Alheña

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Pasta de alheña aplicada sobre la piel.

La alheña, arjeña[1] o henna (del idioma árabe hispánico alḥínna, y este del árabe الحناء, al-ḥinnā´) es un tinte natural de color rojizo que se emplea para el cabello y que además se usa en una técnica de coloración de la piel llamada mehandi. Se hace con la hoja seca y el pecíolo de Lawsonia alba Lam. (Lawsonia inermis L.). Este tinte es de uso común en India, Pakistán, Irán, Yemen, Oriente Medio y África del norte.

En español también se utiliza la denominación henna (pronunciado /jéna/) proveniente del inglés, que no aparece en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia, aunque su inclusión está prevista en la vigésima tercera edición del diccionario. También se llama «alheña» a otra planta, el ligustro (Ligustrum vulgare), que es un seto o arbusto oleáceo.[2] [3]

Historia[editar]

La alheña ha sido utilizada desde la Edad del bronce para darle tinte a la piel, al pelo, uñas, cueros de animales, seda y lana.

Hay menciones en los textos médicos de los Papiros de Ebers (siglo XVI a. C.) en Egipto.[cita requerida] También se la mencionó en Roma durante el Imperio romano.[cita requerida] Alrededor del año 400 d. C. se la mencionó en los registros de la corte de algún rey indio.[cita requerida]

El jurista sirio Ibn al-Qayyim (1292-1350) la nombra como un hierba medicinal utilizada por los sirios y por los egipcios.[cita requerida] En Marruecos se utiliza la alheña desde hace varios siglos para teñir lana y ornamentar parches de tambores y otros artículos de cuero.[cita requerida]

Reino de Granada[editar]

Tatuaje de jena.

En el reino nazarí de Granada se cultivó porque, según relata un cronista cristiano, «era muy preciada por los moros». Con ella se teñían y aderezaban el rostro y el cabello hombres y mujeres. Su uso fue prohibido a los moriscos convertidos a la fuerza al cristianismo tras la conquista de Granada por los Reyes católicos porque constituía uno de sus signos distintivos más característicos. Después de la expulsión de los moriscos en 1609-1614 se dejó de cultivar.[4]

En la actualidad[editar]

En varias partes del mundo se utiliza tradicionalmente en muchos festivales y celebraciones religiosas. Los patrones del diseño mehandi son bastante complejos y bellos. En algunas culturas también se emplea como ornamento nupcial. En Occidente se viene empleando, aunque no de manera extendida, desde los años setenta.

Usos[editar]

La alheña también es buena como antimicótica, como conservante de cueros y telas y como repelente de algunos insectos. Las flores se han utilizado desde la antigüedad para crear perfumes.

Preparación[editar]

Para preparar la pasta de alheña se trituran las hojas hasta conseguir un polvo verde parduzco y se mezcla con aceites esenciales y zumo de limón que liberan el tinte de las hojas y azúcar para dar consistencia. Cuando se aplica sobre la piel el tinte se vuelve naranja pálido y con el transcurso de las horas se va oscureciendo hasta llegar a un color café rojizo; dependiendo de la pigmentación de la piel, la «curva de color» puede tomar hasta 12 horas en obtener al color definitivo, y el mismo se irá aclarando con el correr de los días.

Duración[editar]

Dibujo ligeramente borroso, 24 horas después de haber sido aplicado.

En algunos países, especialmente en India, se vende la pasta de alheña en conos ya lista para su uso. La alheña penetra sólo las células muertas del estrato córneo cutáneo. La duración del tinte, de unos pocos días, varía en función del grosor de la piel. Puede variar desde 5 a 15 días según la zona del cuerpo elegida para hacer el diseño.

Color del tatuaje[editar]

Según la procedencia de la alheña el tinte varía: la de India, especialmente la de la zona de Rayastán suelen tener tonos más rojizos; la del sur suele ser más color café siena, la yemení y marroquí tienden a tonos café muy oscuros y eso se debe a la aridez de la zona en la que se cosecha.

El tinte no penetra de igual modo en todo el cuerpo, los colores más oscuros y duraderos se obtienen en las zonas de cuerpo con la piel más gruesa y menos grasa, como son las palmas de las manos y los pies. En segundo lugar están el resto de las manos, antebrazos, pies y piernas: el color sigue siendo llamativo y oscuro, pero comienza a desaparecer antes (a partir de 10-15 días). En el resto del cuerpo la alheña deja un hermoso tono naranja u ocre, visible pero nunca igual de definido. Para asegurarse el tono más oscuro posible y una larga duración del tatuaje se debe dejar la pasta por lo menos 6 horas, exponerla al sol u otra fuente de calor (así se activa el tinte), humedecer la pasta, si es necesario, con zumo de limón y no mojar la zona en las primeras 12 horas. Cuanto más tiempo permanezca la pasta sobre la piel, más oscura será la tinción. Las manchas de arjeña en las sábanas no salen, por lo que hay que teñirse por la mañana.

La AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) advirtió sobre el riesgo de realizarse tatuajes temporales a base de alheña negra, es decir, realizarse en la piel tatuajes sin inyección intradérmica, como suelen ofrecer en los eventos al aire libre o playas, porque puede desencadenar alergias graves.[5]

La alheña auténtica nunca es negra. El producto así llamado resulta de la adulteración fraudulenta de esta planta con PPD (parafenilendiamina) para intensificar el color (de ahí lo de «negra»), acelerar la fijación o aumentar su persistencia. Este producto químico está prohibido en la mayoría de los países de la Unión Europea. Puede producir alergias que a veces tardan semanas en manifestarse. Llega a causar enrojecimiento, picor, ampollas o cicatrices permanentes.[6] Existen botes de alheña preparada con tintes naturales de varios colores, sin riesgos, pero la capacidad del tinte se ve muy afectada, el dibujo se va en 3 o 4 días.[7]

La única manera de obtener un tatuaje temporal negro es mediante la tinta que procede de un fruto amazónico llamado «huito» o «jagua» (Genipa americana). Este se aplica con pincel y tiñe la piel del mismo modo que la alheña, y desaparece en unas dos semanas.

Referencias[editar]

  1. El escritor español César González Ruano (1903-1965) utilizó la palabra «arjeña» en su novela Circe.
  2. «Henna», artículo en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española.
  3. «Alheña», artículo en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española.
  4. Caro Baroja, Julio (2000) [1976]. Los moriscos del Reino de Granada. Ensayo de historia social (5ª edición). Madrid: Itsmo. pp. 111–112. ISBN 84-7090-076-5. 
  5. «Consejos de la AEMPS sobre tatuajes temporales: riesgos de la henna negra». Ministerio de Sanidad. Consultado el 6 de julio de 2012.
  6. Maiso Merino, E.; Bravo Acuña, J.; Merino Moína, M. (2013): «“Pokemonitis”: los peligros de los tatuajes con henna negra», artículo en la Revista de Pediatría de Atención Primaria, 15: págs. 251-253; 2013.
  7. «Prohibida la alheña negra». OCU Salud. abril-mayo 2010. 

Enlaces externos[editar]

Véase también[editar]