Iglesia Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma

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Los Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma, conocidos también como Movimiento de Reforma de los Adventistas del Séptimo Día, son considerados como una escisión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día surgida durante la primera guerra mundial en Europa, a causa de que dirigentes adventistas alemanes indicaron al Ministerio de Defensa de ese país que los adventistas alemanes participarían en la guerra.

Historia[editar]

Cuando estalló la Primera guerra mundial en Europa, los dirigentes de la Iglesia Adventista tuvieron problemas con las autoridades locales por las doctrinas que profesaban, basados en esto y para evitar problemas más fuertes, los dirigentes de la Iglesia Adventista tomaron nuevas posturas y puntos de vista en temas que en un tiempo atrás no se hubieran hecho.

La posición original de no combatientes se cambió por completo, los pastores Adventistas aconsejaron a los miembros de iglesia a ir a la guerra, pero unos cuantos siguieron sus principios y no aceptaron, defendiéndose con estas palabras: “En todo lo que hemos dicho, hemos demostrado lo que la Biblia enseña: primero, que la participación en la guerra es una transgresión del sexto mandamiento; segundo, que prestar servicio militar en sábado es una transgresión del cuarto mandamiento”.[1]

Incluso el pastor G. Dail, secretario de la División Europea , en carta circular del 2 de agosto de 1914 instruía al pueblo: “Debemos cumplir alegremente nuestros deberes militares, sea que estemos en el servicio o seamos llamados a servir, para que los oficiales vean en nosotros soldados valientes y leales, dispuestos a morir por nuestros hogares, por nuestro ejército y por nuestra patria.”

En declaración dirigida al Ministerio de Guerra , el 4 de agosto de 1914, en nombre de la Unión Alemana Oriental, firmada por su presidente, H. F. Schubert, se declaraba: “Nos hemos unido estrechamente en defensa de la patria, bajo estas circunstancias, también empuñaremos las armas en sábado.”

Ante esta posición contraria a las Escrituras, los creyentes que no estuvieron de acuerdo con las declaraciones de la dirigencia protestaron y al procurar mantenerse fieles, a pesar de la persecución, el encarcelamiento, la tortura y la muerte misma, finalmente fueron separados, o excluidos de la iglesia.

Tanto en Europa como en Norteamérica –sede de la Conferencia General- se tenía conocimiento de los acontecimientos, pero los europeos con su práctica y los norteamericanos con su silencio, aprobaron las nuevas posturas tomadas por la Iglesia.

Terminada la Guerra los diferentes, grupos de creyentes separados de la Iglesia Adventista, buscaron la forma de reconciliarse con la Iglesia, una de las reuniones más importantes fue la que se realizó en Fridensau, del 21 al 23 de julio de 1920, entre los miembros de la directiva de la Asociación General, de la División y Uniones Europeas, y el llamado "Movimiento Opositor", que pasaron a conformar el Movimiento de Reforma.

Dichas reuniones finalizaron sin lograr la unificación del movimiento a la Iglesia Adventista. En vista de que la separación se iba haciendo más grande en puntos doctrinales como la no participación en la guerra, el no consumo de carne (vegetarianismo) entre sus miembros hicieron que el movimiento se organizara en forma separada de la Iglesia Adventista.

La primera reunión de la la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, se realizó en la ciudad de Gotha, Alemania del 14-20 de julio de 1925, con la participación de delegados de las cuatro uniones que en ese entonces formaban el Movimiento de Reforma.

En la década de 1950 se fue formando una división dentro del movimiento debido a la lucha de poder departe de algunos dirigentes. Dicha división causó que el movimiento se fragmentara, las dos fracciones subsisten en la actualidad, formandoce alli la sociedad misionera internacional de los Adventistas del septimo dia movimiento de reforma.

