Alergia

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Alergia
Urtikaria Fuss.jpg
Alergia
Clasificación y recursos externos
CIE-10 T78.4
CIE-9 995.3
CIAP-2 A92
DiseasesDB 33481
MedlinePlus 000812
eMedicine med/1101
MeSH D006967
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Una alergia (del griego αλλεργίαallergía— y éste de las palabras en el mismo idioma αλλος —‘otro’—, y εργíα —‘trabajo’—; la palabra así compuesta tiene el significado de «reacción extraña») es una hipersensibilidad a una partícula o sustancia que, si se inhala, ingiere o toca, produce unos síntomas característicos. Es un tipo de reacción inmunológica exagerada ante un estímulo no patógeno para la mayoría de la población. Sus manifestaciones clínicas son diversas, ya que dependen del agente causal y del órgano afectado. En la actualidad, más de un tercio de la población mundial presenta alguna enfermedad de origen alérgico.[1]

La alergia es la causa fundamental de enfermedades tan frecuentes como rinoconjuntivitis o asma y de enfermedades tan graves como anafilaxia.

Síntomas[editar]

La sustancia o elemento que provoca dicha reacción se denomina alérgeno, y los síntomas provocados son definidos como reacciones alérgicas. Cuando un alérgeno penetra en el organismo de un sujeto que es alérgico a él, su sistema inmunitario responde produciendo una gran cantidad de anticuerpos llamados IgE. La sucesiva exposición al mismo alérgeno produce la liberación de mediadores químicos, en particular la histamina, que producirán los síntomas típicos de la reacción alérgica.

Los síntomas se manifiestan clínicamente según el órgano en el que actúen los mediadores liberados: en la piel pueden producir eritema, angioedema (hinchazón) y prurito (picor), así como lesiones habonosas (ronchas) propias de la Urticaria y/o de la dermatitis, en los bronquios producirán broncoespasmo, inflamación y aumento de secreciones, característicos del asma, mientras que en la mucosa nasal, producen inflamación y prurito, que desencadenará estornudos, así como aumento de secreción mucosa, propio de la Rinitis. En el tracto digestivo causará diarrea, vómitos y dolor abdominal, síntomas que aparecen en la Alergia alimentaria. Además, cuando el contacto con el alérgeno se produce vía general (como la inoculación de veneno de himenópteros tras la picadura de abeja o avispa, la administración de un medicamento o la ingesta de alimento), pueden aparecer síntomas en órganos distantes o incluso una afectación severa de varios órganos (urticaria, broncoespasmo, hipotensión arterial, taquicardia), que se conoce como Anafilaxia.[2]

El eczema atópico (o dermatitis atópica) es a menudo la primera manifestación del paciente atópico, sobre todo en niños, y la intervención temprana puede ofrecer una oportunidad de impedir o detener la denominada marcha alérgica: aparición progresiva de distintas enfermedades alérgicas (alergia alimentaria, Rinoconjuntivitis, Asma).

No se debe confundir la alergia con la intolerancia. La intolerancia (como la que puede aparecer a determinados alimentos) se distingue de la alergia en que estas últimas el origen es una respuesta alterada del sistema inmune, mientras que en las intolerancias no participa el sistema inmune.

Historia[editar]

En 1905 Pirquet sugiere que la enfermedad del suero, un fenómeno de hipersensibilidad, tiene relación directa con la producción de anticuerpos contra antígenos en el suero inyectado, introduciendo el término de alergia para referirse a la reacción inmunológica alterada en la cual suele presentarse una fuerte liberación de histaminas.

De hecho, una alergia es una reacción anormal, inadaptada y exagerada del sistema inmune ante sustancias que comúnmente no son bien toleradas. La especialidad médica que estudia las enfermedades relacionadas con procesos alérgicos es la alergología. La alergología está muy relacionada con la inmunología, la dermatología, la neumología y la otorrinolaringología, puesto que en los procesos alérgicos interviene el sistema inmunitario, y sus manifestaciones aparecen frecuentemente en la piel y en el aparato respiratorio.

