Alfleda

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Alfleda (en inglés: Ælfflæd) (nació 654, murió c. 714) hija del rey de Northumbria, el rey Oswiu y la reina Eanfleda. Ella fue por lo tanto descendiente de ambas casas reales de Bernicia y Deira, por medio de su padre, era la nieta del rey Etelfrido, y por medio de su madre era nieta del rey Edwin. Ella fue consagrada a la religión desde pequeña y vivió en Whitby toda su vida, y eventualmente se convirtió en abadesa del monasterio de Whitby.

Infancia[editar]

Alfleda vivió casi toda su vida, desde la infancia, dentro de un monasterio. No era inusual en el siglo XII que las mujeres de familias reales se convirtieran en monjas; incluso a veces las reinas lo hacían después de la muerte de sus esposos, por ejemplo, la madre de Alfleda, Enfleda. El caso de Alfleda es muy inusual en el aspecto que ella entró a tan temprana edad, ni siquiera un año de edad, según cuenta Bede.

Ella nació en un tiempo crítico del reinado de su padre, poco antes que Penda, el rey guerrero de Mercia alistara un ejército en camino hacia Northumbria. Los varios intentos de Oswiu de convencerlo por medios diplomáticos y chantajes fallaron, y una guerra rápidamente germinó, en la cual, en contra de todas las especulaciones, Oswiu salió ganador y Penda murió. En gratitud por la victoria, Oswiu, creó doce monasterios y permitió a su hija ser consagrada a Dios en virginidad perpetua. Ella fue puesta en el cuidado de la abadesa Hilda de Whitby, un pariente del lado de la madre, en un monasterio en Hartlepool. Hilda se transfirió poco después a Whitby, lugar que se convirtió en hogar para Alfleda por el resto de su vida.

Mujer influyente[editar]

No se sabe mucho de Alfleda en el sentido normal, y solo salen a luz en las escrituras de Bede y en otros recuentos donde es brevemente mencionada. Aun así estos detalles muestran que dentro del monasterio ella no estaba alejada del mundo externo, pues estaba en contacto con altas figuras religiosas y políticas de su tiempo, y que ella intervino en decisivas ocasiones.

De niña en Whitby, estaba bajo el tutelaje de una de las notables figuras de su tiempo y cuando su padre ordenó el gran sínodo en 664 ella observó las principales figuras de la Iglesia y el Estado. Después de la muerte de Oswiu en 670, Eanfleda se unió junto a su hija en el monasterio; y tras la muerte de Hilda diez años después, ellas juntas, sirvieron como abadesas del monasterio, con Alfleda ya en sus veintes.

Dos veces durante su vida, cuando el poder de su familia al trono de Northumbria estaba en juego, intervino desde su monasterio para alterar el resultado. La primera vez fue durante el reino de su hermano Egfrido cuando ella se dio cuenta que él no tenía ningún sucesor en línea directa y que después de su muerte el trono iba a quedar en juego. Ella consultó a Cutberto, llamándolo desde Lindisfarne hasta una reunión en la isla Coquet. Ellos tuvieron una larga discusión en la cual Alfleda sacó al aire el problema del sucesor. La respuesta de Cutberto fue recordarle de su medio hermano Aldfrido (el cual ella probablemente nunca conoció) el cual estaba en el reino irlandés de Dal Riata en Escocia occidental. Y cuando Egfrido murió en batalla en contra de los pictos, Aldfrido fue de hecho el sucesor al trono.

La segunda vez fue tras la muerte de Aldfrido en 705 y el sucesor era su hijo Osred, apenas de 8 años. Un rival, Edwulfo, quien presuntamente prevenía de otro lado de la familia real, fue a reclamar el trono. Los allegados de Osred lograron asegurar el trono para el niño rey, bajo la protección y tutelaje del obispo Wildfrido, el cual había sido contactado por Alfleda.

Wilfrido también recibió la ayuda de Elfleda. Él se había ganado las hostilidades de Aldfrido y de un consulado de la iglesia, y había sido expulsado del reino. Le escribió al papa el cual lo exoneró, y le escribió a los reyes de Northumbria y Mercia y al arzobispo de Canterbury que convocaran un sínodo para resolver los problemas. Aldfrido rehusó reconsiderar el caso de Wilfrido y murió antes de que el sínodo se reuniera. Pero en el Sínodo de Nidd en 706, Alfleda anunció que el rey Aldfrido en su lecho de muerte había expresado su deseo de restaurar a Wilfrido como obispo de acuerdo a las órdenes del papa. Ella peleó eficazmente en su nombre, el biógrafo de Wilfrido la llamo “la mayor de los consejeros y una fuente constante de fuerza”.

Alfleda murió a los 60 años en 714 y fue enterrada en la iglesia del monasterio en Whitby junto a su madre, padre, tía y abuelo materno.

Véase también[editar]

Referencias[editar]