Básicamente la separación de 1920 en Fridensau fue el último esfuerzo que se podía hacer con tal mantener la unidad de la Iglesia, ya que dichas divisiones veníanse arrastrando desde antes de 1888 cuando se notó una de las primeras claras divisiones que existía en la Iglesia. En el congreso de Minneápolis en 1888 llegó, como se conoce hoy en día, "El Mensaje de la Justificación por la Fe" predicado por los Pastores A.T. Jones y E.J. Waggoner. Este mensaje comunicaba en esencia la impotencia del hombre para agradar a DIOS y que básicamente éste no podía hacer absolutamente nada para ser salvado ya que CRISTO lo había hecho todo, además de que los mandamientos de la ley no son para nosotros una prohibición, sino una promesa. Para ese entonces la mayoría en la Iglesia Adventista era, por así decirlo, legalista teniendo así hasta cierto punto, el espíritu farisaico. Como es de saber por muchos escritores de aquella época, tales como L.R. Conradi, el mismo Pastor A.G. Daniels y hasta Uriah Smith, esto causó una división en la Iglesia. Tal fue dicho impacto que llegaron a preguntar a la sierva del Señor si El Mensaje de la Justificación por la Fe es el Mensaje del Tercer Ángel. La respuesta fue categórica: El Mensaje de la Justificación por la Fe ciertamente es el Mensaje del Tercer Ángel. Luego de todo esto, se hizo más notoria la división que existía en entre la Asociación General y la sierva del Señor Jesús. Tal y como reza el libro de Eventos de los Últimos Días, ella manifiesta que no pensaba en que hubiese sido necesario tener que formar una nueva organización. Pasando los años, al presidente de la Asociación General (A.G. Daniels) le era incómodo tener cerca a la sierva del Señor y quedaron en enviarla a Australia, esto terminó por quebrantar más su salud y al poco tiempo de su retorno a América ella descansó en el Señor. Antes de su viaje ella escribió lo siguiente: No es la voluntad del Señor que yo viaje a Australia, pero no puedo pasar por alto la orden de la Asociación General. En otros escritos aparte de estas citas, ella manifiesta que ya la voz de la Asociación General dejó de ser la voz de DIOS. Ellen Gould Harmon de White descansó en el Señor en 1915, en sus últimos escritos ella pedía que la Asociación General deje el camino por el que se estaba dirigiendo; nunca tuvo respuesta.

En 1914 estalló la primera guerra mundial y ya muchos hermanos instaban a la Asociación General a que regresase de ese camino por el que seguía; ocurrió lo contrario. Por permiso de la Asociación General se permitió a todos los miembros de Iglesia actuar de acorde con su conciencia, algo así como que un pastor deje como fácil presa del lobo a sus ovejas, esa fue la gota que derramó el vaso.

Hubo muchos intentos por mantener la unidad, mas en 1920 fue el mismo pastor Daniels quien expulsa de la reunión en el colegio de Fridensau al llamado Movimiento Opositor diciendo que ese grupo no duraría ni 10 años. La separación fue muy difícil y triste pero necesaria, ya que se llego hasta lo último. Recordando que apóstata no es quien se separa de la institución sino de los Principios de DIOS el llamado Movimiento Opositor se organizó en 1925 en Gotha - Alemania del 14 al 20 de Julio.

En la década de 1950 se fue formando una división dentro del movimiento debido a la lucha de poder departe de algunos dirigentes. Dicha división causó que el movimiento se fragmentara en los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, y la Sociedad Misionera Internacional de los ASDMR. Dicha división causó incluso las críticas de otras denominaciones Adventistas.

La sede de la Conferencia General se ubicó primero en Isernhagen, Alemania, luego pasó a Basel, Suiza. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue trasladada a Sacramento, California. Las oficinas de la sede mundial (Conferencia General) están actualmente establecidas en Roanoke, Virginia, Estados Unidos de América. La iglesia cuenta con membresía en más de 100 países alrededor del mundo, organizada en Uniones, Campos y Misiones.

Referencias: iglesia adventista del septimo dia El Protocolo de Fridensau, La Mano de Dios al Timón (libro de la ACES), Joyas de los Testimonios, Mensajes Selectos, Evangelismo e Historia de los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma.

Doctrinas[editar]

Dios, El Padre[editar]

Los reformistas creen que existe un solo Dios que es supremo, creador, eterno, todo lo conoce, todo lo puede, que nos hizo y nos ama inefablemente.

Referencias: Éxodo 20:2, 3; Isaías 45:5-12, 18, 20-22; Juan 4:24; Salmos 139:1-12.

Jesucristo, El Hijo[editar]

Jesucristo es el Hijo de Dios, es uno en naturaleza con el Padre. Todos fueron creados por medio de Él. Reteniendo su naturaleza divina, Cristo tomó la naturaleza humana, fue hecho carne, y vivió como hombre, pero sin pecado, siendo ejemplo para cada uno. El murió por los pecados, resucitó de entre los muertos, y ascendió al Padre para hacer intercesión a favor del hombre.

