Agua potable y saneamiento en El Salvador

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El Salvador: Agua y Saneamiento
Bandera de El Salvador.
Datos
Cobertura del agua potable(definición amplia) 84%
Cobertura del alcantarillado (definición amplia) 62%
Continuidad de servicio(%) Baja
Uso de agua urbano promedio (l/c/d) valor no disponible
Tarifa de agua y alcantarillado urbano promedio (US$/20m3) US$6/mes
Porcentaje de usuarios con micromedición 63% (2004) for ANDA only[1]
Porción del Porcentaje de agua residual recogido y tratado 2%
Inversión anual en agua y saneamiento US$2/capita (2003-2004)
Porcentaje de autofinanciamiento por parte de las empresas de servicio público 21% (1990-2002), casi cero en 2005
Porcentaje de financiameinto por impuestos 16% (1990-2002)
Porcentaje de financiamiento externo del país 63% (1990-2002)
Instituciones
Descentralización a los municípios Limitada
Compañía nacional de agua y saneamiento
Regulador de agua y saneamiento Ninguna
Responsible para deseñar políticas Presidente de la República
Ley sectorial Ninguna
Número de proveedores de servicios urbanos 97
Número de proveedores de servicios rurales 800

El nivel de acceso a servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en El Salvador continúa siendo bajo, a pesar del reciente incremento en cobertura. Esto ejerce un impacto negativo sobre la productividad y la salud, especialmente entre los pobres de las zonas rurales. Los recursos de agua están seriamente contaminados y una gran parte de las aguas residuales se descargan en el medio ambiente sin ningún tratamiento. En términos de institucionalidad, únicamente una institución pública está de facto a cargo de formular las políticas del sector y también de proveer el servicio. Durante los últimos diez años, los intentos por reformar y modernizar el sector a través de nuevas leyes no han logrado producir frutos.

Acceso[editar]

Urbano (60% de la población) Rural (40% de la población) Total
Agua Definición amplia 94% 70% 84%
Conexiones domiciliares 81% 38% 64%
Saneamiento Definición amplia 77% 39% 62%
Alcantarillado 63% 2% 39%

Fuente: Programa de Monitoréo Conjunto OMS/UNICEF(JMP/2006). Datos de agua y saneamiento basados en "Desigualdades en el acceso, uso y gasto con el agua potable en América Latina y el Caribe: El Salvador"[1] (PAHO February 2001, basado en EHPM 1998) y la "Encuesta de hogares de propósitos múltiples" (1998) del Ministerio de Economía, Dirección General de Estadística y Censos.

El nivel de acceso a los servicios de agua y saneamiento en El Salvador continúa siendo bajo en comparación con los estándares regionales. En 2004, el acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado se mantuvo en 84 y 62 por ciento, respectivamente. Este nivel de acceso es particularmente bajo en las áreas rurales, donde reside aproximadamente el 36 por ciento de la población. Para el agua potable representa el 70% y para el saneamiento adecuado el 39%. (Consulte los datos relativos al acceso a servicios de agua en [2] y a servicios de saneamiento en [3]).

Impacto de la falta de acceso a los servicios de abastecimiento de agua y saneamiento sobre la productividad y la salud pública[editar]

Mapa de El Salvador.

La carencia de acceso al agua ejerce un impacto no sólo sobre la calidad de vida de los pobres, sino también sobre la productividad y la salud. Según una encuesta realizada en 2001 por la fundación salvadoreña FUSADES, los pobres rurales, en especial, dedican un porcentaje significativo de su tiempo productivo a la recolección de agua. Las familias que no cuentan con acceso a agua dedican, en promedio, el 8.5 por ciento de su tiempo productivo acarreando agua, mientras que aún aquellos con conexión domiciliaria dedican el 4.9 por ciento de su tiempo productivo esta tarea. Entre los pobres estructurales, los valores fueron mucho más altos, representando un 13.6 y un 7.1 por ciento, respectivamente.

