Drogodependencia

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Drogodependencia
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La drogodependencia es una enfermedad.
Clasificación y recursos externos
CIAP-2 P19
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La drogodependencia, también llamada drogadicción o farmacodependencia, es un problema de salud causado por el frecuente uso de sustancias adictivas llamadas drogas.

Criterios diagnósticos[editar]

El DSM-IV-TR (2002) "El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales" refiere que para poder ser diagnosticada como tal, la dependencia a sustancias ha de conllevar un patrón desadaptivo de consumo que conlleva malestar o deterioro (físico, psicológico o social) y junto al que han de darse, al menos, tres de los siguientes criterios en algún momento de un período continuado de 12 meses:

  • Tolerancia
  • Abstinencia.
  • La sustancia es consumida en cantidades mayores o durante más tiempo de lo que se pretendía en un principio.
  • Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de interrumpir el consumo o de controlarlo.
  • Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, consumo o recuperación de sus efectos.
  • Se da una importante reducción de las actividades cotidianas del sujeto debido a la ingesta de la sustancia.
  • Se continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener conciencia de sus potenciales riesgos.

El CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 2005) refiere que para poder hablar de dependencia han de presentarse tres o más de los siguientes criterios en un periodo de 12 meses:

  • Fuerte deseo de consumir la sustancia (Craving).
  • Dificultades para controlar dicho consumo.
  • Síndrome de abstinencia al interrumpir o reducir el consumo.
  • Tolerancia.
  • Abandono progresivo de intereses ajenos al consumo de la sustancia. Inversión cada vez mayor de tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia o con la recuperación de sus efectos.
  • Persistencia en el uso de la sustancia a pesar de percibir de forma clara sus efectos perjudiciales.

Los anteriores criterios hacen referencia tanto a aspectos relacionados con la dependencia física como con la psicológica.

Circuitos neurales implicados en la dependencia[editar]

Aspectos relacionados con la drogodependencia[editar]

Así, como veíamos, es necesario diferenciar entre diferentes elementos que entran a formar parte del proceso de la drogodependencia:

  • Intoxicación: Hace referencia a los cambios fisiológicos, psicológicos o comportamentales provocados por el consumo de una sustancia.
  • Tolerancia: Necesidad de aumentar la dosis de la sustancia para conseguir los efectos que antes se conseguían a dosis inferiores o bien disminución de los efectos producidos por la sustancia al utilizarla de forma frecuente. No implica, necesariamente, dependencia.
  • Síndrome de abstinencia: Conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona dependiente de una sustancia deja de consumirla o reduce su consumo.

Causas de la adicción[editar]

Es imposible determinar o hacer referencia a una causa en particular en relación a la drogadicción. Si bien pueden haber similitudes entre un adicto y otro al momento de su vinculación con las drogas, no hay factores en común a todos. Los factores varían dependiendo la persona, la historia de vida y el contexto.

Las causas que llevan a una persona a la necesidad constante de consumo de una droga tienen raíces en diferentes planos de su vida (personales, familiares, sociales, laborales u otros). Es habitual que una persona con adicción presente, en etapas de tratamiento de rehabilitación, aspectos de fondo que se pueden considerar como los causantes, aspectos que pueden tomarse como una consecuencia de la adicción. Sea cual sea la dependencia de un adicto, sea cual sea el tipo de sustancia que consume, existen tratamientos de recuperación. Éstos deben ser acompañados por supervisión médica y tratamiento, buscando encontrar los mencionados puntos profundos, aquellos factores que motivaron el consumo y su dependencia. En la mayoría de las ocasiones, la sustancia no es la raíz del problema, sino una grave consecuencia.