Referencias: Hebreos 1:1-3, 5; Colosenses 1:15-17; Mateo 1:18-23; Juan 1:14; 1 Timoteo 2:5; 3:16; Hebreos 7:25; Juan 14:6; Hechos 4:12.

El Espíritu Santo[editar]

El Espíritu Santo es el espíritu de Dios y es el único representante de Cristo en la tierra, y es uno en si mismo con el Padre e Hijo, y son la una única fuente de poder y conocimiento del padre eterno en la tierra. Él es el Consolador, es el espíritu de Cristo. Mas nadie va al padre sino es por el.

Referencias: Juan 3:5-8; 14:16, 26; 16:7-13; 1 Corintios 2:10, 11; 2 Corintios 13:14; Mateo 28:19.

Las Sagradas Escrituras[editar]

Las Sagradas Escrituras también llamada (La Biblia), tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es la palabra de Dios. Estos escritos fueron recopilados por la divina voluntad e inspiración de Dios, contiene toda la revelación de Dios dada a los hombres, y son el único pilar base de fe y práctica de la fe.

Referencias: Juan 5:39; 2 Pedro 1:19-21; 2 Timoteo 3:15-17; Lucas 11:28; 16:29, 31; Mateo 22:29; Juan 10:35.

Los Diez Mandamientos[editar]

La ley moral, los diez mandamientos de Éxodo 20:1-17, es la expresión de la voluntad de Dios, cubriendo las responsabilidades del hombre para con Dios y para con sus semejantes. La Ley es inalterable y eterna para los hombres de todas las edades, e invalida todas las leyes humanas. La transgresión de cualquier mandamiento es pecado, y la paga del pecado es la muerte. El hombre no es salvado por la obediencia a la Ley, sino únicamente por Cristo, y a través de Cristo se puede rendir obediencia a la Ley y escapar de la condenación.

Éxodo, Capítulo 20

20:1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 20:2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 20:8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 20:9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 20:13 No matarás. 20:14 No cometerás adulterio. 20:15 No hurtarás. 20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Referencias: Éxodo 20; Mateo 5:17-20; 7:21; 19:17; 22:36-40; 1 Juan 2:3-6; 5:1-3; Romanos 2:13; Juan 8:11; Hebreos 10:26.

El Sábado[editar]

El cuarto mandamiento del sábado de la ley moral de Dios requiere la observancia del séptimo día Sábado. Es un día requerido por Dios, específico para adorarle, es un monumento de la creación y una muestra de la restauración y de la redención así como de la santificación. Es una institución espiritual dedicada a la adoración y al estudio religioso. Génesis 2:1-3; Éxodo 20:1-17; Ezequiel 20:12, 20; Isaías 58:13, 14; Marcos 2:28; Hebreos 4:1-10. La verdadera observancia del Sábado requiere no hacer ningún trabajo común y/o secular. El trabajo secular en la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. La preparación para el Sábado debe ser terminada el viernes antes de que el Sábado comience. Levítico 23:32; Éxodo 16:22, 23; Lucas 23:54; Marcos 16:1. Cristo y los apóstoles siempre, igual antes y después de la crucifixión y la resurrección, observaron el Sábado, es y sigue siendo el verdadero día de reposo. (Ananías y Pablo no habrían podido ser inocentes antes de los judíos si no eran sabáticos fieles.)

Referencias: Lucas 23:56; Hechos13:42, 44; 16:13; 17:2; 18:4; 22:12; 25:7, 8, Mateo 15:9, 13. en el presente comentario por estudios (exegesis/investigaciones) la conclusión es clara y contundente, ya que el contexto histórico y la historia habla por sí sola del shabat, el día del Señor según Éxodo 20: 8-11; Deuteronomio 5; Apocalipsis 1:10. los adventista mantienen su postura que el domingo es la marca de la bestia descrita en el libro de Apocalipsis