La falta de acceso a servicios de agua y saneamiento en las zonas rurales ejerce efectos adversos demostrables sobre la mortalidad infantil y el crecimiento. La tasa de mortalidad infantil entre las familias que no tienen conexión domiciliaria es de 40 por cada 1,000 nacimientos, en comparación con 30 en las familias que sí cuentan con dicha conexión. De forma similar, la tasa de mortalidad infantil entre los hogares que no tienen letrinas es de 37, en comparación con 30 para los hogares que sí las tienen.

Calidad del servicio[editar]

En la mayoría de las zonas cubiertas por ANDA, el servicio de abastecimiento de agua es intermitente, variando entre 16 horas al día en algunas zonas, a menos de 4 horas al día e incluso a una vez cada cuatro días en otras, según lo revela la Encuesta Nacional de Salud Familiar (FESAL) realizada en 2002.[2] Sin embargo, casi todas las localidades parecen recibir agua al menos una vez al día. La calidad microbiológica del agua es deficiente.

Recursos hídricos y contaminación del agua[editar]

Los recursos hídricos de El Salvador están severamente contaminados a causa, en parte, de la total ausencia de tratamiento municipal de las aguas residuales. Además, el país sufre escasez de agua durante la época seca y conflictos entre los usuarios.

Se estima que el 90 por ciento de los cuerpos superficiales de agua están contaminados. Casi toda el agua residual municipal (98 por ciento) y el 90 por ciento del agua residual industrial se descargan en los ríos y riachuelos sin ningún tratamiento. Se estima que los mayores esfuerzos de mitigación de la contaminación deberían realizares en las cuencas del Río Acelhuate y del Río Sucio, una zona que produce un tercio del agua que abastece al Área Metropolitana de San Salvador.

Durante los últimos 20 años, el rendimiento de una muestra de vertientes declinó en un 30 por ciento debido a la deforestación. Esto ha reducido la disponibilidad de agua para la población rural obligándola, en algunos casos, a depender de pozos más costosos que bombean agua de acuíferos cuya tabla de agua ha declinado tanto como un metro por año en algunas localidades.

Responsabilidad por el abastecimiento de agua y el saneamiento[editar]

En El Salvador la misma institución, la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), es el ente rector del sector y el principal proveedor de servicios urbano, mientras que no existe un ente regulador. No existe una separación de roles como en la mayoría de otros países de la región. Hay poca disponibilidad para darle prioridad al saneamiento en el ámbito nacional y existe un traslape de legislación, por lo que se tienen vacíos institucionales y no hay claridad de roles y competencias.[3]

Política[editar]

La responsabilidad para definir políticas en el sector recae en la Secretaría Técnica de la Presidencia de la República, con el respaldo técnico del ANDA. El Presidente de ANDA tiene el rango de un Ministro y entonces no es baja la autoridad de otro Ministro, pero del Presidente de la República. El Presidente de la Junta Administrativa de ANDA es el Presidente de ANDA mismo. Por fines presupuestarios el presupuesto de ANDA forma parte del presupuesto del Ministerio de Obras Públicas, pero este Ministerio tiene ningunas atribuciones en el sector de agua y saneamiento.

El Ministerio de Salud es encargado de vigilar la calidad de agua potable y el Ministerio de Ambiente y de Recursos Naturales es encargado de la administración de recursos hídricos. El Ministeria de Economía apruebe ajustos a los tarifas de agua.

No existe una política bien definida de agua y saneamiento en el país.

Prestación del servicio[editar]

Colonia Escalón en San Salvador.

La prestación de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento en El Salvador es responsabilidad de un gran número de distintos proveedores de servicios. El proveedor dominante es la ANDA, la cual presta servicios al 40 por ciento de la población total salvadoreña en 149 de los 262 municipios de la nación.

Entre los demás proveedores de servicios se cuenta: las municipalidades, los proveedores de servicios descentralizados, los desarrolladores de proyectos de vivienda y las cooperativas rurales. Ochenta y tres municipios, en su mayoría pequeños, proporcionan los servicios directamente. Más de 13 proveedores de servicios descentralizados han suscrito contratos bajo los cuales ANDA les ha otorgado el derecho de gestionar sus servicios en forma autónoma. Más de 100 desarrolladores de proyectos de vivienda han tenido que construir sus propios sistemas autónomos de abastecimiento urbano de agua porque ANDA no ha podido conectarlos. Ahora operan esos sistemas por sí mismos o han delegado la prestación del servicio en asociaciones de usuarios. En las zonas rurales, el servicio es provisto por más de 800 organizaciones basadas en la comunidad, incluyendo Juntas de Agua y Asociaciones de Desarrollo Comunitario. Estas últimas dan servicio a aproximadamente 30 por ciento de la población.