No se debe confundir la alergia a alimentos con la intolerancia a los alimentos. La intolerancia a los alimentos se distingue de las alergias en que estas últimas provocan una respuesta del sistema inmune, activando la Inmunoglobulina E (IgE) u otras vías del sistema inmune; y en las intolerancias no participa el sistema inmune.

Tipos de alergia[editar]

La alergia se incluye en las reacciones de hipersensibilidad (respuesta inmune patológica o inmunopatología) de Gell y Coobms de cuatro tipos:

  1. Inmediatas o alérgica: Basadas sobre la reacción al IgE
  2. Cito-tóxica.
  3. De complejos inmunes.
  4. Retardadas.

Una sustancia frecuentemente inofensiva puede provocar en ciertos casos reacciones patológicas del tipo alérgico. Ciertos tratamientos se basan en la rehabituación del organismo, a esto se le denomina desensibilización.

Etiología[editar]

Las causas de las alergias son diversas. Generalmente una alergia es de origen hereditario: se estima que el riesgo de un niño de presentar enfermedad alérgica varía entre el 40-60% si ambos padres son alérgicos, mientras que desciende al 5-10% si ninguno de los padres lo es. Sin embargo no es común que se herede la alergia a una sustancia en específico, sino la tendencia a ser alérgico a alguna sustancia.[3] La predisposición genética para presentar reacciones alérgicas se denomina atopia, definida como la tendencia personal o familiar para producir anticuerpos IgE en respuesta a alérgenos. Por tanto, la atopia no significa presencia de enfermedad alérgica (rinitis, asma, alergia alimentaria, dermatitis, etc), sino una tendencia aumentada a desarrollarla.

Otra causa común de las alergias es el exceso de higiene por parte del paciente, más comúnmente aquellas que están relacionadas con la piel. Parece ser que al mantenerse libre de bacterias el sistema inmunológico se distorsiona, se exalta al momento de enfrentar cualquier mal bacteriológico y es lo que provoca realmente el mal (es decir, autoinmune).[4] [5]

Hay diferentes grupos de alérgenos capaces de producir los síntomas característicos de las enfermedades alérgicas: alimentos, medicamentos, venenos de insectos, o alérgenos que penetran por vía respiratoria (pólenes, ácaros del polvo doméstico, hongos, epitelios de animales)

La enfermedad alérgica[editar]

En los sujetos genéticamente predispuestos, se producen moléculas de IgE específicas para un determinado alérgeno, que tienden a fijarse a su receptor de alta afinidad, presente en la membrana de mastocitos y, en menor medida, de los basófilos, y a su receptor de baja afinidad, que se encuentra en otras muchas células. Posteriores contactos con el alérgeno producirán una liberación de mediadores capaces de producir los síntomas característicos de las enfermedades alérgicas de mayor o menor intensidad dependiendo de la hiperreactividad del órgano de choque. La reacción alérgica se denomina de hipersensibilidad inmediata, porque, en general, aparece rápidamente (en la primera hora) tras el contacto con el antígeno (alérgeno).

Los mediadores mastocitarios se clasifican en preformados o primarios y secundarios o sintetizados de novo. Los primeros son los responsables de la respuesta temprana (primera hora tras la exposición antigénica) y los segundos de la respuesta tardía (aparece más de una hora después del estímulo). Estos mediadores causan vasodilatación con aumento de la permeabilidad vascular, contracción del músculo liso, agregación plaquetaria, infiltrado inflamatorio eosinófilos, aumento de la secreción de moco y estímulo de los nervios sensitivos. La fase tardía tiene como protagonista indiscutible la aparición de una reacción inflamatoria. Esta vía final común de muchas reacciones alérgicas está facilitada por la actividad de los mediadores mastocitarios de fase tardía. Esta fase tardía inflamatoria es la responsable del daño epitelial, y de la aparición de infiltrados celulares y depósitos de fibrina en el órgano diana, que cronifican la reacción de hipersensibilidad.[2]

Clasificación[editar]

Ácaro.