(Cabe aclarar que para los Israelitas no existe la división que hacen los distintos grupos Adventistas entre la "ley moral" y la "ley ceremonial" para el judaísmo, lo que los cristianos llaman "El Antiguo Testamento" sólo se divide en "La Ley" o "Torá" es decir los primeros cinco libros de la Biblia escritos por Moisés y "Los profetas" que incluye a todos los demás libros del Antiguo Testamento. Y de esa manera se refieren a ellos Jesús y los Apóstoles en el Nuevo Testamento. Esta división que hacen los Adventistas es funcional para explicar por qué en su sistema de creencias obligan a guardar preceptos que para la amplia mayoría de los Cristianos están permitidos gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, tales como guardar el sábado de Éxodo 20 y seguir la dieta indicada en Levíticos 11 (Véase Mateo 5:17,Mateo 7:12, Mateo 11:13, Mateo 22:37-40,Lucas 16:16, Lucas 16:29, Lucas. 24:27, Lucas 24:44,Hechos 13:15, Hechos 13:15,Hechos 15:21, Hechos 24:14, Hechos 26:22, Hechos 28:23, Romanos 3:21-22)

La Ley Ceremonial[editar]

La ley ceremonial del antiguo testamento impuesto sobre la gente judía señalaba la venida del Mesías. Eran una muestra de la labor de Cristo, y sus requerimientos fueron cesados en la cruz. La ley ceremonial, que incluye los sábados ceremoniales y los días de fiesta judíos, no se deben confundir con la ley moral y el día Sábado del cuarto mandamiento.

Referencias: Hebreos 10:1, 9, 10; Colosenses 2:14, 16; Gálatas 4:10, 11.

La Gracia y sus Medios[editar]

Los medios de la Gracia “favor inmerecido”. Debido al pecado, la humanidad debe sufrir las consecuencias de la muerte. Dios manifiesta su amor dando salvación de la muerte a través de Jesucristo al hombre. Se logra la salvación cuando los pecadores tienen el carácter de Cristo a través: (a) La Palabra de Dios (Estudio de la Biblia), (b) el Espíritu Santo, y (c) el Ministerio del Evangelio.

Referencias: Romanos 10:13-18; Juan 14:26; 16:13; 2 Corintios 5:17-20; Hechos 2:38-42.

El Nuevo Nacimiento[editar]

Para ser salvados del pecado y de sus consecuencias, el hombre debe experimentar la expiación de sus pecados mediante el arrepentimiento en el que se entiende es un nuevo resurgir, una transformación del ser a la vida. Arrepentirse individualmente de sus pecados y rendirse a la voluntad del Espíritu Santo sobre su corazón, el hombre experimenta un deseo de vivir en sumisión y obediencia a la voluntad de Dios. La Biblia llama a esta experiencia “el nuevo renacer”. La nueva vida es mantenida después de eso por la fe en Cristo Jesús.

Referencias: Mateo 1:21; Juan 3:3; Romanos 2:4; Juan 16:8; Hechos 2:37, 38; 1 Juan 2:3, 6; Juan 16:13; 1 Pedro 1:22; Salmos 119:142; Juan 17:17; Gálatas 2:20; Hebreos 12:2; Romanos 1:17; Filipenses 4:13.

Bautismo[editar]

Los que han alcanzado una edad de responsabilidad y “han nacido otra vez” deben ser bautizados por la inmersión en nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Esto representa la muerte, el entierro, y la resurrección de Cristo Jesús, así como la muerte del “viejo hombre” y la resurrección del “nuevo hombre” a una nueva vida en Cristo.

Referencias: Hechos 2:38; Marcos 16:16; Romanos 6:3-9; Colosenses 2:12.

El Rito de Humildad[editar]

El lavamiento de pies es una ordenanza de humildad que precede el servicio de la comunión (santa cena). Fue instituido por Cristo, recordado por la iglesia cristiana para enseñar humildad, igualdad, amor fraternal, y la unidad en Cristo. La reconciliación entre los hermanos debe preceder la ordenanza.

Referencias: Juan 13:1-17; Mateo 5:23, 24. Este sagrado rito se practica de manera ordenada y separada entre hombres y mujeres, y es seguido por el saludo con el ósculo santo.

