Alberto del Canto

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Alberto del Canto y Díaz de Vieira (nacido Alberto do Canto e Dias de Vieira o Alberto Vieira do Canto, según la costumbre portuguesa) (15471611) fue un noble y militar luso-novohispano, que exploró el norte de México, donde fue fundador de varias ciudades.

Carrera política[editar]

Fundó ciudades importantes, como Saltillo, de la cual fue el primer Alcalde (1575) y después fue uno de los primeros habitantes de Monterrey, fundación de su suegro, el capitán don Diego de Montemayor. Contrajo matrimonio con la hija del anterior, Estefanía de Montemayor y Porcayo de la Cerda. Luchó por la pacificación de los chichimecas, entre los que tomó numerosos prisioneros para trabajar las minas de Santa Lucía (Monterrey) y San Gregorio (Cerralvo), mismas de su propiedad. Fue encarcelado por el Santo Oficio por ser sospechoso de judaizante (cargo muy común entre los portugueses) pero escapó y vivió entre los nativos hasta que fue hallado inocente y le fueron retirados los cargos.

Retiro y muerte[editar]

Alberto del Canto había sido abandonado por su esposa por las sospechas de que éste se había involucrado en una relación amorosa con su suegra, Juana Porcayo de la Cerda. Su suegro, don Diego de Montemayor, mató con su espada a doña Juana y juró asesinar a su yerno. Don Diego nunca logró cumplir con su promesa debido a su avanzada edad, pero si logró que fuera investigado por el Santo Oficio (tiempo durante el cual fue sospechoso de judaizante) y que ninguno de sus hijos portara más el apellido paterno.

Al final de su vida se retiró a su propiedad, la Hacienda de Buena Vista, cerca de Saltillo, donde murió en 1611.

Documentos relacionados con Alberto del Canto[editar]

  • ES.41091.AGI/1.16403.6.3.15//GUADALAJARA,230,L.2,F.54R-54V
  • Se remita a la Audiencia al capitán Alberto del Canto con el proceso que haya contra él, por haber entrado a poblar en Nueva Galicia entre indios que estaban ya pacificados, a los que prendió, esclavizó y vendió, y cometió también otros delitos, y habiendo sido hecho preso por orden de la Audiencia, se soltó y le volvió a enviar a dicho pueblo, ordenándoles que envíe a la Audiencia a dicho capitán con el proceso que haya contra él, para que hagan justicia en este caso.