Otras instituciones públicas[editar]

El Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL), a través de la Red Solidaria, desempeña un papel importante para inversiones de agua y saneamiento en áreas rurales. Sin embargo, no presta asistencia técnica o capacitación a las Juntas de Agua para mejorar la sostenibilidad de los servicios.

El Instituto Salvadoreño de Desarrollo Municipal (ISDEM) fortalece a los municipios con asistencia técnica para modernizar su administración y promueve la descentralización.

Organizaciones no gubernamentales[editar]

La Red de Agua y Saneamiento de El Salvador (Red de Agua y Saneamiento de El Salvador RASES) constituye un foro para el intercambio de experiencias en el sector, especialmente en lo que concierne a las zonas rurales.

Historia del sector y acontecimientos recientes[editar]

Antes de esta fecha los municipios brindaban servicios de agua potable en El Salvador. El sector fue centralizado en 1961 con la creación de ANDA, a la cual la gran mayoría de los municipios entregaron sus sistemas de agua.

Véase también: [Guerra Civil de El Salvador]

Durante la guerra civil (1980-1992) el sector sufrió de un descuido de la infraestructura, una pérdida de recursos humanos, una debilización de las instituciones del sector, la destrucción física de infraestructura y de niveles de inversión bajos.

Después del acuerdo de paz los niveles de inversión aumentaban, particularmente a través del Plan Nacional de Saneamiento Básico Rural (PLANSABAR), un programa ejecutado por el Ministerio de Salud y apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, en 1996 el financiamiento del BID se agotó y el Ministerio de Salud se retiró del sector de agua y saneamiento, dejando las Juntas de Agua casi sin apoyo.

Desde hace 1995 han surgido diversas iniciativas para reformar el sector agua y para crear un nuevo marco legal. Las reformas previstas incluyeron la fijación de tarifas con base en la recuperación de costos, la creación de un ente regulador, y la introducción de la participación del sector privado, entre otros. El BID condicionó un largo préstamo de agua y saneamiento a la adopción de un paquete de leyes para encaminar estas reformas. Sin embargo, ni la administración de Armando Calderón Sol (1994-1999), ni la de Francisco Flores (1999-2004) sometieron esta legislación a la Asamblea Legislativa.

Sin embargo, en 1999 empezó una descentralización limitada con el apoyo de la CARE y de otros actores, transfiriendo la prestación de servicios en 12 pequeñas sistemas de agua del ANDA a cooperativas, empresas mixtas y a municipios.

Los terremotos de 2001 causaron gran destrucción a lo largo y ancho del país. Después de los terremotos el BID desblocó su préstamo de agua para asistir a los víctimas del desastre.

En 2003 se descubrió un escándalo de corrupción involucrando el entonces Presidente de ANDA, Carlos Perla, varios miembros de su familia y altos funcionarios de la ANDA. Carlos Perla se refugió en Francia, pero fue extraditado en noviembre de 2006 y condenado en primera instancia a 15 años de cárcel en noviembre de 2007 para haber construido su casa con fondos de ANDA y para haber recibido sobornos de US$ 10,959. En un caso de soborno mucho más grande y de fecha anterior a 2000 involuncró una empresa española que ganó un contrato de US$ 30 millones para la construcción de un acueducto para suministrar agua a San Salvador del Río Lempa. Perla no fue juzgado para este delito porque las autoridades de Francia aceptaron extraditarlo, aún no habiendo convenio para ello, solamente bajo la condición de que solo fuera juzgado por los delitos cometidos después del 10 de noviembre de 2000.[4]

El gobierno de Elías Antonio Saca González estaba considerando una ley general de aguas y una ley de agua y saneamiento. De acuerdo con estos dos proyectos, ANDA pasaría a ser un proveedor de servicios más.

Sin embargo, al concluir dicha gestión de gobierno, ninguna ley fue sometida a la Asamblea Legislativa para su aprobación.

