Alí Babá

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Alí Babá por Maxfield Parrish (1909).

Alí Babá (árabe علي بابا, persa علی‌بابا) es un personaje de ficción descrito en el cuento de aventuras Alí Babá y los cuarenta ladrones, perteneciente a Las mil y una noches. Algunos críticos creen que esta historia fue añadida al libro por uno de sus transcriptores europeos, Antoine Galland, un orientalista francés del siglo XVIII que pudo haberla oído en forma oral de un cuentista maronita de Alepo. Sin embargo, Richard Francis Burton afirmaba que era parte del libro original de Las mil y una noches. Esta historia también ha sido popular como trama de pantomimas, siendo quizá la más famosa de ellas Chu Chin Chow (1916).

Historia[editar]

Alí Babá, un pobre leñador de Persia, oye por casualidad a una gran banda de ladrones (cuarenta en total) visitando el escondite de su tesoro en el bosque en el que cortaba madera. El tesoro de los ladrones está en una cueva cuya boca queda sellada mágicamente: se abre con las palabras «Ábrete, Sésamo» y se cierra con «Ciérrate, Sésamo». Cuando los ladrones se marchan, Alí Babá entra en la cueva y se lleva parte del tesoro a casa.

El hermano de Alí Babá llamado Cassim, que se habia enriquecido por haberse casado con la hija de un opulento comerciante, descubre la repentina riqueza de su hermano, quien le cuenta su descubrimiento de la cueva a pesar de no haberle ayudadado a superar su indigencia. Cassim acude a ella para llevarse algo del tesoro, pero en su avaricia y nerviosismo ante las riquezas olvida las palabras mágicas para salir de la cueva y los ladrones le encuentran en ella, descuartizandole. Cuando Cassim no regresa, su hermano va a la cueva a buscarle y encuentra su cuerpo despedazado e la entrada de la cueva, llevándo los trozos a casa. Con la ayuda de Morgiana o Luz Nocturna, una lista esclava de la familia de Cassim, y el viejo sastre Baba Mustafa logran recomponer el cuerpo apropiadamente para enterrarlo sin levantar sospechas sobre su muerte.

Los ladrones, viendo que el cuerpo de Cassim desapareció, advierten que alguien más sabe su secreto, y se disponen a localizarlo. Los primeros intentos son frustrados por Luz Nocturna, ahora al servicio de la familia de Alí Babá, pero finalmente logran averiguar la ubicación de la casa de Alí.

El jefe de los ladrones se hace pasar por un comerciante de aceite necesitado de la hospitalidad de Alí Babá, llevando con él mulas cargadas con cuarenta tinajas, una llena de aceite y las otra treinta y nueve con los ladrones de la banda. Los ladrones planean matar a Alí Babá cuando éste duerma, pero de nuevo Luz Nocturna descubre y frustra el plan, matando a los ladrones ocultos en las tinajas llenándolas de aceite hirviendo. Cuando el jefe va a buscar a sus hombres, descubre que todos están muertos y huye. Ali Baba expresa su gratitud a Luna Nocturna liberandola de su condicion de esclava.

En venganza, algún tiempo después el jefe de los ladrones se establece como mercader y traba amistad con el hijo de Alí Babá (que ahora está a cargo del negocio de Cassim). Es invitado a cenar en casa de éste, pero Luz Nocturna le reconoce y ejecuta una danza con una daga en honor de los comensales, clavándosela al ladrón en el corazón cuando éste estaba desprevenido.

En agradecimiento a su fiel amiga Luz Nocturna, Alí Babá decide darle la mano de su hijo joven y hermoso. Ali Baba se queda como unico conocedor del secreto del tesoro de la cueva y las palabras magicas para entrar a ella.

También existen otras versiones del final, como que Ali Baba logra salvar a su hermano y ponerle una trampa a los ladrones y los captura, pero en otra versión no se habla de su hermano solo dice que Ali Baba abre la cueva, se lleva el tesoro y lo comparte con sus vecinos.

La tradición dice que es ficticio.

Origen[editar]

La historia tiene sus raíces en una saga sudanesa del rey Alí Babá de la tribu Bija.[cita requerida] El rey rehusaba pagar impuestos a Al-Mutawakkil, el décimo califa abbasí de Bagdad. El rey rebelde selló todas las minas de oro de las montañas y detenía a todos los funcionarios que iban a la zona del mar Rojo. Bagdad envió su ejército para mantener el poder sobre el vital mercado del oro del mundo islámico (se creía que Sudán proveía más del 60% del oro abbasí en la época previa a las Cruzadas) y en cinco años logró aplastar la rebelión. Alí Babá, llevado a Bagdad, entregó todo el oro escondido por sus hombres al califa. Una exhibición pública del enorme tesoro y del derrotado rey se llevó a cabo en todas las ciudades importantes en el camino a la capital Samarra, creando la leyenda de las cuevas y los ladrones. Al final, a Alí Babá le fue concedida la amnistía y a su regreso dio oro a todos los necesitados de las principales ciudades de su camino como gesto de buena voluntad contra los que había luchado.

Enlaces externos[editar]

  • The Forty Thieves: versión del Libro azul de las hadas (The Blue Fairybook), de Andrew Lang.