Agnus Dei
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En el cristianismo, Agnus Dei (latín: 'Cordero de Dios' )? se refiere a Jesucristo en su rol de víctima ofrecida en sacrificio por los pecados de los hombres, a semejanza del cordero que era consumido por los judíos durante la conmemoración anual de la Pascua. Este título fue aplicado a Él por el profeta san Juan Bautista, durante el episodio del bautismo de Jesús en el río Jordán, según se relata en los evangelios:
Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: «He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.»
Esta imagen del Mesías como Cordero de Dios proviene de los textos proféticos, especialmente Isaías (Is 53, 7) y Ezequiel (Ez 46, 13-15), y es asumida en toda su plenitud primero por san Pablo en I Co 5, 7, y por san Juan en el Apocalipsis, libro en el que el Cordero de Dios aparece como representación directa de Jesucristo como Salvador y Juez:
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[editar] Iconografía
La representación del Agnus Dei en el arte cristiano ha seguido, desde los primeros tiempos, unas características fijas. Se trata de la imagen de un cordero con la cabeza aureada, y muchas veces herido por una lanza en el pecho o degollado, que agarra con su pata delantera derecha un estandarte coronado por una cruz. De este cuelga un pendón, bien con el Crismón, bien con la imagen de una hostia, bien con una cruz latina. Originalmente siempre es representado de pie, apoyado sobre tres patas y agarrando el estandarte con otra, pero aparece otra forma del cordero tumbado (en este caso, herido o ya degollado).
Este signo cristiano procede de las primitivas comunidades que sufrieron persecución en época romana, y es un símbolo del martirio como imagen del sacrificio de Jesucristo en la Cruz. Junto al pez, el Buen Pastor y el Maestro, es la representación simbólica más repetida en el arte paleocristiano.
En los siglos posteriores predomina el uso del símbolo en referencia al Apocalipsis. En estas representaciones siempre aparece herido o degollado (como un cordero pascual), en actitud de bendición, sobre la imagen del Libro de los Siete Sellos.
Por otra parte, que quien hubiera aplicado a Jesucristo la prefiguración del Cordero Pascual fuera san Juan Bautista, es la causa de que en muchas de sus representaciones iconográficas aparezca este santo portando un estandarte con un pendón que reza: Ecce Agnus Dei, ecce qui tollis pecata mundi (Jn 1, 27). Un tema religioso habitual desde el Renacimiento es la Virgen con Jesús y san Juan Bautista de niños. En este caso, el Niño Dios casi siempre aparece portando el mismo estandarte del Agnus Dei, y su primo con una pelliza de piel de camello, una concha para bautizar y señalando a Jesús.
La heráldica europea lo ha empleado en numerosas ocasiones, especialmente en escudos de armas de origen gallego (por ejemplo, en el escudo del municipio de Pontevedra), británico o pontificio, aunque el signo aparece en todos las tradiciones.
[editar] Oración
En la Misa, el Agnus Dei es una oración que se reza poco antes de la Comunión, tras la oración Ad pacem, y forma parte del Rito de la Paz. Es una de las partes llamadas "invariables" de la Misa, es decir, que siempre se cantan o recitan con el mismo texto y en el mismo lugar de la liturgia, sin pertenecer al Canon Eucarístico.
La importancia de este texto en la liturgia cristiana se advierte en su continua inclusión, con algunas variaciones, como elemento de cierre en diversas Letanías: las de los Santos (en celebraciones litúrgicas especiales) o las de la Virgen (tras el rezo del Santo Rosario).
[editar] Texto
El inmemorial texto de esta oración, y que recoge la Liturgia romana es el siguiente:
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- Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
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- Agnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
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- Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem.
En el Misal Romano en su versión española está traducido como:
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- "Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
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- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
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- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz".
En las misas de difuntos, el tercer verso se modifica de la siguiente manera:
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- Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona ei(s) pacem.
Que, traducido al español, significa:
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- "Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, dale(s) la paz".
El número del pronombre (eis ó ei) varía dependiendo de que la misa de difuntos se celebre por una o varias personas.
La variación compuesta para las Letanías de la Virgen, rezadas al final del Rosario es la siguiente:
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- Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Domine.
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- Agnus Dei qui tollis peccata mundi, exaudi nos, Domine.
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- Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Este texto es habitualmente traducido al español como:
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- "Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
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- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
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- Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros".
[editar] Música
Al ser una de las partes invariables de la misa, el Agnus Dei es una de las oraciones que es entonada con más variedad musical. Dependiendo de los estilos musicales, en monodia esta pieza adopta variadas formas, aunque, normalmente, sigue las siguentes normas, marcadas por el propio texto:
- Estructura ternaria ABA': la melodía se establece para el primer verso; sobre el segundo se establece una variación completa; y sobre el tercero se repite la fórmula primera, para concluir con una coda que se desarrolla sobre el Dona nobis pacem.
- Melodía melismática: al ser el texto corto y repetitivo, la melodía suele desarrollar largos desarrollos melódicos sobre cada sílaba larga (lo que correspondería en español a las sílabas tónicas) y sobre las finales. En la Edad Media, durante la creación del canto gregoriano, se establece un paralelismo de esta forma con los Kyries, también de estructura ternaria, y sobre ellos se desarrollan largos tropos.
[editar] Multimedia
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[editar] Enlaces externos
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