Según el origen del alergeno se distinguen los siguientes tipos:

  • Alergia a alimentos
  • Alergia al polen ( polinosis, arcaicamente "fiebre del heno")
  • Alergia a los ácaros del polvo
  • Alergia a las picaduras de ciertos insectos (por ejemplo: abeja)
  • Alergia a los animales
  • Alergia a los metales: La alergia más frecuente entre las de este tipo, es la alergia al níquel, el cual se halla presente en prácticamente todas las aleaciones de metales no-nobles y a veces en algunas aleaciones de oro bajo. La alergia al níquel está mediada por un mecanismo de hipersensibilidad tipo 4, con inflamación producida por liberación de mediadores directamente por los linfocitos. Los síntomas más frecuentes son la producción de eccemas en la zona de contacto con los metales (bisutería, metales de cierres de ropa interior, etc.). La mejor manera de prevenirla es evitando el contacto con estos metales, y una vez aparecida, con corticosteroides (corticoides) aplicados localmente a corto plazo. Aunque los síntomas desaparezcan y la alergia parezca remitir, la naturaleza de la sensibilización es crónica, con épocas de más o menos tolerancia.

Cuadro clínico[editar]

Los síntomas y los signos clínicos que pueden presentarse son:

Las características clínicas generales de las reacciones alérgicas son:

  • Anafilaxis (Shock anafiláctico): Es un síndrome caracterizado por una migración masiva desde los vasos sanguíneos de líquidos a los tejidos provocando inflamación en distintos órganos del cuerpo humano y taquicardia e hipotensión; si no se trata como una urgencia vital, provoca la muerte por colapso cardíaco. Según el modo de presentación, existen dos tipos:
    • Inmediata: Se produce normalmente cuando el alérgeno entra en el torrente sanguíneo rápidamente. Las causas son principalmente por medicamentos y picaduras de insectos.
    • Retardada: Cuando un alérgeno entra en contacto con el ser humano por vía digestiva, contacto o inhalada. Las causas son alimentos, medicamentos por vía oral, látex por contacto cutáneo, etc.

Hay que tener en cuenta que no todas las anafilaxis son alérgicas. A las anafilaxis no alérgicas se denominan reacciones anafilactoides y se cree según varios estudios de laboratorio que están provocadas por la IgG.

  • Rinitis alérgica: Afecta a la mucosa nasal y es causada por pólenes de árboles, gramíneas, etc.
  • Trastornos gastrointestinales: Náuseas, vómitos y diarrea.
  • Rash cutáneo: Erupción cutánea derivada de una alergia a una sustancia.
  • Asma extrínseca: Es una enfermedad inflamatoria muy compleja que afecta a los bronquios y bronquiolos donde una sustancia que resulta normalmente inerte para el ser humano actúa como un disparador del proceso de inflamación de los tejidos orgánicos de la mucosa bronquial mediados por la IgE. Constituye más del 50% de los casos de asma. Se caracteriza por su predominio nocturno junto a una hiperreactividad de las vías respiratorias bajas frente a la exposición a antígenos comunes inhalados del medio ambiente.
Cuando más temprana sea la detección de esta alteración pulmonar, mayores serán las posibilidades de revertirlo mediante el empleo de fármacos. La principal medida de prevención primaria consiste en identificar y evitar el contacto con el/los alérgeno/s y luego recurrir a la farmacoterapia.

Para diagnosticar una enfermedad alérgica se debe establecer una correlación entre la sintomatología observada, un alergeno desencadenante y la participación del sistema inmune, esto se inicia con una historia clínica del paciente, considerando los antecedentes familiares, y un examen físico. En muchos casos se debe recurrir a una serie de pruebas complementarias que permiten poner en evidencia la presencia del alergeno sospechoso.

Crisis alérgica[editar]

Las crisis alérgicas graves pueden estar acompañadas por:

Siendo las alergias una respuesta anormal del sistema inmune se considera que existe bajo cuatro aspectos posibles:

  • Inmediata: Depende de los anticuerpos ya mencionados del tipo E (IgE) (en la urticaria y edema de Quincke).
  • Cito-tóxica: Con los anticuerpos del tipo IgG.
  • Inmune compleja: Igualmente vinculada al IgG aunque formando complejos inmunes.
  • Retardada: Ligada a una inflamación celular como lo es la alergia responsable del eczema.