La Santa Cena[editar]

Participando del pan ácimo y del vino sin fermentar que representan el cuerpo y la sangre de Cristo Jesús, el creyente conmemora su sufrimiento y muerte. El significado de esta ordenanza implica que sea compartida solamente por los miembros en situación buena y regular en el cuerpo de Cristo. En otras palabras, sólo los miembros reconocidos y con buena conciencia del Movimiento de Reforma Adventista del Séptimo Día, pueden participar activamente de esta conmemoración. La visitas pueden estar presentes durante la ceremonia, cantar, orar y observar el desarrollo de la misma, pero deben abstenerse de tomar el pan y el jugo de uvas. Referencias: Mateo 26:26-28; 1 Corintios 10:16, 17; 12:20; Lucas 22:11; 1 Corintios 11:23-29.

El Juicio Investigador[editar]

La profecía de los 2300 días (años, según Números 14:34 y Ezequiel 4:6) de Daniel 8:14 terminaron en 1844, cuando la “purificación del santuario,” o el inicio del juicio investigador. Esto refiere a la examinación del pre-Advenimiento de los expedientes divinos de las vidas de los que profesaron ser hijos de Dios por las edades. El resultado de esta investigación determina el destino de cada alma, para la vida eterna o la muerte eterna.

Referencias: Eclesiastés 12:14; Daniel 7:9, 10; Lucas 20:35; Apocalipsis 14:6, 7; 22:12. Claro El Juicio es ilustrado en Mateo 22:11-14.

La Verdad Presente[editar]

El mensaje de los tres de los ángeles de Apocalipsis 14:6-12, junto con el mensaje del otro ángel de la Apocalipsis 18:1-4, es la verdad presente. Estos mensajes son preparar a un grupo especial de personas, 144.000 en número, para el segundo advenimiento de Cristo.

Referencias: Ezequiel 9:1-7; Apocalipsis 7:1-4; 14:1-12; 18:1-4.

El Don de Profecía[editar]

De acuerdo con la promesa de Dios en Hechos 2:17-21, el don de profecía fue restaurado a la iglesia de Cristo en los postreros días, no como un reemplazo de La Biblia o como una adición a La Biblia, sino como una guía y una marca de la distinción del remanente de Dios. Los escritos inspirados mantienen la atención a los principios de La Biblia que son la regla de fe y de práctica, y ayudan a salvaguardar de malinterpretar la palabra de Dios. Se cree que este Don se manifestó en los escritos y obras de Elena G. de White [1]

Referencias: Números 12:6; 2 Crónicas 20:20; Proverbios 29:18; Oseas 12:13; Amós 3:7; Efesios 4:8-11; 1 Tesalonicenses 5:20, 21.

El Matrimonio[editar]

El matrimonio fue ordenado por Dios y honrado por Cristo para unir un hombre y una mujer de por vida. Ni el divorcio con el fin de un nuevo casamiento, ni ninguna ley “civil” común de matrimonio, ni la unión con no creyentes está dentro del principio divino del matrimonio.

Referencias: Lucas 16:18; Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:11, 39; 2 Corintios 6:14.

Reforma Pro-salud[editar]

Porque el cuerpo de un cristiano es el templo del Espíritu Santo, el creyente deseará salvaguardar su salud por la siguiente ley natural, desechando los alimentos que destruyen la salud y los hábitos perjudiciales de vida, y siendo moderado en el uso de las cosas que sean buenas. 1 Corintios 3:16, 17; Filipenses 4:5. Los hábitos del vestuario son un índice del carácter. La modestia cristiana y el amor propio, requieren abstenerse de las modas extravagantes del mundo.

Referencias: 1 Pedro 3:1-5; Isaías 3:16-24; 1 Corintios 11:15; 1 Timoteo 2:9.

Nuestra actitud hacia gobiernos terrenales[editar]

Los cristianos están obligados a respetar la autoridad divina y humana. El creyente obedece todos las leyes buenas de los gobiernos terrenales con buena conciencia. Si los requisitos de leyes humanas están en conflicto con la ley de Dios, el cristiano debe decidirse entre obedecer a Dios o al hombre. El movimiento considera que la conciencia cristiana prohíbe tener cualquier parte en actividades políticas. Referencias: Mateo 22:21; Romanos 13:3-7; 1 Pedro 2:17; Hechos 5:29; 2 Corintios 6:14-17; Isaías 8:12.

