Alfonso Manrique de Lara

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Alfonso Manrique de Lara
Cardenal de la Iglesia católica
Consagración episcopal 6 de septiembre de 1499
Proclamación cardenalicia 22 de febrero de 1531
Información personal
Nombre secular Alfonso Manrique de Lara
Títulos Cardenal presbítero de
Santos XII Apóstoles
Nacimiento 1471 en Segura de León, Badajoz
Fallecimiento 28 de septiembre de 1538 en Sevilla
Profesión Inquisidor General de España

Shield spanish bishop alfonso manrique lara.PNG
Escudo de Alfonso Manrique de Lara

Ficha en catholic-hierarchy.org
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Alfonso Manrique de Lara y Solís (Segura de León, Badajoz, 1471 - Sevilla, 28 de septiembre de 1538) Cardenal y político español, arzobispo de Sevilla e inquisidor general.

Biografía[editar]

Era hijo de Rodrigo Manrique de Lara, I conde de Paredes de Nava, y de su tercera mujer Elvira de Castañeda, señora de Rielves. Fue profesor de griego en la década de 1490 en la Universidad de Alcalá.[1]

Nombrado obispo de Badajoz en 1499 por Isabel la Católica, a su muerte se inclinó a defender la casa de Austria en contra de Fernando el Católico, por lo que fue encarcelado y tutelado por el arzobispo de Toledo. Tras el Tratado de Blois (1509) fue indultado y marchó a los Países Bajos al lado de Carlos I de España.

En agradecimiento, recibió el cargo de obispo de Córdoba en 1516 y arzobispo de Sevilla en 1523, al mismo tiempo que inquisidor general.

Fue nombrado cardenal el 22 de febrero de 1531.

Tuvo varios hijos: Rodrigo Manrique, Guiomar Manrique y el también inquisidor Jerónimo Manrique de Lara.[cita requerida]

Decidió la construcción del crucero de la catedral de Córdoba.

Asunto luterano[editar]

Durante su mandato inquisitorial, la amenaza de Lutero se extendía por Europa y el papa León X trataba de atajarla. En España el encargado de atajar estas herejías fue la Inquisición española.

Las opiniones de Calvino, Ulrico Zuinglio y Müntzer llegaron a España y Carlos I, junto con los inquisidores, decidió vigilar la publicación de cualquier escrito en contra de las obras reformistas. Organizada por la inquisición, se llevó a cabo una recopilación de estos textos, publicada en 1539.

Manrique publicó una orden dirigida a los inquisidores provinciales en la que alentaban a las delaciones para descubrir a los miembros de estas secta de los dejados.

Entre las víctimas destacan San Juan de Ávila, llamado el Apóstol de Andalucía, debido a las envidias y temores que provocaban su vida ejemplarmente sencilla. Fue absuelto en 1534.

Otro caso fue el de Juan de Vergara y Bernardino de Tabar, por sus críticas a la traducción de la biblia Vulgata. Tras los castigos y penitencias, abjuraron de las ideas luteranas, y fueron liberados.

Asunto morisco[editar]

La primera conversión de los moriscos quedaba ya lejana, y parecía necesario revisar la situación, lo cual se llevó a cabo con más severidad y rigor que anteriormente. Esto no se llevó a cabo con desmanes, sino que Manrique se opuso a la persecución indiscriminada, reservando los castigos sólo para los crímenes más graves.

A pesar de esta magnanimidad, y a causa del apoyo de los moriscos en contra del emperador Carlos V, éste decretó su persecución. Tras la batalla, las condiciones del tratado de paz incluían -entre otras- que los moros no estaban sometidos a la inquisición por causas ligeras, por lo que fueron absueltos de cualquier cargo de herejía. (Aclarar este párrafo)

Sin embargo entre los nuevos conversos había muchos que no profesaban realmente la fe cristiana, por lo que Manrique que aplicó la ley con todas sus consecuencias, incluyendo la prisión y la ejecución en la hoguera.

Retiro[editar]

El caso de mayor relevancia se produjo en 1530. Había un monje benedictino llamado Alfonso de Virués de gran sapiencia y erudición, al que Carlos I gustaba de escuchar. Debido a su contacto con obras europeas y la posesión de numerosos libros, fue acusado de luterano, y apresado en Sevilla. El enfado del emperador fue mayúsculo y desterró a Manrique a Sevilla, aunque Virués estuvo en la cárcel cuatro años.

Debido a muchas desavenencias con la inquisición, el emperador detuvo el Santo Oficio entre 1535 y 1545.

Manrique tenía un talante tranquilo y conciliador pero no fue capaz de realizar reformas, y permitió que los tribunales abusaran de su autoridad.

Durante su mandato de quince años, se condenó a la hoguera a 2500 personas y otras 11 250 fueron sometidos a castigos.


Predecesor:
Juan Rodríguez de Fonseca
Obispo de Badajoz
14991516
Sucesor:
Pedro Ruiz de la Mota
Predecesor:
Martín Fernández de Angulo Saavedra y Luna
Obispo de Córdoba
15161523
Sucesor:
Juan Álvarez y Alva de Toledo
Predecesor:
Diego de Deza
Arzobispo de Sevilla
15231538
Sucesor:
García de Loaysa
Predecesor:
Adriano de Utrecht
Escudo inquisicion.gif
Inquisidor general

1523 – 1538
Sucesor:
Juan Pardo de Tavera

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]