Según Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, el 70 por ciento de los adictos sufren algún tipo de patología mental asociada. En base a esta concepción nace el término “patología dual”.[1]

Perfil psicosocial del drogadicto, consecuencias y centros de apoyo[editar]

Hoy en día el uso de sustancias psicoadictivas representa un grave problema de salud pública, el cual se acentúa por lo difícil del tratamiento y lo complejo que es el proceso de rehabilitación. Según Yablonsky, quien ha investigado en esta área por más de 35 años, el drogodependiente niega que esté en dificultades con la sustancia psicoactiva (ilusión de control); también la familia trata de esconder las dificultades, aferrándose a la idea de que su familiar no es un drogodependiente. El evento más sistemático es que el drogoadicto se miente así mismo” se droga para prometerse que no volverá a drogarse”. Y cuando acepta en algo sus dificultades frente a la sustancia, comienza a responsabilizar a los demás de sus problemas (victimismo). Otro evento consiste en manipular o chantajear a sus familiares pues sabe cuáles son los puntos débiles de cada uno, y esto lo hace para obtener lo que desea o sentir menos culpa. El drogodependiente sólo tiene una idea en la cabeza y ella es: ¿cómo y cuándo consumiré de nuevo? Varios autores llaman “compulsión” a este deseo irresistible.

Las consecuencias del abuso de drogas son las siguientes: - Trastornos fisiológicos y psicológicos: entre los trastornos fisiológicos convulsiones, cambios en el ritmo cardiaco, deterioro del sistema nervioso central, etc. Entre los trastornos psicológicos tenemos: alucinaciones, tendencias paranoicas, depresión, neurosis, etc. - Deterioro y debilitamiento de la voluntad: el drogadicto se vuelve literalmente un esclavo de la droga, pudiendo hacer lo que sea para conseguirla. - Deterioro de las relaciones personales: el drogadicto ya no es capaz de mantener relaciones estables, ya sea con familiares o amigos. Muchas veces roba o engaña para poder conseguir droga, lo cual deteriora aún más sus relaciones. - Baja del rendimiento en el trabajo o en el estudio. Se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a la droga como única "solución". - Consecuencias sociales: el drogadicto puede verse involucrado en agresiones o conflictos. Bajo la influencia de la droga se pueden llegar a cometer crímenes tales como robos o asesinatos. - Consecuencias económicas: El uso de drogas puede llegar a ser muy caro, llevando al drogadicto a destinar todos sus recursos para mantener el consumo.