Diagnóstico[editar]

Para diagnosticar una enfermedad alérgica se debe establecer una correlación entre la sintomatología observada, el alérgeno desencadenante y la participación del sistema inmune. Debe iniciarse con una historia clínica del paciente, considerando los antecedentes familiares, y un examen físico. En muchos casos se debe recurrir a una serie de pruebas complementarias que permiten poner en evidencia la presencia del alérgeno sospechoso.

Los profesionales de la salud pueden utilizar los resultados de los tests para identificar los desencadenantes de alergia específicos que posiblemente estarían contribuyendo a los síntomas. Con esta información, utilizada conjuntamente con la exploración física y la historia clínica, el médico puede diagnosticar la causa de los síntomas y diseñar un tratamiento personalizado para ayudar al paciente a experimentar una mejoría. Un resultado negativo puede ayudar al médico a descartar alergias para poder considerar otras posibles causas. Descartar las alergias es tan importante como confirmar su existencia, para limitar tanto las medidas de evitación como preocupaciones e impactos sociales negativos innecesarios[6]

El método diagnóstico más frecuentemente utilizado son las pruebas realizadas en la piel (conocidos como “test cutáneos” o Prick test) y son muy útiles para ayudar a confirmar / descartar las alergias y consecuentemente reducir las reacciones adversas y limitar la evitación y los medicamentos innecesarios.[6] [7] [8] Un diagnóstico y un asesoramiento correctos y los consejos sobre la evitación basados en resultados válidos de tests de alergia ayudarán a reducir tanto la incidencia de los síntomas como el uso de los medicamentos, mejorando la calidad de vida.[8]

Por regla general, todos los niños con “síntomas de alergia” persistentes/recurrentes/ graves, así como aquellos individuos que necesitan un tratamiento continuo, deben someterse a un test de alergia,[9] independientemente de la edad del niño.[10] Los signos y síntomas pueden estar relacionados con:

  • La piel, como por ejemplo prurito, eritema, urticaria aguda o angioedema.
  • El sistema gastrointestinal, como por ejemplo la hinchazón de los labios o lengua, náuseas, dolor abdominal espasmódico, diarrea, vómitos.
  • El sistema respiratorio, como por ejemplo prurito nasal, estornudo, congestión, tos, compresión en el pecho, sibilancias, respiración entrecortada.
  • Signos o síntomas de anafilaxis u otras reacciones alérgicas sistémicas.

Las directrices emitidas por el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE) en febrero de 2011 ofrecen consejos en materia de mejores prácticas en el tratamiento de niños y adolescentes con posibles alergias alimentarias, hasta los 19 años. Las directrices NICE recomiendan que todos los niños y adolescentes con posibles alergias alimentarias mediadas por IgE sean sometidos a un test de alergia, como por ejemplo la determinación de anticuerpos IgE específicos.[8]

Análisis de sangre[editar]

Un análisis de sangre para el diagnóstico de la alergia es rápido y sencillo y lo puede pedir un profesional autorizado de la salud, como por ejemplo un especialista en alergias, un médico de cabecera o un pediatra. Aunque se pueden utilizar para cualquier alérgeno, son especialmente útiles en el diagnóstico de la alergia alimentaria. A diferencia del test tradicional de punción, la realización de un análisis de sangre no depende de la edad, el estado de la piel, los medicamentos, los síntomas, la actividad de la enfermedad o el embarazo. Tanto los adultos como los niños de cualquier edad pueden someterse a un análisis de sangre para la alergia. En el caso de los bebés y los niños muy pequeños, un análisis de sangre con un solo pinchazo suele ser más llevadero que varios tests.

Un análisis de sangre para la alergia se puede pedir a través de la mayoría de los laboratorios. Una muestra de la sangre del paciente se envía a un laboratorio para su análisis y los resultados se entregan en cuestión de días. Con una sola muestra de sangre es posible identificar múltiples alérgenos. El médico estudia los resultados del test y, teniendo en cuenta los síntomas e historia clínica del paciente, determina si el paciente padece alergias.