El cuerpo de Cristo, Su iglesia[editar]

La iglesia de Cristo es un cuerpo visible y organizado, no de individuos dispersados. La iglesia delega una porción de su autoridad a los oficiales elegidos, los oficiales no son un señor sobre la iglesia, sino para servicio y edificación al cuerpo de Cristo. La iglesia tiene la autoridad para aceptar a miembros por bautismo y por profesión de fe y para separar algún miembro por alguna causa.

Referencias: Juan 10:16; 11:52; 1 Corintios 10:17; 12:12-27; 1 Pedro 2:5; Efesios 4:15, 16; Colosenses 2:18, 19; Apocalipsis 1:20; Cantares 6:10; Efesios 4:11-13; Hechos 6:1-6; 13:3; 20:28; 1 Pedro 5:1-5; Mateo 16:19; 18:15-18; 1 Corintios 5:11, 13.

Diezmos y Ofrendas[editar]

Dar los diezmos y ofrendas para soporte del ministerio y la predicación del Evangelio es un deber como Cristianos. Creen que la devolución del diezmo y ofrendas voluntarias han sido ordenados por Dios desde el principio de la obra de salvación para ayudar a extirpar el egoísmo e implantar la generosidad en el corazón humano.

Referencias: Malaquías 3:7-10; Mateo 23:23; 1 Corintios 9:14; 2 Corintios 9:6, 7; Hebreos 7:8.

La Segunda Venida de Cristo[editar]

Creen que la segunda Venida de Cristo está muy cercana; y que volverá con gran poder y gloria, en forma personal, visible y universal.

Referencias: Lucas 13:23-25; 17:29, 30; Isaías 11:4; 66:17; 2 Tesalonicenses 1:6-10; Mateo 24:27, 31; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; 1 Tesalonicenses 4:15-17; Apocalipsis 1:7.

La Naturaleza del Hombre y el estado de los muertos[editar]

El hombre fue creado por la mano de Dios como un alma viviente. Por la desobediencia el hombre fue separado de la fuente de la vida. Por lo tanto, el hombre es mortal por naturaleza; pero el hombre puede obtener inmortalidad a través de Cristo: en promesa, inmediatamente; y en en forma real en su segundo advenimiento. Génesis 2:7; 3:22-24; Job 4:17; 1 Juan 2:25; Juan 11:25, 26; Romanos 2:7; 2 Timoteo 1:10; 1 Corintios 15:53, 54. Cuando el hombre muere, sea este bueno o malvado, entra en un “sueño,” un estado de inconsciencia, silencio, e inactividad. Los muertos permanecen en el sepulcro hasta la resurrección del justo y del injusto. Los injustos no están en un lugar de tormento, pero “se reservan para el día del juicio en el que se los castigará.“Y los justos no están en cielo, sino permanecen en el sepulcro hasta la resurrección, cuando Cristo vuelva por segunda vez.

Referencias: Eclesiastés 9:5, 6, 10; Salmos 6:5; 146:4; 89:48; Apocalipsis 20:13; 2 Pedro 2:9; Juan 5:28, 29; Daniel 12:13; Hechos 2:29, 34; 2 Timoteo 4:7, 8.

Después de la segunda venida de Cristo habrá una periodo de mil años, el cual es llamado milenio. Durante éste tiempo, los justos están en el cielo con Cristo, y los perdidos yacen en el polvo de la desolada tierra. Mientras la tierra permanece desolada, los salvados juzgarán a los perdidos. Al final del milenio los perdidos resucitan para ser destruidos por el fuego. Referencias: Juan 14:3; Apocalipsis 7:9; 14:1; 20:4, 5; Salmos 46:2, 8; Isaías 24:1-6; Jeremías 4:23-27; 1 Corintios 6:2, 3; Apocalipsis 20:4; Juan 5:29; Apocalipsis 20:5, 9, 14; Malaquías 4:1, 3; Mateo 10:28; 2 Pedro 3:7-10; Salmos 37:10.

La Nueva Tierra[editar]

Después que la tierra sea purificada del pecado por el fuego, Dios hará todas las cosas nuevas, restaurando la tierra a la belleza Edénica. Ésta nueva tierra será el hogar de los redimidos, con Dios reinando en forma suprema por la eternidad.

Referencias: 2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:1-7; Mateo 5:5; 1 Corintios 2:9.

Notas[editar]

  1. Alfons Balbach. «Origins» (en english). The history of the SDARM. Consultado el 29 de enero de 2013.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]