Una opción de ayuda son los Centros de Rehabilitación Una persona puede ser adicta ya sea, físicaemocional o fisiológicamente, dependiendo del tipo de sustancia usada. Este tipo de dependencias lo conducen a conseguir por cualquier medio la droga afectando directamente su lugar en la sociedad y en el entorno familiar. Estos individuos pueden dejar de lado a su familia y trabajo haciendo de las sustancias legales o ilegales su prioridad, no pudiendo llevar un autocontrol, llevándolos a tener pérdidas económicas y emocionales es en este punto donde entran los Centros de Rehabilitación Cuando un Drogadicto reconoce su adversidad con las drogas y desea aplicar un cambio en su vida, en el mayor de los casos el recurso más frecuente es un Centro de Rehabilitación, en el objetivo principal de estas instituciones se encuentra el crecimiento personal del paciente si así lo podemos llamar, lo primordial en estos casos es que desarrolle una personalidad segura capaz de tomar decisiones autónomas para llegar a tener una vida satisfecha sin droga, además de ser capaz de reincorporarse a la sociedad. Los tipos de tratamientos dependen de cada institución ya que cada uno cuenta con diferentes instalaciones, así como cada centro es diferente también lo son las personas que ayudan a la recuperación del enfermo, en el caso de los centros AA (Alcohólicos Anónimos) las mismas personas que han encontrado la rehabilitación en este centro son las que ayudan a los nuevos ingresos a llevar a cabo su recuperación a través de compartir las experiencias que les ha dejado el llevar una vida apegada a las drogas, cabe mencionar que en estos centros no se cobra por los servicios ya sea que se interne al paciente o solo asista a reuniones, normalmente la economía de estos centros está basada en cooperaciones voluntarias del paciente o de los familiares de este, por el otro lado tenemos centros donde se cobra la estancia del paciente en algún tipo de mensualidad o pago durante la estancia del paciente, en estos centros se ayuda a la rehabilitación igualmente por medio de las experiencias de la gente que ha sido tratada ahí en este caso lo más importante es que cuentan con personal profesional, es decir trabajadores sociales, terapeutas, psicólogos, médicos y enfermeras En cualquiera de los dos casos el tratamiento para la adicción consiste en una serie de intervenciones y el constante monitoreo del paciente, para así llevarlo día con día hacia una mejor calidad de vida. No hay que olvidar que el paciente es un ser humano con distintas situaciones de vida y distintas necesidades, por esta razón lo ideal en los tratamientos sería llevar un seguimiento personalizado La consulta inicial, la evaluación, el diagnóstico, la intervención y el tratamiento en sí mismos son partes de un proceso que no está fracturado en etapas sino que forma parte de un continuo de atención. Comprender esta realidad es importante para poder tomar las decisiones pertinentes en cada momento del proceso. Existen tres grandes tratamientos diferentes además de los centros de rehabilitación 1 Ambulatorios: Estos tratamientos son para adolescentes y adultos debiendo concurrir pocas veces a la semana dividiéndose en: Grupo terapéutico, Grupo Multifamiliar y Grupo de proyecto de fin de semana. 2 Centros de día:. Los pacientes son divididos en grupos teniendo que ir al centro en la semana. Allí reciben un apoyo terapéutico, realizando diferentes actividades, desde talleres hasta charlas. 3 Grupo autoayuda: Son los casos que no pueden o no quieren ingresar en los otros grupos. Van pocas veces por semana y generalmente son dirigidos por operadores que fueron adictos, bajo el control de los especialistas del centro. Es importante tomar en cuenta que cada paciente tiene un tiempo de recuperación, la función primordial de los centros es la reinserción del paciente en un entorno familiar y social. En el caso de los familiares es recomendable que también asistan a rehabilitación ya que esta enfermedad no es solo del paciente si no de índole familiar, a estos también se les pide que formen una especie de red de gente que conviva con el paciente que no tengan problemas con las adicciones y puedan ayudar al paciente a olvidar de su adicción.

Efectos[editar]

El consumo repetido de drogas da lugar a que el organismo se acostumbre físicamente. Las drogas interfieren en los mecanismos neurológicos y biológicos, en particular en las sustancias químicas que transmiten los mensajes entre las células del sistema nervioso (neurotransmisores), y se fijan en los receptores específicos del cerebro. En condiciones normales, estos receptores reciben sustancias secretadas por el cuerpo (endorfinas), que tienen propiedades calmantes y que generan una sensación de placer. Cuando el organismo recibe regularmente sustancias morfínicas de origen externo (como en el caso de los consumidores de heroína), la producción interna de endorfinas disminuye. Las sensaciones de placer no pueden provenir, en una determinada fase de la intoxicación, más que de un aporte externo. Los efectos de las drogas sobre el cerebro se caracterizan por: confusión mental, delirio, alucinaciones y comportamiento generalmente agresivo.

Para muchas personas consumir drogas es una salida fácil pues en ella encuentran un falso refugio que los aparta de la realidad y sin darse cuenta van cayendo en un abismo que muchas ocasiones tiene fatales consecuencias.

