pesticidas organofosforados pasaban de niveles despreciables a indetectables cuando los niños cambiaban a una dieta orgánica, lo que sus autores presentaron como una reducción significatia del riesgo.[16] Estas conclusiones, sin embargo fueron criticadas en la literatura científica como un ejemplo de mala comunicación científica..[17] [18]

Más específicamente, las alegaciones que relacionan residuos de pesticidas con un aumento del riesgo de infertilidad o una menor cantidad de espermatozoides en el esperma no han sido respaldadas por la evidencia científica en la literatura médica.[3] Así mismo, la Sociedad Americana contra el Cáncer ha declarado que su posición es que "es en gran parte desconocido si que los alimentos orgánicos pueden conllevar un menor riesgo de cáncer porque tienen menos probabilidad de estar contaminados por compuestos que podrían causar cáncer."[19] Varias revisiones científicas han encontrado que los riesgos debidos a contaminaciones microbiológicas o por toxinas naturales son probablemente mucho más significativas que los riesgos a corto o largo plazo debido a residuos de pesticidas.[4] [3]

Al examinar un posible aumento del riesgo por consumo de alimentos orgánicos, varias revisiones científicas han encontrado que, aunque puede haber un mayor riesgo de contaminación biológica por organismos como la Escherichia coli O157:H7, debido al mayor uso de estiércol como fertilizante, hay poca evidencia de que la incidencia real de brotes pueda ser atribuida a la producción orgánica. [4] [3] [5] Un brote de intoxicaciones por E. coli en Alemania fue atribuido a brotes de soja cultivados orgánicamente. [20] [21]

En el caso de los huevos producidos en granjas orgánicas, el contenido de dioxinas es sistemáticamente mayor que su contrapartida convencional y frecuentemente supera los niveles legales permitidos en la Unión Europea.[22] Así mismo, la carne de pollo proveniente de granjas organicas presenta una prevalencia de contaminacion por salmonella mas de 5 veces superior a la de pollos criados convencionalmente.[23]

Controversia[editar]

Los alimentos orgánicos son promocionados por ciertos sectores que ven en la agricultura convencional un método insostenible de producción o consideran que la producción orgánica es más sana.[24] [25] En la mayoría de los casos, los rendimientos de los cultivos orgánicos son entre moderadamente y sustancialmente menores que en el caso de la agricultura convencional[26] [27] pudiendo llegar a ser hasta la mitad, y sólo pudiendo igualar los rendimientos convencionales en casos muy concretos, por lo que para producir la misma cantidad de comida, sería necesario reclamar una mayor cantidad de bosques y espacios naturales.[28]

A pesar de ello, actualmente no existe suficiente evidencia científica para afirmar que el consumo de productos biológicos repercuta en un mayor beneficio para la salud. La mayoría de los estudios realizados sobre las diferencias entre alimentos orgánicos y convencionales concluyen que no existen diferencias nutricionales o de salud significativas para la salud entre alimentos “bio” y alimentos clásicos.[29] [12] [30] [31]

Las dosis de pesticidas o plaguicidas presentes en los productos “no orgánicos” son ínfimas y las repercusiones sobre el organismo difíciles de evaluar.[3] [12] [14]

A favor de los orgánicos se indican a menudo beneficios de tipo ambiental, un mayor favorecimiento a pequeños productores locales (típicamente principales productores de la agricultura biológica) y el evitar la manipulación de productos químicos peligrosos por parte de los agricultores (la exposición crónica o a altas concentraciones de ciertos pesticidas puede ocasionar daños del sistema nervioso, riñones, hígado y cerebro).[32]

