Akira (personaje)

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Akira
アキラ
Sexo Masculino
Fecha de nacimiento 1978
Otros nombre
  1. 28 (Alias)
Relevancia Personaje principal

Akira (アキラ?) es un personaje ficticio que dio título al manga Akira, creado por Katsuhiro Otomo, que tuvo una versión cinematográfica homónima. Akira es un joven cuyas habilidades psíquicas fueron desarrolladas artificialmente como parte de un proyecto militar. Su personalidad quedó gravemente trastornada en el curso de los experimentos, por lo que se le considera responsable de una explosión de enorme potencia que arrasó el centro de Tokyo y condujo al inicio de la III Guerra Mundial en 1992. Años más tarde, durante el accidentado rescate de Akira, la traumática muerte accidental de su amigo Takashi conduce a una nueva crisis, durante la cual la ciudad vuelve a ser destruida. Después, los poderes de Akira son reconocidos —gracias en parte a una campaña orquestada por Tetsuo— y Akira se convierte en el gobernante títere del llamado Imperio Akira.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

De niño, Akira fue ingresado en un proyecto secreto del gobierno japonés dirigido a la investigación de energías psíquicas en seres humanos con fines militares. El proyecto fue comenzado probablemente en los años 60 por el ministerio de defensa, que reunió a algunos niños que demostraron poseer un talento mental excepcional o ciertas capacidades psíquicas apropiadas para los propósitos de la investigación. A todos los niños puestos a prueba se les dieron alias numéricos, y los que demostraron potencial particular fueron numerados del 20 al 29. A Akira se le asignó el número 28 (esto se puede ver por el tatuaje en la palma de su mano). A pesar de que su inmadurez emocional limitaba el control sobre sus poderes, Akira demostró ser el individuo más dotado de entre todos los "números 20".

La III Guerra Mundial[editar]

En un momento dado, una explosión incontrolada de energía en el centro urbano de Tokyo provocó el estallido de la III Guerra Mundial. Aunque para la opinión pública la destrucción fue causada por alguna potencia extranjera, el gobierno temió el potencial destructor de Akira y decidió recluirlo en unas instalaciones subterráneas de alto secreto, donde permaneció congelado durante años.

Rescate y nueva crisis[editar]

La agitación política y social creada durante el gobierno del coronel facilitó la proliferación de grupos terroristas, células antigubernamentales y focos aislados de resistencia. La reactivación del proyecto —que había sido clausurado por los gobiernos anteriores, reacios a mantener semejante potencial destructivo en manos de unos niños— condujo a la fuga de uno de los jóvenes ingresados en un centro de alto secreto y a su contacto con Tetsuo, un joven adolescente miembro de una banda callejera que está igualmente dotado de habilidades psíquicas. Como quiera que Tetsuo termina en manos del gobierno —y es sometido, pese a su edad, a experimentos similares a los realizados con los pequeños "números 20"— se desencadena una crisis de seguridad que concluirá con la liberación de Akira del centro de seguridad situado bajo el anillo olímpico donde se le mantenía recluido. Lamentablemente, la inestabilidad política y la violencia desatadas en la ciudad —sometida a la ley marcial— concluirán con la muerte de Takashi, un viejo amigo de Akira y una de las pocas personas capaces de hacerle expresar alguna emoción. La crisis provocará una nueva explosión de energía que arrasará el centro de la ciudad reconstruida y dispersará a todos los personajes del manga sobre un nuevo panorama: El Gran Imperio Akira.

El Gran Imperio Akira[editar]

La caída del gobierno, la destrucción de Neo-Tokyo, la miseria, la enfermedad y el desorden general facilitan el surgimiento de una nueva sociedad turbulenta en las ruinas de la antigua capital de Japón. Grupos religiosos como el liderado por Lady Miyako, bandas criminales y pequeños grupos de supervivientes aislados asisten al nacimiento del Imperio Akira, creado por la admiración de Tetsuo hacia los asombrosos poderes que intuye en Akira. Este remedo de gobierno se ve rápidamente legitimado por demostraciones públicas de poder, intervenciones sociales —como reparto de comida y narcóticos— y bélicas, como el enfrentamiento con la armada de guerra estadounidense enviada a "pacificar" Japón. Akira se convierte en una especie de Mikado mudo e impasible de un país descontrolado y convulso.