El abuso de drogas de modo casual o compulsivo, puede considerarse como un comportamiento que se mantiene por sus consecuencias; cuando éstas refuerzan una forma de conducta, que pueden reforzar la conducta anterior de la toma de la droga con un efecto placentero (refuerzo positivo) o terminando con alguna situación aversiva para el individuo (esfuerzo negativo) como es el alivio del dolor o ansiedad. El refuerzo secundario o social es independiente de los efectos farmacológicos de la droga y puede tener un papel importante. El uso de drogas puede conferir cierta categoría social, permite el ingreso en un grupo social determinado o es causa de aprobación o admiración en su entorno. A veces este refuerzo social mantiene la conducta experimental del individuo, hasta que se llega a apreciar el efecto primario de la droga o se toleran los efectos aversivos iniciales de la droga. Esto es muy típico de drogas socialmente aceptadas, como los efectos iniciales del tabaco.

Las drogas también pueden producir trastornos digestivos y cardíacos. Existe el riesgo de obstrucción brusca de un vaso sanguíneo (embolia) y de aparición de diversas infecciones cuando se administran por vía intravenosa. En dosis muy altas, pueden producir una intoxicación aguda, que puede llegar a la muerte por sobredosis.


El deporte en la lucha contra las adicciones[editar]

El deporte puede ser una gran herramienta para luchar contra el consumo de drogas, esto por distintos motivos:

  • Muchas personas consumen sustancias para mejorar su capacidad de socialización, el deporte es uno de los mejores métodos para unir a distintas personas y mejorar así la capacidad de socialización de cada persona.
  • El deporte concurre a incrementar la autoestima de uno mismo a través del continuo reto personal a mejorarse, eliminando así el factor de consumo de drogas por depresión;
  • Los momentos de ocio son en los que hay más consumo de drogas. Colocándose en este mismo tiempo el deporte 'robaría' así horas al ocio del individuo distrayéndole.
  • El deporte, en cuanto actividad física intensa, facilita la producción de endorfinas, neuroproteínas que donan al cuerpo y al cerebro una sensación de bienestar, compensando la tristeza debida a la falta de consumo de sustancias estupefacientes.

Los motivos son muchos, es por eso que el deporte es una de las herramientas más poderosas para facilitar la vida a quien ha dejado y quien quiere dejar las drogas.

La drogadicción en la infancia; causas y prevención[editar]

En la actualidad, el consumo de drogas tiene un porcentaje elevado en jóvenes, por lo que los colegios deberían tener un plan de prevención para evitar y abordar estos problemas e intentar disminuir esta tasa. Un problema que hace que esta tasa sea elevada es que los programas de prevención no suscitan suficiente interés, por lo que la gente no les hace caso, al igual que, la drogadicción, al ser un problema social y de salud hay que tratarlo de diferente forma.

Un problema de las adicciones es que los sujetos realmente no ven que las tienen hasta que no son grandes adictos. Empiezan por ser consumidores experimentales, después serán consumidores habituales y, por último, drogodependientes.

No solo tenemos que evitar que los alumnos no sean adictos a cocaína, heroína,… ya que dentro de drogas bajas podemos encontrar el cannabis, el alcohol y el tabaco, y hay que concienciarlo de que eso también son drogas.

Una de las cosas de las que hay que conciencias a los niños es de que no hay necesidad de que sean drogodependientes para que las drogas le causen graves efectos de salud, en el marco legal y en el aspecto psicosocial.

Una de las soluciones para esto sería captar los problemas sociales o familiares que afectan al alumno.

La media de consumo de tóxicos de jóvenes en Europa se sitúa en un 2,7 % mientras que en España esta tasa se encuentra en un 3,7 % y una de cada 5 personas entre 15 y 34 años dicen haber tomado cannabis en el último año.

Entre estas personas que consumen tóxicos podemos diferenciar tres razones de su consumo: -Para la huída de los problemas (28,8 %). -Por experimentación (28 %). -Para adaptarse e integrarse (24,2 %) Teniendo estos datos podemos intentar atacar a la raíz de esos problemas para la prevención.

Mientras que, el consumo de alcohol en jóvenes durante los últimos 30 días de entre 14 y 18 años ha disminuido un 17,1 % desde 1994, el consumo de cannabis ha aumentado en un 7,9 %.

