Alfa (empresa de España)

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El Grupo empresarial Alfa, es un grupo industrial metalúrgico ubicado en la ciudad guipuzcoana de Éibar en el País Vasco (España). Es mundialmente conocida por lo que fue su producto estrella, las máquinas de coser, pero muy diversificada y con áreas tecnológicamente muy avanzadas como la microfusión de aluminio.

Edificio principal de la sede eibarresa de Alfa.

Historia[editar]

Alfa nació como un proyecto cooperativista el 28 de octubre de 1920 siendo pionero en el País Vasco (España). Sus raíces hay que buscarlas en las luchas obreras que el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lideraron en Éibar a comienzos del año 1920. Una larga huelga producida en la, entonces, villa armera sirvió de catalizador para que un grupo de obreros afiliados y próximos a la UGT se decidiera a organizar una sociedad cooperativa. Era también una experiencia novedosa dentro del socialismo español. Como no podía ser de otra forma, los productos que decidieron fabricar fueron las armas. Fundaron la Sociedad Anónima Cooperativa Mercantil y de Producción de Armas de Fuego, Alfa con un capital social de 300.000 pts.

Mientras se dilataba así el conflicto, durando, no semanas, sino meses, con la vana esperanza, los patronos de reducir por hambre a los obreros, éstos, aparte de los arbitrios ordinarios y extraordinarios de la solidaridad que pusieron en marcha, alumbraron una iniciativa trascendental. Con objeto de evidenciar la sinrazón de la actitud patronal y su injustificable intransigencia, los obreros se propusieron montar una fábrica para manufacturar justamente aquel mismo producto sobre que versaba la disputa [revólveres], trabajando en las condiciones objeto de la reclamación, produciendo calidad y realizando utilidades normales, según se prometían de lo que les venían a decir los números. Y ya que los fabricantes se habían metido a sindicalistas, el sindicato obrero se metería a fabricante, y no pararían las cosas hasta que la idea estuviese convertida en realidad y manifiesta aquella evidencia.[1]

El primer consejo de administración lo formaron los trabajadores Joaquín Tellería, como presidente; Eusebio Alustiza, como secretario; Benito del Barrio, como tesorero; Florenco Alonso, vocal; Telesforo Ocamica, vocal; José Barrutia, vocal y Diego Osa, vocal.

De las armas a la máquina de coser[editar]

Busto de Toribio Echevarría, gerente de Alfa durante la primera década de existencia de la empresa.

Los primeros talleres se establecieron en las antiguas instalaciones de Kirikixuanekua y producían revólveres Smith Wesson de calibre 32 y 38. La crisis del sector armero les obligó a buscar otros productos y el 4 de febrero de 1925 acuerdan la fabricación de máquinas de coser, que sería su producto principal hasta la crisis de los años ochenta del siglo XX. Para entonces ya se había construido una nueva sede en la calle del paseo San Andrés donde permaneció hasta los primeros años del siglo XXI cuando se cambió a su nueva sede en la calle "Torrekua" ocupando los terrenos de la antigua Star. La elección y la preparación del producto fue exitosa e impulso a la empresa a ser la primera productora de máquinas de coser de España. Es de resaltar el papel jugado en esta etapa por Toribio Echeverría que fue gerente de la empresa en ese tiempo.

La introducción de la máquina de coser se realizó muy lentamente. Si en 1925 comenzaron la producción de este producto, dos años después, en 1927, producían 175 unidades anualmente. Cuando en 1928 el Estado le encarga 880 máquinas para equipar las escuelas nacionales de enseñanza femenina la fama de Alfa era ya reconocida.[2] Poco después ya era capaz de fabricar más de 12.000 unidades anualmente.

En 1932 abandona la producción de armas y cambia de denominación pasando a llamarse Sociedad Anónima Cooperativa ALFA.

Después de la guerra civil[editar]

La guerra diezmó la cooperativa. Con sus trabajadores muertos o perseguidos, el sindicato y el partido proscritos, las instalaciones destruidas, pues Eibar había sido una zona de intensos combates. Un año después del fin de la guerra, en 1940, con ayuda del Banco de San Sebastián se procede a la reconstrucción de la empresa. En noviembre de 1940 de lleva a cabo la cesión de bienes de la antigua "Sociedad Anónima Cooperativa Alfa" a favor de la nueva sociedad "Máquinas de Coser Alfa, S.A.".

Aprovechando que la Guerra Europea mantenía a la potente industria de la máquina de coser, en especial a Singer, ocupada con la producción de armamento, Alfa cubre el espacio dejado por ellas y llega a fabricar ese mismo año de su reinauguración hasta 50.000 unidades.[2]

En 1953 se inaugura la fundición, la microfusión a la cera perdida (una de las pionera en Europa) y pone en marcha dos grandes máquinas transferts emprendiendo con ello un amplio desarrollo en todas la áreas y diversificando sus producción.