La evidencia sobre diferencias sustanciales entre los alimentos orgánicos y los alimentos convencionales es insuficiente para afirmar que los alimentos orgánicos son más seguros o más saludables que los alimentos convencionales. En lo que respecta al sabor la evidencia también es insuficiente para realizar afirmaciones científicas de que los alimentos orgánicos tienen mejor sabor.[4] [3] [5] [12] [33] [34]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Drinkwater, Laurie E. (2009). «Ecological Knowledge: Foundation for Sustainable Organic Agriculture». En Francis, Charles. Organic farming: the ecological system. ASA-CSSA-SSSA. p. 19. ISBN 978-0-89118-173-6. 
  2. [1]
  3. a b c d e f g h i Magkos F et al (2006) Organic food: buying more safety or just peace of mind? A critical review of the literature Crit Rev Food Sci Nutr 46(1) 23–56 | pmid=16403682
  4. a b c d e Blair, Robert. (2012). Organic Production and Food Quality: A Down to Earth Analysis. Wiley-Blackwell, Oxford, UK. ISBN 978-0-8138-1217-5
  5. a b c Bourn D, Prescott J (January 2002). «A comparison of the nutritional value, sensory qualities, and food safety of organically and conventionally produced foods». Crit Rev Food Sci Nutr 42 (1):  pp. 1–34. doi:10.1080/10408690290825439. PMID 11833635. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11833635. 
  6. Canavari, M., Asioli, D., Bendini, A., Cantore, N., Gallina Toschi, T., Spiller, A., Obermowe, T., Buchecker, K. and Lohmann, M. (2009). Summary report on sensory-related socio-economic and sensory science literature about organic food products
  7. Rosen, Joseph D. (May 2010). «A Review of the Nutrition Claims Made by Proponents of Organic Food». Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety 9 (3):  pp. 270–277. doi:10.1111/j.1541-4337.2010.00108.x. http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1541-4337.2010.00108.x/full. 
  8. Carcinogenic Potency Project Official Website
  9. National Center for Computational Toxicology (NCCT) DSSTox Official Website
  10. Publicly available Toxnet database from US NLM
  11. Gold, L.S., et al (1992) Rodent carcinogens: Setting priorities" Science 258: 261–265
  12. a b c d Smith-Spangler, C; Brandeau, ML; Hunter, GE; Bavinger, JC; Pearson, M; Eschbach, PJ; Sundaram, V; Liu, H; Schirmer, P; Stave, C; Olkin, I; Bravata, DM (September 4, 2012). «Are organic foods safer or healthier than conventional alternatives?: a systematic review.». Annals of Internal Medicine 157 (5):  pp. 348–366. PMID 22944875. http://annals.org/article.aspx?articleid=1355685. 
  13. Gold, Mary. «Should I Purchase Organic Foods?». USDA. Consultado el 5 March 2011.
  14. a b «Organic food». UK Food Standards Agency. Archivado desde el original el 11 June 2011.
  15. National Research Council. Pesticides in the Diets of Infants and Children. National Academies Press; 1993. ISBN 0-309-04875-3. Retrieved 10-Apr-2006.
  16. Lu, Chensheng, et al. (2006). «Organic Diets Significantly Lower Children’s Dietary Exposure to Organophosphorus Pesticides». Environmental Health Perspectives 114 (2):  pp. 260–263. doi:10.1289/ehp.8418. PMID 16451864. PMC 1367841. http://www.ehponline.org/members/2005/8418/8418.pdf. 
  17. Krieger RI et al (2006) OP Pesticides, Organic Diets, and Children’s Health" Environ Health Perspect 114(10) A572.
  18. Alex Avery (2006) Organic Diets and Children’s Health Environ Health Perspect.114(4) A210–A211.
  19. «Food additives, safety, and organic foods». American Cancer Society. Consultado el 11 July 2012.
  20. «Analysis: E.coli outbreak poses questions for organic farming». Reuters. 6 June 2011. Consultado el 22 June 2012. 
  21. «Tracing seeds, in particular fenugreek (Trigonella foenum-graecum) seeds, in relation to the Shiga toxin-producing E. coli (STEC) O104:H4 2011 Outbreaks in Germany and France». European Food Safety Authority. Consultado el 23 July 2012.
  22. De Vries, M; et al. (2006). «Dioxins in organic eggs: a review». NJAS - Wageningen Journal of Life Sciences 54 (2):  pp. 207-221. doi:10.1016/S1573-5214(06)80023-0. 
  23. Bailey, J.S.; Cosby (2005). «Salmonella Prevalence in Free-Range and Certified Organic Chickens». Journal of Food Protection 11:  pp. 2256-2484. 
  24. [2]
  25. [3]
  26. «A Detailed Analysis of US Organic Crops».
  27. Verena Seufert et al. (2012). «Comparing the yields of organic and conventional agriculture». Nature (485):  pp. 229–232. doi:10.1038/nature11069. 
  28. «Will Organic Food Fail to Feed the World?».
  29. Alan D Dangour: Nutrition-related health effects of organic foods: a systematic review[4]
  30. Debes especificar urlarchivo = y fechaarchivo = al usar {{cita web}}The Food Standards Agency’s Current Stance». Archivado desde el original el March 31, 2010.
  31. Sophie Goodchild for the London Evening Standard. July 29, 2009 "Organic food 'no healthier' blow"
  32. JP Morgan D: Recognition and management of pesticide poisonings. Washington D.C. U.S. Government printing office, 1982
  33. Dangour AD et al (2009) Nutritional quality of organic foods: a systematic review The American Journal of Clinical Nutrition 92(1):203–210
  34. Williams, Christine M. (February 2002). «Nutritional quality of organic food: shades of grey or shades of green?» (PDF). Proceedings of the Nutrition Society 61 (1):  pp. 19–24. doi:10.1079/PNS2001126. http://journals.cambridge.org/production/action/cjoGetFulltext?fulltextid=803836. 

Enlaces externos[editar]