La edad en la que los jóvenes comienzan a consumir alcohol se da en los 12 o 13 años aproximadamente, por lo que conlleva salidas nocturnas y que sus grupos de iguales también consuman alcohol, y esto puede llevar a consumo de más sustancias a la larga.

Cuando tratamos casos graves de adicción en una escuela podemos apoyarnos de: -Centros de Atención a Drogodependencias. -Centros de Día. -Unidades de Desintoxicación Hospitalaria. -Comunidades Terapéuticas. -Vivienda de Apoyo al Tratamiento. -Vivienda de Reinserción. Estas dos últimas se dan para aquellas personas que no tienen un medio sociofamiliar adecuado para la desintoxicación.

Podemos diferenciar tres tipos de prevenciones: -Primaria: es cuando se trata el problema antes de que aparezca. -Secundaria: se da cuando la prevención primaria no ha funcionado y antes de que se de el problema. -Terciaria: se trata cuando el problema ya ha aparecido y su intención es que no haya una recaída.

Estas son algunas de las estrategias que podemos utilizar en la educación para la prevención de drogas: -Que nuestros alumnos consigan desarrollar habilidades sociales. -Una mejora de la comunicación interna en la clase y que la desarrollen con sus familiares y grupos de iguales. -Que aprendan a decir NO. -Conseguir que refuercen su autoestima y que se acepten a ellos mismos tal y como son. -Que sepan valorar la importancia de la salud.

La incorporación social es esencial para la reincorporación del ex drogodependiente.

Castillo Manzano, Alfredo (2011). La intervención educativa en las adicciones. Sevilla: Wanceulen Educación. 

Abuso en el consumo de sustancias controladas[editar]

Antecedentes[editar]

“Durante el decenio de 1950 empezaron a surgir los problemas del abuso de anfetaminas y barbitúricos y la prescripción excesiva de sedantes y alucinógenos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión de Estupefacientes comenzaron a examinar esas cuestiones a partir de los primeros años del decenio de 1960. Si bien hubo acuerdo acerca de la necesidad de fiscalizar esas sustancias más estrictamente, no lo hubo en cuanto a la posibilidad de someterlas al régimen de la Convención de 1961 , o bien de crear un nuevo tratado. Existía el temor de diluir el impacto de la Convención de 1961 y de disuadir a algunos Estados de ratificarla si se añadía un gran número de fármacos a la lista de sustancias clasificadas. Por otra parte, muchas de las sustancias que habían de someterse a fiscalización formaban parte de preparados farmacéuticos que se recetaban en forma generalizada. También se debatió la cuestión de la dependencia producida por los alucinógenos.“[2]

El problema reciente radica en la venta libre de medicamentos que necesitan de prescripción médica. Un medicamento es uno o más fármacos, integrados en una forma farmacéutica, presentado para expendio y uso industrial o clínico, y destinado para su utilización en las personas o en los animales, dotado de propiedades que permitan el mejor efecto farmacológico de sus componentes con el fin de prevenir, aliviar o mejorar enfermedades, o para modificar estados fisiológicos. Los medicamentos son drogas legales. Estudios recientes revelan que es más probable que un adolescente haya abusado de un medicamento de prescripción que de una droga ilícita.

Consumo de sustancias controladas en las escuelas[editar]

No resulta nuevo que gran cantidad de estudiantes universitarios consuman drogas controladas para supuestamente potenciar su desempeño académico. Algunos de los casos que más llaman la atención son los que han tomado lugar en la Universidad de Harvard, donde el 35 % de la matrícula estudiantil ha aceptado consumir este tipo de fármacos. Desde 2003, dicha universidad ha aparecido en primer lugar como la universidad líder en el mundo según la Academic Ranking of World Universities.