Las directrices NIH establecen que: “Los tests de IgE específica son útiles para la identificación de los posibles alimentos desencadenantes de reacciones alérgicas alimentarias mediadas por IgE y los puntos de corte especificados, definidos según un valor predictivo positivo del 95%, pueden ser más predictivos con respecto a la reactividad clínica en ciertas poblaciones que los tests de punción”. Indican a continuación que: “los tests de IgE específica son útiles para detectar la presencia de anticuerpos IgE, que indican la sensibilización alérgica. Los ensayos basados en el uso de anticuerpos marcados con fluorescencia tienen una sensibilidad comparable a la de los tests cutáneos de punción, y los niveles absolutos de anticuerpos IgE específicos pueden correlacionarse con la probabilidad de reactividad clínica en comparación con la provocación oral para identificar alimentos desencadenantes de la alergia mediada por IgE”.[11]

Los análisis de sangre para el diagnóstico de la alergia, como por ejemplo los de ImmunoCAP, se realizan sin variaciones en el procedimiento, y los resultados son de excelente estandarización.[12] Por el contrario, los reactivos y los métodos empleados para la realización de los tests de punción no están estandarizados.[7] [13] En “Evidence-based Allergy Diagnostic Tests”, Portnoy asegura que:

“Aunque los tests cutáneos sean tanto sensibles como específicos, también son altamente irregulares. Los resultados de los tests cutáneos de una persona pueden variar según el realizador del test y tienden a variar en función de la hora del día y la estación del año, la zona del cuerpo en que se realiza el test, el dispositivo utilizado, la fuente del extracto y la concentración. Desafortunadamente, costumbres tradicionales imperan en los procedimientos seguidos durante la realización e interpretación de los tests cutáneos. Por ejemplo, las técnicas pueden variar dependiendo de donde se haya formado el médico y quién haya impartido la formación; algunos sitios realizan únicamente tests de punción, mientras que otros solo realizan tests intradérmicos, y hay otros donde se realizan ambos”.[14]

Test de alergia[editar]

Las directrices del NIH sobre el diagnóstico y tratamiento de la alergia alimentaria y el asma recomiendan o bien un análisis de sangre para la alergia o bien un test de punción para diagnosticar de forma fiable la sensibilización alérgica.[7] Los dos tests son muy precisos y tienen un valor diagnóstico parecido con respecto a la sensibilidad y la especificidad.[7] [15] Avances y mejoras en la tecnología del análisis de sangre para la alergia han mejorado la sensibilidad y precisión del test hasta tal punto que se considera que el análisis de sangre para la alergia y el test de punción son intercambiables.[7]

En el análisis de sangre para la alergia, se envía una muestra de sangre del paciente a un laboratorio. El médico estudia los resultados del test, los cuales le ayudan a determinar si el paciente padece alergias.

En el test de punción, se colocan en la piel del paciente varias gotas de una solución que contiene posibles alérgenos, y se realiza una serie de raspaduras o punciones con aguja para permitir que la solución penetre la piel. El médico busca reacciones pronunciadas como ronchas o pápulas rojas para ayudarle a determinar si el paciente padece alergias.

Según las directrices NICE, el test de punción y el análisis de sangre son igual de económicos y las evidencias sobre economía de la salud demuestran que tanto el test de anticuerpos IgE y el test de punción son económicos en comparación con la no realización de tests.[8] Además, los diagnósticos más precoces y más precisos ahorran dinero debido a la menor cantidad de consultas al médico de cabecera, derivaciones a atención segundaria, diagnósticos erróneos y visitas a urgencias.[16]

Test de seguimiento[editar]

La alergia evoluciona a lo largo del tiempo y los pacientes pueden superar alergias y desarrollar otras nuevas. Se recomienda la realización de forma frecuente de tests diagnósticos para los alérgenos pertinentes, ya que proporcionan información sobre si y cómo el tratamiento del paciente puede cambiarse para mejorar la salud y la calidad de vida. La necesidad y frecuencia de su realización es muy variable, dependiendo del paciente y del alérgeno implicado y debe ser decisión del médico especialista. Un test anual es en general la práctica recomendada para determinar si se ha superado la alergia a la leche, el huevo, la soja y el trigo y el intervalo entre tests se amplía a 2 o 3 años para la alergia al cacahuete, los frutos de cáscara arbóreos, el pescado y los crustáceos.[7] Los resultados de los tests de seguimiento pueden guiar la decisión relacionada con la posibilidad y el momento seguro para introducir o reintroducir alimentos desencadenantes de alergia en la dieta.[11] El intervalo de revaluación depende del alimento específico desencadenante de la alergia, de la edad del paciente y de la historia clínica.