Tarifas de agua[editar]

Las tarifas de agua de ANDA promedian los treinta centavos de dólar por metro cúbico y están por debajo de las aplicadas en muchos otros países de América Latina. Es más, las tarifas de ANDA no son socialmente equitativas y los subsidios implícitos en las tarifas bajas benefician predominantemente a los no pobres. En primer lugar, los usuarios sin acceso a la red, que suelen ser los más pobres, no se benefician con el subsidio al consumo. Segundo, los usuarios cubiertos por otros proveedores fuera de ANDA, no reciben un subsidio al consumo. Tercero, entre los usuarios cubiertos por ANDA, los pobres reciben menos subsidios que los no pobres como consecuencia de la estructura tarifaria. Las tarifas son tanto para el agua como para el servicio de alcantarillado y por ende, se genera un subsidio cruzado de los usuarios sin conexión de alcantarillado a aquellos con conexión, que suelen ser personas en mejor situación.

Por razones políticas los ajustes de ANDA a las tarifas de agua han sido infrecuentes. Durante los últimos 12 años, éstas se ajustaron sólo dos veces, en 1994 y en 2001. No obstante, la tarifa ajustada a la inflación apenas cambió.

Las tarifas que pagan los usuarios del agua en las zonas rurales sí permiten la recuperación de los costos financieros de operación puesto que no hay disponibilidad de subsidios directos. Estas tarifas suelen ser mucho más elevadas que las que pagan los clientes de ANDA. Algunos usuarios rurales de los sistemas de bombeo de agua reciben un subsidio a través del Fondo de Inversión Nacional en Electricidad y Telefonía (FINET), el cual subsidia las tarifas de electricidad.

Inversiones[editar]

Nivel[editar]

Los niveles de inversión en agua y saneamiento en El Salvador entre 1995-2001, representaron entre 20 y 40 millones de dólares al año, pero declinaron significativamente a menos de 10 millones de dólares al año en el período 2003-2004, frente a necesidades de inversión anuales de entre 50 y 100 millones de dólares para alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio.

Muchas de las municipalidades más pobres podrían ver muy pronto una marcada expansión de los servicios gracias a una iniciativa gubernamental que cubrirá las 36 comunidades más pobres. Esta iniciativa, denominada Red Solidaria, ha sido puesta en marcha por el Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL).

Financiamiento[editar]

En el período 1990-2002, el 63 por ciento de las inversiones eran financiadas a través de préstamos y donaciones internacionales, el 21 por ciento mediante el autofinanciamiento de ANDA, 16 por ciento con recursos gubernamentales, y el 0 por ciento con financiamiento comercial.

La situación financiera actual de los proveedores de servicio ya no permite la autofinanciación de las inversiones. El coeficiente de explotación de ANDA se acerca a 1, lo que indica que la empresa apenas cubre sus costos de operación y mantenimiento de rutina.

La razón detrás de la reducción de la capacidad de autofinanciamiento es un incremento significativo en los costos unitarios de ANDA que van de US$0.21/m³ en 1994 a US$0.46/m³ en 2001, y US$0.63/m³ in 2004. La razón de tan pronunciado aumento del costo unitario en 2004 no está clara, pero es posible que se deba al inicio de operaciones del sistema del Río Lempa, altamente intensivo en cuanto a consumo de energía.

A fin de financiar las inversiones que se necesitan para lograr una mayor cobertura y una mejor calidad del servicio, deberá restablecerse la capacidad de autofinanciamiento de ANDA. Una vez logrado esto, se podrán explorar las fuentes de financiamiento comercial.

Referencias[editar]

  1. World Bank REDI, p. 179
  2. FESAL
  3. Latinosan 2007: Conferencia Latinoamericana de Saneamiento - Informe El Salvador
  4. El Faro

Fuentes[editar]

  • World Bank: Recent Economic Developments in Infrastructure, 2006, Water and Sanitation Chapter, p. 172ff. World Bank REDI(El presente artículo es un resumen de varias secciones del reporte)
  • Organización Mundial de Salud (OMS): Evaluación de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento 2000 en las Américas El Salvador

Enlaces externos[editar]