Así mismo, se destaca el hecho de que más del 90 % de los estudiantes pertenecientes a instituciones de prestigio internacional han señalado sentirse superados por el nivel de exigencia que los cursos demandan, siendo esta la causa más probable de la ingestión de dichos fármacos. Esto a pesar de que los medicamentos como la anfetamina y metilfenidato son controlados, y el poseerlos sin la debida prescripción médica implica un delito. Es en la facilidad con que se obtienen ilegalmente cuando quedan en tela de juicio los mecanismos para diagnosticar los trastornos por los cuales se recetan estos medicamentos. Dos de estos trastornos son el Trastorno obsesivo-compulsivo y el Trastorno de déficit de atención.

Es vital resaltar la relativa facilidad con la cual estos alumnos pueden hacerse pasar como afectados por esta condición psiquiátrica. El problema radica en el hecho de que los supuestos afectados son diagnosticados en base a exámenes a nivel psicológico, permitiendo así que, conociendo los criterios y mecanismos de evaluación, los resultados pueden ser alterados, generando así una errónea interpretación de síntomas y por consiguiente del diagnóstico. Debemos tener presente que este no es el único medio a través del cual los alumnos obtienen estos fármacos, muchos de ellos los toman de gente cercana que ha sido diagnosticada y la posee de forma lícita. Lo establecido anteriormente aunado al tránsito de recetas médicas apócrifas, hacen de la situación un problema de salud y del sistema médico administrativo.

De la misma forma que ocurre en las competencias deportivas, usar anfetaminas para potencializar la capacidad de asimilación está considerado como anti-ético, es por eso que muchos se refieren a estas drogas como “esteroides académicos”. De esta manera el dilema se centraliza en quién debe ceder para frenar el uso de estas sustancias.

Actualidad[editar]

Hasta el 2011 los tratados de fiscalización de drogas han tenido éxito, pero afrontan diversas dificultades, de acuerdo a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). La JIFE reveló por medio de estudios internacionales que:

  • el 25 por ciento de los jóvenes entre los 12 y los 17 años, la mayoría de países desarrollados, habían probado medicamentos formulados al menos una vez en su vida y no precisamente con propósitos terapéuticos: solo querían divertirse;
  • en el 2005, Estados Unidos registro alrededor de 22,400 muertes debido al consumo de drogas recetadas de las cuales opioide representa un 32 %;
  • los depresivos, opiáceos y antidepresivos son responsables de más muertes por sobredosis (45 %) que la cocaína, metanfetamina y anfetamina combinadas (39 %), cifras muy alarmantes;
  • en los Estados Unidos el uso indebido de medicamentos de venta con receta es el problema más importante en relación con las drogas después del abuso de cannabis, ya que en 2008 hubo allí 6,2 millones de personas que abusaron de ellos, más del número total de consumidores de cocaína, heroína, alucinógenos, MDMA (éxtasis) y productos inhalables;
  • en Alemania, según las estimaciones, de 1,4 a 1,9 millones de personas son adictas a los preparados farmacéuticos;
  • en Canadá, en casi todas las principales ciudades la mayoría de los consumidores de opioides abusan de opioides de venta con receta, por ejemplo, hidromorfona, morfina y oxicodona;
  • en 2008, alrededor del 30 % de los decesos por drogas de jóvenes de 16 a 24 años ocurridos en el Reino Unido estuvieron relacionados con la metadona;
  • en varios países de Europa (Francia, Italia, Lituania y Polonia), del 10 % al 18 % de los estudiantes consumen sedantes o tranquilizantes sin receta;
  • algunos de los medicamentos de abuso más común son: opoides, depresores del sistema nervioso (SNC) y estimulantes.

La JIFE advierte que el uso indebido de medicamentos de venta con receta es de mayor peligro para el grupo vulnerable que son los niños y adolescentes, y subraya en su informe el problema del uso indebido de los opioides que se venden con el nombre comercial de Oxicontin y Vicodin, que han provocado casos fatales entre los jóvenes a nivel mundial.