Tratamiento[editar]

El tratamiento de estos pacientes debe partir del concepto de que las enfermedades alérgicas están causadas por una reacción inmune alterada a un agente externo y son, en realidad, enfermedades crónicas que presentan reagudizaciones. Por tanto, debe evitarse realizar exclusivamente realizar tratamiento sintomático de las manifestaciones agudas y un tratamiento correcto debe incluir tres pilares: Evitación del alérgeno, tratamiento farmacológico y modificación de la respuesta inmunológica alterada.[1]

Evitación del alérgeno[editar]

Debe ser el primer pilar del tratamiento, especialmente en situaciones en que el alérgeno puede ser evitado: alimentos y medicamentos. Hay que tener en cuenta que alimentos o medicamentos de la misma familia o similar estructura química, pueden producir síntomas y también deben evitarse. Los alérgenos inhalados (ácaros, pólenes, hongos, epitelios de animales) son más difíciles de evitar y requieren medidas específicas para cada uno de ellos.

Tratamiento farmacológico[editar]

Se realiza sobre el órgano diana y debe incluir tratamiento de mantenimiento (generalmente antiinflamatorio) y tratamiento de los síntomas agudos que pueden aparecer tras el contacto intenso con el alérgeno. El tratamiento farmacológico varía según el órgano afectado: son comunes el uso de antihistamínicos en la Rinoconjuntivitis alérgica, así como glucocorticoides locales (nebulizados), que consiguen un efecto antiinflamatorio potente con escasos efectos adversos. En el Asma también se utilizan los glucocorticoides locales (inhalados) como fármacos de mantenimiento, aunque frecuentemente se asocian con broncodilatadores. También se utilizan otros fármacos como los antileucotrienos, que también producen un efecto antiinflamatorio. En las lesiones dérmicas también se utilizan los antihistamínicos, aunque con una eficacia variable. La presencia simultánea de síntomas alérgicos severos y generalizados (ahogos, hipotensión, taquicardia, angiedema, urticaria) tras la ingesta de un alimento o la administración de un medicamento al que el paciente es alérgico, (anafilaxia) exige tratamiento intensivo que, en muchas ocasiones requerirá el uso de adrenalina intramuscular. También puede ser necesario el uso de adrenalina tras una reacción anafiláctica tras picadura de himenópteros (avispa o abeja) en pacientes sensibles.

Para el Asma Alérgica se usan sobre todo cuatro tipos de tratamientos:

a) Los broncodilatadores o Beta-2 simpaticomiméticos: actúan relajando el músculo liso que rodea los bronquios y por tanto dilatándolos (que en el asmático están cerrados). Los hay de acción rápida(actúan inmediatamente y su efecto dura entre cuatro y seis horas) y de acción retardada (actúan entre veinte y treinta minutos después de su administración y duran entre doce y veinticuatro horas dependiendo del compuesto). El principal efecto secundario es que son cardiotónicos, por lo que deben usarse con precaución en personas con problemas cardíacos.
Existen otros broncodilatadores anticolinérgicos pero se emplean más en la bronquitis crónica obstructiva que en el asma.

b) Los antinflamatorios son principalmente los corticosteroides inhalados. Son dosis de corticoesteroides muy bajas por lo que comienzan a hacer efecto al tercer día de uso y por tanto se deben de usar por un tiempo más o menos largo. Actúan quitando la inflamación de los bronquios (los asmáticos tienen los bronquios inflamados), se usan en combinación con los boncodilatadores y a veces en ambos tipos de medicamentos en un solo inhalador, lo cual se denomina terapia mixta.

c) Anticuerpos Monoclonales es una terapia relativamente reciente que constituye una revolución en el tratamiento del asma alérgica grave. Consiste en la administración por vía subcutánea de omalizumab cuya función es inhibir la producción de Inmunoglobulina E (IgE). Su administración es en régimen hospitalario y debe de administrarlo un alergólogo debido a la poca experiencia con el medicamento y varios casos de anafilaxis refractaria que se produjeron al principio de su autorización en Estados Unidos.

d) Inhibidores de los leucotrienos es un tipo de antihistáminicos que actúan sobre los leucotrienos (sustancia que participa activamente en la inflamación de los bronquios) previniendo la inflamación bronquial. Su uso se recomienda para el asma leve a moderada que no está correctamente controlada. Los principales son Montelukast y Zafirlukast. Estudios recientes han evidenciado su eficacia en la rinitis alérgica.