Se inicia la exportación de máquinas de coser en 1946 llegando a establecer una red comercial propia en los años sesenta que incluía organizaciones comerciales propias en Inglaterra y Francia y una planta industrial en México y distribuyendo el producto en más de 70 países. A finales de los años sesenta y comienzo de los setenta desarrolla una diversificación de productos y de participación con otras empresas (Muebles Zarautz, Serveta Industrial S.A, Revestimiento de Poliéster...) manteniendo siempre la máquina de coser como referencia. La inauguración de la nueva planta de microfusión, en 1975, marcó el punto alto del desarrollo de la sociedad que se remata con la planta de microfusión de aluminio.

Alfa se convirtió en la empresa más importante de la ciudad de Éibar manteniendo su carácter cooperativo y social. A la vez que crecía se desarrollaban una serie de servicios sociales y beneficios para sus trabajadores. Estos disponían:

Alfa microfusión.
  • Fondos para fines Benéficos Sociales en 1931.
  • Caja de previsión y Socorro para obreros y empleados en 1941.
  • Caja de previsión Laboral de Máquinas de Coser Alfa en 1947.
  • Viviendas.
  • Patronato de Escuelas Primarias.
  • Residencia.
  • Comedores.
  • Economato.
  • Biblioteca.
  • Colonia de veraneo para los niños, en Ondárroa.

La crisis[editar]

A finales de los ochenta el mercado de la máquina de coser entra en crisis. Crisis que viene a unirse a la crisis industrial que se había desatado en la década anterior, especialmente virulenta en el País Vasco. Alfa empieza a perder empleos, se recurre a expedientes de crisis y a cierres temporales de la producción, se cierran los servicios a los trabajadores y venden los inmuebles. Las líneas de microfusión y fundición son las que mantienen al Grupo. Los trabajadores se ven obligados a poner capital y a vender parte de las empresas del Grupo.

Al final, ya en los noventa y con la participación de capital privado se reestructura totalmente la empresa y se deja la fabricación de máquinas de coser, se mantiene el producto como referente histórico pero deja de ser el básico, se inaugura la fundición de bronce para artistas (Alfa arte S.A.) y se vende la sede y los viejos talleres para la ubicación de viviendas y centros comerciales. Se construye una nueva sede y talleres en los terrenos de la antigua fábrica de armas Star y se emprende de nuevo el camino remontando, poco a poco la crisis.

Sistema de adjudicación de acciones[editar]

El sistema utilizado para la adjudicación y venta de acciones ha sido un punto de interés para los investigadores de la historia industrial de Guipúzcoa. Este sistema se realiza de la siguiente forma: cada obrero ingresaba con un mínimo de acciones que tenían un valor nominal determinado según el momento. Para el pago de las mismas el trabajador estaba obligado a designar una parte de su sueldo mensual. La venta de las acciones, cuando un trabajador dejaba de pertenecer a la empresa, se realizaba dando preferencia a los obreros más antiguos. Con esto se conseguía que el capital estuviera repartido entre los propios trabajadores.

Arquitectura de las antiguas instalaciones[editar]

Las antiguas instalaciones de Alfa, por su magnitud e importancia, marcaron una época en la arquitectura industrial eibarresa. Las características orográficas de Éibar, ubicada en el estrecho valle del río Ego con muy poco terreno propicio disponible obligan a realizar una construcción industrial en vertical y salvando las irregularidades del terreno en parcelas con muchas dificultades orográficas al tener importantes desniveles.

En 1928 Alfa abandona sus antiguos talleres de la calle Vista Alegre y se traslada a un nuevo edificio situado en una amplia parcela a orillas del Ego limitado por la calle San Andrés, las vías del ferrocarril y las calles Isasi y Barrenengua. Esta parcela esta cruzada por el río y mantiene una fuerte pendiente hacia la parte sur, hacia la calle Isasi. En este solar se desarrollará la parte más importante de las edificaciones de Alfa. Llegó a albergar hasta once pabellones que fueron construidos en diferentes épocas ocupando una superficie de 18.959,12 m² de los cuales 3.384 pertenecían al terreno ganado cubriendo el río, hecho que se realizó en 1951.

El primer edificio construido se realizó en 1928 y fue obra del arquitecto Augusto Aguirre. Este edificio, construido en hormigón armado, constaba de tres plantas que tenían grandes ventanales corridos que buscaban aprovechar la luz natural. El interior era diáfano para la mejor disposición de la maquinaria y los puestos de trabajo. La fachada dejaba ver la estructura de hormigón con el cruce de las columnas y vigas que entre ellas albergaban las ventanas sin dar casi protagonismos a los muros. La entrada principal estaba en el extremo izquierdo, la parte más cercana al centro de la villa, y el cuerpo que ocupaba tenía un tratamiento diferente al resto. Este cuerpo estaba coronado con un frontón curvo y la ventana del primer piso mantenía dicha forma. En el frontón se leía la palabra "Talleres" y sobre la ventana del primer piso la marca "ALFA". El edificio estaba preparado para futuras ampliaciones verticales. Aguirre decoró en su proyecto la fachada principal con una serie de pilastras, esta decoración no fue realizada en la construcción definitiva.

Después de la Guerra Civil, en 1943, se realizaron importantes reformas en el viejo edificio de Aguirre, el cual había quedado muy afectado por la contienda. Se añadieron tres plantas más y se construyó un pabellón anexo. En 1951 se comienza la construcción de la fundición, que sería inaugurada en 1953 y ampliada dos años después. En 1956 se realiza la construcción del edifico de oficinas que se inaugura el año siguiente.

La irregularidad del solar hizo que los diferentes edificios, construidos sin un plan previo sino según las necesidades, se tuvieran que adaptar modificando el número de plantas de cada uno de ellos. La fachada principal, la que daba a la calle San Andrés, fue cuidada y se procuró que los diferentes edificios tuvieran un nexo común para que dieran una sensación de conjunto. El hormigón raseado en blanco contrastaba con los muretes de mosaico azul sobre los cuales se ubicaban los grandes ventanales de baquetilla. Los paramentos están hechos de ladrillo rojo. La cubierta de todas la edificaciones, exceptuando la fundición, era plana de lámina de agua, muy común en Eibar.

El volumen de edificación, posiblemente el mayor de la ciudad, junto a la estrechez de la calle y la vía del ferrocarril hacían que se percibiera una sensación de abigarramiento.

El edificio de oficinas, situado en el extremo más cercano al centro del pueblo, fue muy elaborado, prestándose especial cuidado a la entrada principal. La entrada estaba en un esquinal curvo y se realizaba a través de una gran verja ornamentada con motivos geométricos que hacia que se percibiera el inmueble como menos industrial. El nombre de la empresa se mostraba mediante un gran rotulo de neón.

La influencia de las obras de la Werbund y la Bauhaus y las de Walter Gropius y Adolf Meyer en la Fábrica Modelo de la Werbund era clara.

El interior del complejo industrial creado era muy complicado. La comunicación se resolvía mediante patios que permitían el paso entre los diferentes edificios y mediante cajas de escaleras independientes que tenían una marcada verticalidad.

El interior de las naves era diáfano con espacios separados por columnas. El edificio de oficinas estaba cuidado. En él se ubicaron los despachos de la dirección y los servicios sociales, de los que Alfa hacía gala. La fundición era un gran edificio cuyo tejado, a dos aguas y con castillete de ventilación, se apoyaba en cerchas metálicas que, a su vez, descansaban en unas grandes vigas de hormigón sobre columnas de sección cuadrada del mismo material. La planta era rectangular dividida en varias crujías según las actividades que se debían desarrollar.[3]

Alfa y Eibar[editar]

El espíritu progresista y de trabajo que siempre destacó en la ciudad de Eibar tuvo su mayor símbolo en la cooperativa Alfa. La mayoría del capital social, las decisiones empresariales, estaban en manos de los obreros. La estructura de servicios de todo tipo que se creó, el éxito de la producción y la riqueza que Alfa, junto con las que otras industria eibarresas generaron, contribuyeron a una explosión demográfica que atrajo gentes de todos los lugares de España e influyó, con su expansión, en todo el País Vasco. Se cristalizó una forma de ser y de entender la vida y el trabajo.

La coplilla dice...

Egiten da bizikleta,
josteko makiña
laster egingo degu
automobila.

Hacemos bicicletas
máquinas de coser
y pronto haremos
automóviles

Referencias[editar]

  1. [Eibar y la industria armera: evidencias de un distrito industrial. IX Congreso Internacional de la AEHE, Murcia, Septiembre de 2008. Empresas, distritos y competitividad internacional Sesión A-2 Autor:Igor Goñi Mendizábal Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea
  2. a b Industria guipúzcoana de la cuenca del río Deva, 1956-1957. San Sebastián 1957
  3. La villa industrial de Eibar: capital armera de Gipuzkoa.

Enlaces externos (y fuentes)[editar]