Debido a su potencial para el abuso y la adicción, muchos medicamentos de prescripción han sido clasificados por el Drug Enforcement Administration (DEA) en la misma categoría que el opio o la cocaína. Entre otros lo más usados inlcuyen: Ritalin y Dexedrine (estimulantes) y los analgésicos OxyContin, Demerol y Roxanol.

Otro aspecto alarmante es que en las universidades hoy en día los jóvenes, con el fin de rendir mejor y poder cumplir con sus obligaciones estudiantiles consumen medicamentos de prescripción necesaria, lo cual resulta cierto de acuerdo a las estadísticas y estudios realizados sobre las ventas del Ritalin, cuyas ventas aumentan más del 50 % durante periodos de clases y decaen en vacaciones.

Éste "cáncer silencioso" es demográficamente más significativo que el consumo de drogas ilícitas, tales como la heroína, marihuana y cocaína, entre otros. En contraste, algunos alumnos erróneamente informados perciben el consumo de medicamentos controlados como algo cotidiano e inofensivo equiparable al consumo de cafeína, alcohol o tabaco.

Es importante recalcar que los alumnos que se han declarado consumidores no lo serían si no fuera por el nivel de exigencia y competitividad que se vive día a día en el medio universitario en el que están inmersos.

Por un lado, el cuerpo estudiantil, jóvenes universitarios que se sienten rebasados por los cursos y evaluaciones en sus universidades. Esta situación alcanza un punto en el que sus deseos de graduarse sin mayores dificultades, se convierte en una desesperación mayúscula. Alcanzando un punto en el que el deseo de aprobar sus asignaturas de manera satisfactoria rebasa al instinto de cuidar su bienestar físico y de respetar al sistema legal de control de fármacos. Es decir, están actuando por encima de la ley.

Además de las consecuencias previamente mencionadas, el consumo de Adderall produce dependencia psicológica a largo plazo; dado que los estudiantes pierden fe en sí mismos. Llegan a un punto en que sienten que no serían capaces de lograr buenos resultados por propia cuenta. Lo cual, fácilmente puede hacerlos pasar de consumidores esporádicos a adictos.

Por otro lado, las universidades líderes en el mundo que buscan reclutar a los estudiantes más capaces, responsables y comprometidos; es decir aquellos que estén a la altura de lidiar con programas académicos de alto rendimiento.

Acciones internacionales[editar]

La JIFE estima, de acuerdo al informe del 2009, que el régimen de fiscalización internacional de estupefacientes puede considerarse uno de los logros más importantes del siglo XX en materia de cooperación internacional.

Más del 95 % de los Estados Miembros de las Naciones Unidas –lo que equivale al 99 % de la población mundial– son parte en los tres tratados (la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988), hecho que los convierte en tres de los instrumentos internacionales de más amplia aceptación. En el 2007 no se registró ningún caso de desviación del mercado lícito al ilícito.

También se han registrado algunos progresos en lo relativo a la consecución de los objetivos establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1988, dedicado a la prevención al problema mundial de las drogas.

Las universidades no han mostrado oídos sordos ante esta alarmarte situación que afecta a los estudiantes, ya que se ha comprobado que el consumo desordenado de Adderall puede causar muerte repentina. Una medida que se ha puesto en marcha recurre al llamado de las instituciones educativas a que instruyan a sus estudiantes técnicas para manejar su tiempo de manera adecuada, organizada y efectiva para así sacar el mayor provecho de los cursos sin llegar al extremo del consumo de medicamentos controlados, lo cual es considerado como innecesario y peligroso.

Referencias[editar]

  • American Psychiatric Association (2002). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson. ISBN 978-84-458-1087-3. 
  • Organización Mundial de la Salud (2005). Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas. Washington: OMS. ISBN 92-75-32579-0. 

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos13/ladrogcc/ladrogcc.shtml#DEFIN#ixzz2M3C5S77n

Enlaces externos[editar]