Existen otros tipos de antinflamatorios como el cromoglicado disódico y nedocromil así como por vía oral los corticoides orales.

Para la rinitis alérgica se usan básicamente antihistamínicos en comprimidos o inhalados vía nasal o corticoides inhalados.

Para las urticarias, dermatitis y eczemas, antihistamínicos o corticoides en diferentes formas y combinaciones.
Esto es un repaso somero del tratamiento sintomático y jamás debe de sustituir al tratamiento que le ponga su médico.

Inmunoterapia con alérgenos[editar]

La modificación de la respuesta inmunológica alterada es muy útil en pacientes diagnosticados de alergia respiratoria (Rinoconjuntivitis y Asma), en los que es muy difícil evitar el contacto con el alérgeno, por la ubicuidad del mismo (pólenes, ácaros, epitelios de animales u hongos) y en pacientes alérgicos a veneno de himenópteros.

En ambos casos se ha demostrado que el uso de Inmunoterapia con alérgenos, es capaz de modificar las alteraciones inmunológicas de los pacientes alérgicos en distintos niveles y mejorar los síntomas de forma consistente y prolongada. El uso de este tratamiento debe realizarse por personal especializado y tras un diagnóstico alergológico riguroso que objetive el agente causante de los síntomas. Consiste en la administración controlada progresiva (vía subcutánea o sublingual) de un extracto purificado del alérgeno responsable de los síntomas del paciente, buscando que su organismo se vaya habituando o se vuelva "tolerante" al alérgeno poco a poco.

Existen varios tipos de Inmunoterapia o vacunas de alergia, en general se administran inicialmente de forma semanal o varios días y una vez alcanzada la dosis de mantenimiento, se hace mensualmente (o semanalmente en América), siendo necesario habitualmente que la vacuna se haga durante 3-5 años ya que su efecto curativo es lento y progresivo. Es la única terapia capaz de modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas. Además, como en todas las enfermedades crónicas, en el tratamiento del paciente alérgico se debe incluir aspectos educativos, que incluya las características de su enfermedad, sus posibilidades terapéuticas y las peculiaridades del alérgeno causante de su sintomatología. Por ello, en todo paciente con sospecha de enfermedad de origen alérgico debe realizarse un estudio alergológico completo, que debe ser la base de todas las decisiones terapéuticas posteriores.[1]

Prevención[editar]

En la alergia es muy importante tomar medidas de prevención (profilaxis) del alérgeno cuando este es evitable.
En áreas urbanas los alérgenos abundan: smog, micromohos, pólenes, ácaros (los ácaros suelen infestar colchones y, sobre todo, alfombras), el pelo de las mascotas también puede ser portador de alérgenos, por ejemplo el gato al lamerse deja su saliva en sus pelos, esta saliva al secarse vuela en escamas por el aire y puede provocar alergia en la gente proclive.
La limpieza, el evitar ambientes encerrados o muy húmedos son hábitos profilácticos, también es suficiente profilaxis la vacunación específica contra los alérgenos en las personas alérgicas.
Debe tenerse en cuenta que el cambio estacional que va de verano a otoño, con bruscos enfriamientos, aumenta la susceptibilidad a diversas noxas (entre éstas los alérgenos), algo semejante aunque en menor grado ocurre durante el pasaje crítico que ocurre de invierno a primavera, esto en gran medida se debe a que el frío encoge los pelillos que recubren la mucosa nasal y esto facilita la penetración de los alérgenos por vía respiratoria.

En cuanto a los eczemas se ven favorecidos particularmente por el estrés y las depresiones y por ello se les ha calificado muchas veces de psicosomáticos.

