Agustina Ramírez

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Agustina Ramírez
Nombre Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia
Nacimiento 1 de septiembre de 1813
Villa de Mocorito, Sinaloa
Fallecimiento 14 de febrero de 1879
Mazatlán
Causa de muerte Fiebre
Nacionalidad mexicana
Etnia India Poblana
Educación Nunca aprendió a leer y escribir.
Empleador Después de las muertes sucesivas de los integrantes de su familia humilde, vivió sumida en la pobreza extrema y trabajando ocasionalmente como servidora doméstica.
Altura Alta
Peso Delgada
Creencias religiosas Católica
Cónyuge Severiano Rodríguez
Hijos Librado
Francisco
José María
Victorio
Antonio
Juan José
Juan Bautista
Jesús
Francisco
Francisco
Apolonio
Segundo
Padres José Margarito Ramírez
María Romana Heredia
Familiares Hermana gemela María Cesaria de Jesús
Sitio web
http://web.archive.org/web/http://www.congresosinaloa.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=92&Itemid=63 http://los21revista.com/21/?p=132
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Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia (1 de septiembre de 1813, Villa de Mocorito, Sinaloa - 14 de febrero de 1879, Mazatlán), fue una heroína mexicana que entregó a Benito Juárez a sus 13 hijos para defender a la República de la intervención francesa falleciendo en combate 12 de sus hijos (Librado, Francisco, José María, Manuel, Victorio, Antonio, Apolonio, Juan, José, Juan Bautista, Jesús, Francisco-segundo-), sobreviviendo Eusebio, el menor de ellos. Sus padres fueron José Margarito Ramírez y María Romana Heredia y su esposo fue Severiano Rodríguez. Fue llamada la dama del ropaje negro.

Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia, 1813-1879 (66 años)

Nació en la villa de Mocorito, Sinaloa, el primero de septiembre de 1813; sus padres fueron José Margarito Ramírez y María Romana Heredia, ambos indígenas poblanos avecindados en la región de Mocorito, el primero soldado del ejército mexicano y la segunda dedicada a las labores del hogar.

Primero Don Eustaquio Buelna y tiempo después Antonio Nakayama, intentaron reconstruir la vida de esta heroína partiendo de copias certificadas de la fe de bautismo y del acta de defunción, así como de cartas y artículos escritos por las plumas del general Ramón Corona, del historiador Francisco Xavier Gaxiola, y algunos periodistas como escritores de la época.

Por su fe de bautismo sabemos que Anna Agustina de Jesús vino al mundo en compañía de una gemela bautizada con el nombre de María Cesaria de Jesús. El licenciado Francisco de Orrantia, cura de Mocorito, fue el que las bautizó el tres de septiembre de 1813, en la Parroquia de la Purísima Concepción.

Acta de Bautismos. Exp. No. 387 de Mocorito, Sinaloa, fueron sus padrinos Don Francisco de Orrantia y Doña Dolores de Orrantia; de María Cesaria de Jesús fueron sus padrinos Don Jesús de Orrantia y María Dolores de Orrantia a los tres días de nacidas Indias Poblanas hijas legítimas de José Margarito Ramírez y de María Romana Heredia.

Agustina era de estatura alta, delgada, morena obscura, con un rostro adusto y marcadamente indígena. Su esposo, el soldado Severiano Rodríguez, fue muerto en un hecho de armas sucedido en la Loma de Mazatlán, el 3 de abril de 1859. En tanto que en defensa de las instituciones liberales y republicanas doce de sus trece hijos fallecieron entre los años de 1863 y 1866, en los combates sostenidos durante la intervención francesa en Sinaloa.

Por haber entregado al servicio de la República prácticamente a toda su familia, el historiador mocoritense Eustaquio Buelna se refiere a ella como «la heroína más grande de México».

Después de las muertes sucesivas de los integrantes de su familia humilde, Agustina Ramírez vivió en Mazatlán sumida en la pobreza extrema y trabajando ocasionalmente como servidora doméstica, además nunca aprendió a leer y escribir.

El 15 de octubre de 1868, en Mazatlán, sede de los poderes del Estado, el Congreso del Estado de Sinaloa acordó entregar a la señora Agustina Ramírez de Rodríguez, una pensión mensual de $30.00 por los servicios que prestó su finado esposo y doce hijos muertos en campaña. Mujer ejemplar, donde se dice: serán pagados por la Tesorería del Estado y tenemos la honra de comunicarlo a usted para su inteligencia y conocimiento. Independencia y Libertad. Mazatlán, octubre 13 de 1868.

Doña Agustina Ramírez gozó de la pensión solamente en el año de 1869, por razones que explica el diputado Peláez, jefe de la Segunda Comisión de Hacienda en el Congreso del Estado de Sinaloa, mediante un dictamen rendido el 13 de enero de 1873, donde dice que por omisión en la Ley de Egresos no se tomó en cuenta dicha pensión a partir del año 1870.

Al enterarse el Cuarto Congreso dispuso que de toda preferencia se ministrasen a dicha señora un mil pesos, por vía de recompensa de los servicios prestados por su familia, le fue pagada esa suma con la mayor eficiencia; y si después no se le ha ministrado socorro alguno es porque ninguna ley ni acuerdo se ha expedido sobre el particular.

Doña Agustina una vez que recibió los mil pesos en una sola entrega, intenta de nueva cuenta solicitarle al Congreso del Estado sea reconsiderada su petición de pensión, mediante una carta, sin firma, que entregó en diciembre de 1873. En ella sobresale lo siguiente: … en así hacerlo esa H. Legislatura sabrá corresponder a los heroicos esfuerzos de trece víctimas por la Patria y por este Estado en particular, mi esposo y doce hijos muertos en campaña, ministrando justicia a la que pide, protestando no obrar con malicia.

Sin embargo, está comprobado que por los servicios que su esposo e hijos prestaron a la patria, Agustina Ramírez jamás recibió alguna pensión del gobierno federal, a pesar de que ésta fuera aprobada por los diputados del Congreso de la Unión.

Dicha pensión no llegó a pagarse a la heroína, según aclaración de la señora Luz Mendoza de Rodríguez, hija política de doña Agustina, en una carta publicada por el periódico «El Pacífico», esta señora fue esposa del último hijo de Doña Agustina, llamado Eusebio Rodríguez, el cual dejó dos hijos al morir, Feliciano y Guadalupe, aún menores de edad, y a los que Doña Luz Mendoza de Rodríguez no tiene recursos para dar educación conveniente.

Eusebio Rodríguez murió de una fiebre provenida de insolación. El señor don Severiano Rodríguez murió en el tiempo de la Guerra de Reforma, el 3 de abril de 1859, cuando las fuerzas liberales tomaron este puerto, al mando de los generales Pesqueira, Coronado y don Plácido Vega. Lo que ha dicho «El Pacífico», respecto al abandono que vivió la finada Agustina Ramírez es la pura verdad.

Agustina Ramírez murió de fiebre en Mazatlán, en la casa ubicada en la manzana 28 del Cuartel 2.º calle del Arsenal, a las dos y media de la mañana del día 14 de febrero de 1879. Sus restos mortales fueron depositados en la fosa común del panteón civil de Mazatlán. Sus últimos días los había pasado olvidada y sólo asistida por la caridad pública.

En reconocimiento póstumo fue declarada Benemérita de Sinaloa y su nombre está inscrito en el Salón de Sesiones del Congreso del Estado, con letras de oro, el 26 de noviembre de 1958.

En 1961, en ocasión de celebrarse el LXXXII aniversario de su muerte, el Gobernador Constitucional de Sinaloa, general Gabriel Leyva Velázquez, inauguró un monumento a la memoria de esta madre ejemplar, el cual se ubica en la confluencia de las calles de Bravo y Madero de la ciudad de Culiacán. El discurso oficial correspondió a don Antonio Nakayama.

Además, en su honor se creó el Premio Estatal al Mérito Social «Agustina Ramírez», el cual se otorga cada año a las mujeres sinaloenses que sobresalen por sus servicios a la comunidad. Varias calles y escuelas públicas llevan su nombre en las principales ciudades de Sinaloa.

Sirvan estas breves notas para rendirle un homenaje a esta mujer que aunque reposan sus restos en una fosa común, Sinaloa no la olvida y así debemos recordarla todos los mexicanos.

El Bardo.

mi que te impota

  • Nakayama, Antonio (marzo de 2006). Agustina Ramirez, Presencia y esencia (Segunda edición). Universidad Autoónoma de Sinaloa. p. 32. ISBN 970660147-3.