Las estrategias terapéuticas actuales se basan en eliminar el contacto con el alérgeno identificado como nocivo junto a la aplicación de una terapia farmacológica. Evitar el contacto con el alérgeno es el único tratamiento eficaz al momento. Las drogas que se emplean son anti-histamínicos, broncodilatadores, corticoides locales o sistémicos y antagonistas de leucotrienos.

Dependiendo de la severidad de la enfermedad será la combinación de fármacos y procedimientos a aplicar por el alergólogo. La inmunoterapia consiste en administrar cantidades estandarizadas del alérgeno nocivo por distintas vías y en cantidades crecientes hasta observar la inducción de tolerancia.

También cabe mencionar que al momento de malestar producto de algún agente patógeno cualquiera sea éste, lo mejor será descansar adecuadamente, como también verificar los niveles de estrés de la persona.

Estudios genómicos de la alergia[editar]

Se pueden realizar estudios genéticos sobre la relación que se establece entre diferentes loci y algunos síntomas claros de esta enfermedad. Para ello se lleva a cabo estudios de asociación del genoma completo o GWAS o también estudio eQTL o de expresión. El primero es el más usado al tratarse de un análisis de la variación genética a lo largo de todo el genoma humano con el objetivo de identificar su asociación a un rasgo observable, de este modo se puede concluir que la aparición de uno a varios SNPs o una deleción aparece en un fenotipo patológico.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c World Allergy. Fecha de consulta: 1 de julio de 2013..
  2. a b [Mecanismos inmunológicos básicos. Thomson NC, Kirkwood M y Lever RS. En: Thomson NC, Kirkwood M y Lever RS. Editores. Manual de Alergia Clínica. Barcelona. Ediciones Mayo; 1990; 1-13.].
  3. Causas de las alergias en www.nlm.nih.gov/medlineplus.
  4. [Reacciones de hipersensibilidad. Brasó JV. En: Manual de Alergia clínica. Brasó JV y Jorro G Editores. Barcelona. Masson. 2003; 23-39.].
  5. Exceso de higiene, Carlos Colás, jefe del servicio de Alergología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, de Zaragoza, habla sobre la provocación de dermatitis, asma y alergias por la 'obsesión' de higiene actual en www.consumer.es.
  6. a b Høst. A y cols. Allergy testing in children: why, who, when and how? Allergy 2003;58:559–569
  7. a b c d e f Boyce J y cols. Guidelines for the Diagnosis and Management of Food Allergy in the United States: Report of NIAID-Sponsored Expert Panel. J Allergy Clin Immunol 2010; 126: S1–S58
  8. a b c d NICE Diagnosis and assessment of food allergy in children and young people in primary care and community settings 2011. http://guidance.nice.org.uk/CG116/Guidance
  9. Olivier CE, Argentão DGP, Santos RAPG, Silva MD, Lima RPS, Zollner RL. Skin Scrape Test: An Inexpensive and Painless Skin Test for Recognition of Immediate Hypersensitivity in Children and Adults. Open Allergy J 2013; 6:9-17.
  10. Høst. A y cols. Allergy testing in children: why, who, when and how? Allergy 2003;58:559–569
  11. a b NIH Guidelines for the Diagnosis and Management of Food Allergy in the United States. Report of the NIAID- Sponsored Expert Panel, 2010, NIH Publication no. 11-7700
  12. Hamilton R y cols. Proficiency Survey-Based Evaluation of Clinical Total and Allergen-Specific IgE Assay Performance. Arch Pathol Lab Med. 2010; 134: 975–982
  13. Jay A. Lieberman & Scott H. Sicherer, Diagnosis of Food Allergy: Epicutaneous Skin Tests, In Vitro Tests, and Oral Food Challenge. Curr Allergy Asthma Rep. Published online: 05 October 2010
  14. M. Portnoy, Doctor en Medicina, and Mercedes Amado, Doctora en Medicina, Evidence-based Allergy Diagnostic Tests. Current Allergy and Asthma Reports 2006, 6:455–461
  15. Cox, L. Overview of Serological-Specific IgE Antibody Testing in Children. Pediatric Allergy and Immunology. 2011
  16. Food allergy in children and young people.Costing report. Implementing NICE guidance, 2011. http://guidance.nice.org.uk/CG116/CostingReport/pdf/English.Jay

